Oficio de Lecturas: Sábado 31 - Durante el año

N° de semana del SALTERIO ROMANO: 3

CANTOS PARA HOY...

INVOCACIÓN INICIAL

* Si es la PRIMER ORACIÓN del día [Oficio de Lecturas o Láudes]:

V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Sal. 50. 17

* Si NO es la primer oración del día: [Cualquiera de las horas...]

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Sal. 39. 14

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. AMÉN.

* Sal. 103. 31 * Lc. 2. 14 * Rom. 14. 11 * Rom. 16. 25 * Apoc. 1. 4. 8 * Apoc. 4. 8 * Apoc. 19. 7

INVITATORIO

Ir al INVITATORIO MONÁSTICO DE HOY

* El Invitatorio se dice como introducción a todo el Conjunto de la oración cotidiana. Se antepone o bien al Oficio de lectura o bien a las Laudes, según se comience el día por una u otra acción litúrgica. * Sin embargo, cuando el rezo del Oficio del día se inicia con las Laudes, en el Invitatorio puede omitirse, si se juzga oportuno, el salmo con su antífona y decirse únicamente el versículo Señor, abre mis labios. * Se dice luego el salmo 94 (o bien el salmo 99, el 66, o el 23), con la antífona correspondiente, en forma responsorial. Antes de iniciarse el salmo, se recita la antífona y la asamblea la repite. Luego la antífona se va repitiendo después de cada una de las estrofas del salmo. * Cuando el Oficio es recitado por una sola persona, no es necesario repetir la antífona del Invitatorio después de cada estrofa; basta con que se diga una sola vez antes de empezar el salmo. * La antífona para el Invitatorio, en las solemnidades y en las fiestas, se toma del respectivo Propio o Común. * En las memorias de los santos, a no ser que tengan antífona propia, puede elegirse la del Común o la de la feria. * Si para el Invitatorio se escoge el salmo 99, el 66 o el 23, y el salmo escogido formara ya parte de la salmodia del día, se diría entonces en su lugar, en la salmodia, el salmo 94. * A continuación se dice el himno del Oficio de lectura o el de Laudes, según que el Invitatorio haya precedido a una u otra de estas Horas.

id:sa-I

Ant. Del Señor es la Tierra y cuanto la llena; vengan, adorémosle. (Sal. 23. 1)

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HIMNOS

DE: ol:sa-3
* A continuación se dice el himno que corresponda al Oficio del día. * En el Oficio dominical y ferial, se dice el himno que se indica al principio de cada tiempo. * En las solemnidades, en las fiestas y en los días dentro de la octava de Navidad, el himno se toma del Propio o del Común. * En las memorias de los santos, si no tienen himno propio, puede elegirse el himno del Común o el de la feria. * Además de los himnos que aparecen en el lugar propio de cada uno de los Oficios, pueden usarse, sobre todo en las celebraciones con el pueblo, otros cantos oportunos y debidamente aprobados. * Si el Oficio de lectura se dice unido a otra Hora, puede substituirse el himno del Oficio de lectura por el de la referida Hora.

1. Señor, Tú que llamaste

¡+ Himnos!... PROPIOS y COMUNES DEL TIEMPO... No dejes de usar también esta sección, que completa o complementa a esta, y a la que se le van agregando NUEVOS HIMNOS...

SALMODIA

DE: ol:sa-3

1) Ir al SALTERIO en 4 semanas. |*| 2) Ir al |*| VIGILIAS MONACALES: *VIGILIAS, ESQUEMA A, del día SÁBADO *VIGILIAS, ESQUEMA B, del día SABADO |*| ELEGIR OTROS SALMOS y ANTÍFONAS

* Terminado el himno sigue la salmodia, que consta de tres salmos o fragmentos de salmo, que se dicen con sus respectivas antífonas. * En las solemnidades y en las fiestas y durante la octava de Navidad, en el Triduo Pascual, en los días dentro de la octava de Pascua, los salmos y las antífonas son propios. (Cuaresma - en el Oficio de Lecturas - usa las mismas antífonas del Tiempo Ordinario, o Durante el año) * En el Oficio dominical y ferial, los salmos y las antífonas se toman del Salterio. Los domingos de Adviento y los domingos de Pascua tienen antífonas propias que se indican en el Salterio, en su respectivo lugar. * En las memorias de los santos, los salmos y las antífonas se toman del Salterio, excepto cuando tienen propios esos elementos.

