Isaías 58: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

El falso ayuno [ 1 | 5 ]

1 ¡Grita a voz en cuello, no te contengas,
alza tu voz como una trompeta:
denúnciale a mi pueblo su rebeldía
y sus pecados a la casa de Jacob!
2 Ellos me consultan día tras día
y quieren conocer mis caminos,
como lo haría una nación que practica la justicia
y no abandona el derecho de su Dios;
reclaman de mí sentencias justas,
les gusta estar cerca de Dios:
3 «¿Por qué ayunamos y tú no lo ves,
nos afligimos y tú no lo reconoces?».
Porque ustedes, el mismo día en que ayunan,
se ocupan de negocios y maltratan a su servidumbre.
4 Ayunan para entregarse a pleitos y querellas
y para golpear perversamente con el puño.
No ayunen como en esos días,
si quieren hacer oír su voz en las alturas.
5 ¿Es este acaso el ayuno que yo amo,
el día en que el hombre se aflige a sí mismo?
Doblar la cabeza como un junco,
tenderse sobre el cilicio y la ceniza:
¿a eso lo llamas ayuno
y día aceptable al Señor?

El ayuno agradable al Señor [ 6 | 12 ]

6 Este es el ayuno que yo amo
–oráculo del Señor–:
soltar las cadenas injustas,
desatar los lazos del yugo,
dejar en libertad a los oprimidos
y romper todos los yugos;
7 compartir tu pan con el hambriento
y albergar a los pobres sin techo;
cubrir al que veas desnudo
y no despreocuparte de tu propia carne.
8 Entonces despuntará tu luz como la aurora
y tu llaga no tardará en cicatrizar;
delante de ti avanzará tu justicia
y detrás de ti irá la gloria del Señor.
9 Entonces llamarás, y el Señor responderá;
pedirás auxilio, y él dirá: «¡Aquí estoy!».
Si eliminas de ti todos los yugos,
el gesto amenazador y la palabra maligna;
10 si ofreces tu pan al hambriento
y sacias al que vive en la penuria,
tu luz se alzará en las tinieblas
y tu oscuridad será como el mediodía.
11 El Señor te guiará incesantemente,
te saciará en los ardores del desierto
y llenará tus huesos de vigor;
tú serás como un jardín bien regado,
como una vertiente de agua,
cuyas aguas nunca se agotan.
12 Reconstruirás las ruinas antiguas,
restaurarás los cimientos seculares,
y te llamarán «Reparador de brechas»,
«Restaurador de moradas en ruinas».

La observancia del sábado [ 13 | 14 ]

13 Si dejas de pisotear el sábado,
de hacer tus negocios en mi día santo;
si llamas al sábado «Delicioso»
y al día santo del Señor «Honorable»;
si lo honras absteniéndote de traficar,
de entregarte a tus negocios y de hablar ociosamente,
14 entonces te deleitarás en el Señor;
yo te haré cabalgar sobre las alturas del país
y te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob,
porque ha hablado la boca del Señor.