Mateo 26: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

LA PASIÓN Y LA RESURRECCIÓN DE JESÚS

Después de haber relatado todo lo referente a la llegada y a las características del Reino de Dios, san Mateo –como los otros evangelistas– nos presenta el acontecimiento capital de ese Reino: la Muerte y la Resurrección del Señor. El relato de la Pasión es particularmente extenso y está precedido del que se refiere a la Última Cena, donde Jesús anticipa simbólicamente el Sacrificio de la cruz. Por medio de ese Sacrificio, él inaugura la Nueva Alianza sellada con su Sangre y establece definitivamente el Reino de Dios. Y gracias al amor con que se entregó por todos, nosotros podemos participar de su misma Vida.

De una manera particular, Mateo ve en Jesús al «Hijo del hombre», del que nos habla el profeta Daniel, al «Servidor sufriente», descrito por el profeta Isaías y al «Justo perseguido», del libro de la Sabiduría. Asimismo, destaca los hechos que siguieron a la muerte del Salvador, como un preanuncio de su Resurrección. Y finalmente, pone bien de relieve la misión universal encomendada por el Señor a sus Apóstoles y su promesa de permanecer entre nosotros hasta el fin del mundo.

La conspiración contra Jesús [ 1 | 5 ]

|| Mc. 14. 1-2; Lc. 22. 1-2

1 [bj] Deut. 31. 1

1 Cuando Jesús terminó de decir todas estas palabras, dijo a sus discípulos: 2 “Ya saben que dentro de dos días se celebrará la Pascua, y el Hijo del hombre será entregado para ser crucificado”.

3 [bj] Sal. 2. 1-2; Jn. 11. 47-53; Hech. 4. 25-27

3 * Entonces los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el palacio del Sumo Sacerdote, llamado Caifás,

4 [bj] Sal. 31. 14

4 y se pusieron de acuerdo para detener a Jesús con astucia y darle muerte. 5 Pero decían: “No lo hagamos durante la fiesta, para que no se produzca un tumulto en el pueblo”.

La unción de Jesús en Betania [ 6 | 13 ]

|| Mc. 14. 3-9; Jn. 12. 1-8

6 Cuando Jesús se encontraba en Betania, en casa de Simón el leproso,

7 [blpd] Jn. 12. 1-3

7 * se acercó una mujer con un frasco de alabastro, que contenía un perfume valioso, y lo derramó sobre su cabeza, mientras él estaba comiendo. 8 Al ver esto, sus discípulos, indignados, dijeron: “¿Para qué este derroche? 9 Se hubiera podido vender el perfume a buen precio para repartir el dinero entre los pobres”.

10 [bj] Mt. 5. 16; Mt. 6. 1; Deut. 15. 11

10 Jesús se dio cuenta y les dijo: “¿Por qué molestan a esta mujer? Ha hecho una buena obra conmigo.

11 [bnp] 🡔Deut. 15. 11

11 A los pobres los tendrán siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre. 12 Al derramar este perfume sobre mi cuerpo, ella preparó mi sepultura. 13 Les aseguro que allí donde se proclame esta Buena Noticia, en todo el mundo, se contará también en su memoria lo que ella hizo”.

La traición de Judas [ 14 | 16 ]

|| Mc. 14. 10-11; Lc. 22. 3-6

14 Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes

15 [blpd] 🡔Zac. 11. 12; Éx. 21. 32; Mt. 27. 9

15 * y les dijo: “¿Cuánto me darán si se lo entrego?”. Y resolvieron darle treinta monedas de plata.

16 [bj] Gn. 37. 28; Zac. 11. 12; Mt. 27. 3s

16 Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.

Los preparativos para la comida pascual [ 17 | 19 ]

|| Mc. 14. 12-16; Lc. 22. 7-13

17 [blpd] Éx. 12. 15-20 [bj] Éx. 12. 14-20

17 * El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: “¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?”.

18 [bj] Jn. 2. 4 [bnp] Éx. 12. 3-5

18 Él respondió: “Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: “El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos. 19 Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.

El anuncio de la traición de Judas [ 20 | 25 ]

|| Mc. 14. 17-21; Lc. 22. 14. 21-23; Jn. 13. 21-30

20 Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce 21 y, mientras comían, Jesús les dijo: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”. 22 Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: “¿Seré yo, Señor?”.

23 [bj] Sal. 41. 10; Sal. 54. 20 (LXX); Jn. 13. 18

23 Él respondió: “El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar.

