1 Corintios 7: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

RESPUESTA A DIVERSAS CUESTIONES

En toda esta sección, el Apóstol responde a diversas cuestiones planteadas por la Iglesia de Corinto. Muchas de ellas tienen un carácter circunstancial, pero al resolverlas, Pablo no las enfoca desde un punto de vista meramente casuístico o legal, sino que establece pautas fundamentales que orientan las relaciones del cristiano con el mundo y valen para cualquier época.

EL MATRIMONIO Y EL CELIBATO

Algunos fieles de Corinto propugnaban el celibato como «única» forma de vida evangélica. Pablo, en cambio, defiende el matrimonio como el estado más común de los seres humanos, y lo hace con la misma firmeza con que antes se había opuesto al desenfreno sexual. Al mismo tiempo, elogia la virginidad como el camino más adecuado para consagrarse plenamente al servicio de Dios. Pero en último término, lo mejor es que cada uno viva en conformidad con el don recibido de Dios (7. 17).

El mismo Pablo advierte a sus destinatarios que no todas sus directivas tienen el mismo valor y la misma autoridad. Cuando se trata de un «mandamiento del Señor» (7. 10), la orden es absoluta. Por el contrario, siempre que el Apóstol habla en su propio nombre, lo hace «como quien, por la misericordia del Señor, es digno de confianza» (7. 25), y aclara que su consejo deja a los cristianos un margen de libertad.

Los deberes conyugales [ 1 | 11 ]

1 * Ahora responderé a lo que ustedes me han preguntado por escrito: Es bueno para el hombre abstenerse de la mujer. 2 Sin embargo, por el peligro de incontinencia, que cada hombre tenga su propia esposa, y cada mujer, su propio marido. 3 Que el marido cumpla los deberes conyugales con su esposa; de la misma manera, la esposa con su marido. 4 La mujer no es dueña de su cuerpo, sino el marido; tampoco el marido es dueño de su cuerpo, sino la mujer. 5 No se nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo y por algún tiempo, a fin de poder dedicarse con más intensidad a la oración; después vuelvan a vivir como antes, para que Satanás no se aproveche de la incontinencia de ustedes y los tiente.

6 [bj] Ef. 5. 22-33+

6 Esto que les digo es una concesión y no una orden.

7 [bj] 2 Cor. 8. 8

7 Mi deseo es que todo el mundo sea como yo, pero cada uno recibe del Señor su don particular: unos este, otros aquel.

8 [bj] Mt. 19. 12; 1 Tim. 5. 11-14+

8 A los solteros y a las viudas, les aconsejo que permanezcan como yo.

9 [bj] Mt. 5. 32p; Mt. 19. 9 [bc] 1 Tim. 5. 14

9 Pero si no pueden contenerse, que se casen; es preferible casarse que arder en malos deseos.

10-11 [blpd] Mc. 10. 9 [bp] Mt. 5. 32 [bc] Mt. 19. 9-12; Mc. 10. 2-12; Lc. 16. 18

10 * A los casados, en cambio, les ordeno –y esto no es mandamiento mío, sino del Señor– que la esposa no se separe de su marido. 11 Si se separa, que no vuelva a casarse, o que se reconcilie con su esposo. Y que tampoco el marido abandone a su mujer.

Los matrimonios entre cristianos y paganos [ 12 | 16 ]

12 En cuanto a las otras preguntas, les digo yo, no el Señor: Si un hombre creyente tiene una esposa que no cree, pero ella está dispuesta a convivir con él, que no la abandone. 13 Y si una mujer se encuentra en la misma condición, que tampoco se separe de su esposo.

14 [bti] Rom. 1. 7; Rom. 11. 16

14 * Porque el marido que no tiene fe es santificado por su mujer, y la mujer que no tiene fe es santificada por el marido creyente. Si no fuera así, los hijos de ustedes serían impuros; en cambio, están santificados.

15 [bj] 1 Cor. 14. 33

15 * Pero si el cónyuge que no cree desea separarse, que lo haga, y en ese caso, el cónyuge creyente no permanece ligado al otro, porque Dios nos ha llamado a vivir en paz.

16 [bj] 1 Ped. 3. 1s

16 Después de todo, ¿qué sabes tú, que eres la esposa, si podrás o no salvar a tu marido, y tú, marido, si podrás salvar a tu mujer?

La condición social del cristiano [ 17 | 24 ]

17 [bj] 1 Cor. 7. 20. 24

17 Fuera de este caso, que cada uno siga viviendo en la condición que el Señor le asignó y en la que se encontraba cuando fue llamado. Esto es lo que prescribo en todas las Iglesias.

18 [bj] 1 Mac. 1. 15

18 Si un hombre estaba circuncidado antes que Dios lo llamara, que no oculte la señal de la circuncisión; si el llamado lo encontró incircunciso, que no se circuncide.

19 [bj] Gál. 5. 6; Gál. 6. 15; Rom. 2. 25-29

19 Lo que vale no es la circuncisión, sino cumplir los mandamientos de Dios.

20-22 [blpd] Gál. 3. 28; Col. 3. 11; Ef. 6. 5-9; Col. 3. 22-4. 1; 1 Tim. 6. 1-2; Tit. 2. 9-10; Flmn. 1. 16; 1 Ped. 2. 18 [bj] 1 Cor. 7. 17.24; Col. 3. 22-4. 1; Ef. 6. 5-9

20 * Que cada uno permanezca en el estado en que se encontraba cuando Dios lo llamó.

21 [bj] Rom. 6. 15+

21 ¿Eras esclavo al escuchar el llamado de Dios? No te preocupes por ello, y aunque puedas llegar a ser un hombre libre, aprovecha más bien tu condición de esclavo.

22 [bj] Rom. 6. 18. 22 [bc] Ef. 6. 6; 1 Ped. 2. 16

22 Porque el que era esclavo cuando el Señor lo llamó, ahora es un hombre libre en el Señor; de la misma manera, el que era libre cuando el Señor lo llamó, ahora es un esclavo de Cristo.

23 [bj] 1 Cor. 6. 20; Rom. 3. 24+; Rom. 7. 17. 20

23 ¡Ustedes han sido redimidos y a qué precio! No se hagan esclavos de los hombres. 24 Hermanos, que cada uno permanezca delante de Dios en el estado en que se encontraba cuando fue llamado.

La excelencia de la virginidad [ 25 | 28 ]

25 [bti] 1 Tim. 1. 12-13

25 * Acerca de la virginidad, no tengo ningún precepto del Señor. Pero hago una advertencia, como quien, por la misericordia del Señor, es digno de confianza. 26 * Considero que, por las dificultades del tiempo presente, lo mejor para el hombre es vivir sin casarse. 27 ¿Estás unido a una mujer? No te separes de ella. ¿No tienes mujer? No la busques. 28 * Si te casas, no pecas. Y si una joven se casa, tampoco peca. Pero los que lo hagan, sufrirán tribulaciones en su carne que yo quisiera evitarles.

La brevedad del tiempo presente [ 29 | 31 ]

29 [bj] 2 Cor. 6. 2+; 2 Cor. 6. 8-10

29 Lo que quiero decir, hermanos, es esto: queda poco tiempo. Mientras tanto, los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; 30 los que lloran, como si no lloraran; los que se alegran, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran nada;

31 [bj] 1 Jn. 2. 16-17

31 los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran. Porque la apariencia de este mundo es pasajera.

La consagración a Dios [ 32 | 40 ]

32 [bc] Ecli. 35. 3; Rom. 8. 8; 1 Tes. 4. 1; Heb. 11. 6

32 Yo quiero que ustedes vivan sin inquietudes. El que no tiene mujer se preocupa de las cosas del Señor, buscando cómo agradar al Señor. 33 En cambio, el que tiene mujer se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su mujer, 34 y así su corazón está dividido. También la mujer soltera, lo mismo que la virgen, se preocupa de las cosas del Señor, tratando de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. La mujer casada, en cambio, se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su marido. 35 Les he dicho estas cosas para el bien de ustedes, no para ponerles un obstáculo, sino para que ustedes hagan lo que es más conveniente y se entreguen totalmente al Señor.
36 * Si un hombre, encontrándose en plena vitalidad, cree que no podrá comportarse correctamente con la mujer que ama, y que debe casarse, que haga lo que le parezca: si se casan, no comete ningún pecado. 37 En cambio, el que decide no casarse con ella, porque se siente interiormente seguro y puede contenerse con pleno dominio de su voluntad, también obra correctamente. 38 Por lo tanto, el que se casa con la mujer que ama, hace bien; pero el que no se casa, obra mejor todavía.

39 [bj] Rom. 7. 2

39 La mujer permanece ligada a su marido mientras este vive; en cambio, si muere el marido, queda en libertad para casarse con el que quiera. Pero en esto, debe ser guiada por el Señor.

40 [bj] 1 Cor. 2. 16 [bp] Rom. 7. 2-3

40 * Sin embargo, será más feliz si no vuelve a casarse, de acuerdo con mi consejo. Ahora bien, yo creo tener el Espíritu de Dios.
7 1

«Es bueno para el hombre abstenerse de la mujer»: es probable que esta frase pertenezca a la consulta formulada por los corintios. En ese caso, la respuesta de Pablo comenzaría en el v. 2.

14

La santidad del esposo creyente, fruto de su incorporación a Cristo por la fe y el bautismo, se extiende de alguna manera al cónyuge no creyente. Para corroborar esta afirmación, Pablo apela al caso de los hijos de un matrimonio cristiano: estos, incluso cuando aún no han recibido el bautismo, ya están vinculados a la Iglesia, por la mediación de sus padres.

15

En este texto se funda el llamado «privilegio paulino» o «privilegio de la fe», que permite al cónyuge convertido al Cristianismo contraer un nuevo matrimonio, si el cónyuge no creyente se rehúsa a convivir pacíficamente con él.

20-22

El Apóstol no afirma que la esclavitud es algo bueno, ni prohíbe a los esclavos aceptar la libertad si tienen ocasión de hacerlo. Su intención es manifestar que la fidelidad a Cristo y la práctica de la vida cristiana no dependen de la condición social, ya que en Cristo no hay diferencia entre esclavo y hombre libre (Gál. 3. 28; Col. 3. 11). Ver Ef. 6. 5-9; Col. 3. 22-4. 1; 1 Tim. 6. 1-2; Tit. 2. 9-10; Flm. v. 16; 1 Ped. 2. 18.

1. Gál. 3. 28:

28 Por lo tanto, ya no hay judío ni pagano, esclavo ni hombre libre, varón ni mujer, porque todos ustedes no son más que uno en Cristo Jesús.

2. Col. 3. 11:

11 Por eso, ya no hay pagano ni judío, circunciso ni incircunciso, bárbaro ni extranjero, esclavo ni hombre libre, sino sólo Cristo, que es todo y está en todos.

3. Ef. 6. 5-9:

5 Esclavos, obedezcan a sus patrones con temor y respeto, sin ninguna clase de doblez, como si sirvieran a Cristo; 6 no con una obediencia fingida que trata de agradar a los hombres, sino como servidores de Cristo, cumpliendo de todo corazón la voluntad de Dios. 7 Sirvan a sus dueños de buena gana, como si se tratara del Señor y no de los hombres, 8 teniendo en cuenta que el Señor retribuirá a cada uno el bien que haya hecho, sea un esclavo o un hombre libre. 9 Y ustedes, patrones, compórtense de la misma manera con sus servidores y dejen a un lado las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos, que lo es también de ustedes, está en el cielo, y no hace acepción de personas.

4. Col. 3. 22-4. 1:

22 Esclavos, obedezcan en todo a sus dueños temporales, pero no con una obediencia fingida, como quien trata de agradar a los hombres, sino con sencillez de corazón, por consideración al Señor. 23 Cualquiera sea el trabajo de ustedes, háganlo de todo corazón, teniendo en cuenta que es para el Señor y no para los hombres. 24 Sepan que el Señor los recompensará, haciéndolos sus herederos. Ustedes sirven a Cristo, el Señor: 25 el que obra injustamente recibirá el pago que corresponde, cualquiera sea su condición.

1 En cuanto a ustedes, patrones, concedan a sus servidores lo que es justo y razonable, recordando que también ustedes tienen un Señor en el cielo.

5. 1 Tim. 6. 1-2:

1 Que los esclavos consideren a sus dueños dignos de todo respeto, para que el nombre de Dios y su doctrina no sean objeto de blasfemia. 2 Y si sus dueños son creyentes, que no los respeten menos por el hecho de ser hermanos. Al contrario, que pongan mayor empeño en servirlos, porque así benefician a hermanos queridos en la fe.

6. Tit. 2. 9-10:

9 Que los esclavos obedezcan en todo a sus dueños y procuren agradarlos, tratando de no contradecirlos. Que no los defrauden, 10 sino que les demuestren absoluta fidelidad, para hacer honor en todo a la doctrina de Dios, nuestro Salvador.

7. Flmn. 1. 16:


8. 1 Ped. 2. 18:

18 Servidores, traten a sus señores con el debido respeto, no solamente a los buenos y comprensivos, sino también a los malos.
25

La virginidad que Pablo eligió para sí como forma de vida, es un bien que él desearía para todos, porque, en principio, es más conveniente para consagrarse enteramente al servicio de Dios y de los demás.

26

«El tiempo presente» designa el período inaugurado con la Resurrección de Cristo, que corresponde al tiempo de la Iglesia, en el cual el cristiano participa de la vida de Cristo resucitado (Col. 3. 3) y es un «ciudadano del cielo» (Flp. 3. 20).

1. Col. 3. 3:

3 Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios.

2. Flp. 3. 20:

20 Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, y esperamos ardientemente que venga de allí como Salvador el Señor Jesucristo.
28

Esta motivación de la virginidad, aparentemente egoísta, debe entenderse como un argumento ocasional, teniendo presente toda la doctrina paulina sobre el matrimonio. Ver Ef. 5. 22-23.

1. Ef. 5. 22-23:

22 * las mujeres deben respetar a su marido, como al Señor, 23 porque el varón es la cabeza de la mujer, como Cristo es la Cabeza y el Salvador de la Iglesia, que es su Cuerpo.
36-38

Probablemente, estas normas están dirigidas a un joven cristiano que duda si debe casarse con su novia, o simplemente, mantenerse unido a ella con un vínculo espiritual. En esta actitud se refleja la tendencia espiritualista de un sector de la comunidad de Corinto.

40

Este «Espíritu» es el que confiere a Pablo la sabiduría necesaria para guiar a los cristianos de acuerdo con el llamado que Dios hace a cada uno.