Mateo 22: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

La parábola del banquete nupcial [ 1 | 14 ]

|| Lc. 14. 16-24

1 Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo:

2 [bj] Is. 25. 6-10 [bla] Prov. 9. 1-6

2 “El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo.

3 [bj] Mt. 21. 34

3 Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. 4 De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: “Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas”. 5 Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio;

6 [bj] Mt. 21. 35; 2 Sam. 10. 1-11. 1

6 y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.

7 [bj] 2 Sam. 12. 26-31; Is. 64. 10; Apoc. 17. 16

7 Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. 8 Luego dijo a sus servidores: “El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él.

9 [bj] Apoc. 19. 7

9 Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren”.

10 [bj] Mt. 13. 38. 47s [bc] Mt. 13. 24-30. 36-43. 47-50

10 Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.

11 [bnp] Is. 61. 10 [bc] Est. 6. 14

11 * Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta.

12 [bj] Apoc. 19. 8

12 “Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?”. El otro permaneció en silencio.

13 [bj] Sab. 4. 19; Sab. 17. 2; Mt. 8. 12+ [bla] Mt. 25. 30; Lc. 13. 28

13 Entonces el rey dijo a los guardias: “Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes”. 14 * Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos”.

El impuesto debido a la autoridad [ 15 | 22 ]

|| Mc. 12. 13-17; Lc. 20. 20-26

15 [bj] ||Mc. 12. 13-17; ||Lc. 20. 20-26; Lc. 11. 54

15 Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones.

16 [bj] Gn. 18. 19; Sal. 25. 9; Sal. 51. 13; 1 Sam. 16. 7; Mt. 22. 21; Rom. 13. 7

16 * Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: “Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie. 17 Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?”. 18 Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: “Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? 19 Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto”. Ellos le presentaron un denario. 20 Y él les preguntó: “¿De quién es esta figura y esta inscripción?”.

21 [bc] Rom. 13. 7

21 Le respondieron: “Del César” . Jesús les dijo: “Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios”. 22 Al oír esto, quedaron admirados y, dejando a Jesús, se fueron.

Discusión sobre la resurrección de los muertos [ 23 | 33 ]

|| Mc. 12. 18-27; Lc. 20. 27-40

23 [bj] ||Mc. 12. 18-27; ||Lc. 20. 27-40 [bnp] Hech. 23. 8 [bc] Hech. 4. 1-2

23 * Aquel mismo día se le acercaron unos saduceos, que son los que niegan la resurrección, y le propusieron este caso:

24 [bj] 1 Cor. 15. 12; Gn. 38. 8; Deut. 25. 5+ [bc] Deut. 25. 5-10

24 * “Maestro, Moisés dijo: “Si alguien muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda”. 25 Ahora bien, había entre nosotros siete hermanos. El primero se casó y como murió sin tener hijos, dejó su esposa al hermano. 26 Lo mismo ocurrió con el segundo, después con el tercero, y así sucesivamente hasta el séptimo. 27 Finalmente, murió la mujer. 28 Respóndenos: cuando resuciten los muertos, ¿de cuál de los siete será esposa, ya que lo fue de todos?”. 29 Jesús les dijo: “Están equivocados, porque desconocen las Escrituras y el poder de Dios.

30 [bj] Sab. 5. 5; Col. 1. 12+

30 * En la resurrección ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que todos serán como ángeles en el cielo. 31 Y con respecto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído la palabra de Dios, que dice:

32 [bj] <Éx. 3. 6

32 * Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? ¡Él no es un Dios de muertos, sino de vivientes!”.

33 [bla] Lc. 21. 37; Mt. 7. 28; Mt. 13. 54

33 La multitud, que había oído esto, quedó asombrada de su enseñanza.

El mandamiento principal [ 34 | 40 ]

|| Mc. 12. 28-31; Lc. 10. 25-28

34 [bj] ||Mc. 12. 28-31; ||Lc. 10. 25-28; Jn. 13. 34-35+

34 Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, 35 y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:

36 [bc] Mc. 12. 28; Rom. 13. 9-10

36 “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?”.

37 [bj] <Deut. 6. 5; Jos. 22. 5 [bc] Mc. 12. 28-30

37 * Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. 38 Este es el más grande y el primer mandamiento.

39 [blpd] Sant. 2. 8 [bj] <Lev. 19. 18. 34; Rom. 13. 8-10; Gál. 5. 14 [bla] Mt. 5. 43; Mt. 7. 12

39 * El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas”.

