Génesis 22: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

El sacrificio de Isaac [ 1 | 19 ]

1 [bj] Sab. 10. 5; Ecli. 44. 20; Heb. 11. 17; Sant. 2. 21-22; Gn. 31. 11; Gn. 46. 2; Éx. 3. 4; 1 Sam. 3. 4

1 Después de estos acontecimientos, Dios puso a prueba a Abraham. “¡Abraham!”, le dijo. Él respondió: “Aquí estoy”.

2 [bpe] Lev. 18. 21 [bc] 2 Crón. 3. 1

2 Entonces Dios le siguió diciendo: “Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que yo te indicaré”.
3 A la madrugada del día siguiente, Abraham ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus servidores y a su hijo Isaac, y después de cortar la leña para el holocausto, se dirigió hacia el lugar que Dios le había indicado. 4 Al tercer día, alzando los ojos, divisó el lugar desde lejos, 5 y dijo a sus servidores: “Quédense aquí con el asno, mientras yo y el muchacho seguimos adelante. Daremos culto a Dios, y después volveremos a reunirnos con ustedes”.

6 [bj] Jn. 19. 17

6 Abraham recogió la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac; él, por su parte, tomó en sus manos el fuego y el cuchillo, y siguieron caminando los dos juntos. 7 Isaac rompió el silencio y dijo a su padre Abraham: “¡Padre!”. Él respondió: “Sí, hijo mío”. “Tenemos el fuego y la leña, continuó Isaac, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?”. 8 “Dios proveerá el cordero para el holocausto”, respondió Abraham. Y siguieron caminando los dos juntos.

9 [bj] Sant. 2. 21

9 Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. 10 Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo.

11 [bc] 1 Sam. 3. 10

11 Pero el Ángel del Señor lo llamó desde el cielo: “¡Abraham, Abraham!”. “Aquí estoy”, respondió él.

12 [bj] Éx. 20. 20; Deut. 6. 2; Jn. 3. 16; 1 Jn. 4. 9; Rom. 8. 32; Heb. 11. 17

12 Y el Ángel le dijo: “No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único”.

13 [bc] 2 Rey. 3. 26-27; Is. 57. 5 [bpe] Éx. 12. 13-15

13 Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. 14 Abraham llamó a ese lugar: “El Señor proveerá”, y de allí se origina el siguiente dicho: “En la montaña del Señor se proveerá”.

15 [bc] Gn. 12. 2; Heb. 6. 13-14; Heb. 11. 12

15 Luego el Ángel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo,

16 [bpe] Heb. 6. 13

16 y le dijo: “Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único,

17 [bj] Gn. 12. 2; Gn. 15. 5; Gn. 16. 2; Gn. 32. 13; Gn. 24. 60; Is. 14. 2 [bc] 2 Sam. 5. 6-9

17 yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos,

18 [bj] Gn. 12. 3

18 y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz”.
19 Abraham regresó a donde estaban sus servidores. Todos juntos se fueron a Berseba, y Abraham residió allí.

Los descendientes de Najor [ 20 | 24 ]

20 [bc] Gn. 11. 27. 29; Gn. 35. 22-26; Gn. 17. 20; Gn. 25. 12-16

20 Después de un tiempo, Abraham recibió la noticia de que también Milcá había dado hijos a su hermano Najor: 21 Us, su primogénito; Buz, hermano de este; Quemuel, padre de Arám,

22 [bj] Gn. 24. 15; Gn. 25. 20; Gn. 28. 2

22 y además Quésed, Jazó, Pildás, Idlaf y Betuel. 23 Este último fue padre de Rebeca. Estos son los ocho hijos que Milcá dio a Najor, el hermano de Abraham. 24 Además, Najor tenía una esclava llamada Reumá, que fue madre de Tébaj, Gajam, Tajas y Maacá.
22

Dios pone a prueba una vez más la fe de Abraham, al exigirle el sacrificio de su hijo Isaac. El episodio narrado parece haber sido originariamente el relato de fundación de un santuario israelita. Según una tradición posterior, Moria es la colina donde fue erigido el Templo de Jerusalén (2 Crón. 3. 1). Además, el texto implica la condenación de los sacrificios de niños que eran comunes entre los pueblos vecinos a Israel (Deut. 12. 31), y que incluso los israelitas practicaron ocasionalmente (2 Rey. 3. 27; 16. 3; 21. 6; 23. 10). Los textos legislativos y proféticos ratifican esta condena. Ver nota Jue. 11. 30-31.

1. 2 Crón. 3. 1:

1 Salomón comenzó a construir la Casa del Señor en Jerusalén, sobre el monte Moria, donde el Señor se había aparecido a su padre David, en el lugar que había preparado David sobre la era de Ornán, el jebuseo.

2. Deut. 12. 31:

31 No obres de esa manera con el Señor, tu Dios. Porque él considera abominable y detesta todo lo que ellas hacen para honrar a sus dioses, ya que llegan incluso a quemar a sus hijos y a sus hijas en homenaje a esos dioses.

3. 2 Rey. 3. 27:

27 Entonces tomó a su hijo primogénito, el que debía reinar después de él, y lo ofreció en holocausto sobre la muralla. Y se desencadenó una ira tan grande contra Israel, que debieron retirarse de allí y volver a su país.

4. 16. 3:

3 Siguió el camino de los reyes de Israel; incluso inmoló a su hijo en el fuego, según las costumbres abominables de las naciones que el Señor había desposeído delante de los israelitas.

5. 21. 6:

6 Inmoló a su hijo en el fuego, practicó la astrología y la magia, e instituyó nigromantes y adivinos. Persistió en hacer lo que es malo a los ojos del Señor, provocando su indignación.

6. 23. 10:

10 Además, profanó el Tófet del valle de Ben Hinnóm, para que nadie inmolara en el fuego a su hijo o a su hija, en honor de Moloc.