1 Tesalonicenses 1: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

ACCIÓN DE GRACIAS POR LA FE DE LOS TESALONICENSES

Resulta conmovedor leer el comienzo de esta primera Carta a los cristianos de Tesalónica, que es el primer documento escrito del Nuevo Testamento. En él palpita todo el afecto paternal de Pablo hacia esa comunidad, que había recibido tan alegre y decididamente la Buena Noticia de Jesucristo, a pesar de las dificultades y persecuciones. El Apóstol no se cansa de alabarla y de presentarla como ejemplo de fe, de esperanza y de amor.

Al mismo tiempo, él quiere dejar bien en claro la sinceridad y el desinterés con que les anunció la Buena Noticia. Pero sobre todo reconoce que la eficacia de su predicación se debe a la acción misteriosa del Espíritu. Ese Espíritu es el que obra cuando se proclama la Palabra del Evangelio. Y él da la fuerza necesaria para convertirse «al Dios vivo y verdadero» (1. 9) y para esperar la Venida gloriosa de Jesús resucitado. Por todo eso, Pablo da repetidas gracias a Dios y expresa su profunda alegría.

Elogios y felicitaciones [ 2 | 10 ]

2 [bj] 1 Tes. 2. 13-14

2 Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, cuando los recordamos en nuestras oraciones,

3 [bj] 1 Cor. 13. 13+; 1 Tes. 5. 8; Apoc. 2. 2 [bc] Col. 1. 4-5

3 * y sin cesar tenemos presente delante de Dios, nuestro Padre, cómo ustedes han manifestado su fe con obras, su amor con fatigas y su esperanza en nuestro Señor Jesucristo con una firme constancia.
4 Sabemos, hermanos amados por Dios, que ustedes han sido elegidos.

5 [bj] 1 Cor. 2. 4; 1 Tes. 2. 13; Hech. 1. 8+ [bla] 2 Cor. 12. 12 [bc] 1 Cor. 2. 4-5

5 Porque la Buena Noticia que les hemos anunciado llegó hasta ustedes, no solamente con palabras, sino acompañada de poder, de la acción del Espíritu Santo y de toda clase de dones. Ya saben cómo procedimos cuando estuvimos allí al servicio de ustedes.

6 [bj] 2 Tes. 3. 7+; Mt. 13. 20-21; Hech. 17. 1-9; Rom. 14. 17; Gál. 5. 22 [bc] 1 Cor. 4. 16; 1 Cor. 11. 1; Flp. 3. 17

6 * Y ustedes, a su vez, imitaron nuestro ejemplo y el del Señor, recibiendo la Palabra en medio de muchas dificultades, con la alegría que da el Espíritu Santo.

7 [bj] 2 Cor. 9. 2

7 Así llegaron a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya.

8 [bj] Rom. 1. 8

8 En efecto, de allí partió la Palabra del Señor, que no sólo resonó en Macedonia y Acaya: en todas partes se ha difundido la fe que ustedes tienen en Dios, de manera que no es necesario hablar de esto.

9 [bj] Hech. 3. 19+; Hech. 14. 15; Jer. 10. 10; Jer. 4. 16-17 [bnp] Gál. 4. 8 [bla] Jn. 17. 3

9 Ellos mismos cuentan cómo ustedes me han recibido y cómo se convirtieron a Dios, abandonando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero,

10 [bj] Mt. 3. 7+; Rom. 1. 18; Rom. 2. 5s [bla] 1 Cor. 1. 7; Tit. 2. 13

10 * y esperar a su Hijo, que vendrá desde el cielo: Jesús, a quien él resucitó y que nos libra de la ira venidera.
1 1

«Silvano»: ver nota 2 Cor. 1. 19. Sobre «Timoteo», ver nota Hech. 16. 1.

3

Esta es la más antigua mención de las virtudes «teologales». Ver 1 Cor. 13. 13.

1. 1 Cor. 13. 13:

13 En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor.
10

Al librarnos del pecado, Cristo nos salva de la «ira» de Dios que se manifestará en el Juicio. Ver nota Rom. 1. 18.