Génesis 9: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

La bendición de Dios a Noé [ 1 | 7 ]

1 [bj] Gn. 1. 28

1 Entonces Dios bendijo a Noé y a sus hijos, diciéndoles: “Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra.

2 [bp] Sal. 8. 7-9 [ys] Is. 11. 6-7; Rom. 8; 1 Cor. 15. 25-28

2 Ante ustedes sentirán temor todos los animales de la tierra y todos los pájaros del cielo, todo lo que se mueve por el suelo, y todos los peces del mar: ellos han sido puestos en manos de ustedes.

3 [bj] Gn. 1. 29; Deut. 12. 15s; 1 Tim. 4. 3 [bp] Hech. 10. 11-16

3 Todo lo que se mueve y tiene vida les servirá de alimento; yo les doy todo eso como antes les di los vegetales.

4-6 [blpd] NÉx. 24. 8; NLev. 17. 11. 14; NDeut. 12. 23 [ys] Hech. 15. 20-21; Lev. 17. 3-4. 11; Éx. 21. 28; Núm. 35. 9-34; Deut. 19. 6. 12 [bc] Jos. 20. 3-9; 2 Sam. 14. 11 [bj] Lev. 1. 5+ [bla] Lev. 17. 11; Hech. 15. 20; Rom. 14 [bp] Gn. 4. 10 [bc] Hech. 15. 19-20 [bti] Lev. 7. 26-27; Lev. 17. 10-14; Lev. 19. 26; Deut. 12. 16. 23; Deut. 15. 23

4 * Sólo se abstendrán de comer la carne con su vida, es decir, con su sangre.

5 [bj] Éx. 20. 13+ [bti] Gn. 4. 9-12; 2 Sam. 12. 9-10 [bc] Deut. 18. 19; Jer. 44. 13; Jer. 51. 47; Ez. 3. 18-20; Ez. 33. 6-8; Os. 1. 4; Os. 2. 15; Os. 4. 9. 14; Sof. 1. 8-12

5 Y yo pediré cuenta de la sangre de cada uno de ustedes: pediré cuenta de ella a todos los animales, y también pediré cuenta al hombre de la vida de su prójimo.

6 [bj] 🡔Gn. 1. 26+; NGn. 4. 10 [bla] Éx. 21. 23 [bp] Éx. 21. 23-25 [bc] 🡕Éx. 20. 13; Gn. 1. 27

6 Otro hombre derramará la sangre
de aquel que derrame sangre humana,
porque el hombre ha sido creado a imagen de Dios.

7 [bc] Gn. 1. 22. 28; Gn. 8. 17; Gn. 9. 1

7 Ustedes, por su parte, sean
fecundos y multiplíquense,
llenen la tierra y domínenla».

La Alianza de Dios con todos los seres vivientes [ 8 | 11 ]

8 Y Dios siguió diciendo a Noé y a sus hijos:

9 [bj] Gn. 6. 18+

9 “Además, yo establezco mi alianza con ustedes, con sus descendientes,

10 [bla] 🡕Ecli. 44. 17-18

10 y con todos los seres vivientes que están con ustedes: con los pájaros, el ganado y las fieras salvajes; con todos los animales que salieron del arca, en una palabra, con todos los seres vivientes que hay en la tierra.

11 [bj] 🡕Ecli. 44. 18; 🡕Is. 54. 9-10 [bla] Os. 2. 20; Jon. 4. 11

11 Yo estableceré mi alianza con ustedes: los mortales ya no volverán a ser exterminados por las aguas del Diluvio, ni habrá otro Diluvio para devastar la tierra”.

El arco iris, signo de la alianza [ 12 | 17 ]

12 Dios añadió: “Este será el signo de la alianza que establezco con ustedes, y con todos los seres vivientes que los acompañan, para todos los tiempos futuros:

13 [bj] Ez. 1. 28; Apoc. 4. 3 [bp] Ecli. 43. 11s

13 yo pongo mi arco en las nubes, como un signo de mi alianza con la tierra. 14 Cuando cubra de nubes la tierra y aparezca mi arco entre ellas,

15 [bc] Ecli. 44. 18

15 me acordaré de mi alianza con ustedes y con todos los seres vivientes, y no volverán a precipitarse las aguas del Diluvio para destruir a los mortales.

