Salmo 24 (23): El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Este Salmo consta de tres partes, aparentemente inconexas. La primera es un breve himno al Creador (vs. 1-2). La segunda, de tono sapiencial, enumera las condiciones morales que debe reunir el que se acerca al recinto sagrado (vs. 3-6). En la parte final (vs. 7-10), resuena un diálogo de dos coros frente a las puertas del Santuario.

La vinculación de estas tres partes aparece de inmediato, si se tiene en cuenta la acción litúrgica que servía de marco al Salmo. La comunidad cultual, reunida procesionalmente a la entrada del Templo, se disponía a ingresar en él con el Arca de la Alianza, trono del “Rey de la gloria”. En ese momento, se dirigía a los fieles una instrucción, que venía inmediatamente después del himno inicial. El vibrante diálogo de los dos coros confería particular solemnidad a la acción litúrgica.

LITURGIA DE ENTRADA EN EL TEMPLO

1 [blpd] Sal. 95. 4-5; Sal. 104. 5-9; Sal. 136. 6 [bpe] Gn. 4. 17; Jos. 6. 26; 1 Rey. 16. 34; Sal. 78. 69; Sal. 89. 12; Sal. 102. 26; Jb. 38. 4-7; 🡕1 Cor. 10. 26

1 * Salmo de David.
Canto inicial [1 | 2]
Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,
el mundo y todos sus habitantes,

2 [bj] Is. 66. 1-2; Sal. 89. 12; Deut. 10. 14; 🡕1 Cor. 10. 26; Sal. 75. 4; Is. 42. 5; Sal. 15; *Éx. 20. 4 [bpe] Jb. 38. 4-7

2 porque él la fundó sobre los mares,
él la afirmó sobre las corrientes del océano.

Condiciones para un verdadero culto [ 3 | 6 ]

3-6 [blpd] Sal. 5. 5; Sal. 15; 2 Sam. 21. 1; Sal. 27. 8; Sal. 105. 4

3 * ¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor
y permanecer en su recinto sagrado?

4 [bpe] Deut. 24. 15; Prov. 19. 18

4 El que tiene las manos limpias
y puro el corazón;
el que no rinde culto a los ídolos
ni jura falsamente:

5 [bpe] Deut. 6. 25

5 él recibirá la bendición del Señor,
la recompensa de Dios, su salvador.

6 [bj] Sal. 27. 8-9

6 Así son los que buscan al Señor,
los que buscan tu rostro, Dios de Jacob
Pausa

La entrada de Dios en su Santuario [ 7 | 10 ]

7 [blpd] Sal. 118. 19-20 [bj] 2 Sam. 6. 12-16; Ez. 44. 2; Mal. 3. 1; 1 Cor. 2. 8 [bpe] Ez. 43. 4s

7 * ¡Puertas, levanten sus dinteles,
levántense, puertas eternas,
para que entre el Rey de la gloria!
8 ¿Y quién es ese Rey de la gloria?
Es el Señor, el fuerte, el poderoso,
el Señor poderoso en los combates.
9 ¡Puertas, levanten sus dinteles,
levántense, puertas eternas,
para que entre el Rey de la gloria!

10 [blpd] 1 Sam. 4. 3-9; Sal. 84. 2 [bj] 1 Sam. 1. 3+; Éx. 24. 16+

10 * ¿Y quién es ese Rey de la gloria?
El Rey de la gloria
es el Señor de los ejércitos.
Pausa
24 1-2

Ver 95. 4-5; 104. 5-9; 136. 6.

1. 95. 4-5:

4 en su mano están los abismos de la tierra, y son suyas las cumbres de las montañas; 5 suyo es el mar, porque él lo hizo, y la tierra firme, que formaron sus manos.

2. 104. 5-9:

5 Afirmaste la tierra sobre sus cimientos: ¡no se moverá jamás! 6 El océano la cubría como un manto, las aguas tapaban las montañas; 7 pero tú las amenazaste y huyeron, escaparon ante el fragor de tu trueno.

8 Subieron a las montañas, bajaron por los valles, hasta el lugar que les habías señalado: 9 les fijaste un límite que no pasarán, ya no volverán a cubrir la tierra.

3. 136. 6:

6 al que afirmó la tierra sobre las aguas, ¡porque es eterno su amor!
3-6

“Buscar el rostro del Señor” (v. 6) significaba originariamente “ir a consultar a Dios” en su Santuario (2 Sam. 21. 1), pero luego tomó el sentido más general de tratar de conocerlo y buscar su intimidad. Ver 27. 8; 105. 4.

1. 5. 5:

5 Tú no eres un Dios que ama la maldad; ningún impío será tu huésped,

2. 15:

1 Salmo de David. Señor, ¿quién se hospedará en tu Carpa?, ¿quién habitará en tu santa Montaña?

2 El que procede rectamente y practica la justicia; el que dice la verdad de corazón 3 y no calumnia con su lengua. El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino, 4 el que no estima a quien Dios reprueba y honra a los que temen al Señor. El que no se retracta de lo que juró, aunque salga perjudicado; 5 el que no presta su dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que procede así, nunca vacilará.

3. 2 Sam. 21. 1:

1 En tiempos de David, hubo hambre durante tres años consecutivos. David consultó al Señor, y el Señor le respondió: “Esto se debe a Saúl y a esa casa sanguinaria, porque él dio muerte a los gabaonitas”.

4. 27. 8:

8 Mi corazón sabe que dijiste: "Busquen mi rostro". Yo busco tu rostro, Señor,

5. 105. 4:

4 ¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro;
7-9

Ver 118. 19-20.

1. 118. 19-20:

19 "Abran las puertas de la justicia y entraré para dar gracias al Señor". 20 "Esta es la puerta del Señor: sólo los justos entran por ella".
10

“Señor de los ejércitos”: este título del Dios de Israel estaba asociado originariamente al Arca de la Alianza, que acompañaba a los “ejércitos” israelitas en las batallas (1 Sam. 4. 3-9). Más tarde, sobre todo en los escritos proféticos, la expresión se enriqueció con una referencia al dominio cósmico del Señor, y se aplicó a sus “ejércitos celestiales”, es decir, a los ángeles y a los astros. Cuando es conveniente destacar este último aspecto, la expresión se traduce “Señor del universo”. Ver 84. 2.

1. 1 Sam. 4. 3-9:

3 Cuando el pueblo regresó al campamento, los ancianos de Israel dijeron: "¿Por qué el Señor nos ha derrotado hoy delante de los filisteos? Vayamos a buscar a Silo el Arca de la Alianza del Señor: que ella esté presente en medio de nosotros y nos salve de la mano de nuestros enemigos". 4 El pueblo envió unos hombres a Silo, y trajeron de allí el Arca de la Alianza del Señor de los ejércitos, que tiene su trono sobre los querubines. Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí, acompañaban el Arca.

5 Cuando el Arca de la Alianza del Señor llegó al campamento, todos los israelitas lanzaron una gran ovación y tembló la tierra. 6 Los filisteos oyeron el estruendo de la ovación y dijeron: "¿Qué significa esa estruendosa ovación en el campamento de los hebreos?". Al saber que el Arca del Señor había llegado al campamento, 7 los filisteos sintieron temor, porque decían: "Un dios ha llegado al campamento". Y exclamaron: "¡Ay de nosotros, porque nada de esto había sucedido antes! 8 ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de este dios poderoso? Este es el dios que castigó a los egipcios con toda clase de plagas en el desierto. 9 ¡Tengan valor y sean hombres, filisteos, para no ser esclavizados por los hebreos, como ellos lo fueron por ustedes! ¡Sean hombres y luchen!".

2. 84. 2:

2 ¡Qué amable es tu Morada, Señor del Universo!