Salmo 139 (138): El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

En un lenguaje de profundo lirismo, el salmista expresa su admiración ante la insondable sabiduría de Dios, que penetra todas las cosas y sondea hasta lo más íntimo del corazón humano.

El tono sereno y meditativo del Salmo se interrumpe bruscamente en el v. 19, para introducir una severa imprecación contra los impíos. Esta imprecación -que a primera vista parece fuera de lugar - da mucha luz sobre la situación en que el Salmo fue pronunciado originariamente: el salmista, hostigado por “hombres sanguinarios” (v. 19), se somete al juicio de Dios, pidiéndole que “examine” su conducta y sus intenciones (v. 23). Su hondo sentido de la trascendencia divina le impide declarar abiertamente su inocencia, y sólo la insinúa con una gran humildad (v. 24).

LA OMNIPRESENCIA DE DIOS

Reconocimiento de la insondable sabiduría de Dios [ 1 | 18 ]

1 [bj] Jer. 12. 3; Jb. 7. 17-20 [bpe] Sal. 17. 10; Sal. 44. 22; Jb. 28. 27 [bnp] Jer. 17. 10

1 Del maestro de coro. De David. Salmo.
Señor, tú me sondeas y me conoces,

2 [bj] 2 Rey. 19. 27; Jb. 31. 4; Sal. 44. 22; Heb. 4. 13 [bpe] Deut. 6. 7; Is. 37. 28s

2 tú sabes si me siento o me levanto;
de lejos percibes lo que pienso,

3 [bnp] Éx. 6. 6s

3 te das cuenta si camino o si descanso,
y todos mis pasos te son familiares.

4 [bpe] Ecli. 43. 18-20

4 Antes que la palabra esté en mi lengua,
tú, Señor, la conoces plenamente;

5 [bpe] Ez. 1. 3; Ez. 3. 15; Éx. 33. 22s

5 me rodeas por detrás y por delante
y tienes puesta tu mano sobre mí;

6 [bpe] Prov. 30. 3s; Ecli. 24. 28

6 una ciencia tan admirable me sobrepasa:
es tan alta que no puedo alcanzarla.

7 [bj] Am. 9. 2-3; Jb. 11. 8-9; 23. 8-9; Jer. 23. 23-24; Prov. 15. 11 [bpe] Sal. 63. 9; Sal. 51. 12

7 ¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu?
¿A dónde huiré de tu presencia?

8 [bpe] Am. 9. 2s; Jb. 17. 13; Jb. 21. 26; Ecli. 16. 18s

8 * Si subo al cielo, allí estás tú;
si me tiendo en el Abismo, estás presente.
9 Si tomara las alas de la aurora
y fuera a habitar en los confines del mar,
10 también allí me llevaría tu mano
y me sostendría tu derecha.

11 [bnp] Ecli. 23. 18s [bpe] Ecli. 23. 18s; Jb. 31. 21

11 Si dijera: «¡Que me cubran las tinieblas
y la luz sea como la noche a mi alrededor!»,

12 [bj] Jb. 12. 22; 34. 22; Dn. 2. 22

12 las tinieblas no serían oscuras para ti
y la noche sería clara como el día.

13 [bj] Jb. 10. 8-11 [bnp] 2 Mac. 7. 22s

13 Tú creaste mis entrañas,
me plasmaste en el seno de mi madre:
14 te doy gracias porque fui formado
de manera tan admirable.
¡Qué maravillosas son tus obras!
Tú conocías hasta el fondo de mi alma

15 [bpe] Jb. 1. 21; Ecli. 40. 1

15 y nada de mi ser se te ocultaba,
cuando yo era formado en lo secreto,
cuando era tejido en lo profundo de la tierra.

16 [bj] Mal. 3. 16; Dn. 7. 10; Sal. 69. 29; Sal. 31. 16; Jb. 14. 15 [bnp] Sal. 56. 9

16 * Tus ojos ya veían mis acciones,
todas ellas estaban en tu Libro;
mis días estaban escritos y señalados,
antes que uno solo de ellos existiera.

17 [bj] Jb. 11. 7; Ecli. 18. 5-7; Rom. 11. 33; Sal. 40. 6 [bpe] Ecli. 18. 4-7; Ecli. 43. 27; Jb. 11. 7-15

17 ¡Qué difíciles son para mí tus designios!
¡Y qué inmenso, Dios mío, es el conjunto de ellos!
18 Si me pongo a contarlos, son más que la arena;
y si terminara de hacerlo,
aún entonces seguiría a tu lado.

Profesión de inocencia frente a los malvados [ 19 | 24 ]

19 [bj] Sal. 119. 115 [bpe] Sal. 2. ,2. 4-5. 9

19 ¡Ojalá, Dios mío, hicieras morir a los malvados
y se apartaran de mí los hombres sanguinarios,

20 [bj] Jb. 21. 14

20 esos que hablan de ti con perfidia
y en vano se rebelan contra ti!

21 [bj] Sal. 119. 158

21 ¿Acaso yo no odio a los que te odian
y aborrezco a los que te desprecian?

22 [bj] Sal. 5. 11

22 Yo los detesto implacablemente,
y son para mí verdaderos enemigos.

23 [blpd] Sal. 7. 4-6; Sal. 17. 3-5; Sal. 26. 2-8 [bj] Sal. 17. 3; Sal. 26. 2

23 * Sondéame, Dios mío, y penetra mi interior;
examíname y conoce lo que pienso;

24 [bj] Sal. 5. 9; Sal. 143. 10 [bpe] Jer. 6. 16; Jer. 18. 15; Sal. 1. 6

24 observa si estoy en un camino falso
y llévame por el camino eterno.
23-24

Ver 7. 4-6; 17. 3-5; 26. 2-8.

La expresión “camino eterno” designa el camino antiguo o “de siempre”, es decir, la norma de conducta seguida tradicionalmente por los israelitas fieles al Señor.

1. 7. 4-6:

4 Señor, Dios mío, si cometí alguna bajeza, o hay crímenes en mis manos; 5 si he pagado con traición a mi amigo o he despojado sin razón a mi adversario: 6 que el enemigo me persiga y me alcance, que aplaste mi vida contra el suelo y deje tendidas mis entrañas en el polvo.

2. 17. 3-5:

3 si examinas mi corazón y me visitas por las noches, si me pruebas al fuego, no encontrarás malicia en mí. Mi boca no se excedió 4 ante los malos tratos de los hombres; yo obedecí fielmente a tu palabra, 5 y mis pies se mantuvieron firmes en los caminos señalados: ¡mis pasos nunca se apartaron de tus huellas!

3. 26. 2-8:

2 Examíname, Señor, y pruébame, sondea hasta lo más íntimo de mi ser; 3 porque tu amor está siempre ante mis ojos, y yo camino en tu verdad.

4 No me reúno con la gente falsa ni me doy con los hipócritas; 5 odio la compañía de los malhechores y no me uno a los malvados.

6 Por eso lavo mis manos en señal de inocencia y doy vueltas alrededor de tu altar, 7 proclamando tu alabanza en alta voz y narrando tus maravillas. 8 Yo amo la Casa donde habitas, el lugar donde reside tu gloria.