Gálatas 1: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Saludo inicial [ 1 | 5 ]

1 Pablo, Apóstol –no de parte de hombres ni por la mediación de un hombre, sino por Jesucristo y por Dios Padre que lo resucitó de entre los muertos– 2 y todos los hermanos que están conmigo, saludamos a las Iglesias de Galacia. 3 Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo, 4 * que se entregó por nuestros pecados para librarnos de este mundo perverso, conforme a la voluntad de Dios, nuestro Padre, 5 a quien sea la gloria para siempre. Amén.

El único Evangelio de Cristo [ 6 | 9 ]

6 Me sorprende que ustedes abandonen tan pronto al que los llamó por la gracia de Cristo, para seguir otro evangelio. 7 No es que haya otro, sino que hay gente que los está perturbando y quiere alterar el Evangelio de Cristo. 8 Pero si nosotros mismos o un ángel del cielo les anuncia un evangelio distinto del que les hemos anunciado, ¡que sea expulsado! 9 Ya se lo dijimos antes, y ahora les vuelvo a repetir: el que les predique un evangelio distinto del que ustedes han recibido, ¡que sea expulsado!

APOLOGÍA PERSONAL: LA AUTORIDAD APOSTÓLICA DE PABLO

Para defender la autenticidad de su misión apostólica, Pablo recuerda el llamado que recibió directamente de Dios, por medio de una revelación especial de Jesucristo cuando se dirigía a Damasco. Inmediatamente, confirma esa autenticidad, refiriendo la aprobación recibida por parte de los Apóstoles de Jerusalén. Ellos reconocieron que a Pablo le había sido confiado «el anuncio del Evangelio a los paganos», así como Pedro había recibido la misión de anunciarlo «a los judíos» (2. 7).

En último término, lo que el Apóstol defiende es la verdad del único Evangelio de Cristo, y quiere prevenir a sus destinatarios contra el riesgo de desfigurarlo. El afán de salvar «la verdad del Evangelio» (2. 14) lo lleva, incluso, a enfrentarse con Pedro. En teoría, este coincidía con aquel, pero en la práctica su forma de proceder desorientaba a los demás cristianos. Era necesario dejar bien en claro que la salvación no proviene de la Ley, sino de la fe en Jesucristo.

La elección de Pablo [ 10 | 17 ]

10 ¿Acaso yo busco la aprobación de los hombres o la de Dios? ¿Piensan que quiero congraciarme con los hombres? Si quisiera quedar bien con los hombres, no sería servidor de Cristo. 11 Quiero que sepan, hermanos, que la Buena Noticia que les prediqué no es cosa de los hombres, porque 12 * yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo. 13 Seguramente ustedes oyeron hablar de mi conducta anterior en el Judaísmo: cómo perseguía con furor a la Iglesia de Dios y la arrasaba, 14 y cómo aventajaba en el Judaísmo a muchos compatriotas de mi edad, en mi exceso de celo por las tradiciones paternas. 15 * Pero cuando Dios, que me eligió desde el seno de mi madre y me llamó por medio de su gracia, se complació 16 * en revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos, de inmediato, sin consultar a ningún hombre 17 * y sin subir a Jerusalén para ver a los que eran Apóstoles antes que yo, me fui a Arabia y después regresé a Damasco.

Pablo en Jerusalén [ 18 | 24 ]

18 Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días. 19 No vi a ningún otro Apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor. 20 En esto que les escribo, Dios es testigo de que no miento. 21 Después pasé a las regiones de Siria y Cilicia. 22 Las Iglesias de Judea que creen en Cristo no me conocían personalmente, 23 sino sólo por lo que habían oído decir de mí: «El que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que antes quería destruir». 24 Y glorificaban a Dios a causa de mí.
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«Este mundo perverso» es el mundo presente, contrapuesto al venidero. El mundo no es intrínsecamente malo, porque ha sido creado por Dios, y todas las obras de Dios son buenas (Gn. 1. 31; 1 Tim. 4. 4). Sin embargo, a causa del pecado, quedó sometido al poder del mal, personificado en Satanás, a quien Pablo llama «el dios de este mundo» (2 Cor. 4. 4).

12

Lo que Pablo ha recibido «por revelación de Jesucristo» es su conocimiento del plan de Dios respecto de los paganos: estos han sido llamados a participar de la salvación mesiánica mediante la fe en Jesucristo.

17

«Arabia» designa aquí probablemente la región que se encuentra al sur de Damasco.