El Mesías, hijo y Señor de David [ 41 | 46 ]

|| Mc. 12. 35-37; Lc. 20. 41-44

41 [bj] ||Mc. 12. 35-37; ||Lc. 20. 41-44 [bla] 2 Sam. 7. 16+

41 Mientras los fariseos estaban reunidos, Jesús les hizo esta pregunta: 42 “¿Qué piensan acerca del Mesías? ¿De quién es hijo?”. Ellos le respondieron: “De David”.

43 [bj] 2 Sam. 7+; Mt. 9. 27+

43 Jesús les dijo: “¿Por qué entonces, David, movido por el Espíritu, lo llama “Señor”, cuando dice:

44 [bj] Sal. 110. 1; Mt. 26. 64p; Hech. 2. 23. 34s+; Heb. 1. 13 [bc] Mc. 12. 36; Lc. 20. 42-43; 1 Cor. 15. 25; Ef. 1. 20-22; Col. 3. 1; Heb. 8. 1; Heb. 10. 12-13; Mt. 9. 27 [bla] Heb. 1. 13

44 Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi derecha,
hasta que ponga a tus enemigos
debajo de tus pies?
45 * Si David lo llama “Señor”, ¿cómo puede ser hijo suyo?”.

46 [bj] ||Mc. 12. 34; ||Lc. 20. 40; Mc. 12. 38-40; Lc. 11. 39-52; Lc. 20. 45-57 [bla] Mt. 22. 23

46 Ninguno fue capaz de responderle una sola palabra, y desde aquel día nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
22 11

Probablemente, Mateo unió aquí dos parábolas de contenido semejante. La parte que se refiere al «traje de fiesta» sería la conclusión de otra parábola, en la cual los invitados no venían de la calle, sino de su casa: así se explica la culpabilidad del invitado que no tenía dicho traje.

14

Este enunciado general, se refiere a la primera parte de la parábola. Los «elegidos» son aquí, como en otros pasajes del Nuevo Testamento (24. 22), los que han sido incorporados a la Iglesia de Dios.

1. 24. 22:

22 Y si no fuera abreviado ese tiempo, nadie se salvaría; pero será abreviado, a causa de los elegidos.
16

Los «herodianos» eran los judíos adictos a la familia de Herodes y partidarios de los romanos.

24

Deut. 25. 5-6. Esta era la ley llamada del «levirato», según la cual, cuando moría el esposo sin haber dejado descendencia, el hermano debía casarse con la viuda. El primer hijo de este matrimonio se consideraba como hijo del primer marido, de quien heredaba todos los derechos.

1. Deut. 25. 5-6:

5 Si varios hermanos viven juntos y uno de ellos muere sin tener hijos, la mujer del difunto no se casará con un extraño. El hermano del difunto se unirá con ella, y cumplirá con sus deberes de cuñado tomándola por esposa. 6 El primogénito que ella dé a luz llevará el nombre de su hermano difunto, y así su nombre no se borrará de Israel.
30

Los resucitados, sin dejar de ser seres humanos, vivirán como los «ángeles» una vida indestructible que hace innecesaria la propagación de la especie humana por medio del matrimonio.

32

Éx. 3. 6. Jesús afirma que Dios no hubiera podido llamarse «el Dios» de los Patriarcas que ya no existían, si estos no siguieran viviendo de alguna manera.

1. Éx. 3. 6:

6 Luego siguió diciendo: “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”. Moisés se cubrió el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios.
39

Lev. 19. 18. Ver Rom. 13. 8-10; Gál. 5. 14; Sant. 2. 8

1. Lev. 19. 18:

18 No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.

2. Rom. 13. 8-10:

8 Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió toda la Ley. 9 Porque los mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro, se resumen en este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 10 El amor no hace mal al prójimo. Por lo tanto, el amor es la plenitud de la Ley.

3. Gál. 5. 14:

14 Porque toda la Ley está resumida plenamente en este precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

4. Sant. 2. 8:

8 Por lo tanto, si ustedes cumplen la Ley por excelencia que está en la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, proceden bien.
44

Sal. 110. 1

1. Sal. 110. 1:

1 De David. Salmo. La realeza del Mesías Dijo el Señor a mi Señor: "Siéntate a mi derecha, mientras yo pongo a tus enemigos como estrado de tus pies".
45

La pregunta de Jesús tiende a hacer reflexionar a los oyentes sobre el origen divino del Mesías. Aunque por su origen humano desciende de David, por su origen divino es superior a él.