Mateo 14: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

La muerte de Juan el Bautista [ 3 | 12 ]

|| Mc. 6. 17-29; Lc. 3. 19-20

3 [bj] ||Mc. 6. 17-29; Lc. 3. 19-20

3 Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe,

4 [bp] Lev. 18. 12; Lev. 20; Lev. 21

4 porque Juan le decía: “No te es lícito tenerla”.

5 [bj] Lev. 18. 16; Lev. 20. 21; Mt. 19. 9; Mt. 21. 26

5 Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta. 6 El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes 7 que prometió bajo juramento darle lo que pidiera. 8 Instigada por su madre, ella dijo: “Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista”. 9 El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran 10 y mandó decapitar a Juan en la cárcel.

11 [bj] Hech. 8. 2

11 Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre.

12 [bp] 1 Sam. 31. 12s

12 Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.

La primera multiplicación de los panes [ 13 | 21 ]

|| Mc. 6. 31-44; Lc. 9. 10-17; Jn. 6. 1-13

13 Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie.

14 [bj] 2 Rey. 4. 42-44; 2 Rey. 4. 12; 2 Rey. 9. 36; 2 Rey. 15. 32; 2 Rey. 8. 3+

14 Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos. 15 Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: “Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos”.

16 [bj] 2 Rey. 4. 42

16 Pero Jesús les dijo: “No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos”.

17 [bj] Mt. 16. 9; 1 Sam. 21. 4

17 Ellos respondieron: “Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados”. 18 “Tráiganmelos aquí”, les dijo.

19 [blpd] NÉx. 16. 4-15; NJn. 6. 53-58 [bp] 2 Rey. 4. 43s [bj] Sal. 123. 1; Jn. 11. 41; Jn. 17. 1

19 * Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.

20 [bj] Sal. 78. 29

20 Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. 21 Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Jesús camina sobre el agua [ 22 | 33 ]

|| Mc. 6. 45-52; Jn. 6. 16-21

22 [bj] Mt. 15. 39

22 En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud.

23 [bj] Mt. 5. 1; Jn. 6. 15; Mc. 1. 35+

23 Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.

24 [bj] Mt. 8. 23-27; Sal. 107. 23-32

24 La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra.

25 [bj] Jb. 9. 8; Sal. 77. 20; Is. 43. 16

25 A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. 26 Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. “Es un fantasma” , dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.

27 [bj] Éx. 3. 14; Mt. 14. 31; Mt. 8. 25-26 [bp] Is. 41. 10; Is. 43. 5

27 Pero Jesús les dijo: “Tranquilícense, soy yo; no teman”. 28 Entonces Pedro le respondió: “Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua”. 29 “Ven”, le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él.

30 [bp] Sal. 69. 2s

30 Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: “Señor, sálvame”. 31 En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”.

32 [bj] Mt. 8. 10+ [bp] Sal. 107. 29

32 En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó.

33 [bj] Mt. 4. 3+; Mt. 16. 16+

33 Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: “Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios”.

Curaciones en la región de Genesaret [ 34 | 36 ]

|| Mc. 6. 53-56

34 * Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret.

35 [bj] Jn. 6. 22-25

35 Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos,

36 [bj] Mt. 9. 20-22; Mt. 8. 3+

36 * rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.
14 1

Este «Herodes», llamado Antipas, era hijo de Herodes el Grande que, al morir, le dejó en herencia los territorios de Galilea y Perea con el título de «tetrarca», o sea, gobernante de la cuarta parte del reino. Ver Lc. 3. 1; 23. 7

1. Lc. 3. 1:

1 El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Filipo tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene,

2. 23. 7:

7 Y habiéndose asegurado de que pertenecía a la jurisdicción de Herodes, se lo envió. En esos días, también Herodes se encontraba en Jerusalén.
19

Este pan evoca el recuerdo del maná con que Dios alimentó a su Pueblo en el desierto (Éx. 16. 4-15), pero es también un anuncio del Pan eucarístico que Jesús dará a su Iglesia para alimentarla en su peregrinación por el mundo (Jn. 6. 53-58).

1. Éx. 16. 4-15:

4 Entonces el Señor dijo a Moisés: “Yo haré caer pan para ustedes desde lo alto del cielo, y el pueblo saldrá cada día a recoger su ración diaria. Así los pondré a prueba, para ver si caminan o no de acuerdo con mi ley. 5 El sexto día de la semana, cuando preparen lo que hayan juntado, tendrán el doble de lo que recojan cada día”.

6 Moisés y Aarón dijeron a todos los israelitas: “Esta tarde ustedes sabrán que ha sido el Señor el que los hizo salir de Egipto, 7 y por la mañana verán la gloria del Señor, ya que el Señor los oyó protestar contra él. Porque ¿qué somos nosotros para que nos hagan estos reproches?”. 8 Y Moisés añadió: “Esta tarde el Señor les dará carne para comer, y por la mañana hará que tengan pan hasta saciarse, ya que escuchó las protestas que ustedes dirigieron contra él. Porque ¿qué somos nosotros? En realidad, ustedes no han protestado contra nosotros, sino contra el Señor”.

9 Moisés dijo a Aarón: “Da esta orden a toda la comunidad de los israelitas: Preséntense ante el Señor, porque él ha escuchado sus protestas”. 10 Mientras Aarón les estaba hablando, ellos volvieron su mirada hacia el desierto, y la gloria del Señor se apareció en la nube. 11 Y el Señor dijo a Moisés: 12 “Yo escuché las protestas de los israelitas. Por eso, háblales en estos términos: ‘A la hora del crepúsculo ustedes comerán carne, y por la mañana se hartarán de pan. Así sabrán que yo, el Señor, soy su Dios’”. 13 Efectivamente, aquella misma tarde se levantó una bandada de codornices que cubrieron el campamento; y a la mañana siguiente había una capa de rocío alrededor de él. 14 Cuando esta se disipó, apareció sobre la superficie del desierto una cosa tenue y granulada, fina como la escarcha sobre la tierra. 15 Al verla, los israelitas se preguntaron unos a otros: “¿Qué es esto?”. Porque no sabían lo que era. Entonces Moisés les explicó: “Este es el pan que el Señor les ha dado como alimento.

2. Jn. 6. 53-58:

53 Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.

54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

55 Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida.

56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

57 Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.

58 Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente».
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«Genesaret» era una localidad situada al noroeste del lago del mismo nombre.