1 Corintios 15: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS

Algunos cristianos de Corinto, influenciados por las ideas de su medio ambiente, negaban la resurrección de los muertos (15. 12). Para los griegos, en efecto, el cuerpo no era más que la envoltura transitoria del alma inmortal. Incluso se lo consideraba como algo malo, ya que mantenía prisionera al alma y le impedía retornar al mundo divino del que había sido arrojada. En el marco de esta ideología, la resurrección de los cuerpos era poco menos que inconcebible y, además, muy poco deseable, ya que equivalía a una vuelta a la prisión.

Pablo se opone con toda energía a este falso «espiritualismo». Negar la resurrección de los muertos es negar la Resurrección de Cristo y, por lo tanto, privar de todo fundamento a la predicación apostólica y a la misma fe de la Iglesia. «Así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo» (15. 22). La gloria de Cristo resucitado es la «primicia» de nuestra futura resurrección y el fundamento de nuestra esperanza.

Pero «¿cómo resucitan los muertos?» (15. 35). Pablo se hace eco de una pregunta que se planteaban los corintios y se siguen planteando los cristianos de todos los tiempos. Para explicar que la resurrección no es la «revivificación» de un cadáver ni el retorno a nuestro estado terrestre, él se vale de una comparación muy simple: la de la semilla que se convierte en una planta. El cuerpo mortal es como el grano sembrado en la tierra. El cuerpo glorioso es como la planta, distinta de la semilla y a la vez brotada de ella. Pero más allá de la comparación, una cosa es cierta: lo mismo que Cristo resucitado, nosotros seremos revestidos de una Vida nueva, de un cuerpo «espiritual» e incorruptible. «Él transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso» (Flp. 3. 21).

El Evangelio de Pablo [ 1 | 11 ]

1 [bj] 1 Tes. 2. 13+ [bc] 1 Cor. 11. 2

1 Hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles.

2 [bc] 1 Cor. 15. 16-17

2 Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano.

3 [bj] 1 Cor. 11. 2. 23+; Lc. 1. 2; Hech. 2. 23+ [bc] Is. 53. 5-12; Lc. 24. 25-27. 44-46; Jn. 20. 9; Hech. 2. 14-42

3 Les he transmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura.

4 [bc] Sal. 16. 10; Mt. 12. 40; Hech. 2. 24-32

4 Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura.

5 [bj] Mt. 28. 10+; Lc. 24. 34s [bc] Mc. 16. 14; Lc. 24. 36; Jn. 20. 19

5 Se apareció a Pedro y después a los Doce. 6 Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto.

7 [bj] Hech. 12. 17+; Rom. 1. 1+ [bc] Gál. 1. 19

7 Además, se apareció a Santiago y a todos los Apóstoles.

8 [bc] Hech. 9. 3-6; 1 Cor. 9. 1

8 Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.

9 [bj] Ef. 3. 8; 1 Tm. 1. 15-16; Gál. 1. 13-14; Hech. 8. 3+

9 Porque yo soy el último de los Apóstoles, y ni siquiera merezco ser llamado Apóstol, ya que he perseguido a la Iglesia de Dios.

10 [bj] 2 Cor. 11. 23s

10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no fue estéril en mí, sino que yo he trabajado más que todos ellos, aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.

11 [bj] Hech. 2. 22+

11 En resumen, tanto ellos como yo, predicamos lo mismo, y esto es lo que ustedes han creído.

La resurrección de Cristo [ 12 | 28 ]

12 Si se anuncia que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo algunos de ustedes afirman que los muertos no resucitan? 13 ¡Si no hay resurrección, Cristo no resucitó!

14 [bj] Hech. 2. 22+

14 Y si Cristo no resucitó, es vana nuestra predicación y vana también la fe de ustedes.

15 [bj] Hech. 1. 8+; Hech. 26. 16; Rom. 4. 24-25; Rom. 10. 9 [bc] Hech. 4. 33; Hech. 5. 30-32

15 Incluso, seríamos falsos testigos de Dios, porque atestiguamos que él resucitó a Jesucristo, lo que es imposible, si los muertos no resucitan. 16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. 17 Y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes es inútil y sus pecados no han sido perdonados.

18 [bj] Rom. 8. 11+; Col. 1. 18; 1 Tes. 4. 14

18 En consecuencia, los que murieron con la fe en Cristo han perecido para siempre. 19 Si nosotros hemos puesto nuestra esperanza en Cristo solamente para esta vida, seríamos los hombres más dignos de lástima.

20 [bnp] Col. 1. 18

20 Pero no, Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos.

21 [blpd] Rom. 5. 12-14 [bc] Gn. 3. 17

21 * Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección.

22 [bj] Rom. 5. 12-21+; 1 Cor. 15. 45-49; 1 Cor. 15. 23; 1 Tes. 4. 16

22 En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo,

23 [bc] 1 Tes. 4. 13-17

23 cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida.

24 [blpd] Ef. 1. 21; Col. 1. 16

24 * En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder.

25 [bj] Sal. 110. 1 [bc] Mt. 22. 44

25 * Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies.

26 [bj] Apoc. 20. 14; Apoc. 21. 4; Sal. 8. 7

26 El último enemigo que será vencido es la muerte,

27 [blpd] Sal. 8. 7

27 * ya que Dios todo lo sometió bajo sus pies. Pero cuando él diga: «Todo está sometido», será evidentemente a excepción de aquel que le ha sometido todas las cosas.

28 [bj] Flp. 3. 21; Rom. 9. 5+; Col. 3. 11; Ef. 4. 6

28 Y cuando el universo entero le sea sometido, el mismo Hijo se someterá también a aquel que le sometió todas las cosas, a fin de que Dios sea todo en todos.

La resurrección, fundamento de la esperanza [ 29 | 34 ]

29 [bj] 2 Mac. 12. 44; 1 Cor. 15. 31; 2 Cor. 4. 10-12

29 * Si no fuera así, ¿de qué sirve bautizarse por los que han muerto? Si los muertos no resucitan, ¿qué sentido tiene bautizarse por ellos? 30 Y nosotros mismos, ¿por qué nos exponemos a cada instante al peligro?

31 [bc] 2 Cor. 4. 10-11

31 Cada día yo me enfrento con la muerte, y esto es tan cierto, hermanos, como que ustedes son mi orgullo en Cristo Jesús, nuestro Señor.

32 [bj] Is. 22. 13 [bc] 2 Cor. 1. 8

32 * ¿Y qué he ganado, si solamente por motivos humanos, yo tuve que luchar con las fieras en Éfeso? Si los muertos no resucitan, «comamos y bebamos, porque mañana moriremos». 33 * No se dejen engañar: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres».

34 [bj] 1 Cor. 14. 38

34 Vuelvan a comportarse como es debido y no pequen más, porque hay algunos entre ustedes que todavía no saben nada de Dios: lo digo para vergüenza de ustedes.

La condición de los cuerpos resucitados [ 35 | 49 ]

35 Alguien preguntará: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo?

36 [bj] Jn. 12. 24

36 Tu pregunta no tiene sentido. Lo que siembras no llega a tener vida, si antes no muere. 37 Y lo que siembras, no es la planta tal como va a brotar, sino un simple grano, de trigo por ejemplo, o de cualquier otra planta. 38 Y Dios da a cada semilla la forma que él quiere, a cada clase de semilla, el cuerpo que le corresponde.
39 No todos los cuerpos son idénticos: una es la carne de los hombres, otra la de los animales, otra la de las aves y otra la de los peces. 40 Hay cuerpos celestiales y cuerpos terrestres, y cada uno tiene su propio resplandor: 41 uno es el resplandor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas, y aun las estrellas difieren unas de otras por su resplandor.
42 Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos: se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán incorruptibles; 43 se siembran cuerpos humillados y resucitarán gloriosos; se siembran cuerpos débiles y resucitarán llenos de fuerza; 44 se siembran cuerpos puramente naturales y resucitarán cuerpos espirituales.
Porque hay un cuerpo puramente natural y hay también un cuerpo espiritual.

45 [bj] Gn. 2. 7; Gn. 15. 20-28+

45 * Esto es lo que dice la Escritura: El primer hombre, Adán, fue creado como un ser viviente; el último Adán, en cambio, es un ser espiritual que da la Vida. 46 Pero no existió primero lo espiritual sino lo puramente natural; lo espiritual viene después.

