Viernes 12 Durante el año

CANTOS PARA HOY...

LECCIONARIO

Lectura * Año I

Todos los varones deberán ser circuncidados en señal de mi Alianza. Sara te dará un hijo.
Lectura del libro del Génesis
Podemos elegir entre estas Biblias...

1 Cuando Abrám tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció y le dijo: «Yo soy el Dios Todopoderoso. Camina en mi presencia y sé irreprochable.

4 «Esta será mi alianza contigo: tú serás el padre de una multitud de naciones. 5 Y ya no te llamarás más Abrám: en adelante tu nombre será Abraham, para indicar que yo te he constituido padre de una multitud de naciones.

9 Después, Dios dijo a Abraham: «Tú, por tu parte, serás fiel a mi alianza; tú, y también tus descendientes, a lo largo de las generaciones. 10 Y esta es mi alianza con ustedes, a la que permanecerán fieles tú y tus descendientes; todos los varones deberán ser circuncidados.

15 También dijo Dios a Abraham: «A Sarai, tu esposa, no la llamarás más Sarai, sino que su nombre será Sara. 16 Yo la bendeciré y te daré un hijo nacido de ella, al que también bendeciré. De ella suscitaré naciones, y de ella nacerán reyes de pueblos». 17 Abraham cayó con el rostro en tierra, y se sonrió, pensando: «¿Se puede tener un hijo a los cien años? Y Sara, a los noventa, ¿podrá dar a luz?». 18 Entonces Abraham dijo a Dios: «Basta con que Ismael viva feliz bajo tu protección». 19 Pero Dios le respondió: «No, tu esposa Sara te dará un hijo, a quien pondrás el nombre de Isaac. Yo estableceré mi alianza con él y con su descendencia como una alianza eterna. 20 Sin embargo, también te escucharé en lo que respecta a Ismael: lo bendeciré, lo haré fecundo y le daré una descendencia muy numerosa; será padre de doce príncipes y haré de él una gran nación. 21 Pero mi alianza la estableceré con Isaac, el hijo que Sara te dará el año próximo, para esta misma época». 22 Y cuando terminó de hablar, Dios se alejó de Abraham.

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial * Año I [2]

Podemos rezar con estas Biblias...o CANTAR...
Ant. : ¡Feliz el que teme al Señor!

1¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
2Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien.

Ant.: ¡Feliz el que teme al Señor!

3Tu esposa será como una vid fecunda
en el seno de tu hogar;
tus hijos, como retoños de olivo
alrededor de tu mesa.

Ant.: ¡Feliz el que teme al Señor!

4¡Así será bendecido
el hombre que teme al Señor!
5¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:
que contemples la paz de Jerusalén.

Ant.: ¡Feliz el que teme al Señor!
***
Ant. ¡Feliz el que teme al Señor!

Lectura * Año II

Judá fue deportado lejos de su tierra.
Lectura del Segundo libro de los Reyes
Podemos elegir entre estas Biblias...

1 El noveno año del reinado de Sedecías, el día diez del décimo mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó con todo su ejército contra Jerusalén; acampó frente a la ciudad y la cercaron con una empalizada. 2 La ciudad estuvo bajo el asedio hasta el año undécimo del rey Sedecías. 3 En el cuarto mes, el día nueve del mes, mientras apretaba el hambre en la ciudad y no había más pan para la gente del país, 4 se abrió una brecha en la ciudad. Entonces huyeron todos los hombres de guerra, saliendo de la ciudad durante la noche, por el camino de la Puerta entre las dos murallas, que está cerca del jardín del rey; y mientras los caldeos rodeaban la ciudad, ellos tomaron por el camino de la Arabá. 5 Las tropas de los caldeos persiguieron al rey, y lo alcanzaron en las estepas de Jericó, donde se desbandó todo su ejército. 6 Los caldeos capturaron al rey y lo hicieron subir hasta Riblá, ante el rey de Babilonia, y este dictó sentencia contra él. 7 Los hijos de Sedecías fueron degollados ante sus propios ojos. A Sedecías le sacó los ojos, lo ató con una doble cadena de bronce y lo llevó a Babilonia.

8 El día siete del quinto mes –era el decimonoveno año de Nabucodonosor, rey de Babilonia– Nebuzaradán, comandante de la guardia, que prestaba servicio ante el rey de Babilonia, entró en Jerusalén. 9 Incendió la Casa del Señor, la casa del rey y todas las casas de Jerusalén, y prendió fuego a todas las casa de los nobles. 10 Después, el ejército de los caldeos que estaba con el comandante de la guardia derribó las murallas que rodeaban a Jerusalén.

11 Nebuzaradán, el comandante de la guardia, deportó a toda la población que había quedado en la ciudad, a los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia y al resto de los artesanos. 12 Pero dejó una parte de la gente pobre del país como viñadores y cultivadores.

Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial * Año II [1]

Podemos rezar con estas Biblias...o CANTAR...
Ant. : ¡Que nunca me olvide de ti, ciudad de Dios!

1Junto a los ríos de Babilonia,
nos sentábamos a llorar,
acordándonos de Sión.
2En los sauces de las orillas
teníamos colgadas nuestras cítaras.

Ant.: ¡Que nunca me olvide de ti, ciudad de Dios!

3Allí nuestros carceleros
nos pedían cantos,
y nuestros opresores, alegría:
“¡Canten para nosotros un canto de Sión!”.
4¿Cómo podíamos cantar un canto del Señor
en tierra extranjera?

Ant.: ¡Que nunca me olvide de ti, ciudad de Dios!

5Si me olvidara de ti, Jerusalén,
que se paralice mi mano derecha;
6que la lengua se me pegue al paladar
si no me acordara de ti,
si no pusiera a Jerusalén
por encima de todas mis alegrías.

Ant.: ¡Que nunca me olvide de ti, ciudad de Dios!
***
Ant. ¡Que nunca me olvide de ti, ciudad de Dios!

ALELUIA

I. Del Leccionario:

Cristo tomó nuestras debilidades
y cargó sobre sí nuestras enfermedades.

II. De la Biblia:
Podemos elegir entre estas Biblias...

17 para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: Él tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades.

+ EVANGELIO

Si quieres, puedes purificarme.
+ Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
R. ¡Gloria a Ti, Señor!
Podemos elegir entre estas Biblias...

1 Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. 2 Entonces un leproso fue a postrarse ante él y le dijo: “Señor, si quieres, puedes purificarme”. 3 Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Lo quiero, queda purificado”. Y al instante quedó purificado de su lepra. 4 Jesús le dijo: “No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio”.

Palabra del Señor.

R. ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!