Jesús, ¿quién eres?

Jesús, ¿eres un profeta?
¿el Mesías que va a venir?
¿Eres Hijo del Dios vivo?
¿Qué nos puedes decir de ti?

1. "Mirad: doy vista a los ciegos,
los sordos pueden oír,
los pobres y oprimidos
hallan su gozo en Mí."

Textos bíblicos relacionados: desarrollo

Las DIFERENCIAS entre lo que escuchamos y leemos, se debe a que EL TEXTO DE LA GRABACIÓN es de la versión ANTERIOR de la Biblia, a la que ofrecemos aquí.

Mc. 8. 27-30

27 Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?”. 28 Ellos le respondieron: “Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas”. 29 “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Pedro respondió: “Tú eres el Mesías”. 30 Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él.

Mt. 16. 13-16. 20

13 Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?”. 14 Ellos le respondieron: “Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas”. 15 “Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?”. 16 Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. 20 Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

Lc. 9. 18-21

18 Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?». 19 Ellos le respondieron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado». 20 «Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?». Pedro, tomando la palabra, respondió: «Tú eres el Mesías de Dios». 21 Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.

Lc. 4. 18-19

18 El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos 19 y proclamar un año de gracia del Señor.

Is. 61. 1-2

1 El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, 2 a proclamar un año de gracia del Señor, un día de venganza para nuestro Dios; a consolar a todos los que están de duelo,

Mt. 11. 1-5

1 Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.

2 Juan el Bautista oyó hablar en la cárcel de las obras de Cristo, y mandó a dos de sus discípulos para preguntarle: 3 “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?”. 4 Jesús les respondió: “Vayan a contar a Juan lo que ustedes oyen y ven: 5 los ciegos ven y los paralíticos caminan; los leprosos son purificados y los sordos oyen; los muertos resucitan y la Buena Noticia es anunciada a los pobres.

Lc. 7. 18-23

18 Juan fue informado de todo esto por sus discípulos y, llamando a dos de ellos, 19 los envió a decir al Señor: «¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?». 20 Cuando se presentaron ante él, le dijeron: «Juan el Bautista nos envía a preguntarte: “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?”». 21 En esa ocasión, Jesús curó a mucha gente de sus enfermedades, de sus dolencias y de los malos espíritus, y devolvió la vista a muchos ciegos. 22 Entonces respondió a los enviados: «Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres. 23 ¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!».

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