Génesis 4: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

DESDE ADÁN HASTA EL DILUVIO

Caín y Abel [ 1 | 16 ]

1 El hombre se unió a Eva, su mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín. Entonces dijo: “He procreado un varón, con la ayuda del Señor”.

2 [bp] Gn. 2. 15 [bti] Jue. 6. 3-6

2 Más tarde dio a luz a Abel, el hermano de Caín. Abel fue pastor de ovejas y Caín agricultor. 3 Al cabo de un tiempo, Caín presentó como ofrenda al Señor algunos frutos del suelo,

4 [bj] Éx. 34. 19; Lev. 3. 16 [cdlb] Sab. 10. 3; 1 Jn. 3. 11-12; Heb. 11. 4

4 mientras que Abel le ofreció las primicias y lo mejor de su rebaño. El Señor miró con agrado a Abel y su ofrenda, 5 pero no miró a Caín ni su ofrenda. Caín se mostró muy resentido y agachó la cabeza. 6 El Señor le dijo: “¿Por qué estás resentido y tienes la cabeza baja?

7 [bp] Ecli. 27. 10; Rom. 6. 12. 14 [bc] Ecli. 21. 2 [bti] 1 Ped. 5. 8; Deut. 30. 15-20; Ecli. 15. 11-20

7 Si obras bien podrás mantenerla erguida; si obras mal, el pecado está agazapado a la puerta y te acecha, pero tú debes dominarlo”.

8 [bj] Sab. 10. 3; >1 Jn. 3. 12 [bc] Ecli. 34. 21 [bti] Mt. 23. 35; Lc. 11. 51; 1 Jn. 3. 12

8 Caín dijo a su hermano Abel: “Vamos afuera”. Y cuando estuvieron en el campo, se abalanzó sobre su hermano y lo mató.

9 [bti] Gn. 3. 9; Éx. 32. 22 [bjl] Gn. 9. 5; Gn. 37. 26; Jb. 16. 18+; Mt. 23. 35; Heb. 12. 24; Gn. 9. 4; Lev. 17. 14

9 Entonces el Señor preguntó a Caín: “¿Dónde está tu hermano Abel?”. “No lo sé”, respondió Caín. “¿Acaso yo soy el guardián de mi hermano?”.

10 [bj] >Mt. 23. 25; >Heb. 12. 24; >Jb. 16. 18 [bp] Heb. 11. 4 [cdlb] Gn. 9. 6; 2 Sam. 13; 1 Rey. 2. 13-25 [bti] Sal. 9. 13; Ez. 24. 7-8

10 Pero el Señor le replicó: “¿Qué has hecho? ¡Escucha! La sangre de tu hermano grita hacia mí desde el suelo.

11 [bp] Prov. 22. 8

11 Por eso maldito seas lejos del suelo que abrió sus fauces para recibir la sangre de tu hermano derramada por ti. 12 Cuando lo cultives, no te dará más su fruto, y andarás por la tierra errante y vagabundo”.

13 [bp] Prov. 28. 17

13 Caín respondió al Señor: “Mi castigo es demasiado grande para poder sobrellevarlo.

14 [bp] Núm. 35. 9-34

14 Hoy me arrojas lejos del suelo fértil; yo tendré que ocultarme de tu presencia y andar por la tierra errante y vagabundo, y el primero que me salga al paso me matará”.

15 [bp] Sal. 79. 10-12 [bti] Ez. 9. 4-6 [bla] Apoc. 7. 3; Apoc. 9. 4

15 “Si es así”, le dijo el Señor, “el que mate a Caín deberá pagarlo siete veces”. Y el Señor puso una marca a Caín, para que al encontrarse con él, nadie se atreviera a matarlo. 16 Luego Caín se alejó de la presencia del Señor y fue a vivir a la región de Nod, al este de Edén

Los descendientes de Caín [ 17 | 22 ]

17 [bp] 1 Crón. 1. 2-4; Ecli. 44. 16; 49. 16 [bti] 4. 20-22

17 Caín se unió a su mujer, y ella concibió y dio a luz a Henoc. Caín fue el fundador de una ciudad, a la que puso el nombre de su hijo Henoc. 18 A Henoc le nació Irad. Irad fue padre de Mejuiael; Mejuiael fue padre de Metusael, y Metusael fue padre de Lamec.

19 [bp] Jer. 35

19 Lamec tuvo dos mujeres: una se llamaba Adá, y la otra, Silá.

20-22 [bti] Gn. 1. 28; Sal. 8. 3-8; Sal. 115. 16; Jb. 28. 1-10

20 Adá fue madre de Iabal, el antepasado de los que viven en campamentos y crían ganado. 21 El nombre de su hermano era Iubal, el antepasado de los que tocan la lira y la flauta.

