Salmo 33 (32): El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Este himno es una invitación a celebrar la omnipotencia de la Palabra de Dios, puesta de manifiesto en la creación del mundo (vs. 1-9), y a reconocer el designio divino que dirige todos los acontecimientos, en especial el destino del Pueblo elegido (vs. 10-12). La frustración de los planes de las naciones (v. 10) no es más que el reverso de esa solicitud universal de Dios, siempre dispuesto a eliminar los obstáculos que se oponen a los designios de su Providencia. Pero Dios no está presente únicamente en los grandes acontecimientos de la historia, sino que penetra en el corazón de cada hombre y vela sobre los detalles más pequeños de la vida cotidiana (vs. 13-15, 18-19).

HIMNO DE ALABANZA AL PODER DE DIOS

Invitación inicial [ 1 | 3 ]

1 [bj] Sal. 32. 11; Sal. 92. 2; Sal. 147. 1 [bjs] Mt. 15. 8; Is. 29. 13; Is. 1. 11ss; Sal. 49. 8. 16; Sab. 9. 10

1 Aclamen, justos, al Señor:
es propio de los buenos alabarlo.

2 [bj] Sal. 92. 4; Sal. 144. 9 [bjs] Sal. 56. 9 [bti] Sal. 150. 3-5; Is. 42. 10

2 Alaben al Señor con la cítara,
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;

3 [blpd] Sal. 40. 4; Sal. 96. 1; Sal. 98. 1; Sal. 144. 9; Sal. 149. 1; Is. 42. 10; Jdt. 16. 13; Apoc. 5. 9; Jos. 6. 5; 1 Sam. 4. 5; Sal. 47. 6 [bnp] Sal. 149. 1 [bjs] Sal. 150. 5s; Sal. 89. 16; Sal. 99. 4ss [bc] Apoc. 14. 3 [bj] *Éx. 32. 17; *Jos. 6. 5; *Jue. 7. 20-21; *1 Sam. 17. 20. 52; *Jer. 4. 19; *Jer. 49. 2; *Os. 5. 8; *Am. 1. 14; *Núm. 23. 21; *Sof. 1. 14; *1 Sam. 10. 24; *1 Sam. 4. 5; *2 Sam. 6. 15; *Sal. 47. 2. 6; *Sal. 89. 16; *Sal. 95. 1; *Sal. 98. 4. 6; *Is. 44. 23; *Jl. 2. 1; *Zac. 9. 9; *Esd. 3. 11; *Jb. 38. 7; *Sal. 27. 6; *Sal. 65. 14; *Sal. 100. 1; *Jb. 33. 26; *Sal. 95. 1-2; *Núm. 10. 5+

3 * entonen para él un canto nuevo,
toquen con arte, profiriendo aclamaciones.

La Palabra creadora de Dios [ 4 | 9 ]

4 [bj] Deut. 32. 4; Sal. 89. 15 [bnp] Sal. 11. 7 [bjs] Sal. 30. 6

4 Porque la palabra del Señor es recta
y él obra siempre con lealtad;

5 [bj] =Sal. 119. 64 [bjs] 2 Mac. 1. 25; Sal. 31. 2; Sal. 35. 6; Rom. 16. 27; Rom. 3. 25ss; Mt. 6. 33; Sal. 68. 5; Mt. 18. 22; Mt. 6. 15; Sant. 2. 13; Mt. 20. 13; Jn. 3. 16-17

5 él ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su amor.

6 [bj] Gn. 2. 1; Jn. 1. 1+ [bpe] 🡕Jn. 1. 3 [bnp] Gn. 1; Heb. 11. 3 [bjs] Is. 40. 26

6 * La palabra del Señor hizo el cielo,
y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales;

7 [bj] Gn. 1. 9-10; Jb. 38. 8-11. 22; *Éx. 15. 8; *Sal. 18. 13 [bnp] Éx. 15. 8 [bjs] Sal. 103

7 él encierra en un cántaro las aguas del mar
y pone en un depósito las olas del océano.

8 [bj] Éx. 15. 8; Sal. 78. 13 [bpe] Sal. 24. 1; Sal. 98. 7 [bti] Sal. 67. 8

8 Que toda la tierra tema al Señor,
y tiemblen ante él los habitantes del mundo;

9 [bj] Gn. 1. 3s; Is. 48. 13; Sal. 148. 5; 🡕Jn. 1. 3

9 * porque él lo dijo, y el mundo existió,
él dio una orden, y todo subsiste.

Los planes de la Providencia divina [ 10 | 19 ]

10 [bnp] Prov. 19. 21 [bpe] Is. 55. 8s; Prov. 20. 18; Jb. 12. 14-25 [bti] Is. 8. 10; Is. 19. 3

10 El Señor frustra el designio de las naciones
y deshace los planes de los pueblos,

11 [bj] Is. 40. 8; Is. 46. 10; Prov. 19. 21; Sal. 144. 15; Éx. 19. 6+; Deut. 7. 6; Jr. 16. 17; Jb. 34. 21

11 pero el designio del Señor
permanece para siempre,
y sus planes, a lo largo de las generaciones.

12 [blpd] Sal. 144. 15 [bnp] Deut. 33. 29 [bti] Éx. 19. 5; Deut. 7. 6

12 * ¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se eligió como herencia!

13 [bnp] Sal. 14. 2 [bti] Sal. 11. 4

13 El Señor observa desde el cielo
y contempla a todos los hombres;
14 él mira desde su trono
a todos los habitantes de la tierra;

15 [bj] Zac. 12. 1; Sal. 94. 9-11; Sal. 139. 1-16 [bpe] Sal. 74. 14; Sal. 104. 26 [bti] Gn. 2. 7-8

15 modela el corazón de cada uno
y conoce a fondo todas sus acciones.

16 [bj] 1 Sam. 14. 6; 1 Sam. 17. 47; Jdt. 9. 7; Os. 1. 7+ [bpe] Is. 10. 13; Hab. 1. 11 [bnp] Prov. 21. 31 [blpd] Sal. 20. 8-9; Sal. 147. 10; Is. 31. 1 [bc] Os. 1. 7; Jdt. 9. 7; Am. 2. 14-16

16 * El rey no vence por su mucha fuerza
ni se libra el guerrero por su gran vigor;
17 de nada sirven los caballos para la victoria:
a pesar de su fuerza no pueden salvar.

18 [bj] Sal. 32. 8; Sal. 34. 16

18 Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,
sobre los que esperan en su misericordia,

19 [bpe] Gn. 50. 20

19 para librar sus vidas de la muerte
y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

Expresión de confianza [ 20 | 22 ]

20 [bj] =Sal. 115. 9s

20 Nuestra alma espera en el Señor:
él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
21 Nuestro corazón se regocija en él:
nosotros confiamos en su santo Nombre.

22 [bj] Sal. 90. 17

22 Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,
conforme a la esperanza que tenemos en ti.
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“Profiriendo aclamaciones”: el término traducido por “aclamación” designaba originariamente el grito de guerra que se lanzaba antes de la batalla (Jos. 6. 5), y también se empleaba para saludar al Señor, presente en el Arca de la Alianza, como Rey y conductor de sus ejércitos (1 Sam. 4. 5). Más tarde, la expresión tomó un sentido cultual, y se aplicó a las “aclamaciones” litúrgicas de la comunidad congregada en el Templo. Ver 47. 6.

1. 40. 4:

4 Puso en mi boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios. Muchos, al ver esto, temerán y confiarán en el Señor.

2. 96. 1:

1 Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra;

3. 98. 1:

1 Salmo. Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria.

4. 144. 9:

9 Dios mío, yo quiero cantarte un canto nuevo y tocar para ti con el arpa de diez cuerdas,

5. 149. 1:

1 ¡Aleluya! Canten al Señor un canto nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;

6. Is. 42. 10:

10 ¡Canten al Señor un canto nuevo, alábenlo desde los confines de la tierra; resuene el mar y todo lo que hay en él, las costas lejanas y sus habitantes!

7. Jdt. 16. 13:

13 Cantaré a mi Dios un canto nuevo: ¡Señor, tú eres grande y glorioso, admirable por tu poder e invencible!

8. Apoc. 5. 9:

9 y cantaban un canto nuevo, diciendo: «Tú eres digno de tomar el libro y de romper los sellos, porque has sido inmolado, y por medio de tu Sangre, has rescatado para Dios a hombres de todas las familias, lenguas, pueblos y naciones.

9. Jos. 6. 5:

5 A la señal dada con el cuerno, cuando ustedes oigan el sonido de las trompetas, todo el pueblo prorrumpirá en fuertes gritos de guerra. Entonces los muros de la ciudad caerán sobre sí mismos, y el pueblo se lanzará al asalto, cada uno hacia lo que tenga adelante”.

10. 1 Sam. 4. 5:

5 Cuando el Arca de la Alianza del Señor llegó al campamento, todos los israelitas lanzaron una gran ovación y tembló la tierra.

11. 47. 6:

6 El Señor asciende entre aclamaciones, asciende al sonido de trompetas.
6-7

Ver Gn. 1.

1. Gn. 1:

1 Al principio Dios creó el cielo y la tierra. 2 La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas.

3 Entonces Dios dijo: «Que exista la luz». Y la luz existió. 4 Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas; 5 y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día.

6 Dios dijo: «Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas». Y así sucedió. 7 Dios hizo el firmamento, y este separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él; 8 y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día.

9 Dios dijo: «Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme». Y así sucedió. 10 Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno. 11 Entonces dijo: «Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla y árboles frutales, que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro». Y así sucedió. 12 La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno. 13 Así hubo una tarde y una mañana: este fue el tercer día.

14 Dios dijo: «Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años, 15 y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra». Y así sucedió. 16 Dios hizo los dos grandes astros - el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche - y también hizo las estrellas. 17 Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, 18 para presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno. 19 Así hubo una tarde y una mañana: este fue el cuarto día.

20 Dios dijo: «Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo». 21 Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno. 22 Entonces los bendijo, diciendo: «Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra». 23 Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día.

24 Dios dijo: «Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie». Y así sucedió. 25 Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno.

26 Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo».

27 Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.

28 Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra». 29 Y continuó diciendo: «Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. 30 Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde». Y así sucedió. 31 Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día.
16-17

Ver 20. 8-9; 147. 10; Is. 31. 1.

1. 20. 8-9:

8 Unos se fían de sus carros y otros de sus caballos, pero nuestra fuerza está en el nombre de nuestro Dios. 9 Ellos tropezaron y cayeron, mientras nosotros nos mantuvimos erguidos y confiados.

2. 147. 10:

10 No le agrada el vigor de los caballos ni valora los músculos del hombre:

3. Is. 31. 1:

1 ¡Ay de los que bajan a Egipto para pedir ayuda, y buscan apoyo en los caballos! Ellos confían en los carros, porque son numerosos, y en los jinetes, porque son muy fuertes, pero no miran al Santo de Israel ni consultan al Señor.