VIGILIA: Domingo 3 - PASCUA

N° de semana del SALTERIO ROMANO: 3

CANTOS PARA HOY...

INVOCACIÓN INICIAL

* Si es la PRIMER ORACIÓN del día [Oficio de Lecturas o Láudes]:

V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Sal. 50. 17

* Si NO es la primer oración del día: [Cualquiera de las horas...]

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Sal. 39. 14

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. AMÉN.

* Sal. 103. 31 * Lc. 2. 14 * Rom. 14. 11 * Rom. 16. 25 * Apoc. 1. 4. 8 * Apoc. 4. 8 * Apoc. 19. 7

HIMNOS

DE: ol:do

1. Oh perpetuo Pastor que purificas♪ ♫

2. Jesús aparecido en el camino

¡+ Himnos!... PROPIOS y COMUNES DEL TIEMPO... No dejes de usar también esta sección, que completa o complementa a esta, y a la que se le van agregando NUEVOS HIMNOS...

SALMODIA

DE: vig:tp

1) Ir al SALTERIO en 4 semanas. |*| 2) Ir al LH BENEDICTINA: * VIGILIAS del día DOMINGO, del ESQUEMA A * VIGILIAS del día DOMINGO, del ESQUEMA B |*| ELEGIR OTROS SALMOS y ANTÍFONAS


I

Ant. 1 [tl:tp]: Se alegrarán los que se acogen a ti. Aleluia. [ Sal. 5. 12 ]

12 Así se alegrarán los que en ti se refugian y siempre cantarán jubilosos; tú proteges a los que aman tu Nombre, y ellos se llenarán de gozo. 11 Tuya, Señor, es la grandeza, la fuerza, la gloria, el esplendor y la majestad; porque a ti pertenece todo lo que hay en el cielo y en la tierra. Tuyo, Señor, es el reino; tú te elevas por encima de todo.

10 El Señor tiene su trono sobre las aguas celestiales, el Señor se sienta en su trono de Rey eterno.

33 Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo».

1 Salmo de David. Señor, ¿quién se hospedará en tu Carpa?, ¿quién habitará en tu santa Montaña?

32 y cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí».

3 “Él es el resplandor de su gloria y la impronta de su ser. Él sostiene el universo con su Palabra poderosa, y después de realizar la purificación de los pecados, se sentó a la derecha del trono de Dios en lo más alto del cielo.

9 Yo glorifico a mi Dios, el Rey del cielo, y mi alma proclama gozosamente su grandeza.

5 él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. 10 Y escuché una voz potente que resonó en el cielo: «Ya llegó la salvación, el poder y el Reino de nuestro Dios y la soberanía de su Mesías, porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que día y noche los acusaba delante de nuestro Dios.

17 «Te damos gracias, Señor, Dios todopoderoso -el que es y el que era- porque has ejercido tu inmenso poder y has establecido tu Reino.

8 Que toda la tierra tema al Señor, y tiemblen ante él los habitantes del mundo; 9 porque él lo dijo, y el mundo existió, él dio una orden, y todo subsiste.

10 En ti está la fuente de la vida, y por tu luz vemos la luz.

14 Que te sirvan todas las criaturas, porque tú lo dijiste y fueron hechas, enviaste tu espíritu y él las formó, y nadie puede resistir a tu voz.

30 Si envías tu aliento, son creados, y renuevas la superficie de la tierra.

8 el Señor es el Rey de toda la tierra, cántenle un hermoso himno. 31 A él, Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados.

13 Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes.

6 ¡Levántate, Dios, por encima del cielo, y que tu gloria cubra toda la tierra!

11 Porque el Señor ha rescatado a Jacob, lo redimió de una mano más fuerte que él.

12 Tú convertiste mi lamento en júbilo, me quitaste el luto y me vestiste de fiesta, 42 Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino».

15 ¡Realmente, tú eres un Dios que se oculta, Dios de Israel, Salvador! 2 sirvan al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos jubilosos. 9 Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza.