22 [bp] Ecli. 38. 28

22 Silá, por su parte, fue madre de Tubal Caín, el antepasado de los forjadores de bronce y de los herreros. Naamá fue hermana de Tubal Caín.

El canto de Lamec [ 23 | 24 ]

23 * Lamec dijo a sus mujeres:
«¡Adá y Silá, escuchen mi voz:
mujeres de Lamec, oigan mi palabra!
Yo maté a un hombre por una herida,
y a un muchacho por una contusión.

24 [bj] Mt. 18. 22 [bjl] Gn. 4. 15; Gn. 9. 6; Éx. 21. 25+ [ba] Éx. 21. 23-25; 13. 14-15 [bc] Mt. 18. 21-22

24 Porque Caín será vengado siete veces,
pero Lamec lo será setenta y siete».
4

El episodio relatado en los vs. 1-16 supone una civilización ya evolucionada: la vida pastoril se opone a la agricultura (v. 2); ya se ofrecen sacrificios a Dios (vs. 3-4); existen otros hombres que pueden matar a Caín (v. 14) y los miembros de su propia tribu podrán vengarlo (v. 15). Estos indicios muestran que el episodio de Caín y Abel no debe ser interpretado como un hecho «histórico», que tuvo por actores a los hijos del primer hombre, sino como un «ejemplo arquetípico», que pone de manifiesto los efectos de la desobediencia narrada en el capítulo anterior: después del pecado del hombre contra Dios, se desencadena la lucha del hombre contra el hombre, y a causa de este primer crimen la muerte hace su entrada violenta en el mundo. El crimen de Caín no escapa a la justicia divina (vs. 9-12), pero Dios le dirige una advertencia antes de su falta, y la pena es atemperada por la misericordia: la marca que recibe Caín es una señal que lo protege.

4.23-24

Este canto, denominado habitualmente «canto de la espada», ha sido compuesto para gloria de Lamec, un héroe del desierto. Su presencia en este lugar atestigua la ferocidad siempre en aumento de los descendientes de Caín y muestra como el pecado va extendiendo su dominación sobre el mundo. El número «setenta y siete» indica que la venganza es ilimitada. En contraposición con esta actitud, la ley del talión (Éx. 21. 23-25; Lev. 24. 19-20; Deut. 19. 21), al imponer un castigo igual a la ofensa, reduce la venganza a sus justos límites. El Apóstol Pedro, en cambio, recibirá de Jesús la orden de perdonar «setenta veces siete» (Mt. 18. 22).

1. Éx. 21. 23-25:

23 Pero si sucede una desgracia, tendrás que dar vida por vida, 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 quemadura por quemadura, herida por herida, contusión por contusión.

2. Lev. 24. 19-20:

19 Si alguien lesiona a su prójimo, lo mismo que él hizo se le hará a él: 20 fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; se le hará la misma lesión que él haya causado al otro.

3. Deut. 19. 21:

21 No tendrás compasión: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.

4. Mt. 18. 22:

22 Jesús le respondió: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
4.25

«Adán», nombre propio del primer hombre, corresponde al hebreo «adán», que significa «hombre». Ver notas 1. 26-27 ;2. 7.

4.26

«El Señor»: siguiendo una costumbre judía, algunas versiones antiguas y modernas de la Biblia sustituyen con esta expresión el nombre del Dios de Israel, que en el texto hebreo aparece solamente con sus cuatro consonantes: YHWH. Hacia el siglo IV a.C., los judíos dejaron de pronunciar ese nombre y lo sustituyeron por Adonai, «el Señor». De allí que sea difícil saber cómo se lo pronunciaba realmente aunque varios indicios sugieren que la pronunciación correcta es Yahvé. Según las tradiciones «elohísta» (Éx. 3. 13-15) y «sacerdotal» (Éx. 6. 2-3), este nombre divino fue revelado por primera vez a Moisés. En cambio, para la tradición «yahvista» - a la que pertenece este versículo - ya era conocido e invocado desde los orígenes de la humanidad. Esto último indicaría que el nombre Yahvé tiene un origen preisraelita.

1. Éx. 3. 13-15:

13 Moisés dijo a Dios: “Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cuál es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?”. 14 Dios dijo a Moisés: “Yo soy el que soy”. Luego añadió: “Tú hablarás así a los israelitas: ‘Yo soy ’ me envió a ustedes”. 15 Y continuó diciendo a Moisés: “Tu hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre, y así seré invocado en todos los tiempos futuros.

2. Éx. 6. 2-3:

2 Dios habló a Moisés y le dijo: “Yo soy el Señor. 3 Yo me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como el Dios Todopoderoso, pero no me di a conocer a ellos con mi nombre ‘el Señor’.