Mateo 3: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

LA PROMULGACION DEL REINO DE LOS CIELOS

PARTE NARRATIVA

Antes de comenzar su misión, Jesús recibe el bautismo de Juan. Aunque él no tiene necesidad de ser bautizado, quiere hacerse plenamente solidario de sus hermanos. Juan se opone, pero Jesús insiste para que se cumpla “todo lo que es justo” (3. 15). La “justicia”, en el lenguaje de Mateo, es el perfecto cumplimiento de la voluntad de Dios, la total sumisión a sus designios. La entrada en el Reino depende de esta “justicia” (5. 20), y Cristo quiere realizarla en sí mismo antes de exigirla a sus discípulos. En respuesta a esta actitud de fidelidad, el Padre proclama la filiación divina de Jesús y lo acredita como su Enviado, revistiéndolo de su Espíritu. Después del bautismo en el Jordán, Jesús es tentado por el espíritu del mal, que intenta apartarlo del verdadero camino mesiánico. Así él revive las “pruebas” que había experimentado Israel en el desierto, durante los cuarenta años de su marcha hacia la Tierra prometida. Y al vencer la tentación, Cristo asume el destino del Pueblo de Dios y manifiesta una vez más su absoluta fidelidad a la voluntad divina.

La predicación de Juan el Bautista [ 1 | 12 ]

|| Mc. 1. 2-8; Lc. 3. 3-9. 15-17; Jn. 1. 23. 26-27

1 En aquel tiempo se presentó Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: 2 * “Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”. 3 * A él se refería el profeta Isaías cuando dijo:
‘Una voz grita en el desierto:
Preparen el camino del Señor,
allanen sus senderos.’
4 Juan tenía una túnica de pelos de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. 5 La gente de Jerusalén, de toda la Judea y de toda la región del Jordán iba a su encuentro, 6 * y se hacía bautizar por él en las aguas del Jordán, confesando sus pecados.
7 * Al ver que muchos fariseos y saduceos se acercaban a recibir su bautismo, Juan les dijo: “Raza de víboras, ¿quién les enseñó a escapar de la ira de Dios que se acerca? 8 * Produzcan el fruto de una sincera conversión, 9 y no se contenten con decir: ‘Tenemos por padre a Abraham’. Porque yo les digo que de estas piedras Dios puede hacer surgir hijos de Abraham. 10 El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles: el árbol que no produce buen fruto será cortado y arrojado al fuego. 11 * Yo los bautizo con agua para que se conviertan; pero aquel que viene detrás de mí es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. 12 Tiene en su mano la horquilla y limpiará su era: recogerá su trigo en el granero y quemará la paja en un fuego inextinguible”.

El bautismo de Jesús [ 13 | 17 ]

|| Mc. 1. 9-11; Lc. 3. 21-22

13 Entonces Jesús fue desde Galilea hasta el Jordán y se presentó a Juan para ser bautizado por él. 14 Juan se resistía, diciéndole: “Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti, ¡y eres tú el que viene a mi encuentro!”. 15 Pero Jesús le respondió: “Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo”. Y Juan se lo permitió.
16 * Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se le abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia él. 17 * Y se oyó una voz del cielo que decía: “Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección”.
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Las expresiones «Reino de los Cielos» y «Reino de Dios» son equivalentes. Mateo suele emplear la primera, adaptándose así a la práctica judía de no pronunciar el nombre de Dios.

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Is. 40. 3. Este texto del profeta Isaías describe el retorno de los judíos después del destierro en Babilonia: el Señor avanza a la cabeza de su Pueblo y lo precede un heraldo –figura de Juan el Bautista– para anunciar su paso y preparar sus caminos.

1. Is. 40. 3:

3 Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios!
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Las prácticas bautismales eran frecuentes en algunas sectas judías, pero el bautismo de Juan no tenía un valor puramente ritual, sino que suponía y significaba la purificación moral, a la vez que disponía para recibir al Mesías, que iba a bautizar «en el Espíritu Santo» (v. 11).

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Los «fariseos» formaban un grupo religioso que se caracterizaba por la observancia rigurosa de la Ley de Moisés, interpretada de acuerdo con sus propias tradiciones. Ver 15. 1-9

Los «saduceos» formaban un grupo integrado principalmente por la aristocracia sacerdotal. A diferencia de los fariseos, sus creencias religiosas se limitaban a las verdades que encontraban en la Ley escrita. Negaban la resurrección y la existencia de los ángeles y de los espíritus, por cuanto no encontraban ningún fundamento en la Ley de Moisés para aceptar tales creencias. Ver 22. 23-33; Hech. 23. 7-8

La «ira de Dios», que debía manifestarse en la era mesiánica según el anuncio de los profetas (Am. 5. 18; Sof. 1. 15), es la imagen del Juicio. Esa era comenzó con Jesús y se consumará al fin del mundo.

1. 15. 1-9:

1 Entonces, unos fariseos y escribas de Jerusalén se acercaron a Jesús y le dijeron: 2 «¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros antepasados y no se lavan las manos antes de comer?». 3 El les respondió: «¿Y por qué ustedes, por seguir su tradición, no cumplen el mandamiento de Dios? 4 En efecto, Dios dijo: Honra a tu padre y a tu madre y: El que maldice a su padre o a su madre, será condenado a muerte. 5 Pero ustedes afirman: El que diga a su padre o a su madre: «He ofrecido al Templo los bienes que tenía para ayudarte», 6 está libre de los deberes hacia ellos. Así ustedes, en nombre de su tradición, han anulado la Palabra de Dios. 7 ¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, cuando dijo: 8 Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. 9 En vano me rinden culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos».

2. 22. 23-33:

23 Aquel mismo día se le acercaron unos saduceos, que son los que niegan la resurrección, y le propusieron este caso: 24 "Maestro, Moisés dijo: "Si alguien muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda". 25 Ahora bien, había entre nosotros siete hermanos. El primero se casó y como murió sin tener hijos, dejó su esposa al hermano. 26 Lo mismo ocurrió con el segundo, después con el tercero, y así sucesivamente hasta el séptimo. 27 Finalmente, murió la mujer. 28 Respóndenos: cuando resuciten los muertos, ¿de cuál de los siete será esposa, ya que lo fue de todos?". 29 Jesús les dijo: "Están equivocados, porque desconocen las Escrituras y el poder de Dios. 30 En la resurrección ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que todos serán como ángeles en el cielo. 31 Y con respecto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído la palabra de Dios, que dice: 32 Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? ¡Él no es un Dios de muertos, sino de vivientes!". 33 La multitud, que había oído esto, quedó asombrada de su enseñanza.

3. Hech. 23. 7-8:

7 Apenas pronunció estas palabras, surgió una disputa entre fariseos y saduceos, y la asamblea se dividió. 8 Porque los saduceos niegan la resurrección y la existencia de los ángeles y de los espíritus; los fariseos, por el contrario, admiten una y otra cosa.

4. Am. 5. 18:

18 ¡Ay de los que suspiran por el Día del Señor! ¿Qué será para ustedes el Día del Señor? ¡Será tinieblas y no luz!

5. Sof. 1. 15:

15 ¡Día de ira será aquel día, día de angustia y aflicción, día de ruina y desolación, día de tinieblas y oscuridad, día nublado y de sombríos nubarrones,
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«Convertirse» significa «cambiar de vida» y equivale a arrepentirse.

11

En el Antiguo Testamento, el «fuego» simboliza la purificación de Dios de una manera más eficaz que el agua (Zac. 13. 9; Mal. 3. 2-3). Ver 1 Ped. 1. 7

1. Zac. 13. 9:

9 Yo haré pasar ese tercio por el fuego, y los purificaré como se purifica la plata, los probaré como se prueba el oro. Él invocará mi Nombre, y yo lo escucharé; yo diré: “¡Este es mi Pueblo!” y él dirá: “¡El Señor es mi Dios!”.

2. Mal. 3. 2-3:

2 ¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca? Porque él es como el fuego del fundidor y como la lejía de los lavanderos.

3 Él se sentará para fundir y purificar: purificará a los hijos de Leví y los depurará como al oro y la plata; y ellos serán para el Señor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia.

3. 1 Ped. 1. 7:

7 así, la fe de ustedes, una vez puesta a prueba, será mucho más valiosa que el oro perecedero purificado por el fuego, y se convertirá en motivo de alabanza, de gloria y de honor el día de la Revelación de Jesucristo.
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El Espíritu Santo es representado «como una paloma», probablemente, a causa del primer versículo del Génesis, donde el Espíritu de Dios, según la tradición rabínica, planeaba sobre las aguas «como una paloma». Este símbolo evocaría entonces la nueva creación inaugurada en el bautismo de Jesús.

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Ver Sal. 2. 7; Is. 42. 1

1. Sal. 2. 7:

7 Voy a proclamar el decreto del Señor: 7 Él me ha dicho: «Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy.

2. Is. 42. 1:

1 Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones.