Hebreos 6: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

[1 al 3]

1 [bj] 9. 14; Mt. 3. 2; Rom. 1. 16+

1 * Por eso, dejando a un lado la enseñanza elemental sobre Cristo, vayamos a lo más perfecto, sin volver otra vez sobre las verdades fundamentales, como el arrepentimiento por las obras que llevan a la muerte y la fe en Dios,

2 [bj] Hech. 2. 38; 1 Tim. 4. 14

2 la instrucción sobre los bautismos y la imposición de las manos, la resurrección de los muertos y el juicio eterno.

3 [bj] Rom. 2. 6

3 Esto es lo que vamos a hacer, si Dios lo permite.

La apostasía de la fe [ 4 | 8 ]

4 [bj] 10. 32; 2 Cor. 4. 4. 6; Ef. 5. 14; Rom. 5. 5

4 Porque a los que una vez fueron iluminados y gustaron el don celestial, a los que participaron del Espíritu Santo 5 y saborearon la buena Palabra de Dios y las maravillas del mundo venidero,

6 [bj] 10. 26-31; 12. 17; 1 Jn. 5. 16

6 * y a pesar de todo recayeron, es imposible renovarlos otra vez elevándolos a la conversión, ya que ellos por su cuenta vuelven a crucificar al Hijo de Dios y lo exponen a la burla de todos.
7 Cuando la tierra es regada por abundantes lluvias y produce una buena vegetación para los que la cultivan, recibe de Dios su parte de bendición.

8 [bj] Gn. 3. 17-18

8 * Pero si no produce más que espinas y abrojos, no tiene ningún valor, su maldición está próxima y terminará por ser quemada.

El objeto de la esperanza cristiana [ 9 | 20 ]

9 * Queridos hermanos, aunque nos hayamos expresado de este modo, estamos convencidos de que ustedes se encuentran en la condición mejor, la que conduce a la salvación.

10 [bj] 10. 32-34; Ef. 1. 15p

10 Porque Dios no es injusto para olvidarse de lo que ustedes han hecho y del amor que tienen por su Nombre, ese amor demostrado en el servicio que han prestado y siguen prestando a los santos. 11 Solamente deseamos que cada uno muestre siempre el mismo celo para asegurar el cumplimiento de su esperanza.

12 [bj] 2 Tes. 3. 7; Gál. 3. 14. 29; Ef. 1. 13-14

12 Así, en lugar de dejarse estar perezosamente, imitarán el ejemplo de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.

13 [bj] Rom. 4. 20; Gn. 22. 16

13 * Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, como no podía jurar por alguien mayor que él, juró por sí mismo, 14 diciendo: Sí, yo te colmaré de bendiciones y te daré una descendencia numerosa. 15 Y por su paciencia, Abraham vio la realización de esta promesa. 16 Los hombres acostumbran a jurar por algo más grande que ellos, y lo que se confirma con un juramento queda fuera de toda discusión. 17 Por eso Dios, queriendo dar a los herederos de la promesa una prueba más clara de que su decisión era irrevocable, la garantizó con un juramento.

18 [bj] Núm. 23. 19; Tit. 1. 2; 2 Tim. 2. 13

18 De esa manera, hay dos realidades irrevocables - la promesa y el juramento - en las que Dios no puede engañarnos. Y gracias a ellas, nosotros, los que acudimos a él, nos sentimos poderosamente estimulados a aferrarnos a la esperanza que se nos ofrece.

19 [bj] Lev. 16. 2; Mt. 27. 51; Heb. 9. 3; 10. 20

19 * Esta esperanza que nosotros tenemos, es como un ancla del alma, sólida y firme, que penetra más allá del velo,

20 [bj] 1. 2; 5. 10; Sal. 110. 4

20 * allí mismo donde Jesús entró por nosotros, como precursor, convertido en Sumo Sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.
6 1-2

Aquí se enumeran los temas más relevantes v de la catequesis bautismal en la iglesia primitiva. La “instrucción sobre los bautismos” se refería a las características que distinguían el bautismo cristiano de las purificaciones rituales practicadas por los judíos, incluido el bautismo de Juan (Hech. 18. 25; 19. 1-5). La “imposición de las manos”, probablemente, formaba parte del rito bautismal y tenía por finalidad hacer visible la índole particular del bautismo cristiano, que confiere el Espíritu Santo al nuevo bautizado. Ver nota 1 Tim. 4. 14

4-6

Aquí se trata, lo mismo que en 10. 26-31, del pecador que voluntariamente abandona la fe y rechaza la gracia de Dios. El estado de obstinación en que este se encuentra hace prácticamente imposible una nueva conversión, y atrae sobre él, de manera inevitable, eI justo Juicio de Dios. “iluminados”: esta expresión tiene su origen en el hecho de que en la iglesia primitiva, el bautismo solía designarse con eI nombre de “iluminación”. Ver 10.32; Ef. 5. 8-14.

8

Gn. 3. 17-18

1. Gn. 3. 17-18:

17 Y dijo al hombre: «Porque hiciste caso a tu mujer y comiste del árbol que yo te prohibí, maldito sea el suelo por tu culpa. Con fatiga sacarás de él tu alimento todos los días de tu vida. 18 El te producirá cardos y espinas y comerás la hierba del campo.
9

“La condición mejor” es la de los cristianos que han conservado fielmente los dones recibidos, y se contrapone a la descrita en los vs. 4-6. La parábola de los vs. 7-8 ilustra estas dos situaciones opuestas y señala el termino de las mismas: el Juicio de Dios y la bendición divina.

13-14

Gn. 22. 16-17

1. Gn. 22. 16-17:

16 y le dijo: «Juro por mí mismo - oráculo del Señor - : porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, 17 yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos,
19

Lev. 16. 2

1. Lev. 16. 2:

2 Él le dijo: Ordena a tu hermano Aarón que no entre en cualquier momento en la parte del Santuario que está detrás del velo, frente a la tapa que cubre el Arca. De lo contrario morirá, porque yo me aparezco en la nube, sobre la tapa del Arca.
20

Sal. 110. 4

1. Sal. 110. 4:

4 El Señor lo ha jurado y no se retractará: "Tú eres sacerdote para siempre, a la manera de Melquisedec".