Salmo 8: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

La alabanza contenida en este célebre himno expresa la intuición poético-religiosa del salmista, que contempla con ojos asombrados la obra de Dios en la creación. Su pensamiento se concentra en el hombre, realidad casi insignificante en comparación con la majestad del cielo, y objeto, al mismo tiempo, de una inexplicable solicitud por parte del Creador (v. 5). Ningún otro de los seres creados recibió una dignidad semejante a la de él (v. 6), y todas las cosas están sometidas a su dominio (vs. 7-9). Estas mismas ideas se vuelven a encontrar en el relato "sacerdotal" de la creación (Gn. 1. 26-28), que es, sin duda, posterior a este Salmo.

LA GRANDEZA DE DIOS Y LA DIGNIDAD DEL HOMBRE

1 * Del maestro de coro. Con la cítara de Gat. Salmo de David.

2 [bj] Sal. 19. 2-7; Sal. 104; Sal. 20. 2; Sal. 34. 3. 8; Is. 63. 17 [bc] =Sal. 8. 10; Gn. 32. 30; Éx. 3. 13-14; Sal. 103. 1; Sal. 113. 1; Sal. 135. 1. 3; Sal. 138. 2; Sal. 23. 3; Sal. 57. 6. 12; Sal. 108. 6; Sab. 10. 21

2 ¡Señor, nuestro Dios,
qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!
Quiero adorar tu majestad sobre el cielo:

3 [blpd] 1 Cor. 1. 27; 🡕Mt. 21. 16 [bj] Sab. 10. 20-21; Mt. 11. 25p; Mt. 2. 16; Mt. 21. 16; Prov. 18. 10; Éx. 3. 14 [bc] 2 Sam. 22. 4; Jer. 17. 14; Hab. 3. 3; Sal. 18. 4; Sal. 50. 14. 23; Sal. 51. 17; Sal. 71. 6-8; Sal. 111. 10; Sal. 119. 171; Sal. 145. 3. 21; Sal. 149. 1; Ecli. 15. 9-10; Ecli. 39. 15; Ecli. 44. 15; Rom. 2. 29; Flp. 4. 8; Heb. 13. 15; 1 Ped. 1. 7; Apoc. 5. 12-13 [bla] Mt. 11. 25

3 * con la alabanza de los niños
y de los más pequeños,
erigiste una fortaleza contra tus adversarios
para reprimir al enemigo y al rebelde.

4 [bj] =Sal. 144. 3; Jb. 7. 17. 18; 🡕Heb. 2. 6-9 [bnp] Sal. 102. 26

4 * Al ver el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas que has creado:

5-7 [blpd] =Sal. 144. 3; 🡕Heb. 2. 6-8; Ef. 1. 22 [bc] Jb. 7. 17-18 [bnp] Jb. 14. 1

5 * ¿qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides?

6 [bj] Gn. 1. 26; Ecli. 17. 1-4; Sab. 2. 23; 🡕1 Cor. 15. 27; 🡕Ef. 1. 22; Sal. 29. 1+; Sal. 45. 7+; Tob. 5. 4+ [bc] Jb. 1. 6

6 Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y esplendor;

7 [bc] Gn. 1. 26-28; Ecli. 17. 1-4; Sab. 9. 2-3; Ef. 1. 22; Col. 1. 16 [bla] 🡕1 Cor. 15. 27

7 le diste dominio sobre la obra de tus manos,
todo lo pusiste bajo sus pies:

8 [bc] Gn. 1. 24

8 todos los rebaños y ganados,
y hasta los animales salvajes;

9 [bc] Gn. 1. 26-28; Gn. 2. 20; Os. 2. 20; Sal. 104. 12; Dn gr. 3. 80; Mt. 8. 20; Lc. 9. 58

9 las aves del cielo, los peces del mar
y cuanto surca los senderos de las aguas.

10 [bc] =Sal. 8. 2

10 ¡Señor, nuestro Dios,
qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!
8 1

"La cítara de Gat": el significado exacto del término hebreo es dudoso. Se trata de un instrumento -o tal vez de una melodía- de origen filisteo.

3

El significado exacto de este versículo es muy discutido. La interpretación más generalizada lo relaciona con 1 Cor. 1. 27, donde san Pablo afirma que Dios elige "lo que el mundo tiene por débil, para confundir a los fuertes". Jesús citó este versículo para justificar la alabanza de los niños con motivo de su entrada mesiánica en Jerusalén (Mt. 21. 16).

1. 1 Cor. 1. 27:

27 Al contrario, Dios eligió lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios; lo que el mundo tiene por débil, para confundir a los fuertes;

2. Mt. 21. 16:

16 y le dijeron: «¿Oyes lo que dicen estos?» . «Sí , respondió Jesús, ¿Pero nunca han leído este pasaje: De la boca de las criaturas y de los niños de pecho, has hecho brotar una alabanza?».
4

"Obra de tus manos": el texto original dice más explícitamente "obra de tus dedos", porque compara al Creador, más que con un arquitecto, con un alfarero cuyos dedos modelan cuidadosamente cada detalle de su obra.

5-7

Ver 144. 3; Heb. 2. 6-8; Ef. 1. 22

1. 144. 3:

3 Señor, ¿qué es el hombre para que tú lo cuides, y el ser humano, para que pienses en él?

2. Heb. 2. 6-8:

6 Acerca de esto, hay un testimonio que dice: “¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para que te ocupes de él? 7 Por poco tiempo lo pusiste debajo de los ángeles y lo coronaste de gloria y esplendor. 8 Todo lo sometiste bajo sus pies.”

8 Si Dios le ha sometido todas las cosas, nada ha quedado fuera de su dominio. De hecho, todavía no vemos que todo le está sometido. 9 Pero a aquel que fue puesto por poco tiempo debajo de los ángeles, a Jesús, ahora lo vemos coronado de gloria y esplendor, a causa de la muerte que padeció. Así, por la gracia de Dios, él experimentó la muerte en favor de todos.

10 Convenía, en efecto, que aquel por quien y para quien existen todas las cosas, a fin de llevar a la gloria a un gran número de hijos, perfeccionara, por medio del sufrimiento, al jefe que los conduciría a la salvación. 11 Porque el que santifica y los que son santificados, tienen todos un mismo origen. Por eso, él no se avergüenza de llamarlos hermanos, 12 cuando dice: “Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos, te alabaré en medio de la asamblea.”

13 Y también: “En él pondré mi confianza.” Y además: “Aquí estamos yo y los hijos que Dios me ha dado.”

14 Y ya que los hijos tienen una misma sangre y una misma carne, él también debía participar de esa condición, para reducir a la impotencia, mediante su muerte, a aquel que tenía el dominio de la muerte, es decir, al demonio, 15 y liberar de este modo a todos los que vivían completamente esclavizados por el temor de la muerte. 16 Porque él no vino para socorrer a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham. 17 En consecuencia, debió hacerse semejante en todo a sus hermanos, para llegar a ser un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel en el servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo. 18 Y por haber experimentado personalmente la prueba y el sufrimiento, él puede ayudar a aquellos que están sometidos a la prueba.

3. Ef. 1. 22:

22 Él puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia,