Colosenses 2: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Preocupación de Pablo por sus Iglesias [ 1 | 3 ]

1 [bj] 1. 24

1 * Sí, quiero que sepan qué dura es la lucha que sostengo por ustedes, por los de Laodicea y por tantos otros que no me conocen personalmente.

2 [bj] Ef. 3. 18-19; Rom. 16. 25; Is. 45. 3

2 Mi deseo es que se sientan animados y que, unidos estrechamente en el amor, adquieran la plenitud de la inteligencia en toda su riqueza. Así conocerán el misterio de Dios, que es Cristo,

3 [bj] Prov. 2. 4-5

3 en quien están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.

Advertencia contra los errores [ 4 | 8 ]

4 [bj] Ef. 5. 6

4 Los pongo sobre aviso para que nadie los engañe con sofismas.

5 [bj] 1 Cor. 5. 3-4

5 Aunque ausente con el cuerpo, estoy presente en espíritu, y me alegro al ver el orden que reina entre ustedes y la firmeza de la fe que tienen en Cristo.

6 [bj] Hech. 2. 22; Ef. 4. 21; 1 Tes. 2. 13

6 Vivan en Cristo Jesús, el Señor, tal como ustedes lo han recibido, 7 arraigados y edificados en él, apoyándose en la fe que les fue enseñada y dando gracias constantemente.

8 [bj] Ef. 5. 6; Rom. 6. 15; Gál. 4. 3

8 * No se dejen esclavizar por nadie con la vacuidad de una engañosa filosofía, inspirada en tradiciones puramente humanas y en los elementos del mundo, y no en Cristo.

Cristo, Cabeza, Salvador y Mediador [ 9 | 15 ]

9 [bj] Col. 1. 19; Ef. 1. 13. 19; 4. 12-13

9 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad,

10 [bj] 1. 16; 2. 15

10 y ustedes participan de esa plenitud de Cristo, que es la Cabeza de todo Principado y de toda Potestad.

11 [bj] Flp. 3. 3; Rom. 2. 25-29; Jer. 4. 4; Mc. 10. 38

11 * En él fueron circuncidados, no por mano de hombre, sino por una circuncisión que los despoja del cuerpo carnal, la circuncisión de Cristo.

12 [bj] Rom. 6. 4; 1. 4; 8. 11; Ef. 1. 19; 2. 6

12 * En el bautismo, ustedes fueron sepultados con él, y con él resucitaron, por la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos.

13 [bj] Ef. 2. 1. 5

13 Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y de la incircuncisión de su carne, pero Cristo los hizo revivir con él, perdonando todas nuestras faltas.

14 [bj] Ef. 2. 15

14 * Él canceló el acta de condenación que nos era contraria, con todas sus cláusulas, y la hizo desaparecer clavándola en la cruz.

15 [bj] 1. 16; 2. 20; 2 Cor. 2. 14

15 * En cuanto a los Principados y a las Potestades, los despojó y los expuso públicamente a la burla, incorporándolos a su cortejo triunfal.

Rechazo del falso ascetismo [ 16 | 23 ]

16 [bj] Gál. 4. 3; Rom. 14. 5

16 Por eso, que nadie los critique por cuestiones de alimento y de bebida, o de días festivos, de novilunios y de sábados. 17 Todas esas cosas no son más que la sombra de una realidad futura, que es el Cuerpo de Cristo.

18 [bj] Gál. 6. 2

18 * Que nadie los prive del premio, bajo pretexto de «humildad» y de un «culto de los ángeles». Esa gente tiene en cuenta solamente las cosas que ha visto y se vanagloria en el orgullo de su mentalidad carnal,

19 [bj] |Ef. 4. 15-16

19 pero no se mantiene unida a la Cabeza que vivifica a todo el Cuerpo y le da cohesión por medio de las articulaciones y de los ligamentos, a fin de que su crecimiento se realice en Dios.

20 [bj] Gál. 4. 3

20 * Ya que ustedes han muerto con Cristo a los elementos del mundo, ¿por qué se someten a las prohibiciones de

21 [bj] 1 Cor. 6. 13; 8. 8

21 «no tomar», «no comer» y «no tocar», como si todavía vivieran en el mundo?

22 [bj] Is. 29. 13; Mt. 15. 9

22 Todo esto se refiere a cosas destinadas a ser destruidas por su mismo uso y no son más que preceptos y doctrinas de hombres. 23 Estas doctrinas tienen una cierta apariencia de sabiduría por su «religiosidad», su «humildad» y su «desprecio del cuerpo», pero carecen de valor y sólo satisfacen los deseos de la carne.
2 1

«Laodicea» era una importante ciudad de Asia Menor, que se encontraba cerca de Colosas.

11

«La circuncisión de Cristo»: Pablo contrapone a la circuncisión practicada en la carne, la circuncisión espiritual instituida por Cristo, que es el bautismo. Ver Flp. 3. 3

1. Flp. 3. 3:

3 Porque los verdaderos circuncisos somos nosotros, los que ofrecemos un culto inspirado en el Espíritu de Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, en lugar de poner nuestra confianza en la carne, aunque yo también tengo motivos para poner mi confianza en ella.
12

Ver Rom. 6. 3-5; 1 Ped. 3. 21

1. Rom. 6. 3-5:

3 ¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, nos hemos sumergido en su muerte? 4 Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también nosotros llevemos una Vida nueva.

5 Porque si nos hemos identificado con Cristo por una muerte semejante a la suya, también nos identificaremos con él en la resurrección.

2. 1 Ped. 3. 21:

21 Todo esto es figura del bautismo, por el que ahora ustedes son salvados, el cual no consiste en la supresión de una mancha corporal, sino que es el compromiso con Dios de una conciencia pura, por la resurrección de Jesucristo,
14

«El acta de condenación» es la Ley del Sinaí, que imponía una obligación al hombre «carnal» y «vendido como esclavo al pecado» (Rom. 7. 14).

1. Rom. 7. 14:

14 Porque sabemos que la Ley es espiritual, pero yo soy carnal, y estoy vendido como esclavo al pecado.
15

«Su cortejo triunfal»: esta imagen se inspira en la costumbre romana de hacer desfilar a los príncipes cautivos en el cortejo del general vencedor. Ver 1 Cor. 15. 24; 1 Ped. 3. 22

1. 1 Cor. 15. 24:

24 En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder.

2. 1 Ped. 3. 22:

22 que está a la derecha de Dios, después de subir al cielo y de habérsele sometido los Ángeles, las Dominaciones y las Potestades.
18

«Humildad» y «culto de los ángeles»: alusión a ciertas prácticas ascéticas y cultuales que se habían difundido entre los cristianos de Colosas.

20-22

Is. 29. 13. Estas prohibiciones versaban sobre alimentos y objetos considerados impuros. Ver Mt. 15. 1-20; Tit. 1. 15

1. Is. 29. 13:

13 El Señor ha dicho: Este pueblo se acerca a mí con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí, y el temor que me tiene no es más que un precepto humano, aprendido por rutina.

2. Mt. 15. 1-20:

1 Entonces, unos fariseos y escribas de Jerusalén se acercaron a Jesús y le dijeron: 2 «¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros antepasados y no se lavan las manos antes de comer?». 3 El les respondió: «¿Y por qué ustedes, por seguir su tradición, no cumplen el mandamiento de Dios? 4 En efecto, Dios dijo: Honra a tu padre y a tu madre y: El que maldice a su padre o a su madre, será condenado a muerte. 5 Pero ustedes afirman: El que diga a su padre o a su madre: «He ofrecido al Templo los bienes que tenía para ayudarte», 6 está libre de los deberes hacia ellos. Así ustedes, en nombre de su tradición, han anulado la Palabra de Dios. 7 ¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, cuando dijo: 8 Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. 9 En vano me rinden culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos».

10 Jesús llamó a la multitud y le dijo: «Escuchen y comprendan. 11 Lo que mancha al hombre no es lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella». 12 Entonces se acercaron los discípulos y le dijeron: «¿Sabes que los fariseos se escandalizaron al oírte hablar así?». 13 El les respondió: «Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz. 14 Déjenlos: son ciegos que guían a otros ciegos. Pero si un ciego guía a otro, los dos caerán en un pozo».

15 Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Explícanos esta parábola». 16 Jesús le respondió: «¿Ni siquiera ustedes son capaces de comprender? 17 ¿No saben que lo que entra por la boca pasa al vientre y se elimina en lugares retirados? 18 En cambio, lo que sale de la boca procede del corazón, y eso es lo que mancha al hombre. 19 Del corazón proceden las malas intenciones, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios, las difamaciones. 20 Estas son las cosas que hacen impuro al hombre, no el comer sin haberse lavado las manos».

3. Tit. 1. 15:

15 Todo es puro para los puros. En cambio, para los que están contaminados y para los incrédulos, nada es puro. Su espíritu y su conciencia están manchados.