Isaías 50: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Israel rechazado sólo por un tiempo [ 1 | 3 ]

1 [bj] Deut. 24. 1-4; Os. 2. 4-9; Jer. 3. 6-8; Is. 52. 3; Bar. 4. 6 [bjs] Rom. 11. 1; Éx. 21. 2. 7; Lev. 25. 39; 2 Rey. 4. 1; Mt. 18. 25

1 Así habla el Señor: ¿Dónde está el acta de divorcio
con la que despedí a la madre de ustedes?
O bien, ¿a cuál de mis acreedores
yo los he vendido?
No, ustedes fueron vendidos por sus culpas,
por los crímenes de ustedes fue despedida su madre.

2 [bj] Apoc. 3. 20; Is. 65. 12; Is. 66. 4; Núm. 11. 23; Sal. 106. 9; Sal. 107. 33; Nah. 1. 4 [bpe] Éx. 5. 23; Éx. 18. 8ss. [bjs] Is. 49. 5

2 ¿Por qué no había nadie cuando vine
ni respondió nadie cuando llamé?
¿Será demasiado corta mi mano para rescatar?
¿No tengo fuerza para librar?
Yo, con una amenaza, seco el mar
y hago de los ríos un desierto;
sus peces se pudren por falta de agua
y se mueren de sed.
3 Yo visto los cielos de negro
y los cubro con ropa de luto.

Tercer poema del Servidor del Señor [ 4 | 11 ]

4 [bj] Is. 42. 1+; Is. 50. 4; Jn. 3. 11+ [bpe] Is. 40. 1 [bnp] Jer. 1. 2-9 [bjs] Jn. 5. 19-24; Jn. 8. 55; Jn. 12. 49; Jn. 14. 24; Jn. 17. 6. 14; Jn. 15. 15

4 * El mismo Señor me ha dado
una lengua de discípulo,
para que yo sepa reconfortar al fatigado
con una palabra de aliento.
Cada mañana, él despierta mi oído
para que yo escuche como un discípulo.

5 [bj] Is. 52. 13-53. 12

5 El Señor abrió mi oído
y yo no me resistí ni me volví atrás.

6 [bj] Mt. 26. 27; Mt. 27. 30p [bnp] Jer. 17. 17s [bjs] Mt. 26. 67 [bc] ||Mc. 15. 19; ||Jn. 19. 3

6 Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban
y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba;
no retiré mi rostro
cuando me ultrajaban y escupían.

7 [bj] Ez. 3. 8-9; Sal. 25. 3 [bnp] Jer. 20. 11

7 Pero el Señor viene en mi ayuda:
por eso, no quedé confundido;
por eso, endurecí mi rostro como el pedernal,
y sé muy bien que no seré defraudado.

8 [bj] 🡔Rom. 8. 31-33 [bpe] Jn. 16. 8-11

8 Está cerca el que me hace justicia:
¿quién me va a procesar?
¡Comparezcamos todos juntos!
¿Quién será mi adversario en el juicio?
¡Que se acerque hasta mí!

9 [bnp] Jn. 16. 8-11

9 Sí, el Señor viene en mi ayuda:
¿quién me va a condenar?
Todos ellos se gastarán como un vestido,
se los comerá la polilla.

10 [bj] Jb. 13. 28; Is. 51. 8; Os. 5. 12; Éx. 23. 20-21; Jn. 3. 11+; Jn. 42. 16

10 ¿Quién entre ustedes teme al Señor
y escucha la voz de su Servidor?
Aunque camine en las tinieblas,
sin un rayo de luz,
que confíe en el nombre del Señor
y se apoye en su Dios.

11 [bj] Sal. 7. 14 [bnp] Is. 10. 17 [bjs] Sal. 24. 19; Jn. 15. 18. 25

11 Pero ustedes, los que atizan el fuego
y arman flechas incendiarias,
caminen al resplandor de sus hogueras
y entre las flechas que encendieron.
Esto les sucederá por obra mía
y ustedes yacerán en medio de tormentos.
50 4-11

En el tercer poema, el Servidor describe los ultrajes sufridos en el cumplimiento de su misión profética. Pero él afronta serenamente la persecución y la violencia, sabiendo que el Señor está cerca de él y no lo abandona. Este aspecto doloroso de la misión del Servidor será retomado y profundizado en el cuarto poema (Is. 52. 13-53. 12).

1. Is. 52. 13-53. 12:

13 Sí, mi Servidor triunfará: será exaltado y elevado a una altura muy grande. 14 Así como muchos quedaron horrorizados a causa de él, porque estaba tan desfigurado que su aspecto no era el de un hombre y su apariencia no era más la de un ser humano, 15 así también él asombrará a muchas naciones, y ante él los reyes cerrarán la boca, porque verán lo que nunca se les había contado y comprenderán algo que nunca habían oído.

1 ¿Quién creyó lo que nosotros hemos oído y a quién se le reveló el brazo del Señor?

2 Él creció como un retoño en su presencia, como una raíz que brota de una tierra árida, sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas, sin un aspecto que pudiera agradarnos.

3 Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada.

4 Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias, y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado.

5 Él fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados.

6 Todos andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, y el Señor hizo recaer sobre él las iniquidades de todos nosotros.

7 Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca.

8 Fue detenido y juzgado injustamente, y ¿quién se preocupó de su suerte? Porque fue arrancado de la tierra de los vivientes y golpeado por las rebeldías de mi pueblo.

9 Se le dio un sepulcro con los malhechores y una tumba con los impíos, aunque no había cometido violencia ni había engaño en su boca.

10 El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en sacrificio de reparación, verá su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él.

11 A causa de tantas fatigas, él verá la luz y, al saberlo, quedará saciado. Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos.

12 Por eso le daré una parte entre los grandes, y él repartirá el botín junto con los poderosos. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los culpables, siendo así que llevaba el pecado de muchos e intercedía en favor de los culpables.