Salmo 68 (67): El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Este canto de victoria rememora la gesta que realizó el Señor, cuando condujo triunfalmente a su Pueblo desde el Sinaí hasta el monte Sión (vs.8-9, 18-19). En torno de esta idea central, se agrupan varios temas afines, expresados en un lenguaje acentuadamente poético y cargado de alusiones mitológicas. Las estrofas se suceden sin conexión aparente; pero esto se debe, en parte, a que el texto del Salmo corresponde a las diversas etapas de una liturgia procesional.

CANTO DE VICTORIA AL DIOS DE ISRAEL

1 Del maestro de coro. De David. Salmo. Canto.

Comienzo de la liturgia procesional [ 2 | 7 ]

2 * ¡Se alza el Señor!
Sus enemigos se dispersan
y sus adversarios huyen delante de él.
3 Tú los disipas como se disipa el humo;
como se derrite la cera ante el fuego,
así desaparecen los impíos delante del Señor.
4 Pero los justos se regocijan,
gritan de gozo delante del Señor
y se llenan de alegría.
5 * ¡Canten al Señor,
entonen un himno a su Nombre!
¡Ábranle paso al que cabalga sobre las nubes!
Su Nombre es «el Señor»:
¡griten de alegría en su presencia!
6 El Señor en su santa Morada
es padre de los huérfanos y defensor de las viudas:
7 * él instala en un hogar a los solitarios
y hace salir con felicidad a los cautivos,
mientras los rebeldes habitan en un lugar desolado.

La marcha del Señor por el desierto [ 8 | 11 ]

8 * Señor, cuando saliste al frente de tu pueblo,
cuando avanzabas por el desierto,
9 tembló la tierra y el cielo dejó caer su lluvia,
Pausa
delante del Señor –el del Sinaí–
delante del Señor, el Dios de Israel.
10 Tú derramaste una lluvia generosa, Señor:
tu herencia estaba exhausta y tú la reconfortaste;
11 allí se estableció tu familia,
y tú, Señor, la afianzarás
por tu bondad para con el pobre.

El anuncio de la victoria [ 12 | 15 ]

12 * El Señor pronuncia una palabra
y una legión de mensajeros anuncia la noticia:
13 «Huyen los reyes, huyen con sus ejércitos,
y te repartes como botín los adornos de un palacio.
14 ¡No se queden recostados entre los rebaños!
Las alas de la Paloma están recubiertas de plata,
y su plumaje, de oro resplandeciente».
15 * Cuando el Todopoderoso dispersó a los reyes,
caía la nieve sobre el Monte Umbrío.

La Montaña de Sión, Morada del Señor [ 16 | 19 ]

16 * ¡Montañas divinas, montañas de Basán,
montañas escarpadas, montañas de Basán!
17 ¿Por qué miran con envidia, montañas escarpadas,
a la Montaña que Dios prefirió como Morada?
¡Allí el Señor habitará para siempre!
18 * Los carros de guerra de Dios
son dos miríadas de escuadrones relucientes:
¡el Señor está en medio de ellos,
el Sinaí está en el Santuario!
19 * Subiste a la altura llevando cautivos,
recogiste dones entre los hombres
–incluso entre los rebeldes–
cuando te estableciste allí, Señor Dios.

El Señor, defensor de su Pueblo [ 20 | 24 ]

20 ¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra salvación!
Él carga con nosotros día tras día;
Pausa
21 él es el Dios que nos salva
y nos hace escapar de la muerte.
22 Sí, Dios aplastará la cabeza de sus enemigos,
el cráneo de los que se obstinan en sus delitos.
23 Dice el Señor: «Los traeré de Basan,
los traeré desde los abismos del mar,
24 para que hundas tus pies en la sangre del enemigo
y la lengua de tus perros también tenga su parte».

Marcha litúrgica hacia el Santuario [ 25 | 28 ]

25 Ya apareció tu cortejo, Señor,
el cortejo de mi Rey y mi Dios hacia el Santuario:
26 los cantores van al frente, los músicos, detrás;
las jóvenes, en medio, van tocando el tamboril.
27 * ¡Bendigan al Señor en medio de la asamblea!
¡Bendigan al Señor desde la fuente de Israel!
28 * Allí Benjamín, el más pequeño, abre la marcha
con los príncipes de Judá, vestidos de brocado,
con los príncipes de Zabulón
y los príncipes de Neftalí.

El sometimiento de los pueblos [ 29 | 32 ]

29 Tu Dios ha desplegado tu poder:
¡sé fuerte, Dios, tú que has actuado por nosotros!
30 A causa de tu Templo, que está en Jerusalén,
los reyes te presentarán tributo.
31 * Reprime a la Fiera de los juncos,
al tropel de los toros y terneros:
que esos pueblos se rindan a tus pies,
trayendo lingotes de oro.
El Señor dispersó a los pueblos guerreros;
32 * telas preciosas llegan de Egipto
y Etiopía, con sus propias manos,
presenta sus dones a Dios.

Alabanza final [ 33 | 36 ]

33 ¡Canten al Señor, reinos de la tierra,
entonen un himno al Señor,
Pausa
34 al que cabalga por el cielo,
por el cielo antiquísimo!
Él hace oír su voz poderosa,
35 ¡reconozcan el poder del Señor!
Su majestad brilla sobre Israel
y su poder, sobre las nubes.
36 * Tú eres temible, Señor, desde tus santuarios.
El Dios de Israel concede a su pueblo
el poder y la fuerza.
¡Bendito sea Dios!
5

“Al que cabalga sobre las nubes”: este era uno de los títulos que los cananeos daban a Baal, el dios de las tormentas y de las lluvias fecundantes. Al establecerse en Canaán, los israelitas no dudaron en designar al Señor con ese mismo título. Así expresaban, de una manera muy concreta, que las lluvias y la fertilidad de los campos dependen del Señor, y no de Baal o de cualquier otro dios.

7

“Con felicidad”, literalmente, “por medio de hábiles parteras”, según el sentido de la palabra hebrea original, tal como se ha podido establecer recientemente. Con sus manos expertas, las parteras ayudan al “feliz” nacimiento de los “cautivos”, es decir, de los hijos encerrados en el vientre de las mujeres consideradas estériles. El contexto favorece esta traducción, porque en él se presenta al Señor como protector de los “huérfanos”, de las “viudas” y de sus fieles privados de hogar y de hijos (vs. 6-7). Ver 113. 9.

8-11

Estos versículos evocan concisamente la gesta liberadora del Señor: El Éxodo de Egipto, la teofanía del Sinaí y los milagros obrados en el desierto. Ver 18. 8-16; 50. 3; 77. 17-19; 97. 3-5; Jc. 5. 4-5.

12-14

Estas estrofas –como casi todas las de este Salmo– contienen muchos pasajes oscuros, y consiguientemente la traducciòn es bastante conjetural. “Las alas de la Paloma...” (v. 14): según la interpretación corriente, esta expresión alude a las riquezas del enemigo, simbolizadas en una pieza de orfebrería hecha de metal precioso. Sin embargo, algunos indicios parecen indicar que la “Paloma” es Israel, y que las alas “recubiertas de plata” aluden a la victoria del pueblo que logrará apoderarse de un “botín” muy valioso (v. 13). Ver 74. 19.

15

“El Monte Umbrío” es sin duda una colina cubierta de bosques, pero se ignora dónde está situado. La alusión a la “nieve” indica probablemente que cuando el Señor combate en favor de su Pueblo, todos los elementos de la naturaleza se asocian a él. Ver Jb. 38. 22-23.

16-17

La pregunta dirigida a las “montañas de Basán” destaca con rasgos muy expresivos la supremacía del monte Sión, que fue el lugar elegido por el Señor para establecer su Morada en la tierra. Ver 48. 3; 132. 13.

18

“¡El Sinaí está en el Santuario!”: esta audaz afirmación parece indicar que los antiguos privilegios del Sinaí -”la Montaña de Dios” (Éx. 3. 1)- han pasado al monte Sión y a su Santuario.

19

San Pablo cita este versículo para referirse a la Ascensión de Cristo (Ef. 4. 8-10).

27

“La fuente de Israel” es sin duda la fuente de Guijón, que ocupaba un puesto importante en la vida religiosa de Jerusalén (1 Rey. 1. 33-40). No es inverosímil que de allí partiera la procesión que servía de marco litúrgico a este Salmo.

28

“Vestidos de brocado”: esta traducción no pasa de ser una conjetura. Es probable que el texto esté mal conservado, y que falten algunas palabras.

31

“La Fiera de los juncos” es Egipto, representado por el cocodrilo o el hipopótamo, que vivían entre los juncos del Nilo. Ver Ez. 29. 3; Jb. 40. 15.

32

“Telas preciosas”: aunque la palabra hebrea correspondiente se traduce habitualmente por “magnates”, hay serias razones para preferir esta traducción.

36

“Tus santuarios”: esta expresión indica que el Salmo fue compuesto antes de la centralización del culto en el Templo de Jerusalén (Deut. 12), cuando todavía estaba permitido celebrar dicho culto en los santuarios tradicionales de Israel (Gn. 12. 6; 28. 19; 1 Sam. 1.3).