Romanos 9: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

ISRAEL EN EL PLAN DE DIOS

Si «el término de la Ley es Cristo» (10. 4), ¿cuál será el destino de Israel, que en su gran mayoría se negó a creer en él y sigue aferrado a «la justicia que proviene de la Ley»? (10. 5). Este es el gran interrogante que se plantea Pablo al final de la primera parte de su Carta, sin disimular su desconcierto por la situación en que se encontraban después de la venida de Cristo los primeros depositarios de las promesas de salvación.

En su respuesta a este interrogante, el Apóstol reafirma los privilegios otorgados por Dios a Israel, al mismo tiempo que insiste en la gratuidad de la elección divina: Dios no ha rechazado a su Pueblo, «porque los dones y el llamado de Dios son irrevocables» (11. 29). En el tiempo presente, la elección divina ha recaído sólo en un «resto» (11. 5) del Pueblo elegido, que representa a todo Israel y es la prenda de la salvación final de los descendientes de Abraham según la carne (11. 25-32). Esta parte concluye con un himno a la insondable sabiduría de Dios, cuyos designios sobre el mundo superan toda comprensión humana (11. 33-36).

Los privilegios de Israel [ 1 | 5 ]

1 [bj] 2 Cor. 12. 7+

1 Digo la verdad en Cristo, no miento, y mi conciencia me lo atestigua en el Espíritu Santo.

2 [bj] Éx. 32. 32

2 Siento una gran tristeza y un dolor constante en mi corazón.

3 [bj] Ef. 2. 12

3 Yo mismo desearía ser maldito, separado de Cristo, en favor de mis hermanos, los de mi propia raza. 4 * Ellos son israelitas: a ellos pertenecen la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto y las promesas.

5 [blpd] NTit. 2. 13 [bj] Rom. 1. 3+

5 * A ellos pertenecen también los patriarcas, y de ellos desciende Cristo según su condición humana, el cual está por encima de todo, Dios bendito eternamente. Amén.

La fidelidad de Dios a sus promesas [ 6 | 13 ]

6 [bj] Núm. 23. 19; Is. 55. 10-11

6 No es cierto que la palabra de Dios haya caído en el vacío. Porque no todos los que descienden de Israel son realmente israelitas.

7 [blpd] <Gn. 21. 12 [bj] Rom. 2. 28-29; Mt. 3. 9p; Gn. 21. 12; Jn. 8. 31-44; Gál. 4. 21-31 [bp] Núm. 21. 12

7 * Como tampoco todos los descendientes de Abraham son hijos suyos, sino que como dice la Escritura: De Isaac nacerá tu descendencia.

8 [bp] <Gn. 18. 10

8 Esto quiere decir que los hijos de Dios no son los que han nacido de la carne, y que la verdadera descendencia son los hijos de la promesa.

9 [blpd] <Gn. 18. 10

9 * Porque así dice la promesa: Para esta misma fecha volveré, y entonces Sara tendrá un hijo. 10 Y esto no es todo: está también el caso de Rebeca que concibió dos hijos de un solo hombre, Isaac, nuestro padre.

11 [bj] Rom. 11. 5-6; Rom. 9. 12; Gn. 25. 23; Mal. 1. 2-3

11 Antes que nacieran los niños, antes que pudieran hacer el bien o el mal –para que resaltara la libertad de la elección divina,

12 [blpd] <Gn. 25. 23 [bp] Gn. 25. 2

12 * que no depende de las obras del hombre, sino de aquel que llama– Dios le dijo a Rebeca: El mayor servirá al menor,

13 [blpd] <Mal. 1. 2-3

13 * según lo que dice la Escritura: Preferí a Jacob, en lugar de Esaú.

La libertad de la elección divina [ 14 | 24 ]

14-+ [bj] Rom. 3. 5

14 ¿Diremos por eso que Dios es injusto? ¡De ninguna manera!

15 [blpd] <Éx. 33. 19 [bj] Deut. 32. 4

15 * Porque él dijo a Moisés: Seré misericordioso con el que yo quiera, y me compadeceré del que quiera compadecerme.

16 [bj] Sal. 147. 10p

16 En consecuencia, todo depende no del querer o del esfuerzo del hombre, sino de la misericordia de Dios.

17 [blpd] <Éx. 9. 16

17 * Porque la Escritura dice al Faraón: Precisamente para eso te he exaltado, para que en ti se manifieste mi poder y para que mi Nombre sea celebrado en toda la tierra. 18 De manera que Dios tiene misericordia del que él quiere y endurece al que él quiere.

19 [bj] Sab. 12. 12

19 Tú me podrás objetar: Entonces, ¿qué puede reprocharnos Dios? ¿Acaso alguien puede resistir a su voluntad?

20 [blpd] <Is. 29. 16 [bj] Is. 29. 16+; Jer. 18. 6; Is. 45. 9; Is. 64. 7; Sab. 15. 7 [bp] Sab. 12. 12

20 * Pero tú, ¿quién eres para discutir con Dios? ¿Puede el objeto modelado decir al que lo modela: Por qué me haces así? 21 ¿No es el alfarero dueño de su arcilla, para hacer de un mismo material una vasija fina o una ordinaria?

22 [bj] Rom. 2. 4; Rom. 3. 25-26; Prov. 16. 4; Sab. 12. 20-21

22 ¿Qué podemos reprochar a Dios, si queriendo manifestar su ira y dar a conocer su poder, soportó con gran paciencia a quienes atrajeron su ira y merecieron la perdición?

23 [bj] Rom. 8. 29+; Ef. 2. 1-7

23 * Y si él quiso manifestar la riqueza de su gloria en los que recibieron su misericordia, en los que él predestinó para la gloria, 24 en nosotros, que fuimos llamados por él, no sólo de entre los judíos, sino también de entre los paganos, ¿qué podemos reprocharle?

La infidelidad de Israel y el llamado a los paganos [ 25 | 33 ]

25 [blpd] <Os. 2. 25 [bj] 1 Ped. 2. 10; Os. 2. 1

25 * Esto es lo que dice Dios por medio de Oseas: Al que no era mi pueblo, lo llamaré «Mi pueblo», y a la que no era mi amada la llamaré «Mi amada».

26 [blpd] <Os. 2. 1 [bj]

26 * Y en el mismo lugar donde se les dijo: «Ustedes no son mi pueblo», allí mismo serán llamados «Hijos del Dios viviente».

27-28 [blpd] <Is. 10. 22-23 [bj] Os. 2. 1

27 A su vez, Isaías proclama acerca de Israel: Aunque los israelitas fueran tan numerosos como la arena del mar, sólo un resto se salvará,

28 [bj] Rom. 11. 5 [bp] Is. 1. 9

28 porque el Señor cumplirá plenamente y sin tardanza su palabra sobre la tierra.

29 [blpd] <Is. 1. 9

29 * Y como había anticipado el profeta Isaías: Si el Señor del universo no nos hubiera dejado un germen, habríamos llegado a ser como Sodoma, seríamos semejantes a Gomorra.

30 [bj] Rom. 10. 20; Rom. 11. 7

30 ¿Qué conclusión sacaremos de todo esto? Que los paganos que no buscaban la justicia, alcanzaron la justicia, la que proviene de la fe; 31 mientras que Israel, que buscaba una ley de justicia, no llegó a cumplir esa ley.

32-33 [blpd] <Is. 28. 16 [bj] Is. 8. 14; 1 Ped. 2. 6-8

32 * ¿Por qué razón? Porque no recurrieron a la fe sino a las obras. De este modo chocaron contra la piedra de tropiezo,

33 [bj] Rom. 10. 11

33 como dice la Escritura: Yo pongo en Sión una piedra de tropiezo y una roca que hace caer, pero el que cree en él, no quedará confundido.
9.4

Las «alianzas» son las diversas etapas de la gran Alianza de Dios con su Pueblo.

5

«Dios bendito eternamente. Amén»: esta doxología se dirige a Cristo y es una afirmación explícita de su divinidad. Ver Tit. 2. 13.

1. Tit. 2. 13:

13 mientras aguardamos la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús.
7

Gn. 21. 12

1. Gn. 21. 12:

12 Pero Dios le dijo: «No te aflijas por el niño y por tu esclava. Concédele a Sara lo que ella te pide, porque de Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre.
9

Gn. 18. 10

1. Gn. 18. 10:

10 Entonces uno de ellos le dijo: “Volveré a verte sin falta en el año entrante, y para ese entonces Sara habrá tenido un hijo”. Mientras tanto, Sara había estado escuchando a la entrada de la carpa, que estaba justo detrás de él.
12

Gn. 25. 23

1. Gn. 25. 23:

23 y él le respondió: “En tu seno hay dos naciones, dos pueblos *se separan desde tus entrañas: uno será mas fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor”.
13

Mal. 1. 2-3

1. Mal. 1. 2-3:

2 ¡Yo los he amado!, dice el Señor, y ustedes dicen: «¿En qué nos has amado?». ¿Esaú no era el hermano de Jacob? -oráculo del Señor-. Sin embargo, yo amé a Jacob 3 y aborrecí a Esaú. Yo hice de sus montañas una desolación y di su herencia a los chacales del desierto.
15

Éx. 33. 19

1. Éx. 33. 19:

19 El Señor le respondió: “Yo haré pasar junto a ti toda mi bondad y pronunciaré delante de ti el nombre del Señor, porque yo concedo mi favor a quien quiero concederlo y me compadezco de quien quiero compadecerme.
17

Éx. 9. 16

1. Éx. 9. 16:

16 Pero preferí dejarte con vida, para mostrarte mi poder y para que mi Nombre sea pregonado por toda la tierra.
20

Is. 29. 16

1. Is. 29. 16:

16 ¡Qué desatino el de ustedes! ¿Acaso se puede pensar que el alfarero es igual al barro para que la obra diga al que la hizo: “No me ha hecho él”, y la vasija diga de su alfarero: “No entiende nada”?
23

Aun la incredulidad del Pueblo judío sirve para que Dios manifieste su misericordia y lleve a término su designio de gracia.

25

Os. 2. 25

1. Os. 2. 25:

25 Yo la sembraré para mí en el país; tendré compasión de “No compadecida” y diré a “No es mi pueblo”: “¡Tú eres mi pueblo!”, y él dirá: “¡Dios mío!”.
26

Os. 2. 1

1. Os. 2. 1:

1 El número de los israelitas será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar; y en lugar de decirles: “Ustedes no son mi pueblo”, les dirán: “Hijos del Dios viviente”.
27-28

Is. 10. 22-23

1. Is. 10. 22-23:

22 Sí, aunque tu pueblo, Israel, sea como la arena del mar, sólo un resto volverá. La destrucción está decidida, desbordante de justicia.

23 Porque el Señor de los ejércitos ejecutará este decreto de exterminio en medio de todo el país.
29

Is. 1. 9. Ver nota Mt. 11. 23

1. Is. 1. 9:

9 ¡Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado algunos sobrevivientes, seríamos como Sodoma, nos pareceríamos a Gomorra!
32-33

Is. 28. 16. Ver nota Mt. 21. 42

1. Is. 28. 16:

16 Por eso, así habla el Señor: Miren que yo pongo una piedra en Sión, una piedra a toda prueba, una piedra angular, escogida, bien cimentada: el que tenga fe no vacilará.