I

Ant. 1: Den gracias al Señor por su Misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. [ Sal. 106. 8 ]
Tienen el mismo texto de Levoratti - Trusso:
SALMO: Sal. 106. 1-22
Podemos rezar también con estas Biblias...o CANTAR...

II

Ant. 2: Contemplaron las obras de Dios y sus maravillas. [ Sal. 106. 24 ]
Tienen el mismo texto de Levoratti - Trusso:
SALMO: Sal. 106. 23-32
Podemos rezar también con estas Biblias...o CANTAR...

III

Ant. 3: Los rectos lo ven y se alegran, y comprenden la misericordia del Señor. [ Sal. 106. 43 ]
Tienen el mismo texto de Levoratti - Trusso:
SALMO: Sal. 106. 33-43
Podemos rezar también con estas Biblias...o CANTAR...

Versículo

DE: ol:sa-I
* Antes de empezar las lecturas se dice el versículo, cuya finalidad es ayudar a los que oran a pasar de la salmodia a la audición de la palabra de Dios. El versículo se indica antes de la primera lectura. * En las solemnidades y en las fiestas, el versículo se indica antes de la primera lectura, en el Propio o en el Común. * En el Oficio dominical y ferial y en la memoria de los santos, se dice el versículo indicado en el Salterio.

LECTURA BÍBLICA * Ciclo BIENAL: Año I.

* Cada día hay dos lecturas, la primera bíblica y la segunda hagiográfica, patrística o de escritores eclesiásticos. * La lectura bíblica, con su correspondiente responsorio, en las solemnidades y en las fiestas, se toma del respectivo Propio o del Común. En todos los demás días, se toma del Propio del tiempo: en los años impares, se toma la lectura del año I; en los años pares, la del año II.

CEA: NORMAS GENERALES SOBRE EL CALENDARIO [2018]

* El Adviento comienza el domingo mas cercano al 30 de Noviembre, y se extiende cuatro semanas; la cuarta semana se interrumpe ante la celebración de la Navidad que tiene por fecha fija el 25 de diciembre. * Por iniciarse un nuevo año litúrgico, el ciclo dominical cambia al año B (2018) y se utiliza el volumen I de la Liturgia de las Horas; en el oficio de Lectura se toma la primera lectura señalada como año II (correspondiente al año 2018 que es el predominante durante el año litúrgico que comienza).
Del libro de Ezequiel
3 la palabra del Señor llegó a Ezequiel, hijo del sacerdote Buzí, en el país de los caldeos, a orillas del río Quebar. Allí la mano del Señor descendió sobre él.

4 Yo miré, y vi un viento huracanado que venía del norte, y una gran nube con un fuego fulgurante y un resplandor en torno de ella; y de adentro, de en medio del fuego, salía una claridad como de electro. 5 En medio del fuego, vi la figura de cuatro seres vivientes, que por su aspecto parecían hombres. 6 Cada uno tenía cuatro rostros y cuatro alas. 7 Sus piernas eran rectas; sus pies, como pezuñas de ternero, y resplandecían con el fulgor del bronce bruñido. 8 Por debajo de sus alas, aparecían unas manos de hombre, sobre los cuatro costados; los cuatro seres tenían rostros y alas. 9 Sus alas se tocaban una a la otra, y ellos no se volvían cuando avanzaban: cada uno iba derecho hacia adelante. 10 En cuanto a la forma de sus rostros, los cuatro tenían un rostro de hombre, un rostro de león a la derecha, un rostro de toro a la izquierda, y un rostro de águila. 11 Sus alas estaban extendidas hacia lo alto: cada uno tenía dos alas que se tocaban entre sí y otras dos que les cubrían el cuerpo. 12 Ellos avanzaban de frente: iban adonde los impulsaba el espíritu, y no se volvían al avanzar. 13 Entre los seres vivientes había un fuego como de brasas incandescentes, como de antorchas, que se agitaba en medio de ellos; el fuego resplandecía, y de él salían rayos. 14 Los seres vivientes iban y venían, y parecían relámpagos.

15 Yo miré a los seres vivientes, y vi que en el suelo, al lado de cada uno de ellos, había una rueda. 16 El aspecto de las ruedas era brillante como el topacio y las cuatro tenían la misma forma. En cuanto a su estructura, era como si una rueda estuviera metida dentro de otra. 17 Cuando avanzaban, podían ir en las cuatro direcciones, y no se volvían al avanzar. 18 Las cuatro ruedas tenían llantas, y yo vi que las llantas estaban llenas de ojos, en todo su alrededor. 19 Cuando los seres vivientes avanzaban, también avanzaban las ruedas al lado de ellos, y cuando los seres vivientes se elevaban por encima del suelo, también se elevaban las ruedas. 20 Ellos iban adonde los impulsaba el espíritu, y las ruedas se elevaban al mismo tiempo, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas. 21 Cuando ellos avanzaban, avanzaban las ruedas, y cuando ellos se detenían, se detenían las ruedas; y cuando ellos se elevaban por encima del suelo, las ruedas se elevaban al mismo tiempo, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.

22 Sobre las cabezas de los seres vivientes, había una especie de plataforma reluciente como el cristal, que infundía temor y se extendía por encima de sus cabezas. 23 Ellos estaban debajo de la plataforma con las alas erguidas, tocándose una a la otra, mientras las otras dos les cubrían el cuerpo. 24 Yo oí el ruido de sus alas cuando ellos avanzaban: era como el ruido de aguas torrenciales, como la voz del Todopoderoso, como el estruendo de una multitud o de un ejército acampado. Al detenerse, replegaban sus alas. 25 Y se produjo un estruendo sobre la plataforma que estaba sobre sus cabezas.

26 Encima de la plataforma que estaba sobre sus cabezas, había algo así como una piedra de zafiro, con figura de trono; y encima de esa especie de trono, en lo más alto, una figura con aspecto de hombre. 27 Entonces vi un fulgor como de electro, algo así como un fuego que lo rodeaba desde lo que parecía ser su cintura para abajo; vi algo así como un fuego y una claridad alrededor de él: 28 como el aspecto del arco que aparece en las nubes los días de lluvia, así era la claridad que lo rodeaba. Este era el aspecto, la semejanza de la gloria del Señor. Al verla, caí con el rostro en tierra y oí una voz que hablaba.
Podemos elegir entre estas Biblias...
3 la palabra del Señor llegó a Ezequiel, hijo del sacerdote Buzí, en el país de los caldeos, a orillas del río Quebar. Allí la mano del Señor descendió sobre él.

4 Yo miré, y vi un viento huracanado que venía del norte, y una gran nube con un fuego fulgurante y un resplandor en torno de ella; y de adentro, de en medio del fuego, salía una claridad como de electro. 5 En medio del fuego, vi la figura de cuatro seres vivientes, que por su aspecto parecían hombres. 6 Cada uno tenía cuatro rostros y cuatro alas. 7 Sus piernas eran rectas; sus pies, como pezuñas de ternero, y resplandecían con el fulgor del bronce bruñido. 8 Por debajo de sus alas, aparecían unas manos de hombre, sobre los cuatro costados; los cuatro seres tenían rostros y alas. 9 Sus alas se tocaban una a la otra, y ellos no se volvían cuando avanzaban: cada uno iba derecho hacia adelante. 10 En cuanto a la forma de sus rostros, los cuatro tenían un rostro de hombre, un rostro de león a la derecha, un rostro de toro a la izquierda, y un rostro de águila. 11 Sus alas estaban extendidas hacia lo alto: cada uno tenía dos alas que se tocaban entre sí y otras dos que les cubrían el cuerpo. 12 Ellos avanzaban de frente: iban adonde los impulsaba el espíritu, y no se volvían al avanzar. 13 Entre los seres vivientes había un fuego como de brasas incandescentes, como de antorchas, que se agitaba en medio de ellos; el fuego resplandecía, y de él salían rayos. 14 Los seres vivientes iban y venían, y parecían relámpagos.

15 Yo miré a los seres vivientes, y vi que en el suelo, al lado de cada uno de ellos, había una rueda. 16 El aspecto de las ruedas era brillante como el topacio y las cuatro tenían la misma forma. En cuanto a su estructura, era como si una rueda estuviera metida dentro de otra. 17 Cuando avanzaban, podían ir en las cuatro direcciones, y no se volvían al avanzar. 18 Las cuatro ruedas tenían llantas, y yo vi que las llantas estaban llenas de ojos, en todo su alrededor. 19 Cuando los seres vivientes avanzaban, también avanzaban las ruedas al lado de ellos, y cuando los seres vivientes se elevaban por encima del suelo, también se elevaban las ruedas. 20 Ellos iban adonde los impulsaba el espíritu, y las ruedas se elevaban al mismo tiempo, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas. 21 Cuando ellos avanzaban, avanzaban las ruedas, y cuando ellos se detenían, se detenían las ruedas; y cuando ellos se elevaban por encima del suelo, las ruedas se elevaban al mismo tiempo, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.

22 Sobre las cabezas de los seres vivientes, había una especie de plataforma reluciente como el cristal, que infundía temor y se extendía por encima de sus cabezas. 23 Ellos estaban debajo de la plataforma con las alas erguidas, tocándose una a la otra, mientras las otras dos les cubrían el cuerpo. 24 Yo oí el ruido de sus alas cuando ellos avanzaban: era como el ruido de aguas torrenciales, como la voz del Todopoderoso, como el estruendo de una multitud o de un ejército acampado. Al detenerse, replegaban sus alas. 25 Y se produjo un estruendo sobre la plataforma que estaba sobre sus cabezas.

26 Encima de la plataforma que estaba sobre sus cabezas, había algo así como una piedra de zafiro, con figura de trono; y encima de esa especie de trono, en lo más alto, una figura con aspecto de hombre. 27 Entonces vi un fulgor como de electro, algo así como un fuego que lo rodeaba desde lo que parecía ser su cintura para abajo; vi algo así como un fuego y una claridad alrededor de él: 28 como el aspecto del arco que aparece en las nubes los días de lluvia, así era la claridad que lo rodeaba. Este era el aspecto, la semejanza de la gloria del Señor. Al verla, caí con el rostro en tierra y oí una voz que hablaba.

Responsorio:

1. ♫♪Ez. 1. 26

26 Encima de la plataforma que estaba sobre sus cabezas, había algo así como una piedra de zafiro, con figura de trono; y encima de esa especie de trono, en lo más alto, una figura con aspecto de hombre.

2. ♫♪3. 12

12 Entonces un espíritu me arrebató y oí detrás de mí el estruendo de un gran tumulto, cuando la gloria del Señor se levantó de su sitio;

3. ♫♪Apoc. 5. 13

13 También oí que todas las criaturas que están en el cielo, sobre la tierra, debajo de ella y en el mar, y todo lo que hay en ellos, decían: «Al que está sentado sobre el trono y al Cordero, alabanza, honor, gloria y poder, por los siglos de los siglos».

LECTURA BÍBLICA * Ciclo BIENAL: Año II.

* Cada día hay dos lecturas, la primera bíblica y la segunda hagiográfica, patrística o de escritores eclesiásticos. * La lectura bíblica, con su correspondiente responsorio, en las solemnidades y en las fiestas, se toma del respectivo Propio o del Común. En todos los demás días, se toma del Propio del tiempo: en los años impares, se toma la lectura del año I; en los años pares, la del año II.

CEA: NORMAS GENERALES SOBRE EL CALENDARIO [2018]

* El Adviento comienza el domingo mas cercano al 30 de Noviembre, y se extiende cuatro semanas; la cuarta semana se interrumpe ante la celebración de la Navidad que tiene por fecha fija el 25 de diciembre. * Por iniciarse un nuevo año litúrgico, el ciclo dominical cambia al año B (2018) y se utiliza el volumen I de la Liturgia de las Horas; en el oficio de Lectura se toma la primera lectura señalada como año II (correspondiente al año 2018 que es el predominante durante el año litúrgico que comienza).
Del Libro de la Sabiduría

1 Para tus santos, en cambio, brillaba una intensa luz. Los egipcios, que oían sus voces, sin distinguir su figura, los consideraban dichosos porque no tenían que sufrir como ellos,

2 les daban gracias porque no se vengaban de los daños recibidos, y les pedían perdón por su actitud hostil.

3 En lugar de esas tinieblas, diste a los tuyos una columna de fuego, para que les sirviera de guía en un camino desconocido y del sol inofensivo en su gloriosa emigración.

4 Pero merecían estar privados de la luz y prisioneros de las tinieblas los que habían retenido cautivos a tus hijos, por quienes debía transmitirse al mundo la luz incorruptible de la Ley.

5 Como ellos habían resuelto hacer perecer a los hijos pequeños de los santos –y de los niños expuestos al peligro, uno solo se salvó– para castigarlos, tú les arrebataste un gran número de sus hijos y los hiciste perecer a todos juntos en las aguas impetuosas.

6 Aquella noche fue dada a conocer de antemano a nuestros padres, para que, sabiendo con seguridad en qué juramentos habían creído, se sintieran reconfortados.

7 Tu pueblo esperaba, a la vez, la salvación de los justos y la perdición de sus enemigos;

8 porque con el castigo que infligiste a nuestros adversarios, tú nos cubriste de gloria, llamándonos a ti.

9 Por eso, los santos hijos de los justos ofrecieron sacrificios en secreto, y establecieron de común acuerdo esta ley divina: que los santos compartirían igualmente los mismos bienes y los mismos peligros; y ya entonces entonaron los cantos de los Padres.

10 Les hacía eco el clamor confuso de sus enemigos, y se propagaban los gritos lastimeros de los que lloraban a sus hijos.

11 Un mismo castigo hería al esclavo y al dueño, el hombre del pueblo sufría lo mismo que el rey.

12 Todos por igual tenían innumerables cadáveres, abatidos por el mismo género de muerte. Los sobrevivientes no daban abasto para sepultarlos, porque en un instante había sido destruido lo mejor de su estirpe.

13 Así, aquellos que a causa de los sortilegios se habían vuelto totalmente incrédulos, ante la pérdida de sus primogénitos, confesaron que ese pueblo era hijo de Dios.

14 Cuando un silencio apacible envolvía todas las cosas, y la noche había llegado a la mitad de su rápida carrera,

15 tu Palabra omnipotente se lanzó desde el cielo, desde el trono real, como un guerrero implacable, en medio del país condenado al exterminio. Empuñando como una espada afilada tu decreto irrevocable,

16 se detuvo y sembró la muerte por todas partes: a la vez que tocaba el cielo, avanzaba sobre la tierra.

3 En efecto, cuando todavía celebraban sus ritos fúnebres y se lamentaban junto a las tumbas de sus muertos, concibieron otro proyecto descabellado: a los que ellos mismos habían rogado que se fueran los comenzaron a perseguir como fugitivos.

4 La fuerza de las cosas los arrastraba con toda justicia a ese extremo y les hacía olvidar lo que había sucedido, para que terminaran de sufrir el castigo que aún faltaba a sus tormentos:

5 así, mientras tu pueblo emprendía una maravillosa travesía, ellos encontrarían una muerte insólita.

6 Porque la creación entera, obedeciendo a tus órdenes, adquiría nuevas formas en su propia naturaleza, para que tus hijos fueran preservados incólumes.

7 Se vio a la nube cubrir el campamento con su sombra y emerger la tierra seca de lo que antes era agua; apareció en el Mar Rojo un camino despejado y una verde llanura, entre las olas impetuosas:

8 por allí paso todo un pueblo, protegido por tu mano, contemplando prodigios admirables.

9 Eran como caballos en un pastizal y retozaban como corderos, alabándote a ti, Señor, su liberador.
Podemos elegir entre estas Biblias...

1 Para tus santos, en cambio, brillaba una intensa luz. Los egipcios, que oían sus voces, sin distinguir su figura, los consideraban dichosos porque no tenían que sufrir como ellos,

2 les daban gracias porque no se vengaban de los daños recibidos, y les pedían perdón por su actitud hostil.

3 En lugar de esas tinieblas, diste a los tuyos una columna de fuego, para que les sirviera de guía en un camino desconocido y del sol inofensivo en su gloriosa emigración.

4 Pero merecían estar privados de la luz y prisioneros de las tinieblas los que habían retenido cautivos a tus hijos, por quienes debía transmitirse al mundo la luz incorruptible de la Ley.

5 Como ellos habían resuelto hacer perecer a los hijos pequeños de los santos –y de los niños expuestos al peligro, uno solo se salvó– para castigarlos, tú les arrebataste un gran número de sus hijos y los hiciste perecer a todos juntos en las aguas impetuosas.

6 Aquella noche fue dada a conocer de antemano a nuestros padres, para que, sabiendo con seguridad en qué juramentos habían creído, se sintieran reconfortados.

7 Tu pueblo esperaba, a la vez, la salvación de los justos y la perdición de sus enemigos;

8 porque con el castigo que infligiste a nuestros adversarios, tú nos cubriste de gloria, llamándonos a ti.

9 Por eso, los santos hijos de los justos ofrecieron sacrificios en secreto, y establecieron de común acuerdo esta ley divina: que los santos compartirían igualmente los mismos bienes y los mismos peligros; y ya entonces entonaron los cantos de los Padres.

10 Les hacía eco el clamor confuso de sus enemigos, y se propagaban los gritos lastimeros de los que lloraban a sus hijos.

11 Un mismo castigo hería al esclavo y al dueño, el hombre del pueblo sufría lo mismo que el rey.

12 Todos por igual tenían innumerables cadáveres, abatidos por el mismo género de muerte. Los sobrevivientes no daban abasto para sepultarlos, porque en un instante había sido destruido lo mejor de su estirpe.

13 Así, aquellos que a causa de los sortilegios se habían vuelto totalmente incrédulos, ante la pérdida de sus primogénitos, confesaron que ese pueblo era hijo de Dios.

14 Cuando un silencio apacible envolvía todas las cosas, y la noche había llegado a la mitad de su rápida carrera,

15 tu Palabra omnipotente se lanzó desde el cielo, desde el trono real, como un guerrero implacable, en medio del país condenado al exterminio. Empuñando como una espada afilada tu decreto irrevocable,

16 se detuvo y sembró la muerte por todas partes: a la vez que tocaba el cielo, avanzaba sobre la tierra.

3 En efecto, cuando todavía celebraban sus ritos fúnebres y se lamentaban junto a las tumbas de sus muertos, concibieron otro proyecto descabellado: a los que ellos mismos habían rogado que se fueran los comenzaron a perseguir como fugitivos.

4 La fuerza de las cosas los arrastraba con toda justicia a ese extremo y les hacía olvidar lo que había sucedido, para que terminaran de sufrir el castigo que aún faltaba a sus tormentos:

5 así, mientras tu pueblo emprendía una maravillosa travesía, ellos encontrarían una muerte insólita.

