Salmo 39 (38): El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Este Salmo es como el estallido de una indignación largamente reprimida (vs. 3-4). El diálogo del salmista con el Señor tiene un tono de amarga protesta, motivada por la intensidad del sufrimiento (v. 11) y por la reflexión sobre la caducidad de la vida (vs. 5-7). Sin embargo, la confianza en Dios (v. 8) y el reconocimiento de los propios pecados (vs. 9, 12) hacen que predomine, en definitiva, la actitud de humilde sometimiento a los designios del Señor (v. 10).

MEDITACIÓN Y SÚPLICA EN EL MOMENTO DEL DOLOR

1 [blpd] 1 Crón. 16. 41; 1 Crón. 25. 1; 2 Crón. 5. 12; 2 Crón. 35. 15

1 * Del maestro de coro. De Iedutún. Salmo de David.

La rebelión frente al mal [ 1 | 4 ]

2-4 [bpe] Ecli. 19. 16; Prov. 6. 2; Jer. 20. 9; Ecli. 22. 27

2 Yo pensé: «Voy a vigilar mi proceder
para no excederme con la lengua;
le pondré una mordaza a mi boca,
mientras tenga delante al malvado».

3 [bj] Sal. 37. 1+ [bpe] Prov. 12. 2; Prov. 13. 22 [bnp] Ez. 3. 26; Ez. 24. 27

3 Entonces me encerré en el silencio,
callé, pero no me fue bien:
el dolor se me hacía insoportable;
4 el corazón me ardía en el pecho,
y a fuerza de pensar, el fuego se inflamaba,
¡hasta que al fin tuve que hablar!

Reflexión sobre la caducidad de la vida [ 5 | 9 ]

5-7 [blpd] Sal. 62. 10; Sal. 78. 39; Sal. 89. 48; Sal. 90. 3-10; Sal. 144. 4 [bpe] Sal. 102 [bnp] Sal. 90. 12

5 * Señor, dame a conocer mi fin
y cuál es la medida de mis días,
para que comprenda lo frágil que soy:

6 [bj] Jb. 7. 6. 16; Jb. 14. 1. 5; Sal. 73. 20; Sal. 90. 9-10; Sal. 62. 10; Sal. 94. 11; Is. 40. 7 [bpe] Ecli. 41. 10s

6 no me diste más que un palmo de vida,
y mi existencia es como nada ante ti.
Ahí está el hombre: es tan sólo un soplo,
Pausa

7 [bj] Ecl. 2. 21s; Ecl. 6. 2

7 pasa lo mismo que una sombra;
se inquieta por cosas fugaces
y atesora sin saber para quién.
8 Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda?
Mi esperanza está puesta sólo en ti:
9 líbrame de todas mis maldades,
y no me expongas a la burla de los necios.

Súplica confiada [ 10 | 14 ]

10 Yo me callo, no me atrevo a abrir la boca,
porque eres tú quien hizo todo esto.

11 [blpd] Sal. 32. 4; Sal. 38. 3 [bnp] Sal. 89. 33

11 * Aparta de mí tus golpes:
¡me consumo bajo el peso de tu mano!

12 [bpe] Os. 5. 2; Jb. 13. 28; Jb. 10. 8s [bnp] Os. 5. 12

12 Tú corriges a los hombres,
castigando sus culpas;
carcomes como la polilla sus tesoros:
un soplo, nada más, es todo hombre.
Pausa

13 [blpd] Gn. 23. 4; Éx. 23. 9 [bj] Éx. 12. 48+; Lev. 25. 23; Sal. 119. 19; 1 Crón. 29. 15; Jb. 7. 19; Jb. 14. 6 [bnp] Heb. 11. 13

13 * Escucha, Señor, mi oración;
presta oído a mi clamor;
no seas insensible a mi llanto,
porque soy un huésped en tu casa,
un peregrino, lo mismo que mis padres.

14 [bj] *Jb. 9. 27; *Jb. 10. 20 [bpe] Jb. 7. 6-21; Jb. 14. 1-6

14 No me mires con enojo,
para que pueda alegrarme,
antes que me vaya y ya no exista más.
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“ledutún”: ver 1 Crón. 16. 41; 25. 1; 2 Crón. 5. 12; 35. 15, donde ledutún figura entre los que recibieron de David el encargo de organizar el culto litúrgico en Jerusalén.

1. 1 Crón. 16. 41:

41 Con ellos estaban Hemán, Iedutún y los demás que habían sido elegidos nominalmente para celebrar al Señor: “¡Porque es eterno su amor!”.

2. 25. 1:

1 David y los jefes del ejército separaron para el servicio del culto a los hijos de Asaf, de Hemán y de Iedutún, los cuales profetizaban, acompañándose con cítaras, arpas y címbalos. La lista de los encargados de este servicio es la siguiente:

3. 2 Crón. 5. 12:

12 los levitas cantores en pleno –Asaf, Hemán y Iedutún, con sus hijos y sus hermanos– vestidos de lino fino, estaban de pie al oriente del altar, con címbalos, arpas y cítaras. Junto a ellos había ciento veinte sacerdotes que tocaban las trompetas.

4. 35. 15:

15 Los cantores, hijos de Asaf, estaban en sus puestos, según las prescripciones de David y de Asaf, de Hemán y de Iedutún, el vidente del rey; y también los porteros ocupaban cada uno su puesto: ninguno de ellos tuvo necesidad de apartarse de su servicio, porque sus hermanos, los levitas, les prepararon la Pascua.
5-7

Ver 62. 10; 78. 39; 89. 48; 90. 3-10; 144. 4.

1. 62. 10:

10 Los hombres no son más que un soplo, los poderosos son sólo una ficción: puestos todos juntos en una balanza, pesarían menos que el viento.

2. 78. 39:

39 sabía que eran simples mortales, un soplo que pasa y ya no vuelve.

3. 89. 48:

48 Recuerda, Señor, qué corta es mi vida y qué efímeros creaste a los hombres.

4. 90. 3-10:

3 Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”. 4 Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche.

5 Tú los arrebatas, y son como un sueño, como la hierba que brota de mañana: 6 por la mañana brota y florece, y por la tarde se seca y se marchita.

7 ¡Estamos consumidos por tu ira y consternados por tu indignación! 8 Pusiste nuestras culpas delante de tus ojos, y nuestros secretos a la luz de tu mirada.

9 Nuestros días transcurren bajo el peso de tu enojo, y nuestros años se acaban como un suspiro.

10 Nuestra vida dura apenas setenta años, y ochenta, si tenemos más vigor: en su mayor parte son fatiga y miseria, porque pasan pronto, y nosotros nos vamos.

5. 144. 4:

4 El hombre es semejante a un soplo, y sus días son como una sombra fugaz.
11

Ver 32. 4; 38. 3.

1. 32. 4:

4 porque de día y de noche tu mano pesaba sobre mí; mi savia se secaba por los ardores del verano

2. 38. 3:

3 Porque me han traspasado tus flechas y tu brazo se descargó sobre mí:
13

Ver Gn. 23. 4; Éx. 23. 9.

1. Gn. 23. 4:

4 «Aunque yo no soy más que un extranjero residente entre ustedes, cédanme en propiedad alguno de sus sepulcros, para que pueda retirar el cadáver de mi esposa y darle sepultura».

2. Éx. 23. 9:

9 No oprimirás al extranjero. Ustedes saben muy bien lo que significa ser extranjero, ya que lo fueron en Egipto.