Salmo 91 (90): El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Una sola idea se repite a lo largo de todo este Salmo: los que se refugian en el Señor pueden afrontar confiadamente cualquier dificultad, porque cuentan con la constante y eficaz protección divina. Muchas expresiones tienen evidentemente un carácter hiperbólico, por ejemplo la del v.13, y sólo pretenden destacar la excepcional providencia con que el Señor cuida de sus fieles. En la parte final del Salmo (vs.14-16), un oráculo divino confirma la enseñanza del salmista.

LA SEGURIDAD DEL QUE CONFÍA EN DIOS

La protección divina en medio de los peligros [ 1 | 13 ]

1 * Tú que vives al amparo del Altísimo
y resides a la sombra del Todopoderoso,
2 di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte,
mi Dios, en quien confío».
3 * Él te librará de la red del cazador
y de la peste perniciosa;
4 * te cubrirá con sus plumas,
y hallarás un refugio bajo sus alas.
5 * No temerás los terrores de la noche,
ni la flecha que vuela de día,
6 ni la peste que acecha en las tinieblas,
ni la plaga que devasta a pleno sol.
7 Aunque caigan mil a tu izquierda
y diez mil a tu derecha,
tú no serás alcanzado:
4c su brazo es escudo y coraza.
8 Con sólo dirigir una mirada,
verás el castigo de los malos,
9 porque hiciste del Señor tu refugio
y pusiste como defensa al Altísimo.
10 No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu carpa,
11 * porque él te encomendó a sus ángeles
para que te cuiden en todos tus caminos.
12 Ellos te llevarán en sus manos
para que no tropieces contra ninguna piedra;
13 * caminarás sobre leones y víboras,
pisotearás cachorros de león y serpientes.

Oráculo del Señor [ 14 | 16 ]

14 «Él se entregó a mí,
por eso, yo lo libraré;
lo protegeré, porque conoce mi Nombre;
15 me invocará, y yo le responderé.
Estaré con él en el peligro,
lo defenderé y lo glorificaré;
16 le haré gozar de una larga vida
y le haré ver mi salvación».
5-6

Como los peligros que se enumeran en estos versículos están casi personificados, es posible que el salmista aluda a los poderes demoníacos que, según una creencia muy difundida entre los pueblos antiguos, poblaban los elementos del espacio. Ver 121. 6 y nota Ef. 2. 2

1. 121. 6:

6 de día, no te dañará el sol, ni la luna de noche.
11-12

Ver Mt. 4. 6; Heb. 1. 14

1. Mt. 4. 6:

6 diciéndole: “Si tú eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Dios dará órdenes a sus ángeles, y ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra”.

2. Heb. 1. 14:

14 ¿Acaso no son todos ellos espíritus al servicio de Dios, enviados en ayuda de los que van a heredar la salvación?
13

Ver Mc. 16. 18; Lc. 10. 19

1. Mc. 16. 18:

18 podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán».

2. Lc. 10. 19:

19 Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos.