Salmo 22 (21): El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Este Salmo supera a todos los de su género por la intensidad de la súplica y por la impresionante descripción de los sufrimientos que aquejan al salmista. En él se encuentra expresado el desamparo de un hombre justo, que ha tocado el límite del sufrimiento físico y moral, sobre todo, el de sentirse abandonado por Dios (v. 2). Sin embargo, incluso en medio de los mayores sufrimientos, el salmista suplica con una inquebrantable confianza en Dios (vs. 10-11) y está seguro de la liberación final. Por eso, su oración concluye con un canto de alabanza y de acción de gracias, en el que todos los fieles son invitados a celebrar al Señor, que no niega su ayuda a los pobres (vs. 23-27).

Este Salmo ocupa un lugar excepcional en la piedad cristiana, porque Jesús, en el momento de la crucifixión, lo utilizó para expresar los tormentos de su agonía.

Angustioso llamado al Señor [ 2 | 6 ]

2 [bj] 🡕Mt. 27. 46p; Is. 49. 14; 54. 7 [bnp] Sal. 32. 3; Mc. 15. 34

2 * Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has abandonado?
¿Por qué estás lejos
de mi clamor y mis gemidos?
3 Te invoco de día, y no respondes,
de noche, y no encuentro descanso;

4 [bj] Lev. 17. 1+; Is. 6. 3+

4 * y sin embargo, tú eres el Santo,
que reinas entre las alabanzas de Israel.

5 [bnp] Ecli. 2. 10

5 * En ti confiaron nuestros padres:
confiaron, y tú los libraste;

6 [bj] Jue. 2. 6+ [bnp] Rom. 5. 5

6 clamaron a ti y fueron salvados,
confiaron en ti y no quedaron defraudados.

Vívida descripción de los sufrimientos [ 7 | 19 ]

7 [bnp] Is. 41. 14; Jb. 25. 6

7 * Pero yo soy un gusano, no un hombre;
la gente me escarnece
y el pueblo me desprecia;

8 [bj] Mt. 27. 39p [bnp] Lam. 2. 16; Mc. 15. 29

8 los que me ven, se burlan de mí,
hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo:

9 [bj] 🡕Mt. 27. 43; Sab. 2. 18-20 [bnp] Lc. 23. 35

9 * «Confió en el Señor, que él lo libre;
que lo salve, si lo quiere tanto».

10 [bj] Is. 44. 2. 24 [bnp] Sal. 71. 6

10 * Tú, Señor, me sacaste del seno materno,
me confiaste al regazo de mi madre;

11 [bj] Gn. 50. 23; Is. 46. 3

11 a ti fui entregado desde mi nacimiento,
desde el seno de mi madre, tú eres mi Dios.

12 [bj] Sal. 35. 22; Sal. 38. 22; Sal. 40. 14; Sal. 71. 12

12 No te quedes lejos, porque acecha el peligro
y no hay nadie para socorrerme.
13 * Me rodea una manada de novillos,
me acorralan toros de Basán;

14 [bj] Sal. 17. 12

14 abren sus fauces contra mí
como leones rapaces y rugientes.

15 [bnp] 2 Sam. 14. 14

15 Soy como agua que se derrama
y todos mis huesos están dislocados;
mi corazón se ha vuelto como cera
y se derrite en mi interior;

16 [bj] Jn. 19. 28 [bnp] 🡕Mt. 27. 34. 48; Lam. 4. 4

16 mi garganta está seca como una teja
y la lengua se me pega al paladar.

17 [bnp] Mt. 27. 35

17 Me rodea una jauría de perros,
me asalta una banda de malhechores;
taladran mis manos y mis pies
16c y me hunden en el polvo de la muerte.
18 Yo puedo contar todos mis huesos;
ellos me miran con aire de triunfo,

19 [bj] 🡕Mt. 27. 35p; 🡕Jn. 19. 24 [bnp] Mt. 27. 34; Mc. 15. 24

19 * se reparten entre sí mi ropa
y sortean mi túnica.

Súplica para alcanzar la liberación [ 20 | 22 ]

20 Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme.

21 [bj] Jn. 12. 27

21 Libra mi cuello de la espada
y mi vida de las garras del perro.

22 [bj] Sal. 7. 3; Sal. 17. 12; Sal. 57. 5; 2 Tim. 4. 17

22 Sálvame de la boca del león,
salva a este pobre de los toros salvajes.

Acción de gracias por la liberación [ 23 | 27 ]

23 [bj] Heb. 2. 12; Sal. 40. 10

23 Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos,
te alabaré en medio de la asamblea:
24 «Alábenlo, los que temen al Señor;
glorifíquenlo, descendientes de Jacob;
témanlo, descendientes de Israel.