16 [bp] Is. 24. 5

16 Al aparecer mi arco en las nubes, yo lo veré y me acordaré de mi alianza eterna con todos los seres vivientes que hay sobre la tierra.” 17 “Este”, dijo Dios a Noé, “es el signo de la alianza que establecí con todos los mortales”.

DESDE NOÉ HASTA ABRAHAM

Los hijos de Noé [ 18 | 29 ]

18 [bj] Gn. 10. 6 [ba] Prov. 30. 17; Ecli. 3. 12-16 [bc] Gn. 6. 10; Gn. 10. 1

18 * Los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet. Cam es el padre de Canaán. 19 A partir de estos tres hijos de Noé, se pobló toda la tierra.

20 [bp] Is. 65. 21; Lam. 4. 21

20 Noé se dedicó a la agricultura y fue el primero que plantó una viña.

21 [bla] Prov. 23. 30; Ecli. 31. 25; Ef. 5. 18

21 Pero cuando bebió vino, se embriagó y quedó tendido en medio de su carpa, completamente desnudo.

22 [bp] Éx. 20. 26

22 Cam, el padre de Canaán, al ver a su padre desnudo, fue a contárselo a sus hermanos, que estaban afuera.

23 [bp] Ecli. 3. 10s

23 Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, se lo pusieron los dos sobre la espalda y, caminando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre. Como sus rostros miraban en sentido contrario, no vieron a su padre desnudo.
24 Cuando Noé despertó de su embriaguez y se enteró de lo que había hecho su hijo menor,

25 [bc] Gn. 11. 10-32; Gn. 9. 18

25 dijo:
«¡Maldito sea Canaán!
Él será para sus hermanos
el último de los esclavos».

26 [bp] Deut. 30. 15

26 Y agregó:
«Bendito sea el Señor, Dios de Sem,
y que Canaán sea su esclavo.
27 Que Dios abra camino a Jafet,
para que habite entre los campamentos de Sem;
y que Canaán sea su esclavo».
28 Después del Diluvio, Noé vivió trescientos cincuenta años, 29 y en total, vivió novecientos cincuenta años. Al cabo de ellos, murió.
9. 4-5

Según la concepción de los antiguos hebreos, «la vida de toda carne es su sangre» (Lev. 17. 11. 14; Deut. 12. 23). En esta concepción se funda la importancia primordial de la sangre en el ritual de los sacrificios y en la realización de las alianzas (Éx. 24. 8). Como la vida pertenece exclusivamente a Dios, al hombre le está prohibido comer la sangre y Dios mismo vengará todo derramamiento de sangre humana.

1. Lev. 17. 11. 14:

11 Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo mismo les he puesto la sangre sobre el altar, para que les sirva de expiación, ya que la sangre es la que realiza la expiación, en virtud de la vida que hay en ella. 14 Porque la vida de toda carne es su sangre. Por eso dije a los israelitas: “No coman la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre. El que la coma, será extirpado”.

2. Deut. 12. 23:

23 sólo tendrás que abstenerte de comer la sangre, porque la sangre es la vida, y tú no debes comer la vida junto con la carne.

3. Éx. 24. 8:

8 Entonces Moisés tomó la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo: “Esta es la sangre de la alianza que ahora el Señor hace con ustedes, según lo establecido en estas cláusulas”.
9. 18-27

Los tres hijos de Noé representan en este relato «yahvista» a las tres grandes familias en que los antiguos hebreos dividían el mundo habitado. El punto esencial del relato es la bendición de Sem y la maldición de Canaán. El primero es el antepasado de Israel; el segundo personifica a los habitantes de Palestina, que fueron despojados y subyugados por los israelitas. La maldición alcanza a una cultura, cuya religión era para los israelitas sinónimo de corrupción e inmoralidad.