Mateo 17: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

La transfiguración de Jesús [ 1 | 9 ]

|| Mc. 9. 2-9; Lc. 9. 28-36

1-8 [bj] |Mc. 9. 2-8; |Lc. 9. 28-36; 2 Ped. 1. 16-18 [bp] Mc. 9. 2-13 [bj] Éx. 24. 13-16 [bla] Mt. 28. 16 [ba] Mc. 9. 2-13; Sal. 2. 7; Deut. 18. 15; Mt. 3. 17; Mt. 12. 18; Mal. 3. 23-24

1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado.

2 [bj] Mt. 28. 3 [bla] 2 Ped. 1. 17; Mt. 4. 8

2 Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. 3 * De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús.

4 [bj] Éx. 13. 12; Éx. 19. 16; Mt. 24. 30

4 Pedro dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.

5 [bp] Éx. 16. 10; Is. 42. 1; Deut. 18. 15 [bla] Éx. 40. 35; Mt. 24. 30; Is. 42. 1; Mt. 12. 18; Mc. 1. 11

5 * Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: “Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo”.

6 [bj] Mt. 3. 17; Mt. 12. 18; Gn. 22. 2; Deut. 18. 15. 19; Is. 42. 1; Dn. 10. 9; Hab. 3. 2

6 Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. 7 Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: “Levántense, no tengan miedo”. 8 Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo.

9-13 [bj] |Mc. 9. 9-13; Mt. 17. 9; Mc. 1. 34; Mc. 8. 20

9 Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: “No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos”.

Elías, figura de Juan el Bautista [ 10 | 13 ]

|| Mc. 9. 11-13

10 [bj] Ecli. 48. 10; Ml. 3. 23-24; Mt. 16. 14+ [bla] Mc. 9. 11

10 * Entonces los discípulos le preguntaron: “¿Por qué dicen los escribas que primero debe venir Elías?”. 11 Él respondió: “Sí, Elías debe venir a poner en orden todas las cosas;

12 [bj] 1 Rey. 19. 2-10; 1 Rey. 16. 21; 1 Rey. 17. 22-23; 1 Rey. 20. 17-19 [bla] Mt. 16. 21; Mt. 17. 22

12 * pero les aseguro que Elías ya ha venido, y no lo han reconocido, sino que hicieron con él lo que quisieron. Y también harán padecer al Hijo del hombre”.

13 [bj] Mt. 11. 10-14 [bla] Lc. 1. 17

13 Los discípulos comprendieron entonces que Jesús se refería a Juan el Bautista.

Curación de un endemoniado epiléptico [ 14 | 21 ]

|| Mc. 9. 14-29; Lc. 9. 37-42; Mt. 21. 21; Mc. 11. 22-33; Lc. 17. 6

14-21 [bj] ||Mc. 9. 14-29; ||Lc. 9. 37-42 [ba] Lc. 9. 37-43; Deut. 32. 5.20; Mt. 8. 13; Mt. 9. 22; Mt. 15. 28; Mt. 21. 21

14 Cuando se reunieron con la multitud, se le acercó un hombre y, cayendo de rodillas,

15 [bp] Is. 43. 2

15 le dijo: “Señor, ten piedad de mi hijo, que es epiléptico y está muy mal: frecuentemente cae en el fuego y también en el agua.

16 [bj] 2 Rey. 4. 31

16 Yo lo llevé a tus discípulos, pero no lo pudieron curar”.

17 [bj] Deut. 32. 5. 20; Sal. 78. 8; Mt. 12. 39; Mt. 8. 13; Hech. 2. 40; Flp. 2. 15

17 Jesús respondió: “¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo aquí”.

18 [bj] Mt. 8. 29+

18 Jesús increpó al demonio, y este salió del niño, que desde aquel momento quedó curado.

19 [bj] Mt. 10. 1

19 Los discípulos se acercaron entonces a Jesús y le preguntaron en privado: “¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?”.

20 [bj] Mt. 8. 10; ||Lc. 17. 6; ||Mc. 11. 22-23; =Mt. 21. 21 [bla] 1 Cor. 13. 2

20 “Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: “Trasládate de aquí a allá”, y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes”. 21 * . *

El segundo anuncio de la Pasión [ 22 | 23 ]

|| Mc. 9. 30-32; Lc. 9. 44-45

22-23 [bj] ||Mc. 9. 30-32; ||Lc. 9. 44-45; Lc. 8. 20+; Lc. 16. 21; Lc. 17. 12; Lc. 20. 17-19; Hech. 10. 40+; Mt. 18. 31+; Mt. 19. 22p [ba] Mt. 16. 21; Mt. 20. 17-19; Mt. 26. 1-5

22 Mientras estaban reunidos en Galilea, Jesús les dijo: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres:

23 [bla] Mt. 16. 21; Mt. 17. 12; Mt. 20. 17

23 lo matarán y al tercer día resucitará”. Y ellos quedaron muy apenados.

La contribución debida al Templo [ 24 | 27 ]

24 [bj] Mt. 9. 1; Mt. 14. 28+; Éx. 30. 13s; Mt. 17. 26; 1 Cor. 9. 1; Mt. 17. 27; Rom. 14. 13; 1 Cor. 8. 13 [ba] Éx. 38. 26

24 * Al llegar a Cafarnaún, los cobradores del impuesto del Templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: “¿El Maestro de ustedes no paga el impuesto?”. 25 “Sí, lo paga” , respondió. Cuando Pedro llegó a la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: “¿Qué te parece, Simón? ¿De quiénes perciben los impuestos y las tasas los reyes de la tierra, de sus hijos o de los extraños?”. 26 * Y como Pedro respondió: “De los extraños” , Jesús le dijo: “Eso quiere decir que los hijos están exentos. 27 Sin embargo, para no escandalizar a esta gente, ve al lago, echa el anzuelo, toma el primer pez que salga y ábrele la boca. Encontrarás en ella una moneda de plata: tómala, y paga por mí y por ti”.
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«Moisés y Elías» representan la Ley y los Profetas, es decir, toda la Antigua Alianza. Ellos aparecen junto a Jesús, porque en él alcanza su plenitud lo que Dios había preparado a través de la historia de Israel.

5

Según el Antiguo Testamento, la «nube luminosa» acompañaba muchas veces las apariciones de Dios y representa su majestad y su poder. Ver nota Éx. 13. 22

12

Jesús identifica implícitamente a Elías con Juan el Bautista, de quien aquel era figura. Elías sufrió persecución de parte de la reina Jezabel (1 Rey. 19. 1-3), y el Bautista tuvo su Jezabel en Herodías, la mujer de Herodes (14. 3-11).

1. 1 Rey. 19. 1-3:

1 Ajab contó a Jezabel todo lo que había hecho Elías y cómo había pasado a todos los profetas al filo de la espada. 2 Jezabel envió entonces un mensajero a Elías para decirle: “Que los dioses me castiguen si mañana, a la misma hora, yo no hago con tu vida lo que tú hiciste con la de ellos”. 3 Él tuvo miedo, y partió en seguida para salvar su vida. Llegó a Berseba de Judá y dejó allí a su sirviente.

2. 14. 3-11:

3 Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, 4 porque Juan le decía: “No te es lícito tenerla”. 5 Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta. 6 El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes 7 que prometió bajo juramento darle lo que pidiera. 8 Instigada por su madre, ella dijo: “Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista”. 9 El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran 10 y mandó decapitar a Juan en la cárcel. 11 Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre.
21

«En cuanto a esta clase de demonios, no se los puede expulsar sino por medio de la oración y del ayuno». Algunos manuscritos añaden este versículo, que seguramente no pertenece al original y parece estar tomado de Mc. 9. 29

1. Mc. 9. 29:

29 El les respondió: «Esta clase de demonios se expulsa sólo con la oración».
24

Todos los judíos, aun los que vivían en el extranjero, estaban obligados a sostener el culto con una contribución anual.

26

«Los hijos están exentos»: en las antiguas monarquías orientales los impuestos constituían los ingresos de la casa real, cuyos miembros (los «hijos» del rey) estaban exentos de tal contribución. El sentido de la breve parábola de Jesús es claro: el tributo al Templo era un tributo a Dios; Jesús estaba libre del mismo porque era Hijo de Dios, como Pedro lo acababa de proclamar. Ver 16. 16

1. 16. 16:

16 Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".