6 Porque la creación entera, obedeciendo a tus órdenes, adquiría nuevas formas en su propia naturaleza, para que tus hijos fueran preservados incólumes.

7 Se vio a la nube cubrir el campamento con su sombra y emerger la tierra seca de lo que antes era agua; apareció en el Mar Rojo un camino despejado y una verde llanura, entre las olas impetuosas:

8 por allí paso todo un pueblo, protegido por tu mano, contemplando prodigios admirables.

9 Eran como caballos en un pastizal y retozaban como corderos, alabándote a ti, Señor, su liberador.

Responsorio:

1. ♫♪Sab. 19. 5-7

5 así, mientras tu pueblo emprendía una maravillosa travesía, ellos encontrarían una muerte insólita.

6 Porque la creación entera, obedeciendo a tus órdenes, adquiría nuevas formas en su propia naturaleza, para que tus hijos fueran preservados incólumes.

7 Se vio a la nube cubrir el campamento con su sombra y emerger la tierra seca de lo que antes era agua; apareció en el Mar Rojo un camino despejado y una verde llanura, entre las olas impetuosas:

2. ♫♪10. 20

20 Así, los justos despojaron a los impíos y celebraron, Señor, tu santo Nombre, alabando unánimemente tu mano protectora.

SEGUNDA LECTURA: Patrística...

* La segunda lectura, en todas las celebraciones de los santos, tanto si se trata de una solemnidad como de una fiesta o de una memoria, es hagiográfica y se toma del Propio o del Común. * En los demás Oficios, en cambio, la segunda lectura es patrística o bien de escritores eclesiásticos, y se toma del Propio del tiempo, de donde ya ha sido tomada la lectura bíblica. Después de esta segunda lectura, se dice también el responsorio correspondiente. * Esta segunda lectura, sin embargo, se puede tomar no sólo del Leccionario que ofrece este mismo volumen de la Liturgia de las Horas, sino también de otro Leccionario patrístico debidamente aprobado. * En las ferias desde el 17 al 24 de diciembre y durante la octava de Navidad, y en las ferias de Cuaresma, si se quiere hacer la memoria simplificada de algún santo, después de la segunda lectura con su responsorio, puede añadirse, como tercera lectura, la hagiográfica del Oficio del santo, seguida de su propio responsorio; en este caso, el Oficio de lectura no concluye con la oración de la feria, sino con la del santo. * [Cuando la base de datos contiene, aparece el botón del * CICLO BIENAL, y podemos disfrutar de la lectura correspondiente...]

ORACIÓN

de: ol:do-31
* Después del himno Señor, Dios eterno, o, si este himno debe omitirse, después del segundo responsorio, se dice la oración que corresponda al Oficio del día. * En el Oficio dominical y ferial, se toma del Propio del tiempo, a no ser que, en las ferias, se haga la memoria simplificada de algún santo. * En las solemnidades, en las fiestas y en las memorias de los santos, se toma del respectivo Propio o del Común. * En las ferias desde el 17 al 24 de diciembre y durante la octava de Navidad, y en las ferias de Cuaresma, si se hace la memoria simplificada de algún santo, la oración conclusiva se toma del Propio o Común del santo. * Cuando el Oficio de lectura forma parte de la celebración de una vigilia dominical o festiva prolongada (Principios y normas generales de la Liturgia de las Horas, núm. 73), antes del himno Señor, Dios eterno se dicen los cánticos correspondientes y se proclama el evangelio propio de la vigilia dominical o festiva, tal como se indica en el Apéndice I, p. 1337. * Si el Oficio de lectura se dice inmediatamente antes de otra Hora del Oficio, puede decirse como himno del Oficio de lectura el himno propio de esa otra Hora; luego, al final del Oficio de lectura, se omite la oración y la conclusión y se pasa directamente a la salmodia de la otra Hora, omitiendo su versículo introductorio y el Gloria al Padre.

II. De la Liturgia de las Horas: