Santiago 5: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Advertencia a los ricos [ 1 | 6 ]

1 Ustedes, los ricos, lloren y giman por las desgracias que les van a sobrevenir. 2 Porque sus riquezas se han echado a perder y sus vestidos están roídos por la polilla. 3 Su oro y su plata se han herrumbrado, y esa herrumbre dará testimonio contra ustedes y devorará sus cuerpos como un fuego. ¡Ustedes han amontonado riquezas, ahora que es el tiempo final! 4 Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo. 5 * Ustedes llevaron en este mundo una vida de lujo y de placer, y se han cebado a sí mismos para el día de la matanza. 6 Han condenado y han matado al justo, sin que él les opusiera resistencia.

Exhortación a la constancia [ 7 | 11 ]

7 * Tengan paciencia, hermanos, hasta que llegue el Señor. Miren cómo el sembrador espera el fruto precioso de la tierra, aguardando pacientemente hasta que caigan las lluvias del otoño y de la primavera. 8 Tengan paciencia y anímense, porque la Venida del Señor está próxima. 9 Hermanos, no se quejen los unos de los otros, para no ser condenados. Miren que el Juez ya está a la puerta. 10 Tomen como ejemplo de fortaleza y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. 11 Porque nosotros llamamos felices a los que sufrieron con paciencia. Ustedes oyeron hablar de la paciencia de Job, y saben lo que hizo el Señor con él, porque el Señor es compasivo y misericordioso.

El juramento [ 12 | 12 ]

12 * Pero ante todo, hermanos, no juren ni por el cielo, ni por la tierra, ni de ninguna manera: que cuando digan «sí», sea sí; y cuando digan «no», sea no, para no ser condenados.

La eficacia de la oración [ 13 | 18 ]

13 Si alguien está afligido, que ore. Si está alegre, que cante salmos. 14 * Si está enfermo, que llame a los presbíteros de la Iglesia, para que oren por él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor. 15 La oración que nace de la fe salvará al enfermo, el Señor lo aliviará, y si tuviera pecados, le serán perdonados. 16 * Confiesen mutuamente sus pecados y oren los unos por los otros, para ser curados. La oración perseverante del justo es poderosa. 17 * Elías era un hombre como nosotros, y sin embargo, cuando oró con insistencia para que no lloviera, no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. 18 Después volvió a orar; entonces el cielo dio la lluvia, y la tierra produjo frutos.

La corrección fraterna [ 19 | 20 ]

19 Hermanos míos, si uno de ustedes se desvía de la verdad y otro lo hace volver, 20 * sepan que el que hace volver a un pecador de su mal camino salvará su vida de la muerte y obtendrá el perdón de numerosos pecados.
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El «día de la matanza» es una expresión profética (Jer. 12. 3) que designa el día del Juicio final, en el que Dios hará valer su justicia sobre el mundo pecador.

1. Jer. 12. 3:

3 Pero tú me conoces, Señor, tú me ves, has sondeado mi actitud hacia ti. Arrástralos como ovejas al matadero, resérvalos para el día de la masacre.
7

Las «lluvias del otoño» que hacen germinar las semillas, y las «de la primavera» que hacen madurar las plantas, son una imagen de la Venida del Señor.

11

Sal. 103. 8; 111. 4. Ver Jb. 1. 20-22

1. Sal. 103. 8:

8 El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia;

2. 111. 4:

Zain 4 Él hizo portentos memorables, Jet el Señor es bondadoso y compasivo.

3. Jb. 1. 20-22:

20 Entonces Job se levantó y rasgó su manto; se rapó la cabeza, se postró con el rostro en tierra 21 y exclamó: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allí. El Señor me lo dio y el Señor me lo quitó: ¡bendito sea el nombre del Señor!”.

22 En todo esto, Job no pecó ni dijo nada indigno contra Dios.
12

Ver Mt. 5. 34-37

1. Mt. 5. 34-37:

34 Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios, 35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies ; ni por Jerusalén , porque es la Ciudad del gran Rey. 36 No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos. 37 Cuando ustedes digan 'sí', que sea sí, y cuando digan 'no', que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.
14-15

En este texto bíblico se funda el rito de la Unción de los enfermos.

Sobre los «presbíteros», ver notas Hech. 11. 3014. 23

16

«Confiesen mutuamente sus pecados»: con esta exhortación se recomienda una práctica penitencial –la confesión de los pecados– que los primeros cristianos tomaron de la liturgia judía. Dicha confesión consistía en un reconocimiento general de los propios pecados, realizado comunitariamente, para que la oración común ayudara a obtener el perdón divino.

20

Prov. 10. 12. Ver 1 Ped. 4. 8

«Salvará su vida de la muerte»: el texto no especifica con claridad si esta frase se refiere al pecador que se convierte o al que lo aleja del pecado. Ver Ez. 3. 20-21; 1 Tim. 4. 16

1. Prov. 10. 12:

12 El odio provoca altercados, pero el amor cubre todas las faltas.

2. 1 Ped. 4. 8:

8 Sobre todo, ámense profundamente los unos a los otros, porque el amor cubre todos los pecados.

3. Ez. 3. 20-21:

20 Y cuando el justo se aparte de su justicia para hacer el mal, yo lo haré tropezar, y él morirá porque tú no se lo has advertido: morirá por su propio pecado y no le serán tenidas en cuenta sus obras de justicia, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. 21 Si tú, en cambio, adviertes al justo para que no peque y el justo no peca, él vivirá porque ha sido advertido, y tú habrás salvado tu vida.

4. 1 Tim. 4. 16:

16 Vigila tu conducta y tu doctrina, y persevera en esta actitud. Si obras así, te salvarás a ti mismo y salvarás a los que te escuchen.