Malaquías 2: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Advertencia a los sacerdotes [ 1 | 9 ]

1-9 [blpd] Deut. 18. 1-8; Deut. 33. 8-11; Jer. 33. 20-22; Neh. 13. 29; Ecli. 45. 23-26

1 * ¡Y ahora, para ustedes es esta advertencia, sacerdotes!
2 Si no escuchan
y no se deciden a dar gloria a mi Nombre,
dice el Señor de los ejércitos,
yo enviaré sobre ustedes la maldición
y maldeciré sus bendiciones;
ya las he maldecido,
porque ustedes no se deciden a hacer eso.
3 Yo les quebraré el brazo,
les tiraré estiércol a la cara
–el estiércol de sus fiestas–
y ustedes serán barridos con él.
4 Entonces sabrán que yo les hice esta advertencia,
para que subsista mi alianza con Leví,
dice el Señor de los ejércitos.
5 Mi alianza con él era vida y paz,
y yo se las concedía;
era temor, y él me temía
y reverenciaba mi Nombre.
6 La verdadera doctrina estaba en su boca
y en sus labios no había maldad;
él caminaba conmigo en paz y con rectitud,
y apartaba a muchos del mal.

7 [blpd] Deut. 21. 5

7 * Porque los labios del sacerdote guardan la ciencia
y de su boca se busca la instrucción,
porque es el mensajero del Señor de los ejércitos.
8 Pero ustedes se han desviado del camino,
han hecho tropezar a muchos con su doctrina,
han pervertido la alianza con Leví,
dice el Señor de los ejércitos.
9 Por eso yo los he hecho despreciables
y viles para todo el pueblo,
porque ustedes no siguen mis caminos
y hacen acepción de personas
al aplicar la Ley.

La profanación del matrimonio [ 10 | 16 ]

10 ¿No tenemos todos un solo Padre?
¿No nos ha creado un solo Dios?
¿Por qué nos traicionamos unos a otros,
profanando así la alianza de nuestros padres?
11 Judá ha traicionado,
y se ha cometido una abominación
en Israel y en Jerusalén.
Porque Judá ha profanado
lo que está consagrado al Señor, lo que él ama,
casándose con la hija de un dios extranjero.
12 Al hombre que hace esto,
que el Señor le arranque de los campamentos de Jacob
al testigo, al garante
y aun al que presenta la ofrenda al Señor de los ejércitos.
13 Ustedes hacen todavía otra cosa:
cubren el altar del Señor
de lágrimas, llantos y gemidos,
porque él no se vuelve más hacia la ofrenda,
ni la acepta de las manos de ustedes.
14 Y ustedes dicen: «¿Por qué?».
Porque el Señor ha sido testigo
entre ti y la esposa de tu juventud,
a la que tú traicionaste,
aunque ella era tu compañera y la mujer de tu alianza.

15 [blpd] Gn. 2. 7. 23-24

15 * ¿No ha hecho él un solo ser,
que tiene carne y espíritu?
¿Y qué busca este único ser?
Una descendencia dada por Dios.
Tengan cuidado, entonces, de su espíritu
y que nadie traicione a la mujer de su juventud.
16 Porque si alguien repudia por aversión,
cubre su ropa de violencia,
dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel.
Tengan cuidado, entonces, de su espíritu
y no traicionen.

Contra los escépticos [ 17 | 17 ]

17 Ustedes cansan al Señor con sus palabras,
y dicen: «¿En qué lo cansamos?».
Cuando ustedes dicen: «Todo el que obra mal
es bien visto por el Señor,
y él se complace en ellos»,
o también: «¿Dónde está el Dios de la justicia?».
2 1-9

Este es el único pasaje del Antiguo Testamento en que se habla explícitamente de una “alianza” del Señor con Leví. En virtud de esta alianza, las funciones sacerdotales quedaban reservadas en forma exclusiva a los miembros de esa tribu. Ver Deut. 18. 1-8; 33. 8-11; Jer. 33. 20-22; Neh. 13. 29; Ecli. 45. 23-26.

1. Deut. 18. 1-8:

1 Los sacerdotes levitas - o sea, toda la tribu de Leví- no tendrán parte ni herencia con los israelitas: ellos se alimentarán de las ofrendas destinadas a los sacrificios y de la herencia del Señor. 2 Por lo tanto, esta tribu no poseerá una herencia en medio de sus hermanos: su herencia es el Señor, como él mismo se lo ha declarado.

3 Los derechos de los sacerdotes sobre las personas que ofrecen en sacrificio un animal del ganado mayor o menor son los siguientes: se dará al sacerdote la espalda, las quijadas y el estómago. 4 También le darás las primicias de tu trigo, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de la esquila de tu ganado menor. 5 Porque el Señor, tu Dios, eligió al sacerdote y a sus hijos, entre todas tus tribus, para que siempre estuviera en su presencia y oficiara en nombre del Señor.

6 Si un levita que reside en cualquier parte del Israel, se traslada por voluntad propia de una de tus ciudades al lugar que elija el Señor, su Dios, 7 podrá oficiar allí en nombre del Señor como todos sus hermanos levitas que están en la presencia del Señor. 8 Y comerá una porción igual a la de ellos, además de lo que obtenga por la venta de sus bienes patrimoniales.

2. 33. 8-11:

8 Dijo acerca de Leví: “Que tu Tumím y tu Urím estén con tu hombre de confianza: el que pusiste a prueba en Masá y por quien litigaste junto a las aguas de Meribá;

9 el que dijo de su padre y de su madre: ‘No los he visto’; el que no reconoció a sus hermanos e ignoró hasta a sus propios hijos. Porque ellos observaron tu palabra y mantuvieron tu alianza.

10 Ellos enseñan tus normas a Jacob y tu Ley a Israel; hacen subir hasta ti el incienso y ofrecen el holocausto en tu altar.

11 Bendice, Señor, su valor y acepta la obra de sus manos. Castiga las espaldas de sus agresores y que sus enemigos no se levanten más”.

3. Jer. 33. 20-22:

20 Así habla el Señor: Si ustedes pueden romper mi alianza con el día y mi alianza con la noche, de manera que el día y la noche no aparezcan más a su tiempo, 21 entonces también se romperá mi alianza con mi servidor David, de manera que no tenga más un hijo que reine sobre su trono, y mi alianza con los sacerdotes levitas, mis ministros. 22 Así como no se puede contar el ejército del cielo, ni medir la arena del mar, así multiplicaré la descendencia de David, mi servidor, y a los levitas, que son mis ministros.

4. Neh. 13. 29:

29 ¡Acuérdate de esta gente, Dios mío, porque mancillaron el sacerdocio y la alianza de los sacerdotes y de los levitas!

5. Ecli. 45. 23-26:

23 Pinjás, hijo de Eleazar, fue el tercero en gloria, a causa de su celo en el temor del Señor, y porque se mantuvo firme frente a la rebelión del pueblo, con el generoso ardor de su espíritu: fue así como expió el pecado de Israel.

24 Por eso fue sellada en su favor una alianza de paz, que los hizo jefe del santuario y de su pueblo, de manera que a él y a su descendencia pertenece para siempre la dignidad de Sumo Sacerdote.

25 Hubo también una alianza con David, hijo de Jesé, de la tribu de Judá; pero esa herencia real pasa del padre a uno solo de sus hijos, mientras que la de Aarón pasa a toda su descendencia.

26 Que el Señor ponga sabiduría en sus corazones para juzgar a su pueblo con justicia, a fin de que no desaparezca su felicidad ni su gloria por todas las generaciones.
7

Ver Deut. 21. 5.

1. Deut. 21. 5:

5 También se harán presentes los sacerdotes levitas, porque el Señor los eligió para que estuvieran a su servicio y para que bendijeran en su Nombre, y a ellos les corresponde resolver los litigios y los casos de agresión.
15

Ver Gn. 2. 7. 23-24.

1. Gn. 2. 7. 23-24:

7 Entonces el Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente.

23 El hombre exclamó: “¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre”.

24 Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne.