Salmo 90 (89): El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

La súplica contenida en este Salmo está motivada por largos años de penosos sufrimientos. En ella, la comunidad de Israel ruega al Señor que le conceda una alegría comparable a las tribulaciones vividas hasta el presente (vs.13-15). El Salmo no apunta específicamente a una situación particular -hambre, sequía o guerra- sino que parece referirse, de manera general, a las penalidades cotidianas, tanto de los individuos como de la nación. Por eso, la súplica va precedida de una profunda meditación sobre la precariedad y la miseria de la vida humana, contrapuesta a la eternidad y soberanía de Dios (vs.2-10). La conclusión del salmista es que la verdadera sabiduría consiste en reconocer la brevedad de la vida (v.12). El verso inicial confiere a todo el Salmo un tono de esperanzada confianza.

MEDITACIÓN SOBRE LA BREVEDAD DE LA VIDA

1 Oración de Moisés, hombre de Dios.
Señor, tú has sido nuestro refugio
a lo largo de las generaciones.

2 [bj] Gn. 1. 1; Prov. 8. 25; Hab. 1. 12; Sal. 93. 2

2 Antes que fueran engendradas las montañas,
antes que nacieran la tierra y el mundo,
desde siempre y para siempre, tú eres Dios.

3 [bj] Gn. 3. 19+ [bnp] Sal. 10. 25; Gn. 3. 19

3 * Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,
con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos».

4 [bj] ?2 Ped. 3. 8

4 * Porque mil años son ante tus ojos
como el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche.

5 [bj] Is. 40. 6-7+; Jb. 14. 1-2; Jb. 20. 8; Sal. 37. 2; Sal. 103. 15-16

5 * Tú los arrebatas, y son como un sueño,
como la hierba que brota de mañana:

6 [bnp] 2 Rey. 19. 26 [bti] Sal. 37. 2; Sal. 102. 12; Sal. 103. 15; Is. 40. 6-7; Jb. 8. 12; Jb. 14. 1-2

6 por la mañana brota y florece,
y por la tarde se seca y se marchita.
7 ¡Estamos consumidos por tu ira
y consternados por tu indignación!

8 [bnp] Heb. 4. 13 [bti] Sal. 19. 3

8 Pusiste nuestras culpas delante de tus ojos,
y nuestros secretos a la luz de tu mirada.

9 [bnp] Sal. 39

9 Nuestros días transcurren
bajo el peso de tu enojo,
y nuestros años se acaban como un suspiro.

10 [bj] Gn. 6. 3; Prov. 10. 27; Ecli. 18. 8-9; Ecl. 12. 1-7

10 Nuestra vida dura apenas setenta años,
y ochenta, si tenemos más vigor:
en su mayor parte son fatiga y miseria,
porque pasan pronto, y nosotros nos vamos.
11 ¿Quién puede conocer la violencia de tu enojo
y ver el fondo de tu indignación?

12 [bti] Sal. 39. 5

12 Enséñanos a calcular nuestros años,
para que nuestro corazón alcance la sabiduría.

13 [bnp] Is. 63. 17

13 ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...?
Ten compasión de tus servidores.

14 [bj] Sal. 17. 15+

14 Sácianos en seguida con tu amor,
y cantaremos felices toda nuestra vida.

15 [bj] Núm. 14. 34

15 Alégranos por los días en que nos afligiste,
por los años en que soportamos la desgracia.
16 Que tu obra se manifieste a tus servidores,
y que tu esplendor esté sobre tus hijos.

17 [bnp] Is. 26. 12

17 * Que descienda hasta nosotros
la bondad del Señor;
que el Señor, nuestro Dios,
haga prosperar la obra de nuestras manos.
90 3-10

Ver 39. 5-7; 78. 39; 89. 48; 144. 4

1. 39. 5-7:

5 Señor, dame a conocer mi fin y cuál es la medida de mis días, para que comprenda lo frágil que soy: 6 no me diste más que un palmo de vida, y mi existencia es como nada ante ti. Ahí está el hombre: es tan sólo un soplo, 7 pasa lo mismo que una sombra; se inquieta por cosas fugaces y atesora sin saber para quién.

2. 78. 39:


3. 89. 48:


4. 144. 4:

4

Ver 2 Ped. 3. 8

1. 2 Ped. 3. 8:

8 Pero ustedes, queridos hermanos, no deben ignorar que, delante del Señor, un día es como mil años y mil años como un día.
5-6

Ver 37. 2; 103. 15-16; Is. 40. 6-8; Sant. 1. 10-11; 1 Ped. 1. 24

1. 37. 2:

2 porque pronto se secarán como el pasto y se marchitarán como la hierba verde.

2. 103. 15-16:


3. Is. 40. 6-8:


4. Sant. 1. 10-11:

10 y el rico se alegre cuando es humillado, porque pasará como una flor del campo: 11 apenas sale el sol y calienta con fuerza, la hierba se seca, su flor se marchita y desaparece su hermosura. Lo mismo sucederá con el rico en sus empresas.

5. 1 Ped. 1. 24:

24 Porque toda carne es como hierba y toda su gloria como flor del campo: la hierba se seca y su flor se marchita,
17

El texto hebreo añade: “Confirma la acción de nuestras manos”, pero esta adición se debe, sin duda, a un error del copista.