Salmo 72 (71): El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Esta súplica en favor del rey (v.1) fue compuesta probablemente para el día de su entronización. En ella se describe, con imágenes muy expresivas, la función vital del rey en el seno de la comunidad: la nación no podía gozar de bienestar y prosperidad, si el rey no aseguraba el orden social mediante un gobierno justo. Su “justicia” debía beneficiar, sobre todo, a los miembros más indigentes de la comunidad (vs.2, 4, 7, 12-14).

Posteriormente el Salmo recibió una interpretación mesiánica, y se “releyó” como una descripción profética del Rey Mesías.

PLEGARIA POR EL REY

1 * De Salomón.
Concede, Señor, tu justicia al rey
y tu rectitud al descendiente de reyes,
2 para que gobierne a tu pueblo con justicia
y a tus pobres con rectitud.
3 Que las montañas traigan al pueblo la paz,
y las colinas, la justicia;
4 que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos de los pobres
y aplaste al opresor.
5 Que dure tanto como el sol y la luna,
a lo largo de las generaciones;
6 que sea como lluvia que cae sobre el césped
y como chaparrones que riegan la tierra.
7 Que en sus días florezca la justicia
y abunde la paz, mientras dure la luna;
8 * que domine de un mar hasta el otro,
y desde el Río hasta los confines de la tierra.
9 Que se inclinen ante él las tribus del desierto,
y sus enemigos muerdan el polvo;
10 * que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas
le paguen tributo.
Que los reyes de Arabia y de Sebá
le traigan regalos;
11 que todos los reyes le rindan homenaje
y lo sirvan todas las naciones.
12 Porque él librará al pobre que suplica
y al humilde que está desamparado.
13 Tendrá compasión del débil y del pobre,
y salvará la vida de los indigentes.
14 Los rescatará de la opresión y la violencia,
y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.
15 * Por eso, que viva largamente
y le regalen oro de Arabia;
que oren por él sin cesar
y lo bendigan todo el día.
16 * Que en el país abunden los trigales
y ondeen sobre las cumbres de las montañas;
que sus frutos broten como el Líbano
y florezcan como la hierba de los campos.
17 Que perdure su nombre para siempre
y su linaje permanezca como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos
y todas las naciones lo proclamen feliz.
18 * Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace maravillas.
19 Sea bendito eternamente su Nombre glorioso
y que su gloria llene toda la tierra.
¡Amén! ¡Amén!
20 Fin de las oraciones de David, hijo de Jesé.
8

“El Río”: este es el nombre con el que la Biblia designa habitualmente al río Éufrates, que en algunas ocasiones también es llamado “El Gran Río”. Ver Gn. 15. 18; Jos. 24. 2.

10

“Sebá”: se ignora la ubicación exacta de este lugar. En Is. 43. 3; 45. 14 es mencionado junto con Etiopía y Egipto; por eso se supone que se encontraba cerca de aquellas regiones, al noroeste de África.

15

El “oro de Arabia” es probablemente el incienso y otras especias aromáticas que provenían de aquella región y eran muy apreciadas en la antigüedad.

18-20

Con esta doxología concluye el segundo libro del Salterio. Ver 41. 14; 89. 53; 106. 48.