Mateo 19: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

LA CONSUMACIÓN DEL REINO DE LOS CIELOS

PARTE NARRATIVA

En esta última sección narrativa, Mateo relata el viaje del Señor a Jerusalén y lo que sucedió en la Ciudad santa desde su entrada triunfal en ella hasta el momento de su Pasión. Una vez más, Jesús enfrenta a los responsables del Pueblo elegido. En tres parábolas, entre las que se destaca la de los viñadores homicidas, les reprocha su infidelidad y les revela el designio divino de traspasar el Reino de Dios “a un pueblo que le hará producir sus frutos” (21. 43). Luego les echa en cara duramente su falsa religiosidad, de la que estaba ausente el amor, que es la síntesis de “toda la Ley y los Profetas” (22. 40).

El matrimonio y el divorcio [ 1 | 9 ]

|| Mc. 10. 1-12; Mt. 5. 31-32; Lc. 16. 18

1 Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, dejó la Galilea y fue al territorio de Judea, más allá del Jordán. 2 Lo siguió una gran multitud y allí curó a los enfermos. 3 * Se acercaron a él algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: “¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?”. 4 * Él respondió: “¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer; 5 y que dijo: Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne? 6 De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido”.
7 Le replicaron: “Entonces, ¿por qué Moisés prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?”. 8 Él les dijo: “Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era así. 9 Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio”.

La continencia voluntaria [ 10 | 12 ]

10 Los discípulos le dijeron: “Si esta es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse”. 11 Y él les respondió: “No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. 12 * En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!”.

Jesús y los niños [ 13 | 15 ]

|| Mc. 10. 13-16; Lc. 18. 15-17

13 Le trajeron entonces a unos niños para que les impusiera las manos y orara sobre ellos. Los discípulos los reprendieron, 14 * pero Jesús les dijo: “Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos”. 15 Y después de haberles impuesto las manos, se fue de allí.

El joven rico [ 16 | 22 ]

|| Mc. 10. 17-22; Lc. 18. 18-23

16 Luego se le acercó un hombre y le preguntó: “Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?”. 17 Jesús le dijo: “¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos”. 18 * “¿Cuáles?”, preguntó el hombre. Jesús le respondió: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, 19 honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo”. 20 El joven dijo: “Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?”. 21 “Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús, ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme”. 22 Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes.

El peligro de las riquezas [ 23 | 26 ]

|| Mc. 10. 23-27; Lc. 18. 24-27

23 Jesús dijo entonces a sus discípulos: “Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos. 24 Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos”. 25 Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: “Entonces, ¿quién podrá salvarse?”. 26 Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: “Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible”.

La recompensa prometida a los discípulos [ 27 | 30 ]

|| Mc. 10. 28-31; Lc. 18. 28-30; 22. 30; 13. 30

27 Pedro, tomando la palabra, dijo: “Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?”. 28 * Jesús les respondió: “Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. 29 Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna. 30 Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros.
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Esta era una cuestión candente y muy controvertida entre los doctores judíos que aceptaban la legitimidad del divorcio (Deut. 24. 1-4), pero discrepaban acerca de las causas que lo justificaban. Para unos, sólo se podía recurrir al divorcio por infidelidad, mientras que para otros, bastaban motivos de menor importancia.

1. Deut. 24. 1-4:

1 Si un hombre se casa con una mujer, pero después le toma aversión porque descubre en ella algo que le desagrada, y por eso escribe un acta de divorcio, se la entregará y la despedirá de su casa. 2 Una vez que esté fuera de su casa, si la mujer se desposa con otro 3 y este último también la rechaza, escribe un acta de divorcio y la despide, o bien muere, 4 su primer marido no podrá volver a tomarla por esposa, puesto que ella ha sido mancillada. Esto sería abominable a los ojos del Señor, y tú no puedes manchar con un pecado la tierra que el Señor, tu Dios, te da en herencia.
5

Gn. 2. 24

1. Gn. 2. 24:

24 Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne.
12

Los discípulos sacan como conclusión que los que no se casan están en mejores condiciones que los casados, debido a que no tienen que afrontar las dificultades familiares. Pero la alabanza que hace Jesús del celibato no se debe a esas razones egoístas, sino a otra de carácter muy superior, que es la consagración al Reino de Dios. Ver 1 Cor. 7. 25-35

1. 1 Cor. 7. 25-35:

25 Acerca de la virginidad, no tengo ningún precepto del Señor. Pero hago una advertencia, como quien, por la misericordia del Señor, es digno de confianza. 26 Considero que, por las dificultades del tiempo presente, lo mejor para el hombre es vivir sin casarse. 27 ¿Estás unido a una mujer? No te separes de ella. ¿No tienes mujer? No la busques. 28 Si te casas, no pecas. Y si una joven se casa, tampoco peca. Pero los que lo hagan, sufrirán tribulaciones en su carne que yo quisiera evitarles.

29 Lo que quiero decir, hermanos, es esto: queda poco tiempo. Mientras tanto, los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; 30 los que lloran, como si no lloraran; los que se alegran, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran nada; 31 los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran. Porque la apariencia de este mundo es pasajera.

32 Yo quiero que ustedes vivan sin inquietudes. El que no tiene mujer se preocupa de las cosas del Señor, buscando cómo agradar al Señor. 33 En cambio, el que tiene mujer se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su mujer, 34 y así su corazón está dividido. También la mujer soltera, lo mismo que la virgen, se preocupa de las cosas del Señor, tratando de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. La mujer casada, en cambio, se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su marido. 35 Les he dicho estas cosas para el bien de ustedes, no para ponerles un obstáculo, sino para que ustedes hagan lo que es más conveniente y se entreguen totalmente al Señor.
14

Ver 18. 3

1. 18. 3:

3 y dijo: “Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos.
18-19

Éx. 20. 12-16; Deut. 5. 16-20; Lev. 19. 18

1. Éx. 20. 12-16:

12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tengas una larga vida en la tierra que el Señor, tu Dios, te da. 13 No matarás. 14 No cometerás adulterio. 15 No robarás. 16 No darás falso testimonio contra tu prójimo.

2. Deut. 5. 16-20:

16 Honra a tu padre y a tu madre, como el Señor, tu Dios, te lo ha mandado, para que tengas una larga vida y seas feliz en la tierra que el Señor, tu Dios, te da.

17 No matarás.

18 No cometerás adulterio.

19 No robarás.

20 No darás falso testimonio contra tu prójimo.

3. Lev. 19. 18:

18 No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.
28

«En la regeneración del mundo»: esta expresión se refiere a la restauración mesiánica comenzada por Jesucristo, que alcanzará su plenitud al fin de los tiempos. Ver 1 Cor. 6. 3

1. 1 Cor. 6. 3:

3 ¿Ignoran que vamos a juzgar a los mismos ángeles? Con mayor razón entonces, los asuntos de esta vida.