24 [bj] Jn. 17. 12; Hab. 2. 6. 15

24 El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!”.

25 [bj] Is. 48. 8

25 Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: “¿Seré yo, Maestro?”. “Tú lo has dicho” , le respondió Jesús. *

La institución de la Eucaristía [ 26 | 29 ]

|| Mc. 14. 22-25; Lc. 22. 19-20; 1 Cor. 11. 23-25

26 Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen y coman, esto es mi Cuerpo”.

27 [bj] Éx. 24. 8; Zac. 9. 11

27 Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: “Beban todos de ella,

28 [blpd] Éx. 24. 4-8; Mt. 20. 28 [bnp] Zac. 9. 11

28 * porque esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados.

29 [bj] Mt. 20. 28; Is. 53. 12; Heb. 12. 15; Heb. 8. 11+

29 * Les aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre”.

El anuncio de las negaciones de Pedro [ 30 | 35 ]

|| Mc. 14. 26-31; Lc. 22. 39. 31-34; Jn. 13. 37-38

30 [blpd] Sal. 113; Sal. 114; Sal. 115; Sal. 116; Sal. 117; Sal. 118

30 * Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.

31 [blpd] 🡔Zac. 13. 7

31 * Entonces Jesús les dijo: “Esta misma noche, ustedes se van a escandalizar a causa de mí. Porque dice la Escritura: Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño.

32 [bj] Mt. 28. 7

32 Pero después que yo resucite, iré antes que ustedes a Galilea”. 33 Pedro, tomando la palabra, le dijo: “Aunque todos se escandalicen por tu causa, yo no me escandalizaré jamás”. 34 Jesús le respondió: “Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces”.

35 [bj] Mt. 26. 69-75

35 Pedro le dijo: “Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré”. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

La oración de Jesús en Getsemaní [ 36 | 46 ]

|| Mc. 14. 26. 32-42; Lc. 22. 40-46; Jn. 18. 1

36 Cuando Jesús llegó con sus discípulos a una propiedad llamada Getsemaní, les dijo: “Quédense aquí, mientras yo voy allí a orar”.

37 [bj] Sal. 42. 6 [bnp] Sal. 31. 10; Sal. 102. 2; Lam. 3. 19s

37 Y llevando con él a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse.

38 [bj] Ecli. 37. 2

38 Entonces les dijo: “Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí, velando conmigo”.

39 [bj] Is. 51. 17.22; Hab. 2. 15

39 * Y adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así: “Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”.

40 [bj] Mt. 6. 10; Jn. 4. 34; Jn. 6. 38; Rom. 5. 19; Flp. 2. 8

40 Después volvió junto a sus discípulos y los encontró durmiendo. Jesús dijo a Pedro: “¿Es posible que no hayan podido quedarse despiertos conmigo, ni siquiera una hora?

41 [bj] Mt. 6. 13; Rom. 7. 5

41 Estén prevenidos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil”.

42 [bj] Mt. 6. 10 [bnp] Sal. 75. 9

42 Se alejó por segunda vez y suplicó: “Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad”.
43 Al regresar los encontró otra vez durmiendo, porque sus ojos se cerraban de sueño. 44 Nuevamente se alejó de ellos y oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.

45 [bj] 2 Sam. 24. 14; Jn. 14. 30-31

45 Luego volvió junto a sus discípulos y les dijo: “Ahora pueden dormir y descansar: ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. 46 ¡Levántense! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar”.

El arresto de Jesús [ 47 | 56 ]

|| Mc. 14. 43-52; Lc. 22. 47-53; Jn. 18. 2-11

47 Jesús estaba hablando todavía, cuando llegó Judas, uno de los Doce, acompañado de una multitud con espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo.

48 [bj] Mt. 26. 23

48 El traidor les había dado esta señal: “Es aquel a quien voy a besar. Deténganlo”. 49 Inmediatamente se acercó a Jesús, diciéndole: “Salud, Maestro” , y lo besó.

50 [bj] Sal. 41. 9; Sal. 55. 3

50 Jesús le dijo: “Amigo, ¡cumple tu cometido!”. Entonces se abalanzaron sobre él y lo detuvieron.
51 Uno de los que estaban con Jesús sacó su espada e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja.

52 [bj] Gn. 9. 6; Jn. 15. 2; Apoc. 13. 10; Sal. 91. 11; Jn. 18. 36

52 Jesús le dijo: “Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere.

53 [bj] Lc. 24. 26-27

53 ¿O piensas que no puedo recurrir a mi Padre? Él pondría inmediatamente a mi disposición más de doce legiones de ángeles. 54 Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras, según las cuales debe suceder así?”.

55 [bj] Jn. 18. 20; Hab. 1. 13

55 Y en ese momento dijo Jesús a la multitud: “¿Soy acaso un bandido*, para que salgan a arrestarme con espadas y palos? Todos los días me sentaba a enseñar en el Templo, y ustedes no me detuvieron”.

56 [bj] Sal. 22. 11; Zac. 13. 7; Mt. 26. 31

56 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.

Jesús ante el Sanedrín [ 57 | 68 ]

|| Mc. 14. 53-65; Lc. 22. 54-55. 63-71; Jn. 18. 24. 15-16

57 Los que habían arrestado a Jesús lo condujeron a la casa del Sumo Sacerdote Caifás, donde se habían reunido los escribas y los ancianos.

58 [bj] ||Jn. 18. 15-16. 18

58 Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del Sumo Sacerdote; entró y se sentó con los servidores, para ver cómo terminaba todo.

59 [bj] Sal. 27. 12

59 Los sumos sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban un falso testimonio contra Jesús para poder condenarlo a muerte;

60 [bj] Jn. 2. 19; Hech. 6. 14 [bnp] Deut. 17. 8; Deut. 19. 16

60 pero no lo encontraron, a pesar de haberse presentado numerosos testigos falsos. Finalmente, se presentaron dos 61 que declararon: “Este hombre dijo: “Yo puedo destruir el Templo de Dios y reconstruirlo en tres días.

62 [bj] Is. 53. 7

62 El Sumo Sacerdote, poniéndose de pie, dijo a Jesús: “¿No respondes nada? ¿Qué es lo que estos declaran contra ti?”.

63 [bj] Mt. 4. 3+; Mt. 16. 16

63 Pero Jesús callaba. El Sumo Sacerdote insistió: “Te conjuro por el Dios vivo a que me digas * si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios”.

64 [blpd] 🡔Dn. 7. 13 [bj] Mt. 8. 20+; Mt. 24. 30; Hech. 2. 33; Sal. 110. 1

64 * Jesús le respondió: “Tú lo has dicho. Además, les aseguro que de ahora en adelante verán al Hijo del hombre sentarse a la derecha del Todopoderoso y venir sobre las nubes del cielo”.

65 [bj] Lev. 10. 6; Lev. 21. 10; Lev. 24. 16

65 Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: “Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ustedes acaban de oír la blasfemia.

66 [bj] Jer. 26. 11

66 ¿Qué les parece?”. Ellos respondieron: “Merece la muerte”.

67 [bj] ||Lc. 22. 63-65; Is. 50. 6; Is. 52. 14; Miq. 4. 14

67 Luego lo escupieron en la cara y lo abofetearon. Otros lo golpeaban, 68 diciéndole: “Tú, que eres el Mesías, profetiza, dinos* quién te golpeó”.

Las negaciones de Pedro [ 69 | 75 ]

|| Mc. 14. 66-72; Lc. 22. 56-62; Jn. 18. 17. 25-27

69 Mientras tanto, Pedro estaba sentado afuera, en el patio. Una sirvienta se acercó y le dijo: “Tú también estabas con Jesús, el Galileo”.

70 [bj] Mt. 8. 10+

70 Pero él lo negó delante de todos, diciendo: “No sé lo que quieres decir”.

71 [bj] Mt. 2. 23+

71 Al retirarse hacia la puerta, lo vio otra sirvienta y dijo a los que estaban allí: “Este es uno de los que acompañaban a Jesús, el Nazareno”. 72 Y nuevamente Pedro negó con juramento: “Yo no conozco a ese hombre”. 73 Un poco más tarde, los que estaban allí se acercaron a Pedro y le dijeron: “Seguro que tú también eres uno de ellos; hasta tu acento te traiciona”. 74 Entonces Pedro se puso a maldecir y a jurar que no conocía a ese hombre. En seguida cantó el gallo,

75 [bj] Mt. 26. 34; Is. 22. 4

75 y Pedro recordó las palabras que Jesús había dicho: “Antes que cante el gallo, me negarás tres veces”. Y saliendo, lloró amargamente.
7

En Jn. 12. 1-3, se identifica a esta mujer con María, la hermana de Lázaro y de Marta.

1. Jn. 12. 1-3:

1 Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado. 2 Allí le prepararon un cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. 3 María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume.
15

Zac. 11. 12. «Treinta monedas de plata», llamadas también «siclos», era el precio legal que debía pagarse por un esclavo (Éx. 21. 32). Ver 27. 9

1. Zac. 11. 12:

12 Yo les dije: “Si les parece bien, páguenme mi salario; y si no, déjenlo”. Ellos pesaron mi salario: treinta siclos de plata.

2. Éx. 21. 32:

32 Y si el buey embiste a un esclavo o a una esclava, el dueño del animal pagará treinta siclos de plata al dueño del esclavo, y el buey será muerto a pedradas.

3. 27. 9:

9 Así se cumplió lo anunciado por el profeta Jeremías: Y ellos recogieron las treinta monedas de plata, cantidad en que fue tasado aquel a quien pusieron precio los israelitas.
17

«El primer día de los Acimos» es el primer día de una semana que comienza con la Pascua y durante la cual los judíos comen panes ácimos, es decir, sin levadura (Éx. 12. 15-20).

1. Éx. 12. 15-20:

15 Durante siete días ustedes comerán panes sin levadura. A partir del primer día, harán desaparecer la levadura de sus casas, porque todo el que coma pan fermentado, desde el primer día hasta el séptimo, será excluido de Israel. 16 El primer día celebrarán una asamblea litúrgica, y harán lo mismo el séptimo día. En todo este tiempo no estará permitido realizar ningún trabajo, exceptuando únicamente el que sea indispensable para preparar la comida.

17 Ustedes celebrarán la fiesta de los Ácimos, porque ese día hice salir de Egipto a los ejércitos de Israel. Observarán este día a lo largo de las generaciones como una institución perpetua. 18 En el transcurso del primer mes, desde el atardecer del día catorce hasta el atardecer del día veintiuno, comerán el pan sin levadura. 19 Durante esos siete días, no habrá levadura en sus casas, porque todo el que coma algo fermentado, sea extranjero o natural del país, será excluido de la comunidad de Israel. 20 En una palabra, no podrán comer nada fermentado; cualquiera sea el lugar donde habiten, comerán panes ácimos.
28

Así como la Antigua Alianza entre Dios y los hombres fue sellada con la sangre de animales sacrificados (Éx. 24. 4-8), también la Sangre de Jesús derramada en la cruz sella la Nueva Alianza de Dios con su nuevo Pueblo, que es la Iglesia. Ver 20. 28

1. Éx. 24. 4-8:

4 Moisés consignó por escrito las palabras del Señor, y a la mañana siguiente, bien temprano, levantó un altar al pie de la montaña y erigió doce piedras en representación de las doce tribus de Israel. 5 Después designó a un grupo de jóvenes israelitas, y ellos ofrecieron holocaustos e inmolaron terneros al Señor, en sacrificio de comunión. 6 Moisés tomó la mitad de la sangre, la puso en unos recipientes, y derramó la otra mitad sobre el altar. 7 Luego tomó el documento de la alianza y lo leyó delante del pueblo, el cual exclamó: “Estamos resueltos a poner en práctica y a obedecer todo lo que el Señor ha dicho”. 8 Entonces Moisés tomó la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo: “Esta es la sangre de la alianza que ahora el Señor hace con ustedes, según lo establecido en estas cláusulas”.

2. 20. 28:

28 como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.
29

Jesús concluye las palabras de la institución eucarística, despidiéndose de sus discípulos hasta el banquete que tendrá lugar en el futuro Reino de Dios. Ver nota 8. 11

31

Zac. 13. 7

1. Zac. 13. 7:

7 ¡Despierta, espada, contra mi pastor y contra el hombre que me acompaña! –oráculo del Señor de los ejércitos–. Hiere al pastor y que se dispersen las ovejas, y yo volveré mi mano contra los pequeños.
64

Dn. 7. 13. Ver nota 8. 20

1. Dn. 7. 13:

13 Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él.

NOTAS CRÍTICAS, propias del sitio:

- Sobre los audios y sus diferencias con los textos,
y entre las diferentes ediciones, desde 1980 en adelante. -

25.

Los lectores invirtieron algunas frases, pero, en el texto impreso original, de 1980, está como aquí se ofrece.

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63: si tú eres.

La lectora cambia el orden de las palabras, porque el texto dice: si tú eres

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68: dinos.

La lectora cambia la palabra; el texto dice dinos

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