Oficio de Lecturas: Viernes 2 - PASCUA

N° de semana del SALTERIO ROMANO: 2

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CANTOS PARA HOY...

INVOCACIÓN INICIAL

* Si es la PRIMER ORACIÓN del día [Oficio de Lecturas o Láudes]:

V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Sal. 50. 17

* Si NO es la primer oración del día: [Cualquiera de las horas...]

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Sal. 39. 14

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. AMÉN.

* Sal. 103. 31 * Lc. 2. 14 * Rom. 14. 11 * Rom. 16. 25 * Apoc. 1. 4. 8 * Apoc. 4. 8 * Apoc. 19. 7

INVITATORIO

Ir al INVITATORIO MONÁSTICO DE HOY

* El Invitatorio se dice como introducción a todo el Conjunto de la oración cotidiana. Se antepone o bien al Oficio de lectura o bien a las Laudes, según se comience el día por una u otra acción litúrgica. * Sin embargo, cuando el rezo del Oficio del día se inicia con las Laudes, en el Invitatorio puede omitirse, si se juzga oportuno, el salmo con su antífona y decirse únicamente el versículo Señor, abre mis labios. * Se dice luego el salmo 94 (o bien el salmo 99, el 66, o el 23), con la antífona correspondiente, en forma responsorial. Antes de iniciarse el salmo, se recita la antífona y la asamblea la repite. Luego la antífona se va repitiendo después de cada una de las estrofas del salmo. * Cuando el Oficio es recitado por una sola persona, no es necesario repetir la antífona del Invitatorio después de cada estrofa; basta con que se diga una sola vez antes de empezar el salmo. * La antífona para el Invitatorio, en las solemnidades y en las fiestas, se toma del respectivo Propio o Común. * En las memorias de los santos, a no ser que tengan antífona propia, puede elegirse la del Común o la de la feria.

PASCUA:

* La antífona para el Invitatorio, en el TRÍDUO PASCUAL, en las solemnidades y en las fiestas, se toma del respectivo Propio, o Común. * En el Oficio dominical y ferial del tiempo pascual, desde el domingo de Pascua hasta la solemnidad de la Ascensión del Señor, exclusive, se dice: * Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. * Durante los días entre la solemnidad de la Ascensión del Señor y el domingo de Pentecostés, exclusive, se dice: * A Cristo, el Señor, que nos prometió el Espíritu Santo, venid | vengan, adorémosle. Aleluya. * Si para el Invitatorio se escoge el salmo 99, el 66 o el 23, y el salmo escogido formara ya parte de la salmodia del día, se diría entonces en su lugar, en la salmodia, el salmo 94. * A continuación se dice el himno del Oficio de lectura o el de Laudes, según que el Invitatorio haya precedido a una u otra de estas Horas.

dias:tp

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluia. ( Lc. 24. 34 )

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HIMNOS

DE: ol:vi
* A continuación se dice el himno que corresponda al Oficio del día. * En el Oficio dominical y ferial, se dice el himno que se indica al principio de cada tiempo. * En las solemnidades, en las fiestas y en los días dentro de la octava de Navidad, el himno se toma del Propio o del Común. * En las memorias de los santos, si no tienen himno propio, puede elegirse el himno del Común o el de la feria. * Además de los himnos que aparecen en el lugar propio de cada uno de los Oficios, pueden usarse, sobre todo en las celebraciones con el pueblo, otros cantos oportunos y debidamente aprobados. * Si el Oficio de lectura se dice unido a otra Hora, puede substituirse el himno del Oficio de lectura por el de la referida Hora.

1. «¿Qué has visto de camino,♪ ♫

¡+ Himnos!... PROPIOS y COMUNES DEL TIEMPO... No dejes de usar también esta sección, que completa o complementa a esta, y a la que se le van agregando NUEVOS HIMNOS...

SALMODIA

DE: ol:vi-2

1) Ir al SALTERIO en 4 semanas. |*| 2) Ir al |*| VIGILIAS MONACALES: *VIGILIAS, ESQUEMA A, del día VIERNES | FERIA SEXTA *VIGILIAS, ESQUEMA B, del día VIERNES |*| ELEGIR OTROS SALMOS y ANTÍFONAS

* Terminado el himno sigue la salmodia, que consta de tres salmos o fragmentos de salmo, que se dicen con sus respectivas antífonas. * En las solemnidades y en las fiestas y durante la octava de Navidad, en el Triduo Pascual, en los días dentro de la octava de Pascua, los salmos y las antífonas son propios. (Cuaresma - en el Oficio de Lecturas - usa las mismas antífonas del Tiempo Ordinario, o Durante el año) * En el Oficio dominical y ferial, los salmos y las antífonas se toman del Salterio. Los domingos de Adviento y los domingos de Pascua tienen antífonas propias que se indican en el Salterio, en su respectivo lugar. * En las memorias de los santos, los salmos y las antífonas se toman del Salterio, excepto cuando tienen propios esos elementos.

I

Ant. 1: Señor, no me castigues con cólera. [ Sal. 37. 2 ]
Tienen el mismo texto de Levoratti - Trusso:
SALMO: Sal. 37. 2-5
Podemos rezar también con estas Biblias...o CANTAR...

II

Ant. 2: Señor, todas mis ansias están en tu presencia. [ Sal. 37. 10 ]
Tienen el mismo texto de Levoratti - Trusso:
SALMO: Sal. 37. 6-13
Podemos rezar también con estas Biblias...o CANTAR...

III

Ant. 3: Yo te confieso mi culpa, no me abandones, Señor. [ Sal. 37. 19. 22 ]
Tienen el mismo texto de Levoratti - Trusso:
SALMO: Sal. 37. 14-23
Podemos rezar también con estas Biblias...o CANTAR...

Versículo

DE: ol:vi-2
* Antes de empezar las lecturas se dice el versículo, cuya finalidad es ayudar a los que oran a pasar de la salmodia a la audición de la palabra de Dios. El versículo se indica antes de la primera lectura. * En las solemnidades y en las fiestas, el versículo se indica antes de la primera lectura, en el Propio o en el Común. * En el Oficio dominical y ferial y en la memoria de los santos, se dice el versículo indicado en el Salterio.

LECTURA BÍBLICA * Ciclo BIENAL: Año I.

* Cada día hay dos lecturas, la primera bíblica y la segunda hagiográfica, patrística o de escritores eclesiásticos. * La lectura bíblica, con su correspondiente responsorio, en las solemnidades y en las fiestas, se toma del respectivo Propio o del Común. En todos los demás días, se toma del Propio del tiempo: en los años impares, se toma la lectura del año I; en los años pares, la del año II.

CEA: NORMAS GENERALES SOBRE EL CALENDARIO [2018]

* El Adviento comienza el domingo mas cercano al 30 de Noviembre, y se extiende cuatro semanas; la cuarta semana se interrumpe ante la celebración de la Navidad que tiene por fecha fija el 25 de diciembre. * Por iniciarse un nuevo año litúrgico, el ciclo dominical cambia al año B (2018) y se utiliza el volumen I de la Liturgia de las Horas; en el oficio de Lectura se toma la primera lectura señalada como año II (correspondiente al año 2018 que es el predominante durante el año litúrgico que comienza).
Del libro del Apocalipsis
Podemos elegir entre estas Biblias...

1 Después tuve la siguiente visión: Había una puerta abierta en el cielo, y la voz que había escuchado antes, hablándome como una trompeta, me dijo: «Sube aquí, y te mostraré las cosas que deben suceder en seguida». 2 En ese mismo momento, fui arrebatado por el Espíritu y vi en el cielo un trono, en el cual alguien estaba sentado. 3 El que estaba sentado tenía el aspecto de una piedra de jaspe y de ágata. Rodeando el trono, vi un arco iris que tenía el aspecto de la esmeralda. 4 Y alrededor de él, había otros veinticuatro tronos, donde estaban sentados veinticuatro Ancianos, con túnicas blancas y coronas de oro en la cabeza. 5 Del trono salían relámpagos, voces y truenos, y delante de él ardían siete lámparas de fuego, que son los siete Espíritus de Dios. 6 Frente al trono, se extendía como un mar transparente semejante al cristal. En medio del trono y alrededor de él, había cuatro Seres Vivientes, llenos de ojos por delante y por detrás. 7 El primer Ser Viviente era semejante a un león; el segundo, a un toro; el tercero tenía rostro humano; y el cuarto era semejante a un águila en pleno vuelo. 8 Cada uno de los cuatro Seres Vivientes tenía seis alas y estaba lleno de ojos por dentro y por fuera. Y repetían sin cesar, día y noche: «Santo, santo, santo es el Señor Dios, el Todopoderoso, el que era, el que es y el que viene».

9 Y cada vez que los Seres Vivientes daban gloria, honor y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, 10 los veinticuatro Ancianos se postraban ante él para adorarlo, y ponían sus coronas delante del trono, diciendo:

11 «Tú eres digno, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder. Porque has creado todas las cosas: ellas existen y fueron creadas por tu voluntad».

Responsorio:

1. ♫♪Apoc. 4. 8

8 Cada uno de los cuatro Seres Vivientes tenía seis alas y estaba lleno de ojos por dentro y por fuera. Y repetían sin cesar, día y noche: «Santo, santo, santo es el Señor Dios, el Todopoderoso, el que era, el que es y el que viene».

2. ♫♪Is. 6. 3

3 Y uno gritaba hacia el otro: “¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria”.

LECTURA BÍBLICA * Ciclo BIENAL: Año II.

* Cada día hay dos lecturas, la primera bíblica y la segunda hagiográfica, patrística o de escritores eclesiásticos. * La lectura bíblica, con su correspondiente responsorio, en las solemnidades y en las fiestas, se toma del respectivo Propio o del Común. En todos los demás días, se toma del Propio del tiempo: en los años impares, se toma la lectura del año I; en los años pares, la del año II.

CEA: NORMAS GENERALES SOBRE EL CALENDARIO [2018]

* El Adviento comienza el domingo mas cercano al 30 de Noviembre, y se extiende cuatro semanas; la cuarta semana se interrumpe ante la celebración de la Navidad que tiene por fecha fija el 25 de diciembre. * Por iniciarse un nuevo año litúrgico, el ciclo dominical cambia al año B (2018) y se utiliza el volumen I de la Liturgia de las Horas; en el oficio de Lectura se toma la primera lectura señalada como año II (correspondiente al año 2018 que es el predominante durante el año litúrgico que comienza).
Del libro de los hechos de los Apóstoles
Podemos elegir entre estas Biblias...

17 Al acercarse el tiempo en que debía cumplirse la promesa que Dios había hecho a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto, 18 hasta que vino un nuevo rey que no sabía nada acerca de José. 19 Este rey, empleando la astucia contra nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres y los obligó a que abandonaran a sus hijos recién nacidos para que no sobrevivieran. 20 En ese tiempo nació Moisés, que era muy hermoso delante de Dios. Durante tres meses fue criado en la casa de su padre, 21 y al ser abandonado, la hija del Faraón lo recogió y lo crió como a su propio hijo. 22 Así Moisés fue iniciado en toda la sabiduría de los egipcios y llegó a ser poderoso en palabras y obras.

23 Al cumplir cuarenta años, sintió un vivo deseo de visitar a sus hermanos, los israelitas. 24 Y como vio que maltrataban a uno de ellos salió en su defensa, y vengó al oprimido matando al egipcio. 25 Moisés pensaba que sus hermanos iban a comprender que Dios, por su intermedio, les daría la salvación. Pero ellos no lo entendieron así. 26 Al día siguiente sorprendió a dos israelitas que se estaban peleando y trató de reconciliarlos, diciéndoles: "Ustedes son hermanos, ¿por qué se hacen daño?". 27 Pero el que maltrataba a su compañero rechazó a Moisés y le dijo: "¿Quién te ha nombrado jefe o árbitro nuestro? 28 ¿Acaso piensas matarme como mataste ayer al egipcio?". 29 A oír esto, Moisés huyó y fue a vivir al país de Madián , donde tuvo dos hijos.

30 Al cabo de cuarenta años se le apareció un ángel en el desierto del monte Sinaí, en la llama de una zarza ardiente. 31 Moisés quedó maravillado ante tal aparición y, al acercarse para ver mejor, oyó la voz del Señor que le decía: 32 "Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob". Moisés, atemorizado, no se atrevía a mirar. 33 Entonces el Señor le dijo: "Quítate las sandalias porque estás pisando un lugar sagrado. 34 Yo he visto la opresión de mi Pueblo que está en Egipto, he oído sus gritos de dolor, y por eso he venido a librarlos. Ahora prepárate, porque he decidido enviarte a Egipto".

35 Y a este Moisés, a quien ellos rechazaron diciendo: ¿Quién te ha nombrado jefe o árbitro nuestro?, Dios lo envió como jefe y libertador con la ayuda del ángel que se apareció en la zarza. 36 Él los liberó, obrando milagros y signos en Egipto, en el Mar Rojo y en el desierto, durante cuarenta años. 37 Y este mismo Moisés dijo a los israelitas: Dios suscitará de entre ustedes un profeta semejante a mí. 38 Y cuando el pueblo estaba congregado en el desierto, él hizo de intermediario en el monte Sinaí, entre el ángel que le habló y nuestros padres, y recibió las palabras de vida que luego nos comunicó. 39 Pero nuestros padres no sólo se negaron a obedecerle, sino que lo rechazaron y, sintiendo una gran nostalgia por Egipto, 40 dijeron a Aarón: "Fabrícanos dioses que vayan al frente de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a ese Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto". 41 Entonces, fabricaron un ternero de oro, ofrecieron un sacrificio al ídolo y festejaron la obra de sus manos. 42 Pero Dios se apartó de ellos y los entregó al culto de los astros, como está escrito en el libro de los Profetas: Israelitas, ¿acaso ustedes me ofrecieron víctimas y sacrificios durante los cuarenta años que estuvieron en el desierto? 43 Por el contrario, llevaron consigo la carpa de Moloc y la estrella del Dios Refán, esos ídolos que ustedes fabricaron para adorarlos. Por eso yo los deportaré más allá de Babilonia.

Responsorio:

1. ♫♪Hech. 7. 31-32. 34

31 Moisés quedó maravillado ante tal aparición y, al acercarse para ver mejor, oyó la voz del Señor que le decía: 32 "Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob". Moisés, atemorizado, no se atrevía a mirar.

34 Yo he visto la opresión de mi Pueblo que está en Egipto, he oído sus gritos de dolor, y por eso he venido a librarlos. Ahora prepárate, porque he decidido enviarte a Egipto".

COMENTARIO A LA LECTURA BÍBLICA PRECEDENTE.
[No dejes de hacer click en la tapa de la Biblia que te guste, arriba, para LEER o ESCUCHAR LA PALABRA DE DIOS...]

La presentación grandiosa de la corte celestial inicia la serie de visiones que culminará con la visión final de la nueva Jerusalén. Un lenguaje colorista describe la liturgia que se desarrolla «noche y día» ante el trono del Dios omnipotente, situado con gran majestad sobre la bóveda del firmamento (el llamado «mar transparente» del v 6).

La afinidad entre la experiencia del vidente y las teofanías del Antiguo Testamento es clara, tanto en la estructura del relato como en las imágenes empleadas. Juan depende de Daniel (c. 7), de Ezequiel (cc. 1 y 10) y de Isaías (c. 6), lugares en que se habla de manifestaciones de la gloria del Señor. Recordemos además la escena de Moisés en el monte Horeb (Ex 3).

De entrada, la visión puede desconcertar un poco. Pero hay que tener presentes dos cosas: el hecho de que Juan presenta a lo largo del libro una misma realidad de muchas maneras; las interferencias que hay entre la liturgia celestial y la terrena. El vidente, a quien se concede entrever la gloria del Señor al ser arrebatado por el Espíritu, hace de ella una descripción que se ajusta a lo que le ha sido revelado.

Ahora bien: tras una simbología fantástica y propia de un oriental late una teología profunda. Las figuras e imágenes no son superfluas, y sólo a través de ellas puede el autor expresar lo que ha visto. Hay que subrayar el binomio de trascendencia («alguien sentado en el trono»: v 3; el tres veces santo, invisible) e inmanencia («parecía de...»: v 4): lo único que los ojos de Juan pueden captar es el resplandor de las piedras preciosas

AUTOR: A. Puig
Página/s: 589/590

Textos citados por este comentario:

1. ♫♪Dn. 7

1 El año primero de Baltasar, rey de Babilonia, Daniel tuvo un sueño y unas visiones en su imaginación, mientras se hallaba en su lecho. Él escribió el sueño. Este es el comienzo del relato. 2 Daniel tomó la palabra y dijo: Yo miraba en mis visiones nocturnas, y vi los cuatro vientos del cielo que agitaban el gran mar. 3 Y cuatro animales enormes, diferentes entre sí, emergieron del mar. 4 El primero era como un león y tenía alas de águila. Yo estuve mirando hasta que fueron arrancadas sus alas; él fue levantado de la tierra y puesto de pie sobre dos patas como un hombre, y le fue dado un corazón de hombre. 5 Luego vi otro animal, el segundo, semejante a un oso; él estaba medio erguido y tenía tres costillas en su boca, entre sus dientes. Y le hablaban así: “¡Levántate, devora carne en abundancia!”. 6 Después de esto, yo estaba mirando y vi otro animal como un leopardo; tenía cuatro alas de pájaro sobre el dorso y también cuatro cabezas, y le fue dado el dominio. 7 Después de esto, yo estaba mirando en las visiones nocturnas y vi un cuarto animal, terrible, espantoso y extremadamente fuerte; tenía enormes dientes de hierro, comía, trituraba y el resto lo pisoteaba con las patas. Era diferente de todos los animales que lo habían precedido, y tenía diez cuernos. 8 Yo observaba los cuernos, y vi otro cuerno, pequeño, que se elevaba entre ellos. Tres de los cuernos anteriores fueron arrancados delante de él, y sobre este cuerno había unos ojos como de hombre y una boca que hablaba con insolencia.

9 Yo estuve mirando hasta que fueron colocados unos tronos y un Anciano se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve y los cabellos de su cabeza como la lana pura; su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente.

10 Un río de fuego brotaba y corría delante de él. Miles de millares lo servían, y centenares de miles estaban de pie en su presencia. El tribunal se sentó y fueron abiertos unos libros.

11 Yo miraba a causa de las insolencias que decía el cuerno: estuve mirando hasta que el animal fue muerto, y su cuerpo destrozado y entregado al ardor del fuego. 12 También a los otros animales les fue retirado el dominio, pero se les permitió seguir viviendo por un momento y un tiempo.

13 Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él.

14 Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido.

15 Yo, Daniel, quedé profundamente turbado en mi espíritu, y las visiones de mi imaginación me llenaron de espanto. 16 Me acerqué a uno de los que estaban de pie y le pregunté la verdad acerca de todo aquello. Él me habló y me hizo conocer la interpretación de las cosas. 17 “Esos cuatro animales enormes son cuatro reyes que se alzarán de la tierra; 18 y los Santos del Altísimo recibirán la realeza, y la poseerán para siempre, por los siglos de los siglos”.

19 Entonces quise saber la verdad acerca del cuarto animal, que era diferente de todos los demás, extremadamente terrible, y que tenía dientes de hierro y garras de bronce: el que devoraba, trituraba y pisoteaba el resto con las patas; 20 y también acerca de los diez cuernos de su cabeza, y del otro cuerno que se había elevado y ante el cual habían caído tres; es decir, el cuerno que tenía ojos y una boca que hablaba con insolencia, y que parecía más grande que los otros. 21 Yo miraba, y este cuerno hacía la guerra a los Santos del Altísimo y prevalecía sobre ellos, 22 hasta que vino el Anciano, se hizo justicia a los Santos del Altísimo y llegó el momento en que los Santos entraron en posesión de la realeza.

23 Él habló así: “En lo que respecta al cuarto animal, habrá sobre la tierra un cuarto reino, diferente de todos los reinos: él devorará toda la tierra, la pisoteará y la triturará.

24 En cuanto a los diez cuernos, de este reino surgirán diez reyes, y otro surgirá después de ellos: será diferente de los anteriores y abatirá a tres reyes.

25 Hablará contra el Altísimo y maltratará a los Santos del Altísimo. Tratará de cambiar los tiempos festivos y la Ley, y los Santos serán puestos en sus manos por un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo.

26 Pero luego se sentará el tribunal, y a ese rey se le quitará el dominio, para que sea destruido y aniquilado definitivamente.

27 Y la realeza, el dominio y la grandeza de todos los reinos bajo el cielo serán entregados al pueblo de los Santos del Altísimo. Su reino es un reino eterno, y todos los imperios lo servirán y le obedecerán”.

28 Aquí termina el relato. En cuanto a mí, Daniel, mis pensamientos me llenaron de espanto y cambié de color. Y yo conservé estas cosas en mi corazón.

2. ♫♪Ez. 1

1 El año treinta, el día quinto del cuarto mes, mientras me encontraba en medio de los deportados, a orillas del río Quebar, se abrió el cielo y tuve visiones divinas. 2 El día cinco del mes –era el año quinto de la deportación del rey Joaquín– 3 la palabra del Señor llegó a Ezequiel, hijo del sacerdote Buzí, en el país de los caldeos, a orillas del río Quebar. Allí la mano del Señor descendió sobre él.

3. ♫♪Ez. 10

1 Yo miré, y sobre la plataforma que estaba encima de la cabeza de los querubines, había como una piedra de zafiro: por encima de ellos, se veía algo así como la figura de un trono. 2 El Señor dijo al hombre vestido de lino: “Entra en medio del círculo, debajo del querubín, llena tus manos con las brasas incandescentes que están entre los querubines, y espárcelas sobre la ciudad”. Y el hombre entró allí, ante mis propios ojos. 3 Cuando el hombre entró, los querubines estaban a la derecha de la Casa y la nube llenaba el atrio interior. 4 La gloria del Señor se elevó por encima del querubín y se dirigió hacia el umbral de la Casa: la nube llenó la Casa, y el atrio se llenó de la claridad de la gloria del Señor. 5 El ruido de las alas de los querubines se oyó hasta en el atrio exterior, como la voz del Todopoderoso cuando habla. 6 Cuando el Señor ordenó al hombre vestido de lino que tomara fuego de en medio del círculo, entre los querubines, el hombre avanzó y se detuvo al lado de la rueda. 7 El querubín extendió su mano hacia el fuego que estaba entre los querubines, lo tomó y lo puso en las manos del hombre vestido de lino: este lo recibió y salió. 8 Entonces apareció bajo las alas de los querubines algo así como una mano de hombre. 9 Yo miré, y vi que había cuatro ruedas al lado de los querubines, una al lado de cada uno, y el aspecto de las ruedas era brillante como el topacio. 10 En cuanto a su aspecto, las cuatro tenían la misma forma, y era como si una rueda estuviera metida dentro de otra. 11 Cuando avanzaban, podían ir en las cuatro direcciones y no se volvían al avanzar, porque iban derecho hacia el lugar adonde estaba orientada la cabeza, sin volverse al avanzar. 12 Y todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos y sus alas, lo mismo que las ruedas, estaban llenas de ojos, alrededor de las cuatro ruedas. 13 Yo oí que se daba a estas ruedas el nombre de “círculo”. 14 Cada uno de ellos tenía cuatro rostros: el primero era un rostro de querubín, el segundo, un rostro de hombre, el tercero, un rostro de león y el cuarto, un rostro de águila. 15 Los querubines se elevaron: eran los mismos seres vivientes que yo había visto a orillas del río Quebar. 16 Cuando los querubines avanzaban, las ruedas avanzaban al lado de ellos, y cuando desplegaban sus alas para elevarse por encima del suelo, las ruedas no se apartaban de su lado. 17 Cuando los querubines se detenían, ellas también se detenían, y cuando se elevaban, las ruedas se elevaban al mismo tiempo, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.

