Mateo 23: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

La hipocresía y la vanidad de los escribas y fariseos [ 1 | 12 ]

|| Lc. 11. 46; Mc. 12. 38-39; Lc. 20. 46; Mt. 20. 26; Lc. 14. 11

1 [bj] Mc. 12. 38-40; Lc. 11. 39-52; 20. 45-47

1 Entonces Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:

2 [bj] Éx. 17. 12; 17. 6

2 “Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés;

3 [bj] Deut. 17. 10

3 ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen.

4 [bj] Rom. 2. 17-24; |Lc. 11. 46; Mt. 11. 28

4 Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.

5 [bj] Mt. 6. 1-18; Am. 4. 5 [bjs] Deut. 6. 8; 22. 12

5 * Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos;

6 [bj] |Mc. 12. 38-39; Lc. 20. 46; 11. 43; 14. 7

6 les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, 7 ser saludados en las plazas y oírse llamar “mi maestro” por la gente.

8 [bj] Jer. 31. 34; Jn. 13. 13 [bjs] 20. 25; Col. 2. 8; Apoc. 2. 6

8 En cuanto a ustedes, no se hagan llamar “maestro”, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos.

9 [bj] Hech. 22. 1; 1 Jn. 2. 14; Mal. 2. 8-10

9 * A nadie en el mundo llamen “padre”, porque no tienen sino uno, el Padre celestial.

10 [bj] =Mt. 20. 26

10 No se dejen llamar tampoco “doctores”, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.

11 [bj] |Lc. 14. 11; 18. 14; Mt. 18. 4; Lc. 1. 52-53 [bjs] Lc. 22. 27

11 El más grande entre ustedes será el que los sirva,

12 [bjs] Lc. 1. 52; 14. 11; 18. 14

12 porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado”.

Invectivas contra los escribas y los fariseos [ 13 | 36 ]

|| Lc. 11. 39-48. 52. 49-51

13 [bj] Mt. 6. 9+; |Lc. 11. 39-48; 11. 52; Is. 5. 8-25; Jer. 8. 8; Ez. 22. 6-18; Mal. 2. 8 [bjs] Mt. 11. 12

13 “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran. 14 * . “*

15 [bj] Mt. 18. 9+ [bjs] 15. 8; Jn. 4. 23; Gál. 5. 6; 1 Cor. 3. 12-15; Mt. 5. 22

15 ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para conseguir un prosélito, y cuando lo han conseguido lo hacen dos veces más digno de la Gehena que ustedes!

16 [bj] Mt. 15. 14; Jn. 9. 38-41; Rom. 2. 19

16 ¡Ay de ustedes, guías ciegos, que dicen: “Si se jura por el santuario, el juramento no vale; pero si se jura por el oro del santuario, entonces sí que vale”! 17 ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante: el oro o el santuario que hace sagrado el oro? 18 Ustedes dicen también: “Si se jura por el altar, el juramento no vale, pero vale si se jura por la ofrenda que está sobre el altar”.

19 [bj] Éx. 29. 37

19 ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar que hace sagrada esa ofrenda?

20 [bj] 5. 33-37

20 Ahora bien, jurar por el altar, es jurar por él y por todo lo que está sobre él. 21 Jurar por el santuario, es jurar por él y por aquel que lo habita. 22 Jurar por el cielo, es jurar por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él.

23 [bj] Am. 5. 21+; Deut. 14. 22+; Zac. 7. 9 [bjs] Mt. 6. 1

23 * ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello.

24 [bj] Lev. 11. 4

24 ¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!

25 [bj] Mc. 7. 4 [bjs] 1 Cor. 6. 7; Prov. 4. 23

25 ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno!

26 [bj] Mt. 15. 17; 17. 19; 17. 26; Jn. 9. 39-41

26 ¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera.

27 [bj] Hech. 23. 3 [bjs] Lc. 11. 44; Mt. 7. 15

27 ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre!

28 [bj] Lc. 16. 15; Mt. 7. 23; 13. 41; 24. 12

28 Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.
29 ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos, 30 diciendo: “Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas”!

31 [bj] Hech. 7. 52

31 De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas.

32 [bj] 1 Tes. 2. 16

32 * ¡Colmen entonces la medida de sus padres!

33 [bj] Mt. 3. 7; 12. 34

33 ¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo podrán escapar a la condenación de la Gehena?

34 [bj] |Lc. 11. 49-51; 2 Sam. 12. 1; Jer. 7. 25; 25. 4; Dn. 12. 3; 1 Tes. 2. 14-16; Mt. 5. 12

34 Por eso, yo voy a enviarles profetas, sabios y escribas; ustedes matarán y crucificarán a unos, azotarán a otros en las sinagogas, y los perseguirán de ciudad en ciudad.

35 [bj] Gén. 4. 8; Gén. 4. 10; Prov. 6. 17; Jl. 4. 19; Jn. 1. 14; Mt. 27. 25; Apoc. 16. 6; 18. 24 [bjs] 2 Crón. 24. 20-21

35 * Así caerá sobre ustedes toda la sangre inocente derramada en la tierra, desde la sangre del justo Abel, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, al que ustedes asesinaron entre el santuario y el altar.

36 [bj] Deut. 27. 25

36 Les aseguro que todo esto sobrevendrá a la presente generación.

Reproche de Jesús a Jerusalén [ 37 | 39 ]

|| Lc. 13. 34-35

37 [bj] |Lc. 13. 34-35; Mt. 21. 35; 22. 6; 1 Rey. 9. 7; Is. 64. 10

37 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste!

38 [bj] Jer. 7. 14; Jer. 12. 7; Jer. 26. 4-6; Ez. 11. 23; Jn. 2. 19-21+; Tob. 14. 4

38 * Por eso, a ustedes la casa les quedará desierta.

39 [bj] Sal. 118. 26; Hech. 2. 33+ [bjs] Rom. 11. 25; Mt. 21. 9; Lc. 13. 35

39 Les aseguro que ya no me verán más, hasta que digan:
¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”.
23

La violencia de las invectivas contra los fariseos se debe principalmente a que cuando fue redactado este Evangelio, ellos se habían convertido en los más intransigentes opositores de la Iglesia naciente.

5

Las «filacterias» son unas cápsulas o estuches que los judíos llevaban en la frente o en el brazo izquierdo, sujetas con cordones de cuero. En ellas guardaban unas cintas de pergamino, prolijamente plegadas, donde escribían algunos textos importantes de la Ley. Esta costumbre provenía de tomar al pie de la letra las partes del Pentateuco (Éx. 13. 9. 16; Deut. 6. 8; 11. 18), que exhortan a tener siempre la Ley de Dios ante los ojos.

Jesús condena a los escribas y fariseos, no porque llevaran los «flecos», ya que él mismo los usó (9. 20), sino porque los alargaban para aparentar que cumplían más exactamente la Ley.

1. Éx. 13. 9. 16:

9 Este rito será como un signo en tu mano y como un memorial ante tus ojos, para que la ley del Señor esté siempre en tus labios; porque el Señor te sacó de Egipto con mano poderosa. 16 Esto será como un signo en tu mano y como una marca sobre tu frente, porque el Señor nos hizo salir de Egipto con el poder de su mano.

2. Deut. 6. 8:

8 Átalas a tu mano como un signo, y que estén como una marca sobre tu frente.

3. 11. 18:

18 Graben estas palabras en lo más íntimo de su corazón. Átenlas a sus manos como un signo, y que sean como una marca sobre su frente.

4. 9. 20:

20 Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto,
9

La palabra «padre» se usaba como título honorífico para designar a los maestros judíos.

14

«¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones! Por eso serán juzgados con más severidad». Este versículo falta en la mayor parte de los manuscritos y está tomado de Mc. 12. 40.

1. Mc. 12. 40:

40 que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones. Estos serán juzgados con más severidad».
23

La «menta», el «hinojo» y el «comino» eran plantas que los judíos cultivaban en sus jardines, y sin embargo, pagaban por ellas el impuesto que la Ley ordenaba solamente para las cosechas (Lev. 27. 30; Núm. 18. 12).

1. Lev. 27. 30:

30 La décima parte de lo que produce la tierra –tanto los campos sembrados como los árboles frutales– pertenece al Señor: es una cosa consagrada al Señor.

2. Núm. 18. 12:

12 Yo te doy lo mejor del aceite, del vino y del trigo, o sea, las partes escogidas que los israelitas presentan al Señor.
32

La muerte de Jesús, que es el Mesías enviado por Dios a su Pueblo, «colma la medida» de las infidelidades de Israel hacia su Dios.

35

Probablemente se refiere al profeta Zacarías de 2 Crón. 24. 20-22. Jesús menciona la primera y la última víctima de la injusticia, a que se hace alusión en la Biblia hebrea.

1. 2 Crón. 24. 20-22:

20 El espíritu de Dios revistió a Zacarías, hijo del sacerdote Iehoiadá, y este se presentó delante del pueblo y les dijo: “Así habla Dios: ¿Por qué quebrantan los mandamientos del Señor? Así no conseguirán nada. ¡Por haber abandonado al Señor, él los abandonará a ustedes!”. 21 Ellos se confabularon contra él, y por orden del rey lo apedrearon en el atrio de la Casa del Señor. 22 El rey Joás no se acordó de la fidelidad que le había profesado Iehoiadá, padre de Zacarías, e hizo matar a su hijo, el cual exclamó al morir: “¡Que el Señor vea esto y les pida cuenta!”.
38

Jesús alude a la destrucción del Templo. Ver 1 Rey. 9. 7-8; Jer. 12. 7; 22. 5.

1. 1 Rey. 9. 7-8:

7 entonces yo extirparé a Israel del suelo que le di, y apartaré lejos de mi presencia la Casa que consagré a mi Nombre. Así Israel será la burla y la irrisión de todos los pueblos. 8 Esta Casa se convertirá en un montón de ruinas, y todo el que pase junto a ella quedará pasmado y silbará de estupor. Y se preguntará: ‘¿Por qué el Señor ha tratado así a este país y a esta Casa?’.

2. Jer. 12. 7:

7 He abandonado mi casa, he rechazado mi herencia, he entregado lo que más quería al poder de sus enemigos.

3. 22. 5:

5 Pero si ustedes no escuchan estas palabras, juro por mí mismo –oráculo del Señor– que esta Casa se convertirá en un montón de ruinas.