Isaías 8: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

El hijo de Isaías, presagio viviente [ 1 | 4 ]

1 El Señor me dijo: “Toma una tabla bien grande y escribe sobre ella, con caracteres comunes: Rápido Botín– Saqueo Veloz”. 2 Yo puse como testigos fidedignos al sacerdote Urías y a Zacarías, hijo de Baraquías. 3 Luego tuve relaciones con la profetisa, y ella concibió y dio a luz un hijo. Entonces el Señor me dijo: “Llámalo con el nombre de Rápido Botín – Saqueo Veloz, 4 porque antes de que el niño aprenda a decir ‘papá’ y ‘mamá’, las riquezas de Damasco y el botín de Samaría serán llevados ante el rey de Asiria”.

La invasión asiria [ 5 | 8 ]

5 El Señor me volvió a hablar otra vez, diciendo:
6 Porque este pueblo rehúsa
las aguas de Siloé, que corren mansamente,
y desfallece ante Resín y el hijo de Remalías,
7 por eso, el Señor hace subir contra ellos
las aguas torrenciales y caudalosas del Río
–el rey de Asiria con toda su gloria–.
Él rebasará todos sus cauces,
desbordará por todas sus orillas,
8 y pasará por Judá, inundará, crecerá,
llegará hasta el cuello.
Y sus alas desplegadas abarcarán
toda la extensión de tu país, Emanuel.

La presencia de Dios, garantía de victoria [ 9 | 10 ]

9 ¡Tiemblen, pueblos, y espántense;
presten atención, regiones lejanas de la tierra!
¡Cíñanse las armas y espántense!
¡Cíñanse las armas y espántense!
10 Hagan un proyecto: ¡fracasará!
Digan una palabra: ¡no se realizará!
Porque Dios está con nosotros.

El Señor, piedra de tropiezo para Israel [ 11 | 15 ]

11 Porque así me habló el Señor, cuando me tomó con su mano y me conminó a que no siguiera el camino de este pueblo:
12 No llamen «conjura»
a todo lo que este pueblo llama «conjura»;
no teman lo que él teme
ni tiemblen por eso.
13 Pero al Señor de los ejércitos,
a él sí proclámenlo santo:
que sólo él les infunda temor,
que sólo él los haga temblar.
14 Él será un santuario,
una piedra de tropiezo
y un escollo insuperable
para las dos casas de Israel;
será una red y una trampa
para los habitantes de Jerusalén.
15 Muchos de entre ellos tropezarán,
caerán y se quebrarán,
se enredarán en la trampa y quedarán atrapados.

Retiro provisorio del profeta [ 16 | 18 ]

16 Voy a guardar el testimonio,
a sellar la instrucción entre mis discípulos.
17 Esperaré en el Señor,
que oculta su rostro a la casa de Jacob:
sí, lo aguardaré.
18 Yo y los hijos que me dio el Señor somos signos y presagios en Israel, de parte del Señor de los ejércitos, que habita en el monte Sión.

Contra los nigromantes y adivinos [ 19 | 20 ]

19 Seguramente les dirán:
«Consulten a los nigromantes y adivinos,
que musitan y susurran.
¿No debe un pueblo consultar a sus dioses,
consultar a los muertos en favor de los vivos,
20 para recibir instrucción y testimonio?».
Seguro que se expresan así
porque para ellos no despunta la aurora.

Tiempos oscuros para Israel [ 21 | 23a ]

21 La gente pasará por el país,
abrumada y hambrienta;
y enfurecida por el hambre,
maldecirá a su rey y a su Dios.
Volverá su rostro hacia lo alto,
22 luego mirará a la tierra,
y sólo habrá aflicción y tinieblas,
angustiosa oscuridad.
Pero la tiniebla será disipada,
23a porque ya no habrá oscuridad
allí donde reinaba la angustia.

La gran luz y el niño maravilloso [ 23b | 23b ]

23b En un primer tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí, pero en el futuro llenará de gloria la ruta del mar, el otro lado del Jordán, el distrito de los paganos.