Salmo 32 (31): El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Este poema lírico-didáctico expresa la felicidad de un pecador que ha obtenido el perdón divino, contraponiéndola a las aflicciones que provienen del pecado (vs. 1-5). El tono personal con que el salmista narra su propia experiencia (vs. 3-5), se alterna con el estilo sapiencial de las “bienaventuranzas” iniciales (vs. 1-2) y de la exhortación final (vs. 8-11). Esto hace que el Salmo sea, al mismo tiempo, una expresión de agradecimiento al Señor por la gracia del perdón, y una lección de sabiduría para toda la comunidad.

Este es uno de los Salmos llamados “penitenciales” (Sal. 6; 38; 51; 102; 130; 143).

LA FELICIDAD DEL QUE HA SIDO PERDONADO POR DIOS

1 [bj] 🡕Rom. 4. 7-8; *Sal. 65. 4+; *Sal. 85. 3; *Jb. 31. 33 [bpe] Sal. 85. 3; Neh. 3. 37

1 De David. Poema.
Acción de gracias por el perdón obtenido [1 | 7]
¡Feliz el que ha sido absuelto de su pecado
y liberado de su falta!

2 [bnp] 2 Sam. 19. 20

2 ¡Feliz el hombre a quien el Señor
no le tiene en cuenta las culpas,
y en cuyo espíritu no hay doblez!

3 [bj] Sal. 31. 11

3 * Mientras me quedé callado,
mis huesos se consumían
entre continuos lamentos,

4 [blpd] Sal. 38. 3; Sal. 39. 11 [bj]

4 * porque de día y de noche
tu mano pesaba sobre mí;
mi savia se secaba por los ardores del verano
Pausa

5 [blpd] Sal. 38. 19 [bj] Jb. 31. 33; Sal. 51. 5; 2 Sam. 12. 13; Sal. 51. 3-4

5 * Pero yo reconocí mi pecado,
no te escondí mi culpa,
pensando: «Confesaré mis faltas al Señor».
¡Y tú perdonaste mi culpa y mi pecado!
Pausa

6 [bj] Sal. 18. 5+ [bpe] Is. 28. 2. 15. 17s; Ez. 13. 11. 13; Sal. 69. 3. 16

6 Por eso, que todos tus fieles te supliquen
en el momento de la angustia;
y cuando irrumpan las aguas caudalosas
no llegarán hasta ellos.
7 Tú eres mi refugio,
tú me libras de los peligros
y me colmas con la alegría de la salvación.
Pausa

Llamado a la reflexión [ 8 | 11 ]

8 [bj] Sal. 33. 18

8 Yo te instruiré,
te enseñaré el camino que debes seguir;
con los ojos puestos en ti, seré tu consejero.

9 [bpe] Prov. 26. 3

9 No sean irracionales como el caballo y la mula,
cuyo brío hay que contener con el bozal y el freno
para poder acercarse.
10 ¡Cuántos son los tormentos del malvado!
Pero el Señor cubrirá con su amor
al que confía en él.

11 [bj] Sal. 33. 1

11 ¡Alégrense en el Señor, regocíjense los justos!
¡Canten jubilosos los rectos de corazón!
32 3

“Mientras me quedé callado”: esta expresión se refiere a la actitud del pecador que rehúsa confesarse culpable delante de Dios.

4

Ver 38. 3; 39. 11.

1. 38. 3:

3 Porque me han traspasado tus flechas y tu brazo se descargó sobre mí:

2. 39. 11:

11 Aparta de mí tus golpes: ¡me consumo bajo el peso de tu mano!