1 Corintios 6: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

El recurso a los tribunales paganos [ 1 | 11 ]

1 [bp] Sal. 94. 20

1 * ¿Cómo es posible que cuando uno de ustedes tiene algún conflicto con otro, se atreve a reclamar justicia a los injustos, en lugar de someterse al juicio de los santos?

2 [bj] Hech. 9. 13+; Dan. 7. 22.26; Mt. 19. 28; Apoc. 20. 4

2 * ¿No saben ustedes que los santos juzgarán al mundo? Y si el mundo va a ser juzgado por ustedes, ¿cómo no van a ser capaces de juzgar asuntos de mínima importancia?

3 [bj] Jds. 1. 5-6

3 ¿Ignoran que vamos a juzgar a los mismos ángeles? Con mayor razón entonces, los asuntos de esta vida. 4 ¡Y pensar que cuando ustedes tienen litigios, buscan como jueces a los que no son nadie para la Iglesia! 5 Lo digo para avergonzarlos: ¡por lo visto, no hay entre ustedes ni siquiera un hombre sensato, que sea capaz de servir de árbitro entre sus hermanos! 6 ¡Un hermano pleitea con otro, y esto, delante de los que no creen!

7 [bj] Mt. 5. 38-42p; Rom. 12. 17-19; 1 Tes. 5. 15

7 Ya está mal que haya litigios entre ustedes: ¿acaso no es preferible sufrir la injusticia o ser despojado? 8 Pero no, ustedes mismos son los que cometen injusticias y defraudan a los demás, ¡y esto entre hermanos!

9 [bj] Rom. 1. 29+

9 ¿Ignoran que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No se hagan ilusiones: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los pervertidos, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los bebedores, ni los difamadores, ni los usurpadores heredarán el Reino de Dios.

11 [bj] Gál. 5. 21; Ef. 2. 1-6; Tit. 3. 3-7; Jn. 3. 5; 1 Jn. 2. 12

11 Algunos de ustedes fueron así, pero ahora han sido purificados, santificados y justificados en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.

La fornicación [ 12 | 20 ]

12 [blpd] 🡕Gál. 5. 13 [bj] 1 Cor. 10. 23; Rom. 6. 15+; Gn. 4. 7

12 * «Todo me está permitido», pero no todo es conveniente. «Todo me está permitido», pero no me dejaré dominar por nada.

13 [bj] Col. 2. 22; Col. 10. 31

13 * Los alimentos son para el estómago y el estómago para los alimentos, y Dios destruirá a ambos. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor es para el cuerpo.

14 [bj] 1 Cor. 15. 12s; Rom. 1. 4+; Rom. 8. 11+ [bp] Rom. 8

14 Y Dios que resucitó al Señor, nos resucitará también a nosotros con su poder.

15 [bj] 1 Cor. 12. 12+; Rom. 6. 12-13 [bp] 1 Cor. 12

15 ¿No saben acaso que sus cuerpos son miembros de Cristo? ¿Cómo voy a tomar los miembros de Cristo para convertirlos en miembros de una prostituta? De ninguna manera.

16 [blpd] 🡔Gn. 2. 24

16 * ¿No saben que el que se une a una prostituta, se hace un solo cuerpo con ella? Porque dice la Escritura: Los dos serán una sola carne.

17 [bj] Rom. 8. 9-10; 1 Cor. 6. 19-20; 1 Cor. 3. 16-17; Rom. 5. 5+; 1 Tes. 4. 4-8

17 En cambio, el que se une al Señor se hace un solo espíritu con él.
18 Eviten la fornicación. Cualquier otro pecado cometido por el hombre es exterior a su cuerpo, pero el que fornica peca contra su propio cuerpo.
19 ¿O no saben que sus cuerpos son templo del Espíritu Santo, que habita en ustedes y que han recibido de Dios? Por lo tanto, ustedes no se pertenecen, 20 sino que han sido comprados, ¡y a qué precio! Glorifiquen entonces a Dios en sus cuerpos
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El Apóstol llama «injustos» a los jueces paganos, no porque ejercieran sus funciones en forma indebida, sino porque no tenían la «justicia» que proviene de Dios por medio de la fe en Jesucristo.

2-3

Los cristianos están tan íntimamente unidos a Cristo resucitado, que participarán también de su condición de Juez universal. Ver Mt. 19. 28.

1. Mt. 19. 28:

28 Jesús les respondió: “Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
12

Pablo trata de corregir una falsa interpretación de la libertad cristiana. Ver Gál. 5. 13.

1. Gál. 5. 13:

13 Ustedes, hermanos, han sido llamados para vivir en libertad, pero procuren que esta libertad no sea un pretexto para satisfacer los deseos carnales: háganse más bien servidores los unos de los otros, por medio del amor.
13

«Los alimentos son para el estómago y el estómago para los alimentos»: apoyados en este principio, algunos sostenían que la fornicación era una necesidad legítima del cuerpo, como el comer y el beber.

16

Gn. 2. 24

1. Gn. 2. 24:

24 Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne.