Sabiduría 2: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

[1 al 20]

1 [bj] Jb. 14. 1-2; Sal. 39. 5-7; Ecl. 8. 8; Jb. 7. 9

1 Ellos se dicen entre sí, razonando equivocadamente:
«Breve y triste es nuestra vida,
no hay remedio cuando el hombre llega a su fin
ni se sabe de nadie que haya vuelto del Abismo.

2 [bj] Sal. 102. 4

2 Hemos nacido por obra del azar,
y después será como si no hubiéramos existido.
Nuestra respiración no es más que humo,
y el pensamiento, una chispa que brota de los latidos del corazón;
3 cuando esta se extinga, el cuerpo se reducirá a ceniza
y el aliento se dispersará como una ráfaga de viento.

4 [bj] Ecli. 1. 11; 2. 16; 9. 5; Jb. 18. 17-19; Jb. 7. 9

4 Nuestro nombre será olvidado con el tiempo
y nadie se acordará de nuestras obras;
nuestra vida habrá pasado como una nube, sin dejar rastro,
se disipará como la bruma,
evaporada por los rayos del sol
y agobiada por su calor.

5 [bj] Sal. 39. 7; Sal. 144. 4; Jb. 8. 9; 14. 2; Ecl. 6. 12; 8. 13; 1 Crón. 29. 15

5 El tiempo de nuestra vida es una sombra fugaz
y nuestro fin no puede ser retrasado:
una vez puesto el sello, nadie vuelve sobre sus pasos.

6 [bj] Is. 22. 13; 1 Cor. 15. 32

6 Vengan, entonces, y disfrutemos de los bienes presentes,
gocemos de las criaturas con el ardor de la juventud.
7 ¡Embriaguémonos con vinos exquisitos y perfumes,
que no se nos escape ninguna flor primaveral,
8 coronémonos con capullos de rosas antes que se marchiten;

9 [bj] Sab. 1. 16; Is. 57. 6

9 que ninguno de nosotros falte a nuestra orgía,
dejemos por todas partes señales de nuestra euforia,
porque eso es lo que nos toca y esa es nuestra herencia!

10 [bj] Lev. 25. 35-37; Éx. 22. 21; Lev. 19. 32

10 Oprimamos al pobre, a pesar de que es justo,
no tengamos compasión de la viuda
ni respetemos al anciano encanecido por los años.
11 Que nuestra fuerza sea la norma de la justicia,
porque está visto que la debilidad no sirve para nada.

12 [bj] Jer. 11. 19; 20. 10-13; Jn. 5. 16. 18; Mt. 26. 3-4; Mt. 23

12 * Tendamos trampas al justo, porque nos molesta
y se opone a nuestra manera de obrar;
nos echa en cara las transgresiones a la Ley
y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida.

13 [bj] Mt. 11. 27; 5. 5; Lc. 22. 70

13 Él se gloría de poseer el conocimiento de Dios
y se llama a sí mismo hijo del Señor.
14 Es un vivo reproche contra nuestra manera de pensar
y su sola presencia nos resulta insoportable,

15 [bj] Est. 3. 8. 13de

15 porque lleva una vida distinta de los demás
y va por caminos muy diferentes.

16 [bj] Mt. 5. 11; Jn. 5. 18

16 Nos considera como algo viciado
y se aparta de nuestros caminos como de las inmundicias.
Él proclama dichosa la suerte final de los justos
y se jacta de tener por padre a Dios.
17 Veamos si sus palabras son verdaderas
y comprobemos lo que le pasará al final.

18 [bj] Sal. 22. 9; >Mt. 27. 43

18 * Porque si el justo es hijo de Dios, él lo protegerá
y lo librará de las manos de sus enemigos.

19 [bj] Is. 53. 7; Mt. 26. 67-68; 27. 12

19 Pongámoslo a prueba con ultrajes y tormentos,
para conocer su temple y probar su paciencia.
20 * Condenémoslo a una muerte infame,
ya que él asegura que Dios lo visitará».

Reflexión sobre el error de los impíos [ 21 | 24 ]

21 Así razonan ellos, pero se equivocan,
porque su malicia los ha enceguecido.
22 No conocen los secretos de Dios,
no esperan retribución por la santidad,
ni valoran la recompensa de las almas puras.

23 [bj] Sab. 1. 13; 3. 4

23 Dios creó al hombre para que fuera incorruptible
y lo hizo a imagen de su propia naturaleza,

24 [bj] Gn. 1. 26; 2 Ped. 1. 4; Gn. 3; >Rom. 5. 12

24 * pero por la envidia del demonio
entró la muerte en el mundo,
y los que pertenecen a él tienen que padecerla.
2 12-20

Esta descripción del “justo” perseguido se inspira principalmente en el cuarto poema del Servidor sufriente (Is. 52. 13-53. 12).

1. Is. 52. 13-53. 12:

13 Sí, mi Servidor triunfará: será exaltado y elevado a una altura muy grande. 14 Así como muchos quedaron horrorizados a causa de él, porque estaba tan desfigurado que su aspecto no era el de un hombre y su apariencia no era más la de un ser humano, 15 así también él asombrará a muchas naciones, y ante él los reyes cerrarán la boca, porque verán lo que nunca se les había contado y comprenderán algo que nunca habían oído.

