Jeremías 7: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

ORÁCULOS PRONUNCIADOS SOBRE TODO EN TIEMPOS DE JOAQUÍM

Con la trágica muerte del rey Josías (609 a. C.), que puso fin a la reforma inspirada en la legislación deuteronómica (2 Rey. 22.3-23. 27), comienza para Jeremías una etapa difícil. Joaquím, el nuevo soberano de Judá, es un monarca fastuoso y despótico, preocupado únicamente por embellecer su palacio (22. 13-17). El reino atraviesa por un período de relativa calma, que favorece la decadencia moral y espiritual. A esto se suma la falsa seguridad del pueblo, que considera inconmovibles sus instituciones políticas y religiosas. Entonces Jeremías se lanza a echar por tierra esa falsa seguridad. Todos los privilegios de Israel –la Alianza, la Ciudad santa, la realeza, el sacerdocio, el culto y la circuncisión– son signos ilusorios si faltan la justicia y el “conocimiento” del Señor. Hasta el mismo Templo, que se consideraba inviolable, será destruido si la nación entera no cambia de conducta (7. 12-15). La audacia de este anuncio pone a Jeremías al borde de la muerte y sólo puede escapar gracias a la intervención de un alto funcionario (cap. 26).

El rechazo de que es objeto y la perspectiva de la ruina nacional lo llevan a poner en duda el sentido de su misión. El profeta deja entrever la hondura de su drama interior en un conjunto de poemas sin paralelo en toda la Biblia, conocidos como las “Confesiones de Jeremías” (Jer. 11. 18-12. 615. 10-2117. 12-1818. 18-2320. 7-18). En esta especie de diario íntimo, él da libre cauce a su dolor, expresa su decepción, su soledad, sus angustias y sus temores. Cansado de una lucha aparentemente estéril, no puede soportar más el peso de su amarga tarea y trata por todos los medios de sacársela de encima. Pero su esfuerzo es inútil, porque un impulso más fuerte que él lo obliga a seguir adelante a pesar de todo (20. 9).

Anuncio de la destrucción del Templo [ 1 | 15 ]

1 [bj] Jer. 26. 1-19

1 Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos términos: 2 Párate a la puerta de la Casa del Señor, y proclama allí esta palabra. Tu dirás: Escuchen la palabra del Señor, todos ustedes, hombres de Judá que entran por estas puertas para postrarse delante del Señor.

3 [bj] Is. 1. 16-17

3 Así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Enmienden su conducta y sus acciones, y yo haré que ustedes habiten en este lugar. 4 * No se fíen de estas palabras ilusorias: “¡Aquí está el Templo del Señor, el Templo del Señor, el Templo del Señor!”.

5 [bj] Jer. 22. 3

5 Pero si ustedes enmiendan realmente su conducta y sus acciones, si de veras se hacen justicia unos a otros,

6 [bj] Éx. 20. 2-3

6 si no oprimen al extranjero, al huérfano y a la viuda, si no derraman en este lugar sangre inocente, si no van detrás de otros dioses para desgracia de ustedes mismos, 7 entonces yo haré que ustedes habiten en este lugar, en el país que he dado a sus padres desde siempre y para siempre.
8 ¡Pero ustedes se fían de palabras ilusorias, que no sirven para nada!

9 [nba2] Éx. 20. 3-17

9 ¡Robar, matar, cometer adulterio, jurar en falso, quemar incienso a Baal, ir detrás de otros dioses que ustedes no conocían! 10 Y después vienen a presentarse delante de mí en esta Casa que es llamada con mi Nombre, y dicen: “¡Estamos salvados!”, a fin de seguir cometiendo todas estas abominaciones.

11 [bj] Mt. 21. 13; Deut. 5. 6-21

11 * ¿Piensan acaso que es una cueva de ladrones esta Casa que es llamada con mi Nombre? Pero yo también veo claro –oráculo del Señor–.

12 [bj] 1 Sam. 1-3; 1 Sam. 4. 12-22; Sal. 78. 59-69

12 * Vayan a mi lugar santo de Silo, donde yo hice habitar mi Nombre en otro tiempo, y vean lo que hice con él a causa de la maldad de mi pueblo Israel.

13 [bj] Is. 50. 2; 65. 12; 66. 4

13 Y ahora, porque ustedes cometieron todas esas acciones –oráculo del Señor–, porque yo les hablé incansablemente y ustedes no escucharon, porque yo los llamé y ustedes no respondieron, 14 yo trataré a la Casa que es llamada con mi Nombre, en la cual ustedes han puesto su confianza, y al lugar que les he dado a ustedes lo mismo que a sus padres, de la misma manera que traté a Silo. 15 * Los arrojaré lejos de mi rostro, como arrojé a todos los hermanos de ustedes, a toda la descendencia de Efraím.

Contra los cultos idolátricos [ 16 | 20 ]

16 [bj] Jer. 11. 14; 14. 11

16 En cuanto a ti, no ruegues por este pueblo, no eleves gritos ni plegarias en favor de él, no me insistas, porque no te escucharé. 17 ¿No ves acaso lo que ellos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?

18 [bj] Jer. 44. 17-19

18 * Los hijos juntan leña, los padres encienden el fuego, las mujeres amasan la pasta para hacer tortas a la Reina del cielo, y se derraman libaciones a otros dioses, a fin de agraviarme. 19 Pero ¿es a mí al que agravian? –oráculo del Señor–. ¿No es más bien a ellos mismos, para su propia confusión? 20 Por eso, así habla el Señor: Miren que mi ira y mi furor se van a derramar sobre este lugar, sobre los hombres y los animales, sobre los árboles de los campos y los frutos del suelo: ¡arderá mi furor y no se extinguirá!

Contra el culto puramente exterior [ 21 | 28 ]

21 [bj] Jer. 11. 1-14; Jer. 6. 20

21 Así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ¡Añadan holocaustos a sus sacrificios y cómanse la carne!

22 [bj] Am. 5. 21

22 * Porque el día en que hice salir a sus padres del país de Egipto, no les hablé ni les ordené nada acerca de holocaustos y sacrificios. 23 Esta fue la orden que les di: Escuchen mi voz, así yo seré su Dios y ustedes serán mi Pueblo; sigan por el camino que yo les ordeno, a fin de que les vaya bien.

24 [bj] Jer. 9. 13

24 Pero ellos no escucharon ni inclinaron sus oídos, sino que obraron según sus designios, según los impulsos de su corazón obstinado y perverso; se volvieron hacia atrás, no hacia adelante. 25 Desde el día en que sus padres salieron de Egipto hasta el día de hoy, yo les envié a todos mis servidores los profetas, los envié incansablemente, día tras día.

26 [bj] Jer. 25. 4; 26. 5; 29. 19; 44. 4; 2 Crón. 36. 15; Ez. 3. 4-7

26 Pero ellos no me escucharon ni inclinaron sus oídos, sino que se obstinaron y obraron peor que sus padres.
27 Tú les dirás todas estas palabras y no te escucharán; los llamarás y no te responderán.

28 [bj] Is. 7. 9 [nba2] Mt. 13. 15; Mc. 4. 12

28 Entonces les dirás: “Esta es la nación que no ha escuchado la voz del Señor, su Dios, ni ha recibido la lección. La verdad ha desaparecido, ha sido arrancada de su boca”.

Contra las perversiones cultuales [ 29 | 34 ]

29 [bj] Jer. 19. 1-13

29 * Córtate la cabellera y arrójala,
entona un canto fúnebre sobre los montes desolados,
porque el Señor ha desechado y rechazado
a la generación que provocó su ira.

30 [bj] =Jer. 32. 34

30 Porque la gente de Judá hizo lo que es malo a mis ojos –oráculo del Señor–. Ellos han puesto sus ídolos en la Casa que es llamada con mi Nombre, para hacerla impura;

31 [bj] Lev. 18. 21

31 * edificaron el lugar alto de Tófet, que está en el valle de Ben Hinnóm, para quemar a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no ordené ni se me pasó por la mente.

32 [bj] =Jer. 19. 6

32 Por eso, llegarán los días –oráculo del Señor– en que no se dirá más “el Tófet” ni “valle de Ben Hinnóm”, sino “valle de la Masacre”, y se enterrará a los muertos en Tófet, por falta de sitio.

33 [bj] Jer. 16. 4; 34. 20

33 Los cadáveres de este pueblo serán pasto de las aves del cielo y de las fieras de la tierra, sin que nadie las espante.

34 [bj] jer. 16. 9; 25. 10; Bar. 2. 23

34 Y yo haré desaparecer de las ciudades de Judá y de las calles de Jerusalén el grito de alegría y el grito de júbilo, el canto del esposo y el canto de la esposa, porque el país se convertirá en una ruina.
7

Jeremías pronuncio este discurso en el 608 a. C., poco después de la muerte del rey Josías. En el cap. 26 se relata la violenta reacción que provocó su anuncio de la destrucción del Templo.

4

“Templo del Señor”: la triple repetición de estas palabras pone de relieve el sentido mágico y supersticioso que se atribuía al Templo, cuya inmunidad ante cualquier ataque de un enemigo era un artículo de fe para Israel (Sal. 46; 48; 76).

1. Sal. 46:

1 Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Para oboes. Canto.

2 El Señor es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros. 3 Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar; 4 aunque bramen y se agiten sus olas, y con su ímpetu sacudan las montañas. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob.

5 Los canales del Río alegran la Ciudad de Dios, la más santa Morada del Altísimo. 6 El Señor está en medio de ella: nunca vacilará; él la socorrerá al despuntar la aurora. 7 Tiemblan las naciones, se tambalean los reinos: él hace oír su voz y se deshace la tierra.

8 El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob.

9 Vengan a contemplar las obras del Señor, él hace cosas admirables en la tierra: 10 elimina la guerra hasta los extremos del mundo; rompe el arco, quiebra la lanza y prende fuego a los escudos.

11 Ríndanse y reconozcan que yo soy Dios: yo estoy por encima de las naciones, por encima de toda la tierra.

12 El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob.

2. 48:


3. 76:

11

“Una cueva de ladrones”: como los ladrones, que primero matan y roban, y luego se refugian en su guarida, así también los israelitas se creen seguros bajo la protección del Templo, sin tener en cuenta que para beneficiarse de la presencia del Señor en el Santuario es necesario observar sus mandamientos. Con estas mismas palabras, Jesús condenará más tarde los abusos de los que vendían en el Templo las víctimas para los sacrificios (Mt. 21. 13; Mc. 11. 17; Lc. 19. 46).

1. Mt. 21. 13:

13 Y les decía: «Está escrito: Mi casa será llamada casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones».

2. Mc. 11. 17:

17 Y les enseñaba: 17 «¿Acaso no está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las naciones? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones».

3. Lc. 19. 46:

46 diciéndoles: «Está escrito: Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones».
12

El templo de “Silo” fue destruido por los filisteos hacia el 1050 a. C. Ver Sal. 78. 60-61

1. Sal. 78. 60-61:

60 Abandonó la Morada de Silo, la Carpa donde habitaba entre los hombres; 61 entregó su Fortaleza al cautiverio, su Arca gloriosa en manos del enemigo.
15

“Efraím” representa a todo el reino del Norte, que fue destruido por los asirios en el 722 a. C.

18

La “Reina del cielo” es Istar, la diosa asirio-babilónica del amor, venerada en Canaán con el nombre de Astarté e identificada con el planeta Venus.

22-23

Ver Am. 5. 25; Os. 6. 6; Miq. 6. 6-8

1. Am. 5. 25:

25 ¿Acaso ustedes me ofrecieron sacrificios y oblaciones en el desierto durante cuarenta años, casa de Israel?

2. Os. 6. 6:

6 Porque yo quiero amor y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos.

3. Miq. 6. 6-8:

6 ¿Con qué me presentaré al Señor y me postraré ante el Dios de las alturas? ¿Me presentaré a él con holocaustos, con terneros de un año?

7 ¿Aceptará el Señor miles de carneros, millares de torrentes de aceite? ¿Ofreceré a mi primogénito por mi rebeldía, al fruto de mis entrañas por mi propio pecado?

8 Se te ha indicado, hombre, qué es lo bueno y qué exige de ti el Señor: nada más que practicar la justicia, amar la fidelidad y caminar humildemente con tu Dios.
29

“Córtate la cabellera”: el profeta alude al voto de los “nazireos”, que no se cortaban el cabello para expresar su consagración al Señor (Núm. 6. 5, 9; Jc. 13. 5-7; 16. 17; 1 Sam. 1. 11).Judá puede cortarse el cabello, porque ha dejado de ser un pueblo consagrado al Señor.

1. Núm. 6. 5, 9:


2. Jc. 13. 5-7:


3. 16. 17:


4. 1 Sam. 1. 11:

11 Luego hizo este voto: "Señor de los ejércitos, si miras la miseria de tu servidora y te acuerdas de mí, si no te olvidas de tu servidora y le das un hijo varón, yo lo entregaré al Señor para toda su vida, y la navaja no pasará por su cabeza".
31

“Tófet” era el sitio donde se quemaban los niños inmolados a Moloc. Ver 19. 6-14; 2 Rey 23. 10. Este término hebreo significa probablemente “hoguera” o “brasero” (Is. 30. 33).

1. 19. 6-14:

6 Por eso, llegarán los días –oráculo del Señor– en que este lugar ya no será llamado “el Tófet” ni “valle de Ben Hinnóm”, sino “valle de la Masacre”. 7 Yo frustraré en este lugar el designio de Judá y de Jerusalén; los haré caer delante de sus enemigos por la espada y por la mano de aquellos que atentan contra su vida, y entregaré sus cadáveres como pasto a las aves del cielo y a los animales de la tierra. 8 Convertiré esta ciudad en una devastación y en un motivo de estupor: todo el que pase junto a ella quedará pasmado y silbará de estupor al ver todas sus plagas. 9 Yo les haré comer la carne de sus hijos y de sus hijas, y se comerán unos a otros, bajo la presión del asedio a que los someterán sus enemigos y los que atentan contra su vida.

10 Tú quebrarás el cántaro a la vista de los hombres que te hayan acompañado, 11 y les dirás: Así habla el Señor de los ejércitos: De esta misma manera quebraré a este pueblo y a esta ciudad, como se quiebra una vasija de alfarero que ya no se puede reparar, y los muertos serán enterrados en Tófet, porque no habrá otro sitio donde enterrarlos. 12 Así trataré a este lugar –oráculo del Señor– y a los que habitan en él: haré a esta ciudad semejante a Tófet. 13 Las casas de Jerusalén y las casas de los reyes de Judá serán impuras como el lugar de Tófet: sí, todas esas casas sobre cuyos techos se quemó incienso a todo el Ejército de los cielos y se derramaron libaciones a otros dioses.

14 Cuando Jeremías regresó de Tófet, adonde el Señor lo había enviado a profetizar, se paró en el atrio de la Casa del Señor, y dijo a todo el pueblo:

2. 2 Rey 23. 10:


3. Is. 30. 33:

33 Porque la hoguera está preparada hace tiempo, está dispuesta también para el rey: se ha hecho una pira profunda y ancha, con fuego y leña en abundancia, y el soplo del Señor la encenderá como un torrente de azufre.