4 aunque bramen y se agiten sus olas, y con su ímpetu sacudan las montañas. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob.

1 Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor: «Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria: él hundió en el mar los caballos y los carros. 23 Y la Ciudad no necesita la luz del sol ni de la luna, ya que la gloria de Dios la ilumina, y su lámpara es el Cordero.

9 La multitud que iba delante de Jesús y la que lo seguía gritaba: «¡Hosana al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosana en las alturas!».

9 Los que iban delante y los que seguían a Jesús, gritaban: «¡Hosana! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! 35 Por eso, a ustedes la casa les quedará vacía. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que llegue el día en que digan: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!».

13 Y, tomando hojas de palmera, salieron a su encuentro y lo aclamaban diciendo: «¡Hosana! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel!». 9 Después el Ángel me dijo: «Escribe esto: Felices los que han sido invitados al banquete de bodas del Cordero». Y agregó: «Estas son verdaderas palabras de Dios».

16 De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: 22 Ustedes, en cambio, se han acercado a la montaña de Sión, a la Ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, a una multitud de ángeles, a una fiesta solemne,

10 Visitas la tierra, la haces fértil y la colmas de riquezas; los canales de Dios desbordan de agua, y así preparas sus trigales:

1 Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios.

16 Pero Dios rescatará mi vida, me sacará de las garras del Abismo. 12 y exclamaban con voz potente: «El Cordero que ha sido inmolado es digno de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza».

17 Cuando te vieron las aguas, Señor, cuando te vieron las aguas, temblaron, ¡se agitaron hasta los abismos del mar!

20 Te abriste un camino entre las aguas, un sendero entre las aguas caudalosas, y no quedó ningún rastro de tus huellas.

21 Tú guiaste a tu pueblo como a un rebaño, por medio de Moisés y de Aarón.

6 El Señor da la muerte y la vida, hunde en el Abismo y levanta de él.

11 Nace la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón.

1 «No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí.

4 ¡Que los pueblos te den gracias, Señor, que todos los pueblos te den gracias!

3 Dios viene de Temán, y el Santo, del monte Parán. Su majestad cubre los cielos, y su alabanza llena la tierra.

5 Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer.

3 Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. 17 yo alimentaría a mi pueblo con lo mejor del trigo y lo saciaría con miel silvestre”.

42 Y nos envió a predicar al pueblo, y a atestiguar que él fue constituido por Dios Juez de vivos y muertos.

17 Que perdure su nombre para siempre y su linaje permanezca como el sol; que él sea la bendición de todos los pueblos y todas las naciones lo proclamen feliz.

8 Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y lo será para siempre.

2 Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: “Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados”.

5 Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados».

13 Has salido para salvar a tu pueblo, para salvar a tu Ungido; has abatido el techo de la casa del impío, has descubierto sus cimientos hasta la roca.

12 los ancianos, los jóvenes y los niños,

14 y él exalta la fuerza de su pueblo. ¡A él, la alabanza de todos sus fieles, y de Israel, el pueblo de sus amigos! ¡Aleluya! 8 Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. 9 De este modo, él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen,

1 ¡Reina el Señor, revestido de majestad! El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. El mundo está firmemente establecido: ¡no se moverá jamás!

3 Mi alma se consume de deseos por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente.

2 Sucederá al fin de los tiempos, que la montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Todas las naciones afluirán hacia ella

10 Digan entre las naciones: "¡El Señor reina! El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud".

4 Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor es una Roca eterna.

7 La tierra ha dado su fruto: el Señor, nuestro Dios, nos bendice.

9 Todas las naciones que has creado vendrán a postrarse delante de ti, y glorificarán tu Nombre, Señor,

17 Tus ojos verán a un reyen su hermosura, contemplarán un país que se extiende a lo lejos.

3 se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.