47 [bj] Dn. 7. 13; Jn. 3. 13 [bnp] Jn. 3. 31ss

47 El primer hombre procede de la tierra y es terrenal; pero el segundo hombre procede del cielo. 48 Los hombres terrenales serán como el hombre terrenal, y los celestiales como el celestial.

49 [bj] Flp. 3. 21; Rom. 8. 29+ [bnp] Gn. 5. 3

49 De la misma manera que hemos sido revestidos de la imagen del hombre terrenal, también lo seremos de la imagen del hombre celestial.

La victoria sobre la muerte [ 50 | 58 ]

50 [bj] Jn. 3. 5-6; 1 Cor. 6. 10+ [bnp] Os. 13. 14

50 Les aseguro, hermanos, que lo puramente humano no puede tener parte en el Reino de Dios, ni la corrupción puede heredar lo que es incorruptible. 51 Les voy a revelar un misterio: No todos vamos a morir, pero todos seremos transformados.

52 [bj] Núm. 10. 3+; Jl. 2. 1+; Mt. 24. 31+; 1 Tes. 4. 15-17

52 En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene la trompeta final –porque esto sucederá– los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados.

53 [bj] 2 Cor. 5. 1-5

53 Lo que es corruptible debe revestirse de la incorruptibilidad y lo que es mortal debe revestirse de la inmortalidad.

54 [bj] Is. 25. 8; Os. 13. 14; Apoc. 20. 14

54 * Cuando lo que es corruptible se revista de la incorruptibilidad y lo que es mortal se revista de la inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: La muerte ha sido vencida.

55 [bj] Heb. 6. 1+; Rom. 7. 7+ [blpd] Is. 25. 8; Os. 13. 14

55 ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón? 56 * Porque lo que provoca la muerte es el pecado y lo que da fuerza al pecado es la ley.

57 [bj] Jn. 16. 33 [bc] Rom. 7. 25

57 * ¡Demos gracias a Dios, que nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo!
58 Por eso, queridos hermanos, permanezcan firmes e inconmovibles, progresando constantemente en la obra del Señor, con la certidumbre de que los esfuerzos que realizan por él no serán vanos.
15 21

Ver Rom. 5. 12-14.

1. Rom. 5. 12-14:

12 Por lo tanto, por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. 13 En efecto, el pecado ya estaba en el mundo, antes de la Ley, pero cuando no hay Ley, el pecado no se tiene en cuenta. 14 Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso en aquellos que no habían pecado, cometiendo una transgresión semejante a la de Adán, que es figura del que debía venir.
24

«Principado, Dominio y Poder» son nombres que los judíos daban a las jerarquías angélicas. Ver Ef. 1. 21; Col. 1. 16.

1. Ef. 1. 21:

21 elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro.

2. Col. 1. 16:

16 porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de él y para él.
25

Sal. 110. 1.

1. Sal. 110. 1:

1 De David. Salmo. La realeza del Mesías Dijo el Señor a mi Señor: "Siéntate a mi derecha, mientras yo pongo a tus enemigos como estrado de tus pies".
29

«Bautizarse por los que han muerto»: Pablo alude, probablemente, a un rito idéntico al bautismo común, que algunos cristianos recibían, no para sí mismos, sino con la intención de beneficiar a los difuntos que habían muerto sin ser bautizados. El Apóstol no se pronuncia sobre la conveniencia o licitud de este rito, sino que se vale de él para confirmar su argumentación.

32

«Luchar con las fieras»: esta expresión debe entenderse en sentido figurado.

45

Gn. 2. 7.

1. Gn. 2. 7:

7 Entonces el Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente.
51-52

Ver nota 1 Tes. 4. 17. «Nosotros»: se refiere a los que estarán vivos en ese momento, entre los cuales se coloca Pablo.

54-55

Is. 25. 8; Os. 13. 14.

1. Is. 25. 8:

8 Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho él, el Señor.

2. Os. 13. 14:

14 ¿Y yo voy a rescatarlos del poder del Abismo? ¿Voy a redimirlos de la muerte? ¿Dónde está, Muerte, tu pestilencia? ¿Dónde están tus plagas, Abismo? La compasión se oculta a mis ojos.
57

Con este grito victorioso culmina el anuncio del misterio de la cruz (caps. 1 - 2) y de la resurrección.