Marcos 8: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

La segunda multiplicación de los panes [ 1 | 10 ]

|| Mt. 15. 32-39

1 [bj] Éx. 15. 22

1 En esos días, volvió a reunirse una gran multitud, y como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:

2 [bnp] Sal. 102. 14; Is. 49. 10

2 “Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. 3 Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos”. 4 Los discípulos le preguntaron: “¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?”. 5 Él les dijo: “¿Cuántos panes tienen ustedes?”. Ellos respondieron: “Siete”.

6 [bnp] 2 Rey. 4. 42-44

6 Entonces él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud.

7 [bj] Sal. 78. 29

7 Tenían, además, unos cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición sobre ellos, mandó que también los repartieran. 8 Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado. 9 Eran unas cuatro mil personas. Luego Jesús los despidió. 10 * En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta.

El signo rehusado a los fariseos [ 11 | 13 ]

|| Mt. 12. 38-39; 16. 1. 4; Lc. 11. 16. 29

11 * Entonces llegaron los fariseos, que comenzaron a discutir con él; y, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo.

12 [bla] Jn. 6. 30; Deut. 18. 20; Núm. 14. 22

12 Jesús, suspirando profundamente, dijo: “¿Por qué esta generación pide un signo? Les aseguro que no se le dará ningún signo”. 13 Y dejándolos, volvió a embarcarse hacia la otra orilla.

Advertencia contra la actitud de los fariseos y de Herodes [ 14 | 21 ]

|| Mt. 16. 5-12

14 Los discípulos se habían olvidado de llevar pan y no tenían más que un pan en la barca.

15 [bnp] Éx. 13. 3; Deut. 16. 3 [ba] Lc. 12. 1 [bla] Lc. 12. 22; 1 Cor. 5. 6

15 Jesús les hacía esta recomendación: “Estén atentos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes”. 16 Ellos discutían entre sí, porque no habían traído pan.

17 [bj] Mc. 4. 13

17 Jesús se dio cuenta y les dijo: “¿A qué viene esa discusión porque no tienen pan? ¿Todavía no comprenden ni entienden? Ustedes tienen la mente enceguecida.

18 [blpd] 🡔Jer. 5. 21; 🡔Ez. 12. 2 [ba] Mc. 4. 12

18 * Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen. ¿No recuerdan

19 [bj] Mc. 6. 43-44

19 cuántas canastas llenas de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas?”. Ellos le respondieron: “Doce”. 20 “Y cuando repartí siete panes entre cuatro mil personas, ¿cuántas canastas llenas de trozos recogieron?”. Ellos le respondieron: “Siete”

21 [bj] Mc. 4. 13

21 Entonces Jesús les dijo: “¿Todavía no comprenden?”.

Curación de un ciego [ 22 | 26 ]

22 [bj] Mc. 5. 30

22 Cuando llegaron a Betsaida, le trajeron a un ciego y le rogaban que lo tocara.

23 [bj] Mc. 7. 33; Jn. 9. 6; 1 Tim. 4. 14

23 Él tomó al ciego de la mano y lo condujo a las afueras del pueblo. Después de ponerle saliva en los ojos e imponerle las manos, Jesús le preguntó: “¿Ves algo?”. 24 El ciego, que comenzaba a ver, le respondió: “Veo hombres, como si fueran árboles que caminan”.

25 [bj] Mt. 8. 3; Mc. 1. 34

25 Jesús le puso nuevamente las manos sobre los ojos, y el hombre recuperó la vista. Así quedó curado y veía todo con claridad.

26 [bj] Mc. 1. 34

26 Jesús lo mandó a su casa, diciéndole: “Ni siquiera entres en el pueblo”.

La profesión de fe de Pedro [ 27 | 30 ]

|| Mt. 16. 13-16. 20; Lc. 9. 18-21

27 Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?”.

28 [bp] Deut. 18. 15; 1 Mac. 14. 41

28 Ellos le respondieron: “Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas”.

29 [ba] Jn. 6. 69

29 “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Pedro respondió: “Tú eres el Mesías”.

30 [bj] Mc. 1. 34 [bla] Mc. 4. 22; Mc. 9. 9

30 Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él.

El primer anuncio de la Pasión [ 31 | 33 ]

|| Mt. 16. 21-23; Lc. 9. 22

31 [bj] |Mt. 21. 42; Mc. 9. 9-10. 31; Mc. 10. 32-34

31 Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días; 32 y les hablaba de esto con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo.

33 [bj] Mc. 4. 13 [bc] Sab. 1. 3; Col. 1. 21; Heb. 4. 12; ||Mt. 16. 23

33 * Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: “¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres”.

Condiciones para seguir a Jesús [ 34 | 38 ]

|| Mt. 10. 38-39; 16. 24-28; Lc. 9. 23-27

34 Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.

35 [bla] Lc. 9. 24

35 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará.

36 [bnp] Sal. 49. 7-10

36 ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida? 37 ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?

38 [bj] Mt. 10. 33 [bla] Mc. 3. 28; Mt. 10. 33; 2 Tim. 2. 12 [bp] Zac. 14. 5

38 Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con sus santos ángeles”.
8 10

«Dalmanuta» era una localidad próxima al mar de Galilea. En Mt. 15. 39 se la llama Magadán.

1. Mt. 15. 39:

39 Después que despidió a la multitud, Jesús subió a la barca y se dirigió al país de Magadán.
11-12

Los fariseos reclaman una confirmación espectacular de la misión de Jesús, cuando en realidad él mismo es el verdadero «signo» de Dios.

18

Jer. 5. 21; Ez. 12. 2

1. Jer. 5. 21:

21 Escuchen bien esto, pueblo estúpido y sin inteligencia: ellos tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen.

2. Ez. 12. 2:

2 Hijo de hombre, tú habitas en medio de un pueblo rebelde: ellos tienen ojos para ver, pero no ven, tienen oídos para oír, pero no oyen, porque son un pueblo rebelde.