Santiago 4: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Exhortación a eliminar las discordias [ 1 | 10 ]

1 [bj] Rom. 7. 23; Gál. 5. 17; 1 Ped. 2. 11

1 ¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros?

2 [bj] Sal. 66. 18; Mt. 6. 5-13. 33; Rom. 8. 26 [bla] Rom. 7. 23; 1 Ped. 2. 11; Mt. 7. 7

2 Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen, porque no piden.

3 [bnp] Sal. 66. 18 [bti] Sant. 1. 5-6

3 O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones.

4 [bj] Mt. 6. 24p; 1 Jn. 2. 15-17 [bti] Rom. 8. 7

4 * ¡Corazones adúlteros! ¿No saben acaso que haciéndose amigos del mundo se hacen enemigos de Dios? Porque el que quiere ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios.

5 [bj] Gn. 2. 7 [bnp] <Prov. 3. 34

5 * No piensen que la Escritura afirma en vano: El alma que Dios puso en nosotros está llena de deseos envidiosos.

6 [bj] 1 Ped. 5. 5-9; <Prov. 3. 34 [bti] Prov. 4. 10; Jb. 5. 11; Jb. 22. 29; Mt. 23. 12; Lc. 1. 52; Lc. 14. 11; Lc. 18. 14; 1 Ped. 5. 5-6

6 * Pero él nos da una gracia más grande todavía, según la palabra de la Escritura que dice: Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes.

7 [bj] Ef. 6. 11 [bla] 1 Ped. 5. 6; Mal. 3. 7

7 Sométanse a Dios; resistan al demonio, y él se alejará de ustedes.

8 [bj] Zac. 1. 3; Ml. 3. 7

8 Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Que los pecadores purifiquen sus manos; que se santifiquen los que tienen el corazón dividido.

9 [bj] Sant. 1. 8; Mt. 23. 12

9 Reconozcan su miseria con dolor y con lágrimas. Que la alegría de ustedes se transforme en llanto, y el gozo, en tristeza.

10 [bnp] Mt. 13. 12 [bc] Mt. 23. 12; Lc. 14. 11; Lc. 18. 14 [bla] Jb. 5. 11; Mt. 23. 12 [bti] Sant. 4. 6

10 Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.

Los juicios contra el prójimo [ 11 | 12 ]

11 [bj] Lev. 19. 16; Mt. 7. 1-5 [bti] Sant. 3. 9-10

11 Hermanos, no hablen mal los unos de los otros. El que habla en contra de un hermano o lo condena, habla en contra de la Ley y la condena. Ahora bien, si tú condenas la Ley, no eres cumplidor de la Ley, sino juez de la misma.

12 [bj] Mt. 10. 28p; 1. Sam. 2. 6+; Rom. 14. 4 [bti] Rom. 2. 1

12 Y no hay más que un solo legislador y juez, aquel que tiene el poder de salvar o de condenar. ¿Quién eres tú para condenar al prójimo?

La inseguridad del mañana [ 13 | 17 ]

13 [bj] Prov. 27. 1; Lc. 12. 19-20 [bti] Ecli. 11. 18-19; Mt. 6. 19-20; Lc. 12. 18-20; 1 Tim. 6. 6-10

13 Y ustedes, los que ahora dicen: «Hoy o mañana iremos a tal ciudad y nos quedaremos allí todo el año, haremos negocio y ganaremos dinero»,

14 [bj] Jb. 14. 2p [bnp] Sab. 2. 4

14 ¿saben acaso qué les pasará manaña? Porque su vida es como el humo, que aparece un momento y luego se disipa.

15 [bj] Hech. 18. 21; Rom. 1. 10 [bti] 1 Cor. 4. 19

15 Digan más bien: «Si Dios quiere, viviremos y haremos esto o aquello». 16 Ustedes, en cambio, se glorían presuntuosamente, y esa jactancia es mala.

17 [bj] Sant. 1. 22-25+ [bti] Lc. 12. 47

17 El que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado.
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«¡Corazones adúlteros!» se debe entender en el sentido bíblico de infieles a Dios. Ver nota Mt. 12. 39

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La frase, tal como aparece citada, no se encuentra en la Escritura y resulta difícil determinar el texto bíblico a que se hace referencia.