Eclesiástico 14: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

La felicidad del justo [ 1 | 2 ]

1 ¡Feliz el hombre que no ha faltado con su lengua
ni es atormentado por el remordimiento!
2 ¡Feliz el que no tiene que reprocharse a sí mismo
y no ve desvanecerse su esperanza!

La avaricia y la envidia [ 3 | 10 ]

3 ¿De qué le sirve la riqueza al mezquino
y para qué tiene el avaro su fortuna?
4 El que acumula, privándose de todo, acumula para otros,
y otros se darán buena vida con sus bienes.
5 El que es malo consigo mismo ¿con quién será bueno?
Ni él mismo disfruta de su fortuna.
6 No hay nadie peor que el avaro consigo mismo,
y ese es el justo pago de su maldad.
7 Si hace algún bien, lo hace por descuido,
y termina por revelar su malicia.
8 Es un malvado el que mira con envidia,
el que da vuelta la cara y menosprecia a los demás.
9 El ojo del ambicioso no está satisfecho con su parte
y la ruindad reseca el alma.
10 El miserable mezquina el pan
y tiene su mesa siempre vacía.

El gozo moderado de los bienes de la vida [ 11 | 19 ]

11 En la medida de tus recursos, vive bien, hijo mío,
y presenta al Señor ofrendas dignas.
12 Recuerda que la muerte no tardará
y que el decreto del Abismo no te ha sido revelado.
13 Antes de morir, haz el bien a tu amigo
y dale con largueza, en la medida de tus fuerzas.
14 No te prives de un día agradable
ni desaproveches tu parte de gozo legítimo.
15 ¿Acaso no dejarás a otro el fruto de tus trabajos,
y el de tus fatigas, para que lo repartan en herencia?
16 Da y recibe, olvida tus preocupaciones,
porque no ha y que buscar delicias en el Abismo.
17 Todo ser viviente envejece como un vestido,
porque está en pie la antigua sentencia: «Tienes que morir».
18 En el follaje de un árbol tupido,
unas hojas caen y otras brotan:
así son las generaciones de carne y de sangre,
una muere y otra nace.
19 Toda obra corruptible desaparece
y el que la hizo se irá con ella.

La felicidad del sabio [ 20 | 27 ]

20 ¡Feliz el hombre que se ocupa de la sabiduría
y el que razona con inteligencia,
21 el que reflexiona sobre los caminos de la sabiduría
y penetra en sus secretos!
22 Él la sigue como un rastreador
y se queda al acecho de sus pasos;
23 espía por sus ventanas
y escucha atentamente a sus puertas;
24 busca albergue cerca de su casa
y clava una estaca en sus muros;
25 instala su carpa cerca de ella
y se alberga en la mejor de las moradas;
26 pone a sus hijos bajo el abrigo de ella
y vive a la sombra de sus ramas:
27 ella lo protege del calor y él habita en su gloria.