Mateo 11: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

EL MISTERIO DEL REINO DE LOS CIELOS

PARTE NARRATIVA

El Reino de Dios ya está presente entre los hombres como la levadura en la masa. Los milagros y las palabras del Señor lo atestiguan, y él mismo lo confirma al disipar las dudas que podían abrigar Juan el Bautista y todos los que esperaban ver en el Mesías a un juez implacable o a un rey victorioso (11. 2-6). A través de sus obras, él se manifiesta como el “Servidor del Señor” anunciado por Isaías (12. 15-21), hasta que un día se cumpla el gran “signo” del profeta Jonás, mediante su Resurrección de entre los muertos (12. 40).

Pero la actitud de Jesús no sólo provoca dudas y extrañeza, sino también una abierta oposición. Él exige un cambio de vida tan radical, que muchos se resisten a romper con los viejos moldes, especialmente los escribas y fariseos, encerrados en una fidelidad a la Ley mal comprendida y mezclada de ostentación y suficiencia religiosa. Sin embargo, otros llegan a comprender, y así comienza a formarse en torno a Jesús la comunidad de sus discípulos, el verdadero “Israel de Dios”.

Los signos mesiánicos [ 1 | 6 ]

|| Lc. 7. 18-23

1 Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.
2 Juan el Bautista oyó hablar en la cárcel de las obras de Cristo, y mandó a dos de sus discípulos para preguntarle: 3 “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?”. 4 * Jesús les respondió: “Vayan a contar a Juan lo que ustedes oyen y ven: 5 los ciegos ven y los paralíticos caminan; los leprosos son purificados y los sordos oyen; los muertos resucitan y la Buena Noticia es anunciada a los pobres. 6 ¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!”.

Testimonio de Jesús sobre Juan el Bautista [ 7 | 15 ]

|| Lc. 7. 24-30; 16. 16

7 Mientras los enviados de Juan se retiraban, Jesús empezó a hablar de él a la multitud, diciendo: “¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento? 8 ¿Qué fueron a ver? ¿Un hombre vestido con refinamiento? Los que se visten de esa manera viven en los palacios de los reyes. 9 ¿Qué fueron a ver entonces? ¿Un profeta? Les aseguro que sí, y más que un profeta.
10 Él es aquel de quien está escrito:
Yo envío a mi mensajero delante de ti,
para prepararte el camino.
11 Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él. 12 * Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo. 13 Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan. 14 * Y si ustedes quieren creerme, él es aquel Elías que debe volver. 15 ¡El que tenga oídos, que oiga!

Reproche de Jesús a sus compatriotas [ 16 | 19 ]

|| Lc. 7. 31-35

16 * ¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros:
17 ‘¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!’.
18 * Porque llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: '¡Ha perdido la cabeza!’. 19 Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores’. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras”.

Lamentación por las ciudades de Galilea [ 20 | 24 ]

|| Lc. 10. 12-15

20 Entonces Jesús comenzó a recriminar a aquellas ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido. 21 * “¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza. 22 Yo les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. 23 * Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría. 24 Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma será tratada menos rigurosamente que tú”.

La revelación del Evangelio a los humildes [ 25 | 30 ]

|| Lc. 10. 21-22

25 En aquel tiempo, Jesús dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. 26 Sí, Padre, porque así lo has querido. 27 Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
28 Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. 29 Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. 30 Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”.
11 4-5

Jesús responde aduciendo el testimonio de sus obras, que los anuncios proféticos de Isaías (Is. 26. 19; 29. 18-19; 35. 5-6; 61. 1) presentan como signos característicos de los tiempos mesiánicos.

1. Is. 26. 19:

19 Pero tus muertos revivirán, se levantarán sus cadáveres. ¡Despierten y griten de alegría los que yacen en el polvo! Porque tu rocío es un rocío de luz, y la tierra dará vida a las Sombras.

2. 29. 18-19:

18 Aquel día, los sordos oirán las palabras del libro, y verán los ojos de los ciegos, libres de tinieblas y oscuridad. 19 Los humildes se alegrarán más y más en el Señor y los más indigentes se regocijarán en el Santo de Israel.

3. 35. 5-6:

5 Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; 6 entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa;

4. 61. 1:

1 El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros,
10

Mal. 3. 1

1. Mal. 3. 1:

1 Yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino delante de mí. Y en seguida entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan; y el Ángel de la alianza que ustedes desean ya viene, dice el Señor de los ejércitos.
12

Texto difícil, que es interpretado de distintas maneras. Según la interpretación más probable, significa que el Reino de Dios es objeto de violencia, y «los violentos» que «intentan arrebatarlo», son aquellos que impiden la entrada de los hombres en el Reino. Ver 23. 13

1. 23. 13:

13 «¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran.
14

Algunas corrientes mesiánicas del Judaísmo –según la profecía de Malaquías (Mal. 3. 23-24)– esperaban la venida de Elías como precursor del Mesías. Conforme a la tradición basada en la Escritura, Elías había sido arrebatado al cielo con vida (2 Rey. 2. 11-12). Ver Jn. 1. 21

1. Mal. 3. 23-24:

23 Yo les voy a enviar a Elías, el profeta, antes que llegue el Día del Señor, grande y terrible.

24 Él hará volver el corazón de los padres hacia sus hijos y el corazón de los hijos hacia sus padres, para que yo no venga a castigar el país con el exterminio total.

2. 2 Rey. 2. 11-12:

11 Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con caballos también de fuego, los separó a uno del otro, y Elías subió al cielo en el torbellino. 12 Al ver esto, Eliseo gritó: “¡Padre mío! ¡Padre mío! ¡Carro de Israel y su caballería!”. Y cuando no lo vio más, tomó sus vestiduras y las rasgó en dos pedazos.

3. Jn. 1. 21:

21 «¿Quién eres, entonces?» , le preguntaron: «¿Eres Elías?». Juan dijo: «No». «¿Eres el Profeta?». «Tampoco» , respondió.
16-17

Jesús alude a unos juegos de la época, para reprochar la actitud de algunos de sus compatriotas que, como niños caprichosos, no aceptaban a Juan el Bautista, porque era demasiado penitente, y tampoco lo aceptaban a él, porque era demasiado tolerante.

18-19

La «Sabiduría» de Dios, de la que procede el designio divino de salvación queda «justificada» –es decir, reconocida como justa– a través de la predicación y las obras de Juan el Bautista y de Jesús, a pesar del rechazo y la incomprensión de muchos.

21

«Corozaín» y «Betsaida» eran dos ciudades judías situadas cerca de Cafarnaún. «Tiro» y «Sidón» eran, en cambio, ciudades paganas ubicadas en Fenicia.

23

Is. 14. 13. 15. La destrucción de «Sodoma» (Gn. 19. 24) quedó como modelo arquetípico del Juicio de Dios sobre el pecado (Is. 1. 9; Jer. 49. 18; Am. 4. 11).

1. Is. 14. 13. 15:

13 tú que decías en tu corazón: “Subiré a los cielos; por encima de las estrellas de Dios erigiré mi trono, me sentaré en la montaña de la asamblea divina, en los extremos del norte;

15 ¡Pero te han hecho bajar al Abismo, a las profundidades de la Fosa!

2. Gn. 19. 24:

24 Entonces el Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego que descendían del cielo.

3. Is. 1. 9:

9 ¡Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado algunos sobrevivientes, seríamos como Sodoma, nos pareceríamos a Gomorra!

4. Jer. 49. 18:

18 Como en la catástrofe de Sodoma y Gomorra, y de sus ciudades vecinas –dice el Señor– allí no habitará más ningún hombre, no residirá ningún ser humano.

5. Am. 4. 11:

11 Yo les envié una catástrofe como la de Sodoma y Gomorra, y ustedes fueron como un tizón salvado del incendio, ¡pero ustedes no han vuelto a mí! –oráculo del Señor–.