Juan 15: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Jesús, la verdadera vid [ 1 | 11 ]

1 * Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador.
2 Él corta todos mis sarmientos que no dan fruto;
al que da fruto, lo poda para que dé más todavía.
3 Ustedes ya están limpios
por la palabra que yo les anuncié.
4 Permanezcan en mí,
como yo permanezco en ustedes.
Así como el sarmiento no puede dar fruto
si no permanece en la vid,
tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
5 Yo soy la vid,
ustedes los sarmientos.
El que permanece en mí, y yo en él,
da mucho fruto,
porque separados de mí, nada pueden hacer.
6 Pero el que no permanece en mí,
es como el sarmiento que se tira y se seca;
después se recoge, se arroja al fuego y arde.
7 Si ustedes permanecen en mí
y mis palabras permanecen en ustedes,
pidan lo que quieran
y lo obtendrán.
8 La gloria de mi Padre consiste
en que ustedes den fruto abundante,
y así sean mis discípulos.
9 Como el Padre me amó,
también yo los he amado a ustedes.
Permanezcan en mi amor.
10 Si cumplen mis mandamientos,
permanecerán en mi amor,
como yo cumplí los mandamientos de mi Padre
y permanezco en su amor.
11 * Les he dicho esto
para que mi gozo sea el de ustedes,
y ese gozo sea perfecto.

El mandamiento del amor [ 12 | 17 ]

12 Este es mi mandamiento:
Ámense los unos a los otros,
como yo los he amado.
13 No hay amor más grande
que dar la vida por los amigos.
14 Ustedes son mis amigos
si hacen lo que yo les mando.
15 Ya no los llamo servidores,
porque el servidor ignora lo que hace su señor;
yo los llamo amigos,
porque les he dado a conocer
todo lo que oí de mi Padre.
16 No son ustedes los que me eligieron a mí,
sino yo el que los elegí a ustedes,
y los destiné para que vayan y den fruto,
y ese fruto sea duradero.
Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre,
él se lo concederá.
17 Lo que yo les mando
es que se amen los unos a los otros.

El odio del mundo [ 18 | 27 ]

18 Si el mundo los odia,
sepan que antes me ha odiado a mí.
19 Si ustedes fueran del mundo,
el mundo los amaría como cosa suya.
Pero como no son del mundo,
sino que yo los elegí y los saqué de él,
el mundo los odia.
20 Acuérdense de lo que les dije:
el servidor no es más grande que su señor.
Si me persiguieron a mí,
también los perseguirán a ustedes;
si fueron fieles a mi palabra,
también serán fieles a la de ustedes.
21 Pero los tratarán así a causa de mi Nombre,
porque no conocen al que me envió.
22 Si yo no hubiera venido
ni les hubiera hablado,
no tendrían pecado;
pero ahora su pecado no tiene disculpa.
23 El que me odia, odia también a mi Padre.
24 Si yo no hubiera hecho entre ellos
obras que ningún otro realizó,
no tendrían pecado.
Pero ahora las han visto,
y sin embargo, me odian a mí y a mi Padre,
25 * para que se cumpla lo que está escrito en la Ley:
Me han odiado sin motivo.
26 Cuando venga el Paráclito
que yo les enviaré desde el Padre,
el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre,
él dará testimonio de mí.
27 Y ustedes también dan testimonio,
porque están conmigo desde el principio.
15 1

El Antiguo Testamento presenta frecuentemente a Israel como una viña elegida y cuidada por Dios (Is. 5. 1-7; Sal. 80. 9-12), de la cual él espera abundantes frutos (Ez. 15. 1-8). Ver Mt. 21. 33-41

1. Is. 5. 1-7:

1 Voy a cantar en nombre de mi amigo el canto de mi amado a su viña. Mi amigo tenía una viña en una loma fértil.

2 La cavó, la limpió de piedras y la plantó con cepas escogidas; edificó una torre en medio de ella y también excavó un lagar. El esperaba que diera uvas, pero dio frutos agrios.

3 Y ahora, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá, sean ustedes los jueces entre mi viña y yo.

4 ¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? Si esperaba que diera uvas, ¿por qué dio frutos agrios?

5 Y ahora les haré conocer lo que haré con mi viña: Quitaré su valla, y será destruida, derribaré su cerco y será pisoteada.

6 La convertiré en una ruina, y no será podada ni escardada. Crecerán los abrojos y los cardos, y mandaré a las nubes que no derramen lluvia sobre ella.

7 Porque la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación predilecta. ¡El esperó de ellos equidad, y hay efusión de sangre; esperó justicia, y hay gritos de angustia!

2. Sal. 80. 9-12:

9 Tú sacaste de Egipto una vid, expulsaste a los paganos y la plantaste; 10 le preparaste el terreno, echó raíces y llenó toda la región.

11 Las montañas se cubrieron con su sombra, y los cedros más altos con sus ramas; 12 extendió sus sarmientos hasta el mar y sus retoños hasta el Río.

3. Ez. 15. 1-8:

1 La palabra del Señor me llegó en estos términos:

2 Hijo de hombre, ¿en qué aventaja la leña de la vid a la de cualquier otra rama de los árboles del bosque?

3 ¿Se saca de ella madera para emplearla en una obra? ¿Se hace con ella una percha para colgar alguna cosa?

4 No, se la echa al fuego para ser consumida: el fuego devora sus dos extremos y arde también el centro. ¿Servirá entonces para alguna cosa?

5 Cuando todavía estaba intacta, no se la utilizaba para nada: ¡cuánto menos se hará algo con ella, una vez que el fuego la devore y esté quemada!

6 Por eso, así habla el Señor: como a la leña de la vid, entre los árboles del bosque, la arrojé al fuego para que se consuma, así arrojo a los habitantes de Jerusalén.

7 Yo vuelvo mi rostro contra ellos: salieron del fuego, pero el fuego los devorará. Entonces ustedes sabrán que yo soy el Señor, cuando vuelva mi rostro contra ellos.

8 Yo haré del país una desolación, porque han sido infieles –oráculo del Señor–.

4. Mt. 21. 33-41:

33 Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. 34 Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. 35 Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. 36 El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. 37 Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: 'Respetarán a mi hijo'. 38 Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: «Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia». 39 Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. 40 Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?». 41 Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo».
11

El «gozo» de Jesús consiste en ser amado por el Padre y en corresponder a ese amor, cumpliendo su voluntad.

25

Sal. 69. 5

1. Sal. 69. 5:

5 Más numerosos que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin motivo; más fuertes que mis huesos, los que me atacan sin razón. ¡Y hasta tengo que devolver lo que yo no he robado!