1 ¿Quién creyó lo que nosotros hemos oído y a quién se le reveló el brazo del Señor?

2 Él creció como un retoño en su presencia, como una raíz que brota de una tierra árida, sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas, sin un aspecto que pudiera agradarnos.

3 Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada.

4 Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias, y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado.

5 Él fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados.

6 Todos andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, y el Señor hizo recaer sobre él las iniquidades de todos nosotros.

7 Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca.

8 Fue detenido y juzgado injustamente, y ¿quién se preocupó de su suerte? Porque fue arrancado de la tierra de los vivientes y golpeado por las rebeldías de mi pueblo.

9 Se le dio un sepulcro con los malhechores y una tumba con los impíos, aunque no había cometido violencia ni había engaño en su boca.

10 El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en sacrificio de reparación, verá su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él.

11 A causa de tantas fatigas, él verá la luz y, al saberlo, quedará saciado. Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos.

12 Por eso le daré una parte entre los grandes, y él repartirá el botín junto con los poderosos. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los culpables, siendo así que llevaba el pecado de muchos e intercedía en favor de los culpables.
20

“Dios lo visitará”: los términos “visitar” y “visita” se emplean frecuentemente en la Biblia para designar una intervención especial de Dios, favorable o punitiva según las circunstancias (Gn. 50. 24; Sal. 65. 10; Lc. 1. 68; 1 Ped. 2. 12).

1. Gn. 50. 24:

24 Finalmente, José dijo a sus hermanos: “Yo estoy a punto de morir, pero Dios los visitará y los llevará de este país a la tierra que prometió con un juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob”.

2. Sal. 65. 10:

10 Visitas la tierra, la haces fértil y la colmas de riquezas; los canales de Dios desbordan de agua, y así preparas sus trigales:

3. Lc. 1. 68:

68 «Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su Pueblo,

4. 1 Ped. 2. 12:

12 Observen una buena conducta en medio de los paganos y así, los mismos que ahora los calumnian como a malhechores, al ver sus buenas obras, tendrán que glorificar a Dios el día de su Visita.
24

Este pasaje es una reinterpretación original de Gn. 3. La serpiente tentadora es identificada con el “demonio” y su intervención se atribuye a la “envidia”. El objeto de esta “envidia” parece ser el destino inmortal que Dios había querido para el hombre. Ver Rom. 5. 12

1. Gn. 3:

1 La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que el Señor Dios había hecho, y dijo a la mujer: «¿Así que Dios les ordenó que no comieran de ningún árbol del jardín?». 2 La mujer le respondió: «Podemos comer los frutos de todos los árboles del jardín. 3 Pero respecto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: «No coman de él ni lo toquen, porque de lo contrario quedarán sujetos a la muerte»». 4 La serpiente dijo a la mujer: «No, no morirán. 5 Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y serán como dioses, conocedores del bien y del mal». 6 Cuando la mujer vio que el árbol era apetitoso para comer, agradable a la vista y deseable para adquirir discernimiento, tomó de su fruto y comió; luego se lo dio a su marido, que estaba con ella, y él también comió. 7 Entonces se abrieron los ojos de los dos y descubrieron que estaban desnudos. Por eso se hicieron unos taparrabos, entretejiendo hojas de higuera.

8 Al oír la voz del Señor (Dios) que se paseaba por el jardín, a la hora en que sopla la brisa, se ocultaron de él, entre los árboles (del jardín). 9 Pero el Señor Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?». 10 «Oí tus pasos por el jardín, respondió él, y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me escondí». 11 El replicó: «¿Y quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol que yo te prohibí?». 12 El hombre respondió: «La mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto y yo comí de él». 13 El Señor Dios dijo a la mujer: «¿Cómo hiciste semejante cosa?». La mujer respondió: «La serpiente me sedujo y comí».

14 Y el Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre, y comerás polvo todos los días de tu vida. 15 Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. El te aplastará la cabeza y tú le acecharás el talón».

16 Y el Señor Dios dijo a la mujer: «Multiplicaré los sufrimientos de tus embarazos; darás a luz a tus hijos con dolor. Sentirás atracción por tu marido, y él te dominará».

17 Y dijo al hombre: «Porque hiciste caso a tu mujer y comiste del árbol que yo te prohibí, maldito sea el suelo por tu culpa. Con fatiga sacarás de él tu alimento todos los días de tu vida. 18 El te producirá cardos y espinas y comerás la hierba del campo. 19 Ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, de donde fuiste sacado. ¡Porque eres polvo y al polvo volverás!».

20 El hombre dio a su mujer el nombre de Eva, por ser ella la madre de todos los vivientes. 21 El Señor Dios hizo al hombre y a su mujer unas túnicas de pieles y los vistió.

22 Después el Señor Dios dijo: «El hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el conocimiento del bien y del mal. No vaya a ser que ahora extienda su mano, tome también del árbol de la vida, coma y viva para siempre». 23 Entonces expulsó al hombre del jardín de Edén, para que trabajara la tierra de la que había sido sacado. 24 Y después de expulsar al hombre, puso al oriente del jardín de Edén a los querubines y la llama de la espada zigzagueante, para custodiar el acceso al árbol de la vida.

2. Rom. 5. 12:

12 Por lo tanto, por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.