20 Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo. 8 Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor: tanto en la vida como en la muerte, pertenecemos al Señor. 36 Porque todo viene de él, ha sido hecho por él, y es para él. ¡A él sea la gloria eternamente! Amén. 7 Y todos cantarán, mientras danzan: “Todas mis fuentes de vida están en ti”.

11 Como un pastor, él apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz.

2 ¡Grande es el Señor en Sión! 3 Él se alza sobre todas las naciones. Alaben tu Nombre grande y temible. ¡Santo es el Señor!

32 él será grande y se lo llamará Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 15 Manifestación que hará aparecer a su debido tiempo el bienaventurado y único Soberano, el Rey de los reyes y Señor de los señores,

11 ¿Quién es como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién, como tú, es admirable entre los santos, terrible por tus hazañas, autor de maravillas?

4 ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado!

24 Él llevó sobre la cruz nuestros pecados, cargándolos en su cuerpo, a fin de que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Gracias a sus llagas, ustedes fueron curados. 2 sirvan al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos jubilosos.

3 Porque yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu salvador. Yo entregué a Egipto para tu rescate, a Cus y a Sebá a cambio de ti.

10 ¡Bendito sea el Reino que ya viene, el Reino de nuestro padre David! 10 ¡Hosana en las alturas!».

1 Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor: «Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria: él hundió en el mar los caballos y los carros.

63 El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida.

8 Tú me ordenaste construir un Templo sobre tu santa montaña y un altar en la ciudad donde habitas, réplica del santo Tabernáculo que habías preparado desde el principio. 6 Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.

16 De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia:

3 Allí nuestros carceleros nos pedían cantos, y nuestros opresores, alegría: "¡Canten para nosotros un canto de Sión!".

6 ¡Levántate, Dios, por encima del cielo, y que tu gloria cubra toda la tierra!

11 Porque así como la tierra da sus brotes y un jardín hace germinar lo sembrado, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones.

10 El Señor reina eternamente, reina tu Dios, Sión, a lo largo de las generaciones. ¡Aleluya!

8 Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y lo será para siempre.

16 Si, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. 21 En consecuencia, que nadie se gloríe en los hombres, porque todo les pertenece a ustedes: 22 Pablo, Apolo o Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente o el futuro. Todo es de ustedes, 23 pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios.
Tienen el mismo texto de Levoratti - Trusso:
CÁNTICO: Is. 63. 1-5
Podemos rezar también con estas Biblias...o CANTAR...

II

Tienen el mismo texto de Levoratti - Trusso:
CÁNTICO: Os. 6. 1b-6
Podemos rezar también con estas Biblias...o CANTAR...

III

Tienen el mismo texto de Levoratti - Trusso:
CÁNTICO: Sof. 3. 8-13
Podemos rezar también con estas Biblias...o CANTAR...

+ EVANGELIO de la VIGILIA

1 El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. 2 Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro 3 y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

4 Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes. 5 Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: «¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? 6 No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea: 7 “Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día”». 8 Y las mujeres recordaron sus palabras.

9 Cuando regresaron del sepulcro, refirieron esto a los Once y a todos los demás. 10 Eran María Magdalena, Juana y María, la madre de Santiago, y las demás mujeres que las acompañaban. Ellas contaron todo a los Apóstoles, 11 pero a ellos les pareció que deliraban y no les creyeron.

12 Pedro, sin embargo, se levantó y corrió hacia el sepulcro, y al asomarse, no vio más que las sábanas. Entonces regresó lleno de admiración por lo que había sucedido.

HOMILÍA PATRÍSTICA

TE DEUM: A Ti, Dios

¿Con qué país/es querés rezar? // ...¿o CANTAR?

ORACIÓN

de: la:do-3

I. Del Misal [Oración Colecta] de la CEA : Dios nuestro, que tu pueblo se alegre siempre por la nueva vida recibida, para que, con el gozo de los hijos, aguarde con firme esperanza el día de la resurrección final. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

II. De la Liturgia de las Horas: