Mateo 24: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

DISCURSO SOBRE EL FINAL DE LOS TIEMPOS

El quinto resumen de las enseñanzas de Jesús se refiere al final de los tiempos, cuando el Reino de Dios alcanzará su plenitud. El fin del mundo está descrito con expresiones simbólicas, propias del estilo «apocalíptico», que no deben tomarse al pie de la letra. Y este anuncio se mezcla con la descripción de la ruina de Jerusalén, acaecida en el año 70. Pero nadie sabe cuándo va a llegar el fin. Por eso, el Señor nos exhorta con otras tres parábolas a estar siempre prevenidos. Y la manera por excelencia de prepararnos para el Juicio es reconocerlo y servirlo a él en «el más pequeño» de sus hermanos (25. 34-40).

Anuncio de la destrucción del Templo [ 1 | 3 ]

|| Mc. 13. 1-4; Lc. 21. 5-7

1 Jesús salió del Templo y, mientras iba caminando, sus discípulos se acercaron a él para hacerle notar las construcciones del Templo.

2 [cbl] Is. 2. 1-5; Is. 56. 3-8; Is. 60. 1-7; Miq. 4. 1-5; Zac. 14. 14 [bc] ||Mc. 13. 2; ||Lc. 21. 6

2 * Pero él les dijo: “¿Ven todo esto? Les aseguro que no quedará aquí piedra sobre piedra: todo será destruido”.

3 [cbl] Mt. 5. 1; Mt. 17. 1; Mt. 28. 16; Zac. 14. 4; Lc. 4. 20; Hch. 16. 13

3 Cuando llegó al monte de los Olivos, Jesús se sentó y sus discípulos le preguntaron en privado: “¿Cuándo sucederá esto y cuál será la señal de tu Venida y del fin del mundo?”.

El comienzo de las tribulaciones [ 4 | 14 ]

|| Mc. 13. 5-13; Lc. 21. 8-19

4 [cbl] Mt. 24. 11; Apoc. 2. 20; Apoc. 12. 9; Apoc. 13. 14; 1 Jn 1. 8; 1 Jn. 2. 26; 1 Jn. 3. 7

4 Él les respondió: “Tengan cuidado de que no los engañen, 5 porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: “Yo soy el Mesías”, y engañarán a mucha gente. 6 Ustedes oirán hablar de guerras y de rumores de guerras; no se alarmen: todo esto debe suceder, pero todavía no será el fin. 7 En efecto, se levantará nación contra nación y reino contra reino. En muchas partes habrá hambre y terremotos. 8 Todo esto no será más que el comienzo de los dolores del parto.
9 Ustedes serán entregados a la tribulación y a la muerte, y serán odiados por todas las naciones a causa de mi Nombre. 10 Entonces muchos sucumbirán; se traicionarán y se odiarán los unos a los otros. 11 Aparecerá una multitud de falsos profetas, que engañarán a mucha gente. 12 Al aumentar la maldad se enfriará el amor de muchos, 13 pero el que persevere hasta el fin, se salvará. 14 Esta Buena Noticia del Reino será proclamada en el mundo entero como testimonio delante de todos los pueblos, y entonces llegará el fin.

La gran tribulación de Jerusalén [ 15 | 25 ]

|| Mc. 13. 14-23; Lc. 21. 20-24; 17. 23

15 [blpd] Dn. 9. 27; Dn. 11. 31; Dn. 12. 11; 1 Mac. 1. 54; ||Mc. 13. 14

15 * Cuando vean en el Lugar santo la Abominación de la desolación, de la que habló el profeta Daniel -el que lea esto, entiéndalo bien - 16 los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; 17 el que esté en la azotea de su casa, no baje a buscar sus cosas; 18 y el que esté en el campo, que no vuelva a buscar su manto. 19 ¡Ay de las mujeres que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! 20 Rueguen para que no tengan que huir en invierno o en día sábado.

21 [blpd] Dn. 12. 1

21 * Porque habrá entonces una gran tribulación, como no la hubo desde el comienzo del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás. 22 Y si no fuera abreviado ese tiempo, nadie se salvaría; pero será abreviado, a causa de los elegidos.
23 Si alguien les dice entonces: “El Mesías está aquí o está allí”, no lo crean. 24 Porque aparecerán falsos mesías y falsos profetas que harán milagros y prodigios asombrosos, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos. 25 Por eso los prevengo.

La manifestación gloriosa del Hijo del hombre [ 26 | 31 ]

|| Lc. 17. 24. 37; Mc. 13. 24-27; Lc. 21. 25-27

26 Si les dicen: “El Mesías está en el desierto”, no vayan; o bien: “Está escondido en tal lugar”, no lo crean. 27 Como el relámpago que sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será la Venida del Hijo del hombre.

28 [blpd] Ez. 39. 17-20; Jb. 39. 30

28 * Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres.

29 [blpd] Jl. 2. 10

29 * Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. 30 Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre. Todas las razas de la tierra se golpearán el pecho y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo, lleno de poder y de gloria. 31 Y él enviará a sus ángeles para que, al sonido de la trompeta, congreguen a sus elegidos de los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte.

La parábola de la higuera [ 32 | 36 ]

|| Mc. 13. 28-32; Lc. 21. 29-33

32 Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. 33 Así también, cuando vean todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta. 34 Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

36 [blpd] Hech. 1. 7

36 * En cuanto a ese día y esa hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.

Exhortación a la vigilancia y a la fidelidad [ 37 | 44 ]

|| Mc. 13. 35; Lc. 17. 26-27. 34-35

37 Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé. 38 En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta que Noé entró en el arca; 39 y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Los mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. 40 De dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro dejado. 41 De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada.

42 [blpd] 1 Tes. 5. 2; 2 Ped. 3. 10

42 * Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. 43 Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. 44 Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.

La parábola del servidor fiel [ 45 | 51 ]

|| Lc. 12. 42-46

45 ¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno? 46 Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo. 47 Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. 48 Pero si es un mal servidor, que piensa: “Mi señor tardará”, 49 y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos, 50 su señor llegará el día y la hora menos pensada, 51 y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
24 2

La destrucción del Templo de Jerusalén consuma el fin de la Antigua Alianza y de sus instituciones.

15

Dn. 9. 27; 11. 31; 12. 11. «La Abominación de la desolación»: esta expresión recuerda la profanación del Templo de Jerusalén en el 167 a. C., cuando Antíoco Epífanes instaló en él un ídolo pagano (1 Mac. 1. 54). Dentro del estilo apocalíptico, dicha expresión designa todas las profanaciones y apostasías que sobrevendrán en los últimos tiempos.

1. Dn. 9. 27:

27 Él impondrá una alianza a muchos durante una semana; y durante la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la oblación. Y sobre un ala del Templo estará la Abominación de la desolación, hasta que el exterminio decretado se derrame sobre el devastador”.

2. 11. 31:

31 Fuerzas enviadas por él atacarán, profanarán el Santuario y la Ciudadela, abolirán el sacrificio perpetuo e instalarán la Abominación de la desolación.

3. 12. 11:

11 A partir del momento en que será abolido el sacrificio perpetuo y será instalada la Abominación de la desolación, pasarán mil doscientos noventa días.

4. 1 Mac. 1. 54:

54 El día quince del mes de Quisleu, en el año ciento cuarenta y cinco, el rey hizo erigir sobre el altar de los holocaustos la Abominación de la desolación. También construyeron altares en todos las ciudades de Judá.
21

Dn. 12. 1.

1. Dn. 12. 1:

1 En aquel tiempo, se alzará Miguel, el gran Príncipe, que está de pie junto a los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de tribulación, como no lo hubo jamás, desde que existe una nación hasta el tiempo presente. En aquel tiempo, será liberado tu pueblo: todo el que se encuentre inscrito en el Libro.
28

Este es un proverbio que alude probablemente al gran combate de los últimos tiempos y a la incitación dirigida a las aves de rapiña, para que devoren los cadáveres de los enemigos de Dios caídos en la batalla (Ez. 39. 17-20). Ver Jb. 39. 30.

1. Ez. 39. 17-20:

17 En cuanto a ti, hijo de hombre, así habla el Señor: Di a todos los pájaros y a todas las fieras salvajes: ¡Reúnanse y vengan! Reúnanse de todas partes para el sacrificio que yo les ofrezco, un gran sacrificio sobre las montañas de Israel. Ustedes comerán carne y beberán sangre; 18 comerán la carne de guerreros valerosos y beberán la sangre de príncipes de la tierra: carneros, corderos, chivos y toros, engordados todos ellos en Basán. 19 Comerán grasa hasta saciarse, beberán sangre hasta embriagarse, en mi sacrificio, el que yo inmolé para ustedes. 20 En mi mesa, ustedes se saciarán de caballos y jinetes, de guerreros valerosos y soldados de todas clases –oráculo del Señor–.

2. Jb. 39. 30:

30 Sus pichones se hartan de sangre; donde hay cadáveres, allí está ella.
29

Ver Jl. 2. 10.

1. Jl. 2. 10:

10 ¡Ante él, la tierra tiembla, los cielos se conmueven, el sol y la luna se ensombrecen, las estrellas pierden su brillo!
36

Jesús, como hombre, recibió del Padre un cabal conocimiento de lo que concierne a su misión; pero podía ignorar –y aquí él mismo lo afirma– ciertos detalles del plan de Dios. «Conocer», en la mentalidad hebrea, no se limita al conocimiento especulativo, sino que a veces equivale también a «disponer» o «tomar iniciativa». Las decisiones referentes al Reino de Dios aparecen en el Evangelio como reservadas al Padre. Ver Hech. 1. 7.

1. Hech. 1. 7:

7 Él les respondió: «No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad.
42-44

Ver 1 Tes. 5. 2; 2 Ped. 3. 10.

1. 1 Tes. 5. 2:

2 Ustedes saben perfectamente que el Día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche.

2. 2 Ped. 3. 10:

10 Sin embargo, el Día del Señor llegará como un ladrón, y ese día, los cielos desaparecerán estrepitosamente; los elementos serán desintegrados por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será consumida.