25 [bnp] 🡕Mt. 27. 50

25 Porque él no ha mirado con desdén
ni ha despreciado la miseria del pobre:
no le ocultó su rostro
y lo escuchó cuando pidió auxilio».
26 Por eso te alabaré en la gran asamblea
y cumpliré mis votos delante de los fieles:

27 [bnp] Is. 62. 9

27 * los pobres comerán hasta saciarse
y los que buscan al Señor lo alabarán.
¡Que sus corazones vivan para siempre!

Alabanza final [ 28 | 32 ]

28 [bj] Is. 45. 22; Is. 52. 10

28 * Todos los confines de la tierra
se acordarán y volverán al Señor;
todas las familias de los pueblos
se postrarán en su presencia.

29 [bj] Zac. 14. 9; Abd. 21 [bnp] Jer. 10. 7; Zac. 14. 9

29 Porque sólo el Señor es rey
y él gobierna a las naciones.
30 Todos los que duermen en el sepulcro
se postrarán en su presencia;
todos los que bajaron a la tierra
doblarán la rodilla ante él,
y los que no tienen vida

31 [bj] Is. 53. 10; Sal. 48. 14; Sal. 71. 18; Sal. 78. 6; Sal. 102. 19; Ef. 2. 7

31 glorificarán su poder.
Hablarán del Señor a la generación futura,
32 anunciarán su justicia
a los que nacerán después,
porque esta es la obra del Señor.
22 2

Ver Mt. 27. 46.

1. Mt. 27. 46:

46 Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó en alta voz: “‘Elí, Elí, lemá sabactani’” , que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.
4

Ver Is. 6. 3.

1. Is. 6. 3:

3 Y uno gritaba hacia el otro: “¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria”.
5-6

Ver Deut. 26. 7.

1. Deut. 26. 7:

7 Entonces pedimos auxilio al Señor, el Dios de nuestros padres, y él escuchó nuestra voz. Él vio nuestra miseria, nuestro cansancio y nuestra opresión,
7-8

Ver 31. 12; 38. 12; 41. 6-10; 88. 9; Mt. 27. 39.

1. 31. 12:

12 Soy la burla de todos mis enemigos y la irrisión de mis propios vecinos; para mis amigos soy motivo de espanto, los que me ven por la calle huyen de mí.

2. 38. 12:

12 Mis amigos y vecinos se apartan de mis llagas, mis parientes se mantienen a distancia;

3. 41. 6-10:

6 Mis enemigos sólo me auguran desgracias: "¿Cuándo se morirá y desaparecerá su nombre?". 7 Si alguien me visita, habla con falsedad, recoge malas noticias y las divulga al salir.

8 Mis adversarios se juntan para murmurar contra mí, y me culpan de los males que padezco, diciendo: 9 "Una enfermedad incurable ha caído sobre él; ese que está postrado no volverá a levantarse".

10 Hasta mi amigo más íntimo, del que yo me fiaba,* el que comió mi pan, se puso contra mí.

4. 88. 9:

9 Apartaste de mí a mis conocidos, me hiciste despreciable a sus ojos; estoy prisionero, sin poder salir,

5. Mt. 27. 39:

39 Los que pasaban, lo insultaban y, moviendo la cabeza,
9

Ver Mt. 27. 43.

1. Mt. 27. 43:

43 “Ha confiado en Dios; que él lo libre ahora si lo ama, ya que él dijo: ‘Yo soy Hijo de Dios.’”
10

Ver Is. 49. 1; Jer. 1. 5.

1. Is. 49. 1:

1 ¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre.

2. Jer. 1. 5:

5 “Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía; antes de que salieras del seno, yo te había consagrado, te había constituido profeta para las naciones”.
13

“Toros de Basán”: la región de Basán, al este del lago de Genesaret, era célebre por la fertilidad de sus praderas y por el vigor de su ganado (Deut. 32. 14; Am. 4. 1).

1. Deut. 32. 14:

14 con cuajada de vaca y leche de oveja, con la gordura de corderos y carneros; con toros de Basán y con cabritos, y con la mejor harina de trigo; y le dio como bebida, la sangre espumante de la uva.

2. Am. 4. 1:

1 Escuchen esta palabra, vacas de Basán, que están sobre las montañas de Samaría, ustedes, que oprimen a los débiles, maltratan a los indigentes y dicen a sus maridos: “¡Trae de beber!”.
19

Ver Jn. 19. 24.

1. Jn. 19. 24:

24 se dijeron entre sí: «No la rompamos. Vamos a sortearla, para ver a quién le toca». Así se cumplió la Escritura que dice: Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica. Esto fue lo que hicieron los soldados.
27

“Los pobres comerán”, es decir, serán invitados a participar del sacrificio de acción de gracias por la liberación obtenida.

28-32

Este pasaje de contenido mesiánico y universalista fue añadido posteriormente, y sin duda, está influenciado por los “Cantos del Servidor sufriente” (Is. 42. 1-9; 49. 1-6; 50. 4-11; Is. 52. 13-53. 12).

1. Is. 42. 1-9:

1 Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones.

2 Él no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles.

3 No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; 4 no desfallecerá ni se desalentará hasta implantar el derecho en la tierra, y las costas lejanas esperarán su Ley.

5 Así habla Dios, el Señor, el que creó el cielo y lo desplegó, el que extendió la tierra y lo que ella produce, el que da el aliento al pueblo que la habita y el espíritu a los que caminan por ella.

6 Yo, el Señor, te llamé en la justicia, te sostuve de la mano, te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, la luz de las naciones, 7 para abrir los ojos de los ciegos, para hacer salir de la prisión a los cautivos y de la cárcel a los que habitan en las tinieblas.

8 ¡Yo soy el Señor, este es mi Nombre! No cederé mi gloria a ningún otro ni mi alabanza a los ídolos.

9 Las cosas antiguas ya han sucedido y yo anuncio cosas nuevas; antes que aparezcan, yo se las hago oír a ustedes.

2. 49. 1-6:

1 ¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre.

2 Él hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba.

3 Él me dijo: "Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré".

4 Pero yo dije: "En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza". Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios.

5 Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza.

6 Él dice: "Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra".

3. 50. 4-11:

4 El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo.

5 El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás.

6 Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían.

7 Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado.

8 Está cerca el que me hace justicia: ¿quién me va a procesar? ¡Comparezcamos todos juntos! ¿Quién será mi adversario en el juicio? ¡Que se acerque hasta mí!

9 Sí, el Señor viene en mi ayuda: ¿quién me va a condenar? Todos ellos se gastarán como un vestido, se los comerá la polilla.

10 ¿Quién entre ustedes teme al Señor y escucha la voz de su Servidor? Aunque camine en las tinieblas, sin un rayo de luz, que confíe en el nombre del Señor y se apoye en su Dios.

11 Pero ustedes, los que atizan el fuego y arman flechas incendiarias, caminen al resplandor de sus hogueras y entre las flechas que encendieron. Esto les sucederá por obra mía y ustedes yacerán en medio de tormentos.

4. Is. 52. 13-53. 12:

13 Sí, mi Servidor triunfará: será exaltado y elevado a una altura muy grande. 14 Así como muchos quedaron horrorizados a causa de él, porque estaba tan desfigurado que su aspecto no era el de un hombre y su apariencia no era más la de un ser humano, 15 así también él asombrará a muchas naciones, y ante él los reyes cerrarán la boca, porque verán lo que nunca se les había contado y comprenderán algo que nunca habían oído.

1 ¿Quién creyó lo que nosotros hemos oído y a quién se le reveló el brazo del Señor?

2 Él creció como un retoño en su presencia, como una raíz que brota de una tierra árida, sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas, sin un aspecto que pudiera agradarnos.

3 Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada.

4 Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias, y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado.

5 Él fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados.

6 Todos andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, y el Señor hizo recaer sobre él las iniquidades de todos nosotros.

7 Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca.

8 Fue detenido y juzgado injustamente, y ¿quién se preocupó de su suerte? Porque fue arrancado de la tierra de los vivientes y golpeado por las rebeldías de mi pueblo.

9 Se le dio un sepulcro con los malhechores y una tumba con los impíos, aunque no había cometido violencia ni había engaño en su boca.

10 El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en sacrificio de reparación, verá su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él.

11 A causa de tantas fatigas, él verá la luz y, al saberlo, quedará saciado. Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos.

12 Por eso le daré una parte entre los grandes, y él repartirá el botín junto con los poderosos. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los culpables, siendo así que llevaba el pecado de muchos e intercedía en favor de los culpables.