18 La gloria del Señor salió de encima del umbral de la Casa y se detuvo sobre los querubines. 19 Al salir, los querubines desplegaron sus alas y se elevaron del suelo, ante mis propios ojos, y las ruedas lo hicieron al mismo tiempo. Ellos se detuvieron a la entrada de la puerta oriental de la Casa del Señor, y la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos, en lo alto. 20 Eran los seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel a orillas del río Quebar, y reconocí que eran querubines. 21 Cada uno tenía cuatro rostros y cuatro alas, y una especie de manos de hombre debajo de sus alas. 22 En cuanto a la forma de sus rostros, era la misma que yo había visto en una visión a orillas del río Quebar. Cada uno avanzaba derecho hacia adelante.

4. ♫♪Is. 6

1 El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo. 2 Unos serafines estaban de pie por encima de él. Cada uno tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, y con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. 3 Y uno gritaba hacia el otro: “¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria”.

4 Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo. 5 Yo dije: “¡Ay de mí, estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos!”.

6 Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar. 7 Él le hizo tocar mi boca, y dijo: “Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada y tu pecado ha sido expiado”.

8 Yo oí la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?”. 8 Yo respondí: “¡Aquí estoy: envíame!”. 9 “Ve, me dijo; tú dirás a este pueblo: ‘Escuchen, sí, pero sin entender; miren bien, pero sin comprender’.

10 Embota el corazón de este pueblo, endurece sus oídos y cierra sus ojos, no sea que vea con sus ojos y oiga con sus oídos, que su corazón comprenda y que se convierta y sane”.

11 Yo dije: “¿Hasta cuándo, Señor?”. Él respondió: “Hasta que las ciudades queden devastadas, sin habitantes, hasta que las casas estén sin un hombre y el suelo devastado sea una desolación.

12 El Señor alejará a los hombres y será grande el abandono en medio del país.

13 Y si queda una décima parte, ella, a su vez, será destruida. Como el terebinto y la encina que, al ser abatidos, conservan su tronco talado, así ese tronco es una semilla santa”.

5. ♫♪Éx. 3

1 Moisés, que apacentaba las ovejas de su suegro Jetró, el sacerdote de Madián, llevó una vez el rebaño más allá del desierto y llegó a la montaña de Dios, al Horeb. 2 Allí se le apareció el Ángel del Señor en una llama de fuego, que salía de en medio de la zarza. Al ver que la zarza ardía sin consumirse, 3 Moisés pensó: “Voy a observar este grandioso espectáculo. ¿Por qué será que la zarza no se consume?”. 4 Cuando el Señor vio que él se apartaba del camino para mirar, lo llamó desde la zarza, diciendo: “¡Moisés, Moisés!”. “Aquí estoy”, respondió él. 5 Entonces Dios le dijo: “No te acerques hasta aquí. Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa”. 6 Luego siguió diciendo: “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”. Moisés se cubrió el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios.

7 El Señor dijo: “Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. 8 Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos. 9 El clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto cómo son oprimidos por los egipcios. 10 Ahora ve, yo te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas”.

11 Pero Moisés dijo a Dios: “¿Quién soy yo para presentarme ante el Faraón y hacer salir de Egipto a los israelitas?”. 12 ”Yo estaré contigo, le dijo Dios, y esta es la señal de que soy yo el que te envía: después que hagas salir de Egipto al pueblo, ustedes darán culto a Dios en esta montaña”.

13 Moisés dijo a Dios: “Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cuál es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?”. 14 Dios dijo a Moisés: “Yo soy el que soy”. Luego añadió: “Tú hablarás así a los israelitas: ‘Yo soy ’ me envió a ustedes”. 15 Y continuó diciendo a Moisés: “Tu hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre, y así seré invocado en todos los tiempos futuros. 16 Ve a reunir a los ancianos de Israel y diles: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: ‘Yo los he visitado y he visto cómo los maltrataban los egipcios. 17 Por eso decidí librarlos de la opresión que sufren en Egipto, para llevarlos al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos, a una tierra que mana leche y miel ’. 18 Ellos te escucharán, y tú irás a presentarte ante el rey de Egipto, junto con los ancianos de Israel. Entonces le dirás: ‘El Señor, el Dios de los hebreos, vino a nuestro encuentro. Y ahora tenemos que realizar una marcha de tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios al Señor, nuestro Dios ’. 19 Ya sé que el rey de Egipto no los dejará partir, si no es obligado por la fuerza. 20 Pero yo extenderé mi mano y castigaré a Egipto, realizando ante ellos toda clase de prodigios. Así él los dejará partir, 21 y haré que este pueblo se gane el favor de los egipcios, de manera que cuando ustedes salgan, no se vayan con las manos vacías. 22 Por eso, cada mujer pedirá a su vecina y a la que se hospeda en su casa, objetos de plata y oro, y también vestidos, y se los pondrán a sus hijos e hijas. Así despojarán a los egipcios”.

TOMADO DE: La Biblia, día a día. Comentario exegético a las lecturas de la Liturgia de las Horas
[Equipo de redacción: E. CORTES | J. O. TUÑI | F. RAURELL]

SEGUNDA LECTURA: Patrística...

* La segunda lectura, en todas las celebraciones de los santos, tanto si se trata de una solemnidad como de una fiesta o de una memoria, es hagiográfica y se toma del Propio o del Común. * En los demás Oficios, en cambio, la segunda lectura es patrística o bien de escritores eclesiásticos, y se toma del Propio del tiempo, de donde ya ha sido tomada la lectura bíblica. Después de esta segunda lectura, se dice también el responsorio correspondiente. * Esta segunda lectura, sin embargo, se puede tomar no sólo del Leccionario que ofrece este mismo volumen de la Liturgia de las Horas, sino también de otro Leccionario patrístico debidamente aprobado. * En las ferias desde el 17 al 24 de diciembre y durante la octava de Navidad, y en las ferias de Cuaresma, si se quiere hacer la memoria simplificada de algún santo, después de la segunda lectura con su responsorio, puede añadirse, como tercera lectura, la hagiográfica del Oficio del santo, seguida de su propio responsorio; en este caso, el Oficio de lectura no concluye con la oración de la feria, sino con la del santo. * [Cuando la base de datos contiene, aparece el botón del * CICLO BIENAL, y podemos disfrutar de la lectura correspondiente...]

ORACIÓN

de: la:vi-2
* Después del himno Señor, Dios eterno, o, si este himno debe omitirse, después del segundo responsorio, se dice la oración que corresponda al Oficio del día. * En el Oficio dominical y ferial, se toma del Propio del tiempo, a no ser que, en las ferias, se haga la memoria simplificada de algún santo. * En las solemnidades, en las fiestas y en las memorias de los santos, se toma del respectivo Propio o del Común. * En las ferias desde el 17 al 24 de diciembre y durante la octava de Navidad, y en las ferias de Cuaresma, si se hace la memoria simplificada de algún santo, la oración conclusiva se toma del Propio o Común del santo. * Cuando el Oficio de lectura forma parte de la celebración de una vigilia dominical o festiva prolongada (Principios y normas generales de la Liturgia de las Horas, núm. 73), antes del himno Señor, Dios eterno se dicen los cánticos correspondientes y se proclama el evangelio propio de la vigilia dominical o festiva, tal como se indica en el Apéndice I, p. 1337. * Si el Oficio de lectura se dice inmediatamente antes de otra Hora del Oficio, puede decirse como himno del Oficio de lectura el himno propio de esa otra Hora; luego, al final del Oficio de lectura, se omite la oración y la conclusión y se pasa directamente a la salmodia de la otra Hora, omitiendo su versículo introductorio y el Gloria al Padre.

I. Del Misal [Oración Colecta] de la CEA : Dios y Padre nuestro, luz verdadera y esperanza del alma, concede que nuestros corazones eleven a ti una oración digna y te alaben siempre al proclamar tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

II. De la Liturgia de las Horas: