Proverbios 3: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

La Sabiduría y el temor del Señor [ 1 | 12 ]

1 Hijo mío, no olvides mi enseñanza, y que tu corazón observe mis mandamientos, 2 porque ellos te aportarán largos días, años de vida y prosperidad. 3 * Que nunca te abandonen la buena fe y la lealtad: átalas a tu cuello, escríbelas sobre la tabla de tu corazón, 4 y encontrarás favor y aprobación a los ojos de Dios y de los hombres. 5 Confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia; 6 reconócelo a él en todos tus caminos y él allanará tus senderos. 7 * No seas sabio a tus propios ojos, teme al Señor y apártate del mal: 8 eso será un remedio para tu carne y savia para tus huesos. 9 Honra al Señor con tus bienes y con las primicias de todas tus ganancias: 10 así tus graneros se llenarán de trigo y tus lagares desbordarán de vino nuevo. 11 No desprecies, hijo mío, la corrección del Señor, ni te disgustes cuando él te reprende, 12 porque el Señor reprende a los que ama como un padre a su hijo muy querido.

Valor y frutos de la Sabiduría [ 13 | 20 ]

13 ¡Feliz el hombre que encontró la sabiduría y el que obtiene la inteligencia, 14 porque ganarla vale más que la plata y ella rinde más que el oro fino! 15 Es más preciosa que las perlas y nada apetecible se le puede igualar. 16 En su mano derecha hay larga vida, y en su izquierda, riqueza y gloria. 17 Sus caminos son caminos deliciosos y todos sus senderos son apacibles. 18 Es un árbol de vida para los que se aferran a ella y los que la retienen son felices. 19 Por la sabiduría, el Señor fundó la tierra, por la inteligencia, afianzó los cielos; 20 por su ciencia brotaron los océanos y las nubes destilan el rocío.

La seguridad que da la Sabiduría [ 21 | 26 ]

21 Conserva, hijo mío, la prudencia y la reflexión; que ellas no se aparten de tus ojos. 22 Ellas serán vida para tu alma y gracia para tu cuello. 23 Entonces irás seguro por el camino y tu pie no tropezará. 24 Si te acuestas, no temblarás, y una vez acostado, tu sueño será agradable. 25 No temerás ningún sobresalto ni a los malvados que llegan como una tormenta. 26 Porque el Señor será tu seguridad y preservará tu pie de la trampa.

La ayuda al prójimo [ 27 | 30 ]

27 No niegues un beneficio al que lo necesite, siempre que esté en tus manos hacerlo. 28 No digas a tu prójimo: “Vuelve después, mañana te daré”, si tienes con qué ayudarlo. 29 No trames el mal contra tu prójimo, mientras vive confiado junto a ti. 30 No litigues con un hombre sin motivo, si no te ha causado ningún mal.

La suerte final de los impíos [ 31 | 35 ]

31 No envidies al hombre violento ni elijas ninguno de sus caminos. 32 Porque el hombre perverso es abominable para el Señor, y él reserva su intimidad para los rectos. 33 La maldición del Señor está en la casa del malvado, pero él bendice la morada de los justos. 34 * Él se burla de los insolentes y concede su favor a los humildes. 35 Los sabios heredarán la gloria, pero los necios cargarán con la ignominia.