Mateo 2: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

La visita de los magos [ 1 | 12 ]

1 [bj] Jue. 19. 1-2; Lc. 2. 1-7 [bnp] Núm. 24. 17

1 * Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén

2 [bj] Núm. 24. 17; Zac. 6. 12; Lc. 1. 78; 2 Ped. 2. 1-19; Apoc. 22. 16

2 y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo”.

3 [bj] Mt. 21. 10

3 Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. 4 * Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.

5 [bj] Jn. 7. 42

5 “En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta:

6 [blpd] 🡔Miq. 5. 1-3 [bj] 2 Sam. 5. 2; 1 Crón. 11. 2

6 * ‘Y tú, Belén, tierra de Judá,
ciertamente no eres la menor
entre las principales ciudades de Judá,
porque de ti surgirá un jefe
que será el Pastor de mi pueblo, Israel’».
7 Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, 8 los envió a Belén, diciéndoles: “Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje”.

9 [bj] Núm. 9. 17

9 Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.

10 [bj] Is. 9. 1-2

10 Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría,

11 [bj] Is. 49. 23; Is. 60. 5; Sal. 72. 10-11. 15; Tob. 13. 14 [blpd] Sal. 72. 15; Is. 60. 6; Jer. 6. 20 [bnp] Zac. 8. 20-22; Sal. 102. 23

11 * y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.

12 [bj] 1 Rey. 13. 9

12 Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

El exilio de Jesús en Egipto [ 13 | 15 ]

13 [bj] Mt. 1. 20; Éx. 2. 15; 1 Rey. 11. 17. 40; 2 Rey. 25. 26; Jer. 26. 21; Jer. 43; Apoc. 12. 4-6

13 Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”. 14 José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.

15 [blpd] 🡔Os. 11. 1 [bj] Éx. 4. 22; Núm. 23. 22

15 * Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta:
‘Desde Egipto llamé a mi hijo’.

La matanza de los inocentes [ 16 | 18 ]

16 Al verse engañado por los magos, Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los magos le habían indicado. 17 Así se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta Jeremías:

18 [blpd] 🡔Jer. 31. 15 [bj] Gn. 35. 19

18 * ‘En Ramá se oyó una voz,
hubo lágrimas y gemidos:
es Raquel, que llora a sus hijos
y no quiere que la consuelen,
porque ya no existen.’

El regreso de Egipto [ 19 | 23 ]

19 [bj] Mt. 1. 20

19 Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto,

20 [bj] Éx. 4. 19-20

20 y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño”. 21 José se levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel.

22 [bj] Lc. 2. 39

22 Pero al saber que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, advertido en sueños, se retiró a la región de Galilea,

23 [bj] Lc. 2. 51; Lc. 4. 16; Lc. 18. 37; Lc. 24. 19; Hech. 2. 22; Hech. 3. 6; Hech. 6. 14; Hech. 22. 8; Hech. 24. 5; Hech. 26. 9 [bnp] Jer. 13. 5-7; Is. 11. 1

23 * donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo que había sido anunciado por los profetas:
‘Será llamado Nazareno.’
2 1

Los «magos» a que se hace referencia en este texto eran sabios orientales, versados en astronomía y astrología. Las tierras de Oriente de donde llegaron son, probablemente, las regiones de Arabia que se extienden al este del Jordán y del Mar Muerto. El relato no dice nada sobre su número o sobre su condición de reyes.

4

Se daba el nombre de «escribas» a los maestros de la Ley judía, que después de largos estudios eran reconocidos oficialmente como tales. El pueblo los llamaba «Rabí», que significa «mi Maestro», y pertenecían al grupo de los fariseos.

6

Miq. 5. 1.

1. Miq. 5. 1:

1 Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial.
11

Los dones de los magos consistían en objetos preciosos y perfumes de Arabia. Ver Sal. 72. 15; Is. 60. 6; Jer. 6. 20.

1. Sal. 72. 15:

15 Por eso, que viva largamente y le regalen oro de Arabia; que oren por él sin cesar y lo bendigan todo el día.

2. Is. 60. 6:

6 Te cubrirá una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Todos ellos vendrán desde Sabá, trayendo oro e incienso, y pregonarán las alabanzas del Señor.

3. Jer. 6. 20:

20 ¿Qué me importa el incienso que llega de Sabá y la caña aromática de un país lejano? Yo no acepto los holocaustos de ustedes y sus sacrificios no me agradan.
15

Os. 11. 1. Este texto del profeta Oseas se refiere al llamado que Dios dirige al pueblo de Israel, para hacerlo salir de Egipto. Como Israel es figura del Mesías, el evangelista aplica este pasaje a la vuelta de Jesús de Egipto.

1. Os. 11. 1:

1 Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.
18

Jer. 31. 15. Este texto del profeta Jeremías se refiere al dolor de Raquel frente a la muerte y al destierro de los miembros de las tribus de Efraím, Manasés y Benjamín. Mateo lo aplica a la muerte de los inocentes, fundándose, tal vez, en una tradición según la cual la tumba de Raquel se encontraba en territorio de Belén.

1. Jer. 31. 15:

15 Así habla el Señor: ¡Escuchen! En Ramá se oyen lamentos, llantos de amargura: es Raquel que llora a sus hijos; ella no quiere ser consolada, porque ya no existen.
23

No se sabe con exactitud a qué texto profético se refiere Mateo. Se usaba el término «Nazareno» para denominar a los habitantes de Nazaret, que era una ciudad despreciada. Más tarde se aplicó este nombre a los discípulos de Jesús.