Proverbios 8: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

El llamado de la Sabiduría [ 1 | 11 ]

1 ¿No está llamando la Sabiduría
y no hace oír su voz la Inteligencia?
2 En las cumbres más altas que bordean el camino,
apostada en el cruce de los senderos,
3 al lado de las puertas, a la entrada de la ciudad,
en los lugares de acceso, ella dice en alta voz:
4 «A ustedes, hombres, yo los llamo,
y mi voz se dirige a los seres humanos.
5 Entiendan, incautos, qué es la perspicacia;
entiendan, necios, qué es la sensatez.
6 Escuchen: es muy importante lo que voy a decir,
mis labios se abren para expresar lo que es recto.
7 Sí, mi boca profiere la verdad,
la maldad es una abominación para mis labios.
8 * Todas mis palabras son conformes a la justicia,
no hay en ellas nada retorcido o sinuoso;
9 todas son exactas para el que sabe entender
y rectas para los que han hallado la ciencia.
10 Adquieran mi instrucción, no la plata,
y la ciencia más que el oro acrisolado.
11 Porque la Sabiduría vale más que las perlas,
y nada apetecible se le puede igualar».

Los tesoros de la Sabiduría [ 12 | 21 ]

12 Yo, la Sabiduría, habito con la prudencia
y poseo la ciencia de la reflexión.
13 El temor del Señor es detestar el mal:
yo detesto la soberbia, el orgullo, la mala conducta y la boca perversa.
14 A mí me pertenecen el consejo y la habilidad,
yo soy la inteligencia, mío es el poder.
15 Por mí reinan los reyes
y los soberanos decretan la justicia;
16 por mí gobiernan los príncipes
y los nobles juzgan la tierra.
17 Yo amo a los que me aman
y los que me buscan ardientemente, me encontrarán.
18 Conmigo están la riqueza
y la gloria, los bienes perdurables y la justicia.
19 Mi fruto vale más que el oro, que el oro fino,
y rindo más que la plata acrisolada.
20 Yo voy por el sendero de la justicia,
en medio de las sendas de la equidad,
21 para repartir posesiones a los que me aman
y para colmar sus tesoros.

La Sabiduría en la creación [ 22 | 31 ]

22 El Señor me creó como primicia de sus caminos,
antes de sus obras, desde siempre.
23 Yo fui formada desde la eternidad, desde el comienzo,
antes de los orígenes de la tierra.
24 Yo nací cuando no existían los abismos,
cuando no había fuentes de aguas caudalosas.
25 Antes que fueran cimentadas las montañas,
antes que las colinas, yo nací,
26 cuando él no había hecho aún la tierra
ni los espacios ni los primeros elementos del mundo.
27 Cuando él afianzaba el cielo, yo estaba allí;
cuando trazaba el horizonte sobre el océano,
28 cuando condensaba las nubes en lo alto,
cuando infundía poder a las fuentes del océano,
29 cuando fijaba su límite al mar
para que las aguas no transgredieran sus bordes,
cuando afirmaba los cimientos de la tierra,
30 yo estaba a su lado como un hijo querido y lo deleitaba día tras día,
recreándome delante de él en todo tiempo,
31 recreándome sobre la faz de la tierra,
y mi delicia era estar con los hijos de los hombres.

Felicidad del que encuentra la Sabiduría [ 32 | 36 ]

32 Y ahora, hijos, escúchenme:
¡felices los que observan mis caminos!
33 Escuchen la instrucción y sean sabios:
¡no la descuiden!
34 ¡Feliz el hombre que me escucha,
velando a mis puertas día tras día
y vigilando a la entrada de mi casa!
35 Porque el que me encuentra ha encontrado la vida
y ha obtenido el favor del Señor;
36 pero el que peca contra mí se hace daño a sí mismo
y todos los que me odian, aman la muerte.
8

En este capítulo, la Sabiduría personificada se dirige a todos los hombres para invitarlos a participar de sus riquezas y beneficios (vs. 4-21). Luego describe sus misteriosos comienzos, que precedieron a la creación del mundo (vs. 22-31). Por último, invita a escuchar sus advertencias ya que de ello dependen la vida y la muerte (vs. 32-36). Otros poemas sobre la Sabiduría personificada se encuentran en Jb. 28; Ecli. 24; Sab. 6-9; Bar. 3. 15-4. 4

1. Jb. 28:

1 Hay un sitio de donde se extrae la plata y un lugar donde se refina el oro; 2 el hierro se saca del polvo y la piedra fundida da el cobre.

3 El hombre disipa las tinieblas y explora hasta el límite más extremo la roca lóbrega y sombría.

4 Gente extranjera perfora galerías ignoradas por el pie del caminante; allí, lejos de los mortales, oscilan suspendidos en el vacío.

5 La tierra, de donde sale el alimento, se transforma en su interior como por el fuego.

6 Sus piedras son el lugar del zafiro y contienen polvo de oro.

7 El ave de rapiña no conoce ese camino y el ojo del buitre nunca lo vio.

8 No lo pisaron los animales feroces ni el león anduvo por él.

9 El hombre extiende su mano a! pedernal y conmueve las montañas hasta su raíz.

10 Abre túneles en la roca y ve toda clase de piedras preciosas.

11 Explora las fuentes de los ríos y saca a luz tesoros escondidos.

12 Pero la Sabiduría, ¿de dónde sale? ¿Y cuál es el lugar de la Inteligencia?

13 El hombre no conoce su camino ni se la encuentra en la tierra de los vivientes.

14 El Abismo dice: “No está en mí”, y el Mar: “No está conmigo”.

15 No se puede dar oro fino a cambio de ella ni se la compra a precio de plata.

16 No se la evalúa con oro de Ofir ni con ónix precioso o zafiro.

17 No se le igualan ni el oro ni el cristal, ni se la puede cambiar por vasos de oro.

18 Los corales y el cuarzo, ¡mejor ni nombrarlos!, y adquirir la Sabiduría vale más que las perlas.

19 El topacio de Cus no se le iguala, ni se la puede evaluar con oro fino.

20 La Sabiduría, entonces, ¿de dónde viene? ¿Y cuál es el lugar de la Inteligencia?

21 Ella se oculta a los ojos de todos los vivientes y se esconde de los pájaros del cielo.

22 La Perdición y la Muerte dicen: “Sólo su fama llegó a nuestros oídos”.

23 Dios es el que discierne sus caminos y sólo él sabe donde está, 24 porque él mira hasta los confines de la tierra y ve todo lo que hay bajo el cielo.

25 Cuando él daba consistencia al viento y fijaba las medidas de las aguas; 26 cuando imponía una ley a la lluvia y un camino al estampido de los truenos, 27 entonces, él la vio y la valoró, la apreció y la escrutó hasta el fondo.

28 Y dijo al hombre: “El temor de Dios es la Sabiduría, y apartarse del mal, la Inteligencia”.

2. Ecli. 24:

1 La sabiduría hace el elogio de sí misma y se gloría en medio de su pueblo, 2 abre la boca en al asamblea del Altísimo y se gloría delante de su Poder: 3 "Yo salí de la boca del Altísimo y cubrí la tierra como una neblina. 4 Levanté mi carpa en las alturas, y mi trono estaba en una columna de nube. 5 Yo sola recorrí el circuito del cielo y anduve por la profundidad de los abismos. 6 Sobre las olas del mar y sobre toda la tierra, sobre todo pueblo y nación, ejercí mi dominio. 7 Entre todos ellos busqué un lugar de reposo, me pregunté en qué herencia podría residir. 8 Entonces, el Creador de todas las cosas me dio una orden, el que me creó me hizo instalar mi carpa, él me dijo: 'Levanta tu carpa en Jacob y fija tu herencia en Israel'. 9 Él me creó antes de los siglos, desde el principio, y por todos los siglos no dejaré de existir. 10 Ante él, ejercí el ministerio en la Morada santa, y así me he establecido en Sión; 11 él me hizo reposar asimismo en la Ciudad predilecta, y en Jerusalén se ejerce mi autoridad. 12 Yo eché raíces en un Pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su herencia. 13 Crecí como un cedro en el Líbano y como un ciprés en los montes del Hermón; 14 crecí como una palmera en Engadí y como los rosales en Jericó; como un hermoso olivo en el valle, y como un plátano, me elevé hacia lo alto. 15 Yo exhalé perfume como el cinamomo, como el aspálato fragante y la mirra selecta, como el gálbano, la uña aromática y el estacte, y como el humo del incienso en la Morada. 16 Extendí mis ramas como un terebinto, y ellas son ramas de gloria y de gracia. 17 Yo, como una vid, hice germinar la gracia, y mis flores son un fruto de gloria y de riqueza. 18 [OMITIDO]

19 ¡Vengan a mí, los que me desean, y sáciense de mis productos! 20 Porque mi recuerdo es más dulce que la miel y mi herencia, más dulce que un panal. 21 Los que me coman, tendrán hambre todavía, los que me beban, tendrán más sed. 22 El que me obedezca, no se avergonzará, y los que me sirvan, no pecarán".

23 Todo esto es el libro de la Alianza del Dios Altísimo, la Ley que nos prescribió Moisés como herencia para las asambleas de Jacob. 24 25 Ella hace desbordar la Sabiduría como el Pisón y como el Tigris en los días de los primero frutos; 26 inunda de inteligencia como el Eufrates y como el Jordán en los tiempos de la cosecha; 27 prodiga la instrucción como el Nilo, como el Guijón en los días de la vendimia. 28 El primero no terminó de conocerla y el ultimo ni siquiera la vislumbra. 29 Porque su pensamiento es más vasto que el océano y su designio, más profundo que el gran Abismo.

30 En cuanto a mí, como un canal que brota de un río, como una acequia, salí a un jardín 31 y dije: "Regaré mi huerta y empaparé mis canteros". ¡De pronto, mi canal se convirtió en un río, y mi río se transformó en un mar! 32 Aún haré brillar la instrucción como la aurora e irradiaré su luz lo más lejos posible; 33 aún derramaré la enseñanza como una profecía y la dejaré para las generaciones futuras. 34 Porque yo no he trabajado sólo para mí, sino para todos los que buscan la sabiduría.

3. Sab. 6-9:


4. Bar. 3. 15-4. 4:

15 ¿Quién ha encontrado el lugar de la Sabiduría, quién ha penetrado en sus tesoros?

16 ¿Dónde están los jefes de las naciones, los que dominaban las bestias de la tierra

17 y se divertían con las aves del cielo; los que atesoraban la plata y el oro, en los que los hombres ponen su confianza, y cuyas posesiones no tenían límite;

18 los que trabajaban la plata con tanto cuidado, que sus obras sobrepasan la imaginación?

19 Ellos han desaparecido, han bajado al Abismo, y han surgido otros en su lugar.

20 Otros más jóvenes han visto la luz y han habitado sobre la tierra, pero no han conocido el camino de la ciencia,

21 no han comprendido sus senderos. Tampoco sus hijos la han alcanzado y se han alejado de sus caminos.

22 No se oyó nada de ella en Canaán, ni se la vio en Temán.

23 Ni siquiera los hijos de Agar, que buscan la ciencia sobre la tierra, ni los mercaderes de Merrán y de Temán, inventores de fábulas y buscadores de inteligencia, han conocido el camino de la sabiduría, ni se han acordado de sus senderos.

24 ¡Qué grande, Israel, es la morada de Dios, qué extenso es el lugar de su dominio!

25 ¡Es grande y no tiene fin, excelso y sin medida!

26 Allí nacieron los famosos gigantes de los primeros tiempos, de gran estatura y expertos en la guerra.

27 Pero no fue a ellos a quienes Dios eligió y les dio el camino de la ciencia;

28 ellos perecieron por su falta de discernimiento, perecieron por su insensatez.

29 ¿Quién subió al cielo para tomarla y hacerla bajar de las nubes?

30 ¿Quién atravesó el mar para encontrarla y traerla a precio de oro fino?

31 Nadie conoce su camino, ni puede comprender su sendero.

32 Pero el que todo lo sabe, la conoce, la penetró con su inteligencia; el que formó la tierra para siempre, y la llenó de animales cuadrúpedos;

33 el que envía la luz, y ella sale, la llama, y ella obedece temblando.

34 Las estrellas brillan alegres en sus puestos de guardia:

35 él las llama, y ellas responden: “Aquí estamos”, y brillan alegremente para aquel que las creó.

36 ¡Este es nuestro Dios, ningún otro cuenta al lado de él!

37 Él penetró todos los caminos de la ciencia y se la dio a Jacob, su servidor, y a Israel, su predilecto.

38 Después de esto apareció sobre la tierra, y vivió entre los hombres.

1 La Sabiduría es el libro de los preceptos de Dios, y la Ley que subsiste eternamente: los que la retienen, alcanzarán la vida, pero los que la abandonan, morirán.

2 Vuélvete, Jacob, y tómala, camina hacia el resplandor, atraído por su luz.

3 No cedas a otro tu gloria, ni tus privilegios a un pueblo extranjero.

4 Felices de nosotros, Israel, porque se nos dio a conocer lo